Lecciones de la historia del movimiento comunista en Nepal

Spanish translation of Lessons from the history of the Nepalese Communist movement by Pablo Sanchez (June 23, 2003)

Nepal raramente sale en la prensa occidental salvo en algún artículo sobre algún ataque de las guerrillas maoístas o sobre acontecimientos como el golpe de estado del rey. Detrás de esta oscura imagen de un país lejano, aislado en algún lugar del Himalaya, donde uno puede encontrar excéntricos montañeros y algún que otro monje budista, importantes capítulos de la historia del movimiento comunista han sido escritos, ya que Nepal es un país con una gran tradición de lucha de clases y revolucionaria.

Esta tradición ha salido a la superficie una vez más después de los hechos acontecidos en las últimas semanas [note del traductor –este articulo fue escrito hace 2 años]. Hechos que han puesto a Nepal en la mira de la prensa internacional. Manifestaciones masivas contra el Rey, movilizaciones de estudiantes reivindicando una mejor educación junto con la dimisión del Primer Ministro han subrayado el proceso real que se está dando en ese país. Hechos que demuestran que la lucha de clases está una vez más a la orden del día.

Uno de los actores principales en el proceso que se está dando en Nepal es el movimiento comunista (los partidos y los frentes bajo su influencia). La evolución e historia del movimiento comunista en Nepal es ciertamente importante para aquellos que quieren aprender de las lecciones del pasado para no cometer los mismos errores una segunda vez, especialmente ahora que hay un importante movimiento de masas.

Los orígenes en los años 40

La historia del movimiento comunista nepalí empieza a mitad de los años 40 en la India durante la lucha interna dentro del Partido del Congreso indio. El Partido Nacional, el principal partido burgués nepalí, también tiene sus orígenes en el seno del Partido Congreso. (Partido del Congreso o Partido del Congreso Nacional).

Un alto número de exiliados nepalíes en la India estaban trabajando conjuntamente con el Partido del Congreso durante la lucha de éste contra el imperialismo británico. Durante esta época Nepal estaba en manos de la alta casta de los Rana [1], apoyada por los colonialistas británicos.

Este apoyo tiene sus orígenes en la conquista de la India. Los señores nepalíes apoyaron a los británicos en sus guerras en la India. Como recompensa parte de los territorios que habían perdido les fueron devueltos y ganaron una independencia formal basada en una alta dependencia del imperio británico. Nepal, históricamente bajo control del rey sufrió un cambio cuando en 1858 su rey Surendra declaró a su primer ministro como Rana (un antiguo título nobiliario que implicaba gloria militar). El cargo del primer ministro se convirtió en hereditario y todos los descendientes del primer ministro Jang Bahadur fueron conocidos como la casa de los Ranas. Esto dio origen a un complicado sistema en la recién creada casta de los Ranas con altos y bajos Ranas dependiendo del parentesco con cada una de la viudas del primer Rana. A largo plazo amplias capas de los Ranas mostraron desinterés en el mantenimiento del sistema de casta ya que no gozaban de ninguna prebenda por su lejanía de los frutos que otros gozaban.

Ya que el sistema de los Rana dependía en gran medida del apoyo del dominio colonial británico en el sub-continente indio, los exiliados nepalíes llegaron a la conclusión que el régimen de los Rana sólo se podría derrotar con una derrota simultánea de su sustento colonial.

En la ciudad de Banaras en octubre de 1946, un grupo de exiliados nepalíes de clase media formó el Nepal-India Congreso Nacional (Akhil Bharatiya Nepali Rashtriya Congreso). Muchos de sus miembros eran estudiantes que habían estado, de un modo u otro, en contacto con movimientos políticos en la India y habían sido encarcelados por ello. Durante su consejo en Calcuta en enero de 1947, la organización abandona su prefijo “India” y se fusiona con otros dos grupos, la Sociedad Nepalí (Nepali Sangh) de Banarás y el Congreso Gorkha de Calcuta, que tenía conexiones con Ranas de clase baja. El Congreso Nacional Nepalí (Nepali Rashtriya Congress) se atribuyó oficialmente como función derrocar la dictadura de los Rana por métodos pacíficos y el establecimiento del socialismo democrático, que era una declaración claramente influenciada por el programa del Congreso Indio.

Por supuesto sus intenciones reales eran el establecimiento del capitalismo nepalí bajo su control. Una de sus primeras acciones de masas fue la participación en una huelga obrera, la de los hilanderos de juto [nota del traductor, el juto es una tejido que se extrae de la planta del mismo nombre]. Esta lucha coincidió con las movilizaciones contra la prohibición de textiles originarios de Biratnagar en la región de Tarai que significó la disrupción del tráfico ferroviario en Jogbani y el ejército fue enviado para reprimir la revuelta. A pesar de que esto conllevó mucha publicidad para el partido ya que movilizó a miles de manifestantes a tomar las calles, incluida Katmandú, la huelga fue reprimida y sus líderes encarcelados, entre ellos estaba el futuro líder Bishweshwar Prasad (B.P.) Koirala.

Cuando en 1948 Mohan Shamsher se convirtió en primer ministro de Nepal, rápidamente prohibió el Congreso Nepalí y mostró que no tenía ninguna intención de poner en funcionamiento la nueva constitución que debía entrar en funcionamiento ese mismo abril. Se crearon las condiciones para un movimiento de masas contra el gobierno. El Partido del Congreso Nepalí después de un par de golpes fallidos, decidió empezar la lucha armada contra el régimen de los Rana.

