È destino frequente dei leader rivoluzionari che dopo la loro morte coloro che li attaccavano e denigravano quando erano in vita inizino a incensarli, mentre allo stesso tempo distorcono le loro idee, le annacquano, le privano della loro forza potenziale, esattamente come si castra un gatto molesto.

Hace 30 años, en marzo de 1984, se inició en Gran Bretaña el conflicto obrero más importante desde la Gran Huelga General de 1926. El gobierno de Thatcher y la clase dominante gastaron miles de millones para aplastar la combatividad de los mineros, que acabarían derrotados. Más de 10.000 fueron detenidos, dos murieron en los piquetes, un número incontable resultó herido y decenas de miles quedaron endeudados durante años por los préstamos a los que tuvieron que recurrir para mantener la huelga. Publicamos aquí un extracto en castellano del artículo de Phil Mitchinson,The lessons of the 1984-85 miners' strike, escrito en marzo de 2004.