El presidente del Parlament Roger Torrent ha convocado una sesión de investidura urgente con Jordi Turull como candidato, ante las amenazas escandalosas del juez Llarena que lo ha citado a él y a otros diputados el viernes con la amenaza de encarcelarlos. Esta decisión ha vuelto a poner el foco en la CUP y en la posición que debe tomar sobre esta investidura. Desde Revolució, queremos hacer pública nuestra posición con estos diez apuntes.

La del 17 de marzo ha sido una gran jornada de lucha, con cientos de miles en las calles de todo el país, pese al frío, la lluvia y, en algunas zonas, la nieve. Una mayoría de jubilados, acompañados de trabajadores y jóvenes, han marchado para defender el derecho a una pensión digna, ganado con lucha y sacrificio durante décadas por la clase trabajadora de este país.

Las magníficas movilizaciones de los pensionistas de estos meses son una inspiración para todos. Ausentes de consignas y de dirección por parte de las cúpulas sindicales y de la izquierda, se han lanzado a la calle con todo su ímpetu para tomar su destino en sus manos, ayudando a transformar toda la situación. No es casualidad que al frente del movimiento, en cada zona y ciudad, se hayan situado veteranos activistas sindicales y de izquierdas de los años 70, ahora jubilados, que han puesto al servicio del movimiento su experiencia acumulada en años de lucha contra la dictadura franquista, contra los patronos, y contra los despidos y reconversiones industriales.

La jornada del 8 de marzo que vivimos en el Estado español ha sido histórica. Un comentarista del diario catalán El Periódico, la describió como “más que una huelga, casi una revolución”. Y esta apreciación no era exagerada. Tras varios años de apatía y desmovilización, una marea humana emergió en las calles de todo el país, arrastrando a mujeres (y hombres) de todos los sectores populares, pero fundamentalmente de la clase trabajadora. Hubo un ambiente de fuerza y confianza en las propias fuerzas que se rebelaba contra la atmósfera de estancamiento, desesperanza y fatalismo que la clase dominante, y también los dirigentes sindicales y de izquierdas, habían establecido en el último período.

Las elecciones italianas –un terremoto político en el verdadero sentido de la palabra– han producido lo que se había predicho durante mucho tiempo: un parlamento sin mayorías, sin ningún partido o coalición de partidos, capaz de formar un gobierno mayoritario. Los comentaristas burgueses serios han lamentado el hecho de que más del 50 por ciento del electorado votara por partidos "populistas" en contra del establishment, mientras que los partidos en los que el sistema ha descansado durante los últimos 25 años se han visto seriamente debilitados.

Miembros del Partido Laborista Británico y de los sindicatos han lanzado una nueva campaña llamada Labour4Clause4 (Laboristas por la Cláusula 4), que tiene como objetivo restaurar la Cláusula 4 en los Estatutos del Partido, y comprometer al Partido Laborista con las políticas socialistas. Esta campaña cuenta con el pleno apoyo de Socialist Appeal (sección británica de la CMI). Hacemos un llamamiento a las agrupaciones locales del Partido Laborista, agrupaciones sindicales y organizaciones estudiantiles para que lo apoyen donde sea posible.

El domingo, el pueblo de Barcelona expresó masivamente su rechazo a la monarquía borbónica. Una monarquía que es heredera directa del franquismo, que fue utilizada por las oligarquías de la dictadura como salvaguarda de sus intereses, que está hundida en la corrupción y goza de una impunidad desvergonzada, con una fortuna nunca explicada y que, por encima de todo, se implicó de manera directa en la represión contra los derechos democráticos de los catalanes y catalanas, sobre todo a raíz del discurso autoritario y neofranquista del rey el 3 de octubre. Una monarquía que ha sido rechazada en las urnas por el pueblo catalán en tres ocasiones, el 27 de septiembre de 2015 y el 1 de octubre y el 21 de diciembre del año pasado.

El domingo 14 de enero de 2018, decenas de miles de activistas de diferentes organizaciones sindicales y de izquierdas acudieron al cementerio socialista de Berlín, en el barrio oriental de Friedrichsfelde, para conmemorar el aniversario del asesinato de los destacados revolucionarios y marxistas alemanes Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, ocurrido el 15 de enero de 1919.

La clase dominante y su aparato de Estado están decididos a hacer cualquier cosa para dar un escarmiento al independentismo catalán e impedir la investidura de Puigdemont como President de la Generalitat. Para ello, están pisoteando sus propias leyes en una deriva autoritaria que también apunta contra los movimientos de lucha y resistencia de la clase obrera que se dibujan en el horizonte. Si la excusa para violentar su propia legalidad burguesa es la “situación excepcional” catalana, ¿cuánto más no van a justificar mañana acciones similares y más graves cuando tengan lugar, a su entender, “situaciones excepcionales” en el resto del Estado?

El régimen neofranquista español fracasó en su objetivo de impedir la mayoría absoluta del independentismo catalán en el Parlament y desalojarlo de la Generalitat. No obstante, alardea de haber disciplinado a los dirigentes de ERC y del PDECAT para que abandonen la vía del independentismo unilateral, y se felicita por haber establecido una cabeza de puente reaccionaria en las zonas obreras de mayoría castellanohablante, principalmente a través de Ciudadanos. Sin duda, pretenden estimular un enfrentamiento entre los trabajadores catalanes en líneas nacionales. Este es un enorme peligro que los obreros españoles y catalanes deben combatir firmemente.

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