La Revolución Permanente

La autodenominada burguesía “progresista” nepalí se apoyó en diferentes clases y castas para tomar el poder. Como Trotsky señaló, aquellas clases que han llegado tarde a la escena de la historia no pueden jugar ningún papel independiente. Sin duda, este ha sido el caso de la clase dominante en Nepal que nunca jugó ningún papel en modernizar el país y, por ende, nunca tuvo una existencia independiente.

La única fuerza que es realmente capaz de llevar a cabo las tareas de la revolución democrático-burguesa en un país subdesarrollado como Nepal, es una clase obrera organizada liderando el campesinado y las masas en la sociedad. La experiencia de la Revolución Rusa de 1905 y posteriormente la de febrero de 1917, convencieron a Lenin de que el papel clave estaba en el proletariado urbano dirigiendo a las masas campesinos detrás suyo. Si hay algún lugar en el mundo dónde la teoría de la revolución permanente cobra toda su necesidad, ese es Nepal (ver la Revolución Permanente y Resultados y Perspectivas para saber más sobre la teoría de la Revolución Permanente de Trotsky).

Un genuino gobierno socialista, o sea un gobierno de la clase obrera organizada bajo una dirección marxista mano a mano con los campesinos sin tierra, sería la única forma de gobierno que podría garantizar todos los derechos democráticos a las masas en Nepal y que mejoraría las condiciones de vida expropiando a los capitalistas y a los terratenientes. En ese caso, sería un polo de atracción revolucionario para el sub-continente indio, y eso tendría efectos en todo el mundo.

Exprimidos entre Rusia, China e India.

En sus inicios el gobierno indio bajo control de Nehru no apoyaba a la autocracia en Nepal ya que la veía como uno de los pilares del imperialismo británico en la región. También la victoria del ejército campesino chino en 1949, que significó un duro golpe a la clases terratenientes, fue visto como un ataque a los intereses de la clase dominante india en la región. Como los “rebeldes” nepalíes habían recibido ayuda de la India, cuando está vio que era evidente que necesitaba un aliado estable como vecino en las montañas, dio luz verde para un cambio de régimen en su pequeño vecino. El comportamiento de la India en la región siempre ha sido de aspiraciones imperialistas con sus vecinos. La India siempre ha usado a sus “pequeños” vecinos como Nepal o Bután para extraer recursos naturales y mantener una posición estratégica en el sub-continente indio.

La Revolución Nepalí de finales de los años 40, consistió en luchas dispersas, fundamentalmente en la región de Tarai, junto con un número cada vez mayor de grandes manifestaciones en las ciudades de las colinas. No hubo lucha armada en todo el valle de Katmandú, pero sí se dieron grandes manifestaciones de hasta 50.000 personas en esa región. Estas luchas llevaron a la caída del Régimen Rana y el antiguo rey volvió a Katmandú, junto al Congreso Nepalí, y nombró un gobierno interino liderado por Mohan Shamsher con cinco miembros de la casta superior de los Ranas y cinco miembros de Partido del Congreso Nepalí.

El Partido Comunista de Nepal, por su lado, se estableció en Calcuta en 1949 e inmediatamente tuvo que decidir el dilema sobre qué camino tomar. El Partido Comunista Indio apoyaba al Partido del Congreso, abandonando cualquier perspectiva inmediata de toma del poder, en línea con las directrices de Moscú que apoyaba la naciente burguesía india. Pero al otro lado de la frontera, Mao-tse-tung y su Partido Comunista chino estaban liderando un ejército campesino, basando su táctica en la teoría de las dos etapas y, por lo tanto, esperando un periodo de desarrollo capitalista para China. Pero las condiciones objetivas descartaron esa posibilidad, pese a la teoría inicial que Mao usó, y al final Mao se encontró en el poder modelando un régimen a imagen y semejanza de Moscú (para más información ver Respuesta a David James de Ted Grant).

Los comunistas nepalíes estaban asfixiados entre estas dos tendencias aparentemente contradictorias. Su modo de pensar les llevó a rechazar tomar parte en la lucha armada que el Partido del Congreso llevaba a cabo y condenarla como una revolución “burguesa”.

Por supuesto en un país donde más del 80% de la población está compuesta de campesinos, la opción de la lucha guerrillera siguiendo el modelo chino hubiera parecido la opción más sencilla, especialmente teniendo en cuenta el éxito del que recientemente disfrutaba el ejército rojo chino.

La dirección del Partido Comunista de Nepal fue incapaz de solucionar ese dilema. Correctamente se organizaron en la ciudad entre la clase obrera y entre las masas de campesinos pobres, pero de facto dejaron la iniciativa de la lucha armada en las zonas rurales en manos de la burguesía.

A pesar de todas las dificultades que se dieron con las divisiones internas sobre su orientación, el partido consiguió crecer y, en línea con lo que pasaba en el movimiento comunista oficial, desafortunadamente se adoptó la usual línea estalinista de las dos etapas. Por lo tanto se llamaba a una amplia alianza con las “fuerzas progresistas” por el establecimiento de una democracia popular, el significado de la cual aún no está del todo claro ya que se podría interpretar como un poder genuino de obreros y campesinos, pero en realidad llamaban a una alianza con un ala de la burguesía. Eso significaba subordinar los intereses de las masas a los de los empresarios y los terratenientes, lo que realmente tenían en la mente era un frente popular.

