El Polo Democrático Alternativo (PDA) recibió el año despidiéndose de la Alcaldía de Bogotá. La derrota electoral del 30 de octubre del año pasado motivó un profundo debate al interior de las diezmadas filas del partido: más que perder cargos públicos, se tomaba consciencia de la cuenta de cobro que las masas habían pasado al Polo.