Las elecciones del 26 de mayo, municipales, autonómicas y europeas, han vuelto a confirmar la victoria de la izquierda en las elecciones generales del 28 de abril pasado. En las elecciones municipales, las más relevantes, la izquierda estatal y nacionalista consiguió el 48,7%, mientras que la derecha estatal y nacionalista alcanzó el 42%. En las elecciones europeas, con un nivel similar de participación, la victoria del bloque de izquierdas fue aun más marcada: 51,13% frente al 41,33%. Además de esto, están los votos de Junts (el partido de Puigdemont), más de 1 millón (el 4,58%), que sería incorrecto ubicarlos mecánicamente dentro de la derecha, puesto que fundamentalmente tienen un carácter de reivindicación democrática y republicana y de rechazo al régimen del 78.

El barco saudí Bahri Yanbu, que estaba atracado en el puerto de Génova para cargar equipo militar para ser utilizado en el conflicto de Yemen, dejó Italia sin su carga prevista. Esto representa una gran victoria para los portuarios genoveses, que se negaron a cargar el barco, que ahora se dirigirá a Alejandría, Egipto. En el puerto de Génova, una pancarta aún ondea: "Stop al tráfico de armas, guerra a la guerra".

Después de tres años de dilaciones, a Theresa May finalmente se le ha agotado el margen de maniobra. En medio de un lacrimógeno discurso frente al número 10 de Dawning Street, la Primera Ministra anunció que dimitiría el 7 de junio. La carrera para sucederla se iniciará la semana que viene. Entonces comenzará realmente el espectáculo.

El sábado pasado renunció el gobierno austriaco, formado por el principal partido burgués, ÖVP y el ultra-derechista Partido de la Libertad (FPÖ), y anunció nuevas elecciones. En una manifestación espontánea, 10.000 personas se reunieron en Viena para celebrarlo. Este es un revés para el bloque burgués, que ha estado trabajando diligentemente en atacar a la clase trabajadora para preparar a los capitalistas para la próxima crisis.

En la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos, los ricos y poderosos se reunieron para discutir una estrategia para la defensa de su sistema. En el pasado, el estado de ánimo de esta reunión solía ser de confianza y determinación. Este año, sin embargo, apestaba a desesperación. La clase dominante ha pasado de cantar victoria a mirar hacia el abismo en el espacio de tan sólo 25 años.

Las elecciones generales fueron una derrota sin paliativos para la derecha y una importante victoria para el PSOE que pueden verse confirmadas en las elecciones municipales y autonómicas del próximo 26 de mayo, en las que se juega buena parte del poder regional del PP y la permanencia de los