La oportunidad perdida en los 40.

Esta es probablemente la primera oportunidad perdida del, entonces, joven movimiento comunista de Nepal. Una política correcta y una dirección cohesionada podrían haber dado una base real en la sociedad, pero la idea que se podía conseguir socialismo por etapas ha sido refutada en la curso de la historia reciente. El método estalinista de “democracia primero” y “socialismo más tarde”, mientras se apoya a la supuesta autodenominada burguesía progresista ha demostrado ser un error fatal para el movimiento comunista internacionalmente. Los ejemplos de Indonesia, Sudan o Irán están llenos de lecciones que los comunistas hoy deben estudiar, entre ellos los comunistas nepalíes, ya que parecen estar cometiendo errores similares.

Las revoluciones en los países subdesarrollados ex-coloniales sólo pueden ser exitosas si llevan a cabo a su vez las tareas hacia el socialismo. No se pueden quedar en la primera etapa ya que esto inevitablemente significará la derrota. Para que esto no ocurra, se necesita la dirección de la clase obrera, independientemente de su tamaño numérico, guiada por un partido marxista con un claro programa bolchevique. Por ello comunistas genuinos no deben nunca aceptar la idea de llegar a compromisos con los llamados partidos “democráticos”. La experiencia de Nepal demuestra otra vez que esta política es una receta para el desastre.

En el pasado, empezar un proceso de lucha armada en el campo podría haber servido para construir una fuerte base entre el campesinado, levantarse poniendo la consigna de expropiación de los terratenientes para entregar la tierra a los campesinos hubiera sido una buena manera para los comunistas nepalíes de ganar la dirección del movimiento en el campo. Para ello era necesario mantener una clara política bolchevique hacia la guerra de guerrillas campesina. La lucha armada campesina debería ser utilizada como un arma auxiliar para apoyar la lucha de los trabajadores en los centros urbanos pero no como una alternativa. Desafortunadamente, esto último es precisamente lo que el ala maoísta del movimiento comunista hizo durante largo tiempo.

Hasta 17 facciones – que iban desde pro-“establishment” “comunistas monárquicos” hasta minúsculos grupos extremadamente radicales – se enfrentaron por el control de la organización, impidiendo que el movimiento comunista hiciera avances significativos. En las primeras elecciones democráticas el CPN (Partido Comunista de Nepal) sólo consiguió 4 diputados. Cuando los partidos fueron prohibidos en los años 60, las diferentes facciones comunistas trabajaban en la clandestinidad lo que ayudó a aumentar las diferencias entre los diferentes grupos stalino-maoístas.

Como en cualquier otro país lo que determinaban las tareas reales del movimiento eran las condiciones socio-económicas concretas. Nepal tenía una peculiar estructura de clases que no ayudó al joven movimiento comunista a llegar a las conclusiones necesarias y a alejarse de las diferentes variantes del estalinismo; de hecho el Partido fue fundado con muchos de los clichés de las burocracias de Moscú y Pekín.

Nepal era una de los países menos urbanizados del mundo, con sólo el 6,3% del total de su población viviendo en áreas urbanas en 1981. Cuando el régimen de los Ranas cayó a principios de los 50, sólo el 2% de la población adulta estaba alfabetizada, la tasa de mortalidad infantil era superior al 60% y la esperanza de vida media era de 35 años.

A pesar del minúsculo tamaño de la clase obrera, ésta estaba organizada de una manera “moderna”, el primer sindicato fue el “All Nepal Trade Union Congress” (el congreso sindical de todo Nepal) que se fundó en 1947 durante la lucha contra la autocracia. El movimiento por la democracia y los derechos de los trabajadores en Birat nagar en 1946 fue el catalizador para la creación de la organización sindical.

Menos del 1% de la población estaba empleado en ocupaciones industriales modernas y más del 85% del empleo y la renta venía de la agricultura, fundamentalmente llevada a cabo por arrendatarios de tierra con métodos arcaicos y trabajando con contratos temporales. Había aproximadamente unos 100 kilómetros de vías férreas, los servicios postales y eléctricos servían sólo al 1% de la población y sólo llegaban a ciertos reductos urbanos del país. La moneda nepalí circulaba de una manera estable sólo alrededor del valle de Katmandú. El gasto del gobierno se iba prácticamente todo en salarios y prebendas para la policía, el ejército y la burocracia estatal; el resto iba para el primer ministro. La educación y la sanidad, recibían menos del 1% del total del presupuesto.

La nación aún contenía principados autónomos (raiya) basados en acuerdos con los antiguos reyes locales y terratenientes, que se comportaban como pequeños dictadores sobre sus dominios. Las diferencias de casta, de etnia y de lengua florecían por todo el país, y sólo tres grupos sociales (los Chhetris, Brahmans y algunos Newars) tenían algo de influencia sobre el gobierno nacional. La zona de Tarai, la más rica del país, había sido sistemáticamente ignorada y explotada desde la capital durante 200 años, muchos de sus habitantes se sentían más integrados en la India que en Nepal. La falta de integración nacional era un problema grave cuando Nepal surgió como nación independiente.

