En esta segunda parte de nuestro análisis de las elecciones griegas (leer la primera parte en: Elecciones en Grecia: Si la Izquierda estuviera unida podía haber ganado) nos fijamos en la situación del Partido Comunista (KKE) y en el destino del PASOK, en la nueva situación de la derecha con los Griegos Independientes y el neo-nazi Amanecer Dorado, una advertencia de cómo se pueden desarrollar las cosas en el futuro -si la izquierda no es capaz de ofrecer una manera de salir del callejón sin salida- y, finalmente, indicamos el programa y las tácticas que deberían adoptarse con el fin de unir a la izquierda bajo un programa socialista revolucionario.

Las elecciones en Francia y Grecia representan un cambio fundamental en la situación. La crisis del capitalismo europeo ha entrado en una etapa nueva y turbulenta. Un estado de ánimo de ira está extendiéndose por toda Europa. Por supuesto, entendemos que los resultados electorales no reflejan la psicología de las masas con una precisión total. Son como una instantánea del estado de ánimo en un momento dado. Sin embargo, es necesario analizar los resultados electorales cuidadosamente, ya que muestran ciertas tendencias en la sociedad.

Hace un año, decenas de miles primero, centenares de miles en los siguientes días, nos manifestamos continuadamente dando lugar a una auténtica explosión social que tomó las calles del conjunto del Estado. Dicho movimiento fue un grito multitudinario de rabia después de 4 años de recesión, ante un sistema que niega a la juventud un futuro digno, y amenaza con la exclusión y marginación social también a los mayores.

Hace dos meses avanzamos cuales iban a ser algunas de las medidas en materia universitaria del gobierno del PP. Conjuntamente con una batería de ataques a la educación secundaria y a la sanidad y tras anunciar una reforma del modelo universitario, el ministro de educación, J.I. Wert, ha presentado un duro ataque a las universidades permitiendo a las CCAA subir el precio de las matrículas hasta un 66%.

Sarkozy fue derrotado. El candidato socialista obtuvo el 51,62% de los votos emitidos. Pero este resultado general oculta la verdadera magnitud del rechazo a Sarkozy y a la derecha. En casi todas las ciudades importantes de Francia, incluso en aquéllas que se encuentran en los departamentos marcados por el conservadurismo, el resultado de Hollande estuvo muy por encima del resultado nacional.

Los resultados de las elecciones parlamentarias de ayer [6 de mayo] en Grecia - un terremoto político - son un indicio claro de la creciente radicalización de la sociedad debida al estancamiento histórico del capitalismo y al movimiento hacia una situación abiertamente revolucionaria.

En las últimas semanas, el Estado español se ha situado de nuevo en el ojo del huracán de la crisis económica europea, reflejando la debilidad y el profundo impasse en que se encuentra el capitalismo español.

Después del refrendo de casi toda la dirección del PCA al pacto con el PSOE en su reunión del último domingo, la mayoría de la dirección regional de IU encabezada por Diego Valderas aboga por responder con un doble “si” a las dos preguntas formuladas a la base este martes, para entrar al Gobierno con el PSOE.

El candidato del Frente Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, obtuvo el 11,1% de los votos emitidos en la primera ronda de la elección presidencial. Este excelente resultado es un reflejo de una campaña ejemplar que, durante varios meses, ha movilizado las energías de decenas de miles de activistas del Partido Comunista, del Partido de Izquierda y de los sindicatos, especialmente de la CGT.

La característica más llamativa de la campaña electoral presidencial en Francia es el masivo apoyo mostrado al Front de Gauche (Frente de Izquierda), bajo la dirección de Jean-Luc Mélenchon. Mucho tiempo antes de que la campaña se pusiera realmente en marcha, había señales claras de que la capa más consciente y activa de la clase obrera estaba movilizándose alrededor del Frente de Izquierda.

“…Volveremos a tomar las calles, volveremos a la huelga si es necesario. Esto solo ha sido posible por la unidad de acción de UGT y CCOO y de todo el sindicalismo [del Estado] español ¡Que nadie os robe la lucha! ¡Que nadie os robe la unidad!”.

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