Los historiadores de la élite de Asia meridional han distorsionado deliberadamente ciertos acontecimientos dentro de sus archivos sobre la lucha contra el dominio imperial británico y la sangrienta separación posterior entre India y Pakistán. Uno de esos episodios significativos fue la lucha de la Asociación Revolucionaria Socialista Indostaní (HSRA) y su más famoso mártir, Bhagat Singh. El 23 de marzo de 1931, el revolucionario de veintitrés años y sus compañeros de armas Sujdev y el gurú Raj fueron asesinados en la Prisión Central de Lahore.

La lucha por el socialismo es lo que retomamos de los fundadores del movimiento en nuestro país, su arrojo y determinación; su valentía y honestidad, su sana determinación por mantener su independencia de clase frente al Estado burgués y sus representantes políticos. Ése es su legado, un legado de lecciones para aprender, un legado de lucha.

Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio a conocer un informe en el que se le ocurrió una idea novedosa: convencer a la población mundial de que coma insectos para evitar el hambre. En realidad, ya es posible alimentar a todo el mundo sin la necesidad de comer insectos. Lo que se interpone en el camino es el "mercado"; es decir, el capitalismo.