Todos estos hechos y estadísticas sirven para ilustrar el hecho que la clase dominante nepalí no ha conseguido ninguna de las tareas de la revolución burguesa a pesar de la independencia formal que han disfrutado durante más de medio siglo. Todos los problemas anteriores hacían que las tareas democrático-burguesas fueran un reto, pero el rey simplemente esperaba que la marea de la independencia bajase para poner fin al movimiento que engendró el “experimento democrático” que había empezado con la revolución a finales de los años 40.

Durante casi diez años el rey gobernó con gobiernos interinos. Fue éste un periodo de inestabilidad donde dos facciones de la clase dominante luchaban por la hegemonía en el poder. Finalmente en 1959 las primeras elecciones en toda la nación nepalí fueron celebradas. El Partido del Congreso ganó con una mayoría aplastante consiguiendo 74 de los 109 diputados. B.P. Koirala, después de 10 años de revolución, finalmente se convirtió en el primer ministro. Había muchas ilusiones en las masas acerca de que este hecho iba abrir un periodo de cambio real.

El nuevo gobierno estaba obviamente influido por la posición geo-estratégica de Nepal. Se establecieron relaciones diplomáticas con la URSS, India, China y los EEUU. Ese también fue el momento en que el primer plan “quinquenal” empezó. El ejército, la antigua aristocracia, los grupos de terratenientes conservadores y, por supuesto, el rey estaban intranquilos por la reformas democráticas del gobierno de Koirala. Asimismo, también creció la preocupación entre esos grupos por la presión de la oposición parlamentaria para profundizar el proceso; esa oposición incluía el Gorkha Parishad y el CPN. Claramente, la antigua aristocracia y sus aliados veían esas “reformas” como una amenaza a sus intereses.

El Golpe de 1960

El 15 de diciembre de 1960 con el apoyo del ejército y prácticamente sin previo aviso, el Rey utilizó sus poderes para declarar el estado de emergencia, disolver el gobierno y arrestar a sus componentes con los cargos de haber fallado en dar dirección al país y no poder mantener la ley y el orden. Pocos meses después todos los partidos fueron prohibidos y una ola de represión recorrió Nepal. Esto volvía a demostrar las limitaciones que tenía la clase dominante y las contradicciones a las que se veía sometida. Había un ala nacionalista burguesa que empujaba hacia toda una serie de reformas que llevaran a un desarrollo capitalista moderno en el país, pero, por otro lado, esto iba contra los intereses de la antigua clase terrateniente, que tenía la gran ventaja de controlar el aparato del estado, y en particular, la casta de oficiales del ejército.

Como los nacionalistas burgueses empezaban a mostrar sus propias limitaciones para liderar el proceso de reformas, lo que se empezó a vislumbrar era la necesidad de una dirección marxista capaz de unificar a los trabajadores en las ciudades con los campesinos pobres en el campo junto con los estudiantes y pequeños comerciantes en la lucha contra la falsa “democracia” de los partidos burgueses. Los comunistas nunca deben crear “ilusiones” democráticas en la clase capitalista y sus aliados, éstos en última instancia traicionarán en el último momento a los trabajadores por sus intereses de clase.

En 1962 la guerra entre China y la India tuvo como consecuencia que la India dejara de apoyar a la oposición al Rey y escogiera como aliado a una dictadura estable antes que una “democracia” inestable. Así, mostrando sus intereses reales en la región, la India desmanteló la resistencia nepalí basada en el Partido Nacional.

Después del golpe de 1960 el apoyo al movimiento comunista se mantuvo gracias a “All-Peasants Union” y al “Nepal Trade Union Congress” (organizaciones campesina y sindical, respectivamente, creadas por el movimiento comunista). Estas organizaciones se vieron forzadas a trabajar en la clandestinidad ya que la dictadura creó un sindicato amarillo para mantener las formas dentro de la Organización Internacional del trabajo (OIT). La NLO (Nepal Labour Organisation) era en realidad una marioneta del estado. Durante la dictadura el movimiento sindical siguió fragmentado y no consiguió crear un frente unido de lucha, y por lo tanto una miríada de organizaciones locales se desarrollaron. En este proceso fueron los cuadros del movimiento comunista los que jugaron un papel clave.

Las escisiones a escala internacional del movimiento comunista tuvieron un importante y devastador efecto en el PCN. Las divisiones sobre la línea que el partido debía adoptar en relación a la dictadura en Nepal, y la cuestión de con quién formar las alianzas, emergieron a la vez que la escisión Chino-Soviética se desarrollaba en el movimiento comunista mundial (ver La revolución colonial y la escisión chino-soviética).

La influencia del Maoísmo

En Nepal, como en el resto del movimiento comunista oficial a escala internacional, hubo una fuerte reacción contra el reformismo de facto que se había adueñado de las direcciones (el frente-populismo) y en el que se habían visto inmersos los PC’s apoyados por Moscú pero, dada la falta de un genuino polo de atracción marxista, hubo toda una serie de tendencias ultra-izquierdistas en forma de lucha guerrillera como única forma de transformar la sociedad, aunque la historia nos enseña que ese método en sí mismo nunca han logrado una solución real para las masas en África, Asia o América Latina. Esos métodos han llevado o a devastadoras derrotas o, allá donde los ejércitos guerrilleros han sido victoriosos y han tomado el poder, han degenerado en regímenes terriblemente deformados donde la clase obrera nunca ha tenido el poder directamente. Ahora, este proceso está llevando a una situación donde los autoproclamados partidos comunistas (Vietnam, China, etc) en el poder están liderando el camino hacia una restauración paulatina del capitalismo.

El segundo congreso del PCN, celebrado en junio de 1957 había rechazado un acercamiento a la posiciones pro-chinas. El congreso adoptó una plataforma “republicana”, pero la dirección estaba bajo el control del grupo Rayamajhi, que tenía una postura favorable al maoísmo (pro-China). La decisión del segundo congreso de organizar otro congreso después de un lapso de dos años y medio había sido pospuesta por el grupo de Rayamajhi durante casi 6 años basándose en su “mayoría en el Comité Central”.

Al final el tercer congreso tuvo que celebrarse, y fue en abril de 1962. En ese momento el país estaba bajo la nueva dictadura y el partido en una profunda crisis interna. Cuando el golpe de 1960 tuvo lugar, el líder del partido Keshar Jung Rayamajhi, que era el secretario general, estaba en Moscú en la conferencia comunista mundial de Octubre de 1960. Desde Moscú hizo una proclama a favor del Rey diciendo que este había tomado “un paso progresista”. Esto estaba en línea con la tradición política del estalinismo que ha apoyado a reyes y dictaduras si estos eran considerados útiles para los intereses de las burocracias de soviéticas y chinas respectivamente.

A pesar de esto, el buró político bajo la dirección de Puspa Lal se opuso a la acción del Rey, la calificó como un ataque al movimiento y demandó la celebración de una conferencia de todos los partidos parlamentarios. Esto es una muestra de las profundas divisiones que existían en el seno de la dirección del partido, y de lo desastrosa que fue la teoría de las dos etapas para el PCN. Era fácil aplicar la línea política de las dos etapas desde una confortable conferencia en Moscú, algo muy diferente era la situación de miles de activistas que estaban siendo arrestados y atacados.

En febrero de 1961 un Pleno del Comité Central fue organizado en la India y tres facciones emergieron, una liderada por Rayamajhi que incluía la mayoría del Comité Central defendiendo una “monarquía constitucional y democracia dirigida” (básicamente una variante del estalinismo pero manteniendo al Rey y manteniendo los vínculos con China), otra facción liderada por Puspa Lal a favor de disolver el parlamento y de un movimiento unificado de masas contra el Rey, y por último, una facción liderada por Mohan Bikram Singh a favor de llamar a las elecciones por la asamblea constituyente. La mayoría de los asistentes al Pleno apoyaron a la tercera opción, pero no había ningún defensor de esta posición en el Comité Central excepto el mismo Mohan Bikram. Desafortunadamente para el PCN y las masas nepalíes, la degeneración del movimiento comunista en los 60’s había alcanzado tal nivel que no había ninguna posibilidad de llegar a una decisión por medio de consulta con las bases del movimiento.

El Congreso de 1962 probó ser el último acto después de los nueve meses previos de intrigas y maniobras. Todas y cada una de las facciones acabó tirando en una dirección. “El compromiso de unidad”, como fue definido en el congreso, no podría durar mucho, y como de costumbre, los llamamientos de unidad son un disfraz de lo que finalmente fue una rápida escisión.

Escisiones en el movimiento

El grupo de Rayamajhi organizó una conferencia en 1966 y planteó un programa de democracia nacional y enmiendas a la constitución, organizó su propio “tercer congreso” en 1968 y eligió su propia dirección central. Esto significaba de hecho una escisión – la primera de muchas. Por otro lado, debido a la pasividad del Comité Central en el tercer congreso de 1962, Puspa Lal y sus camaradas organizaron una convención en 1968. Las luchas fraccionales en el PCN crearon, contabilizándolos a todos, una docena de partidos comunistas. Necesitaría más de un artículo (varios, de hecho) para clarificar la desastrosa situación política en Nepal entre 1970 y los 80’s.

Pero lo que realmente trastocó al movimiento comunista en Nepal fue lo que ocurrió en 1974, cuando el comité de distrito de Jhapa, bajo la dirección del comité de la zona del este de Koshi, declaró su oposición a la línea política y declaró que iba a emprender la lucha armada. Influidos por la revolución cultural china y los naxalistas indios, esta fracción tomó un autodenominado giro a la “izquierda” como reacción a la línea oficial del partido. Este nuevo desarrollo y la ruptura que suponía con las tradiciones de lo que hasta entonces había sido el movimiento comunista en Nepal fueron también un grave error.

Fue un error no tanto por el hecho de armarse, sino por que mano a mano con el armamento fue el abandono del intento real de concentrar el esfuerzo principal de trabajo del partido en organizar a los trabajadores en las ciudades. La táctica de lucha armada puede ser, de hecho, un desvío de la tarea fundamental de construir la organización entre la clase obrera. Esto significa que el partido abandonaba las genuinas tradiciones bolcheviques, que se habían basado siempre en la clase obrera industrial y urbana. Ya hemos señalado que, cómo máximo, la lucha armada puede ser utilizada como arma auxiliar a un movimiento de masas en las ciudades. Nunca debe convertirse una alternativa a éste.

Este “giro” tuvo repercusiones a largo plazo. Miles de revolucionarios acabaron siendo arrestados, asesinados o ejecutados en una heroica pero desesperada batalla que se desarrolló dada la falta de entendimiento de la “liberación nacional” en la condiciones concretas en Nepal.

El primer re-agrupamiento

El Partido Comunista de Nepal (marxista-leninista) (PCN-ml) se fundó el 26 de diciembre de 1978, reagrupando muchos pequeños grupos dentro del “marxismo-leninismo” en un momento que el ansia de unidad corría en el seno del movimiento. Como resultado el PCN-ML se convirtió en el partido más influyente del movimiento comunista en Nepal.

Las escisiones en el movimiento sobre la cuestión de la “lucha armada”, incluyendo la táctica del terrorismo individual, sólo beneficiaron a la clase dominante, y ciertamente no ayudó a la unificación de las luchas de la clase obrera en las ciudades junto a las luchas de campesinos en las zonas rurales. El estado también pudo justificar su represión explotando los resultados de algunas acciones. A su vez, la escisión también conllevó duras recriminaciones entre las diferentes fracciones del movimiento, que acabaron con militantes de los diferentes partidos “comunistas” resolviendo sus diferencias políticas con bombas y ametralladora en mano en vez de con pluma y papel. Esto a su vez agudizó las diferencias fraccionales mientras la clase dominante se frotaba las manos.

En 1989 se celebró el cuarto congreso del PCN-ML, el grupo más grande de todos los fragmentos del viejo PCN. La principal conclusión a la que este congreso llegó fue la necesidad de democratizar el movimiento comunista. Este desarrollo importante fue un paso adelante para el conjunto del movimiento, y esta decisión estuvo claramente influida por los acontecimientos internacionales de ese año.

La decisión más importante del cuarto congreso, fue la formación de un Frente Unido de Izquierdas para lanzar un movimiento de masas en 1990, en lo que se llamó la “unidad funcional” (Karyagat Ekata) con el Congreso Nepalí para la Democracia Nacional. El congreso eligió a Madan Bhandari como Secretario General, en lo que era un movimiento hacia el abandono de la lucha armada y el establecimiento de una democracia parlamentaria. Pero aquí, el movimiento comunista cometió unos errores muy similares a los que había cometido en el pasado, ya que abandonaron el callejón sin salida que el guerrillerismo significaba pero dieron un giro hasta el extremo opuesto llegando de nuevo al frente-populismo. Eso significaba pasar de un extremo a otro sin un análisis serio de los recientes errores que se habían cometido.

Por supuesto, el hecho de no haber realizado un congreso en casi 25 años no ayudaba a hacer un análisis crítico, y no contribuía a la gestión de la lucha fraccional interna de una forma sana. El movimiento comunista nepalí fue creado como una fotocopia de Moscú y posteriormente copió al modelo chino. Con la celebración del congreso al menos habían conseguido algo de democracia interna, ya que el hecho de que fracciones con diferencias políticas internas fueran aceptadas en el seno del PCN-ML fue un paso adelante para el renovado movimiento comunista nepalí.

La formación del PCN-UML

En 1990 siete partidos y grupos comunistas distintos, incluyendo el PCN-(marxista – leninista) y el PCN-(marxista), se juntaron lanzando contra el sistema Panchayat, que era el régimen sin partidos, una campaña bajo el nombre de Frente Unido. Después del establecimiento del sistema multipartidista en 1990, o sea en enero de 1991, el PCN-ML y el PCN-M se fusionaron formando el PCN-UML (Partido Comunista de Nepal – Unificado Marxista-Leninista). Hubo algo tremendamente positivo en está unificación y fue el hecho que el nuevo partido suponía una clara ruptura con algunas de las tradiciones estalinistas del pasado, tomando posturas mucho más abiertas. A pesar de eso, también hubo aspectos negativos, ya que también se abandonaron algunos principios leninistas. En la práctica aceptaron la democracia parlamentaria como un fin en sí mismo, un debate honesto sobre los hechos ocurridos en la URSS entre 1918 y 1924 hubieran significado un gran avance para el nuevo partido, pero los grupos que lo formaban aún estaban bajo una gran influencia de los debates que se habían dado en el seno del PCUS y el PCCh a finales de los ochenta.

La mayor parte de los grupos comunistas con importancia durante los años ochenta habían pasado a apoyar la democracia parlamentaria y el sistema multipartidista, entre otras cosas, porque no tenían ninguna lealtad a ninguna organización internacional ni “cuarteles generales” de donde salieran las órdenes; muchos de ellos también abandonaron el Maoísmo que anteriormente habían abrazado. Pero no todos, algunos grupos se mantuvieron en su línea y empezaron a desarrollar métodos maoístas de guerra de guerrillas, yendo incluso más allá, algo que en el pasado, a grandes rasgos, el conjunto del movimiento comunista en Nepal había, correctamente, rechazado.

Debido a que las divisiones entre los diversos grupos y partidos comunistas habían existido durante un largo periodo, las diferencias empezaron a resolverse de un modo trágico, empezaron a matarse los unos a los otros. Eso fue así, sobretodo, una vez que los partidos oficiales que habían adoptado el parlamentarismo fueron lo suficientemente grandes como para que el estado absorbiera parte de ellos involucrándolos en gobiernos de coalición. Entonces empezaron a ser percibidos, por sus antiguos camaradas, como objetivos legítimos, esto lógicamente endureció las ya hostiles posiciones que ambas partes tenían.

El hecho que llamados comunistas o revolucionarios tuvieran en sus agendas el asesinato de activistas y líderes de otros “partidos comunistas enemigos” es ciertamente condenable, además de trágico si consideramos que todos ellos eran “hermanos de lucha” no hacía mucho tiempo. Por supuesto no apoyamos la lunática política de terrorismo individual, que supone poner bombas en lugares públicos y que no deja al movimiento ni un centímetro más cerca de sus aspiraciones socialistas ya que a su vez da una excusa y justifica a la reacción.

El asesinato de activistas comunistas por otro, auto-denominado comunista, es un acto criminal que tiene que ser condenado por todos aquellos que sinceramente quieren unir el movimiento comunista nepalí y luchas por un genuino Nepal socialista.

Los 90’s: una década de inestabilidad y guerra civil

La coalición del Frente Unido había sido organizada a finales de 1989, apoyando la democracia multipartidista. Durante el movimiento hacia la democracia el Frente jugó un papel crucial uniéndose al gobierno interino liderado por el Partido del Congreso, cesando sus críticas a este partido, con un apoyo total a la política del gobierno interino. Aunque las diferencias dentro del campo comunista eran endémicas durante la clandestinidad, éstas empezaron a remitir cuando empezaron a operar públicamente y vieron la posibilidad de ganancias electorales. Como parte del gobierno de coalición, el PCN-UML no apoyó la nueva constitución ya que retenía a la monarquía aunque “a regañadientes”.

El quinto congreso del PCN-UML se celebró en enero de 1993 en Katmandú. Este congreso marcó un gran cambió en la historia del movimiento comunista en Nepal. Fue convocado en un ambiente más aperturista y democrático y muchos líderes políticos estaban presentes como observadores. El congreso adoptó por la “democracia multipartidista popular” como programa político de la revolución nepalí y el lema del congreso era: “Oponerse al dogmatismo y al liquidacionismo, mantener la bandera del marxismo creativo”, un eslogan no del todo malo para un partido que hasta hacía relativamente poco estaba bajo la influencia política de Moscú y Pekín.

El proceso que habían empezado también implicó otros cambios, como la adopción de una línea mucho más reformista, y el abandono de la línea dura Maoísta de la lucha guerrillera del pasado. El partido también pasó a defender el “estado del bienestar” como objetivo del partido y un elemento nacionalista muy fuerte fue también una de las características de la propaganda del reunificado PCN.

En resumen, la trayectoria de la dirección del movimiento comunista en Nepal ha sido de reformismo a ultra-izquierdismo, para volver otra vez al punto de partida reformista. Empezaron entonces, a considerar la democracia parlamentaria como el objetivo final de la lucha y no como un instrumento para ella. Esto los dejo en una posición muy débil y les impidió mantener ninguna credibilidad para continuar la propaganda revolucionaria.

También en el frente sindical las cosas cambiaron en 1989. La mayoría de los sindicatos que habían sido creados durante la dictadura se unificaron creando la Federación General de Sindicatos Nepalíes (GEFONT en su acrónimo inglés) que es la federación sindical dominada por los comunistas oficiales. También el Congreso Sindical de Nepal fue re-fundado en 1991 y junto con el GEFONT son las dos principales organizaciones sindicales no-maoístas en la actualidad.

El CPN-UML se involucra en el Gobierno

El PCN-UML formó un gobierno de minoría en diciembre de 1994 ya que había surgido, después de las elecciones parlamentarias de ese año, como el partido más grande en el parlamento. Man Mohan Adhikaru, el líder del grupo parlamentario, se convirtió en el primer Primer Ministro comunista de Nepal, formando un gobierno de 15 miembros, pero ese gobierno sólo duro 9 meses ya que todas las contradicciones de la sociedad nepalí salieron a la luz, creando una situación difícil para un gobierno altamente inestable.

El PCN-UML salió del gobierno en agosto de 1995, siendo substituido por una coalición derechista que unía a la mayoría de partidos burgueses bajo la dirección, obviamente, del Partido del Congreso Nepalí. Esto era algo común de la política burguesa, en tiempos de crisis los partidos obreros pueden llegar al poder, pero como insisten en mantenerse en los confines del capitalismo, simplemente caen en las manos de los capitalistas, que los aprovechan como chivos expiatorios poniendo la responsabilidad de los problemas en los partidos de izquierdas y preparando la vuelta de los partidos conservadores. Los partidos obreros son utilizados por la clase dominante como un comodín en la baraja, que se saca cuando esta clase se encuentra en necesidad. Por ello los activistas comunistas deberían aprender las lecciones y basarse, firmemente, en la fuerza de la clase obrera y el proletariado agrícola para rechazar “alianzas” con los partidos burgueses ya que esta es la única forma de conseguir algún cambio real en la sociedad.

A pesar de la amarga experiencia de 1994-95, de nuevo en 1997 una nueva coalición fue formada, y el PCN-UML de nuevo aceptó formar parte de la misma y de nuevo sólo duro unos meses hasta 1999. Este gobierno de “coalición” se formó durante el periodo en el que la escisión Maoísta más “dura” del PCN, el PCN-Maoísta, llevaba a cabo su campaña de guerrillas en las montañas; algunos analistas dicen que llegaron a controlar hasta el 80% del total del territorio.

En 1999 las elecciones dieron al PCN-UML un 31 % de los votos pero fue excluido del gobierno ya que, de nuevo, una alianza de partidos de derechas formó el gobierno. Éste no duró mucho, en mayo de 2002 el parlamento fue disuelto y, aunque las elecciones deberían de haber sido convocadas para noviembre de ese mismo año, lo cierto es que aún no se han celebrado [2] y este último año Nepal ha sido comandado por una dictadura de facto del Rey. Durante este tiempo, entre 1996 y 2002, la guerra civil lejos de la capital Katmandú y de otras ciudades grandes, continuó azotando al país. El año pasado las guerrillas Maoístas en guerra con las tropas reales se cobraron 4.655 víctimas, un gran incremento, mientras la economía del país caía al uno por ciento y la llegada de turistas cayó a los 216.000, la mitad que en el 2000. Esto está destruyendo la economía de Nepal y provocando una escisión en el seno de la clase dominante sobre qué hacer, como la “masacre real” que vimos el año pasado demuestra.

Hoy las guerrillas Maoístas dicen controlar más de la mitad del campo y que sus organizaciones estudiantiles y sindicales han llegado a infiltrarse profundamente en las ciudades y en los pueblos. La verdad es que las guerrillas han ganado un apoyo significativo entre ciertos sectores de la población en el último período, este apoyo es fácilmente explicable ya que no es parte de ningún plan secreto de las guerrillas sino que el apoyo ha surgido gracias a las condiciones de vida, cada día más deterioradas, en la sociedad nepalí. Las masas están buscando una alternativa y una capa ve esta alternativa en las guerrillas.

Por otro lado, el Rey esta preparando un refuerzo de su aparato militar para combatir las guerrillas (mientras al mismo tiempo pretende aceptar “discusiones de paz”) ya que espera incrementar el tamaño del Ejército Real Nepalí en un 50%, con 65.000 soldados para el 2006, con armas modernas llegadas de la India, Gran Bretaña y los EEUU. Este tipo de “guerra contra el terrorismo” tendrá fácilmente un eco en la administración Bush que tiene un estribillo similar , y el Rey fácilmente encontrará un vínculo entre Bin Laden, Al-Qaida para justificar las tropas de refuerzo.

En un país donde casi la mitad de la población tiene menos de 20 años, la gente cuando deja la escuela descubre que la única opción real es emigrar- los más pobres a la India, los que tienen recursos a los estados del Golfo Pérsico o Korea del Sur. Por eso las luchas de masas de los estudiantes de las últimas semanas tienen un significado especial. La lista de 68 demandas de los estudiantes es un claro indicador de que la juventud quiere una mejor educación y un mejor futuro. La lucha unificada de las siete organizaciones estudiantiles es un avance importante, ya que puede utilizarse como método para ampliar la lucha a otros sectores que están igual de dispuestos a la lucha. Esta lucha puede ser una palanca para unir al movimiento obrero, estudiantil y campesino en su lucha por sus legítimas demandas y por una mejora en sus condiciones de vida.

En Nepal, los periódicos han publicado artículos sobre los cientos de trabajadores en un programa de trabajo por comida que han bloqueado la construcción de una carretera ya que el directivo del proyecto ha robado la comida. Este tipo de hechos crean la base para el apoyo a las guerrillas, especialmente cuando el PCN-UML ha escogido el camino erróneo del frentepopulismo (que es colaboración de clases), que es simplemente una concesión a los partidos de la corrupta clase dominante.

Los 5 partidos políticos más importantes nepalíes están en realidad excluidos del las cuestiones fundamentales de la guerra y la paz. Una serie de manifestaciones han culminado en la renuncia del primer ministro escogido a dedo por el Rey, Lokendra Bahadur Chand, el 12º primer ministro desde 1990, todo un récord. El PCN-UML en realidad da una base de masas a la coalición que lideran. Una acto organizado por el PCN-UML apoyado con la participación de más de 70.000 personas demuestra el potencial de la organización.

El movimiento se encuentra en una etapa crucial, después del acuerdo de alto al fuego firmado el 29 de enero, cuando cinco líderes maoístas salieron a la luz, y las conversaciones de paz empezaron. Hay un movimiento de masas donde las organizaciones comunistas están jugando el papel principal, mientras que la “guerra” está detenida y hay un cambio favorable para la verdadera lucha de clases, lo que se ve con el hecho de que los estudiantes y las masas en su conjunto están en la calle. El peligro es que éste lleve una vez más al colaboracionismo y la política de frentes populares como se ha hecho tantas veces en el pasado.

El PCN-UML debe cambiar de rumbo antes de que sea demasiado tarde, y volver a las tradiciones leninistas reales, basándose en la única fuerza en la sociedad que es capaz de solucionar los problemas de toda la población, o sea la clase obrera y los campesinos pobres bajo una dirección marxista. El programa de éste partido debe incluir la expropiación de los terratenientes, la nacionalización de las principales industrias bajo control obrero y el genuino control del pueblo sobre la economía, esto sólo puede conseguirse con la introducción del socialismo, que es la tarea principal para el movimiento en Nepal.


[1] Casta social nepalí similar al sistema de castas que encontramos en la India.

[2] Nota del traductor: el artículo tiene tres años y las elecciones aún no se han celebrado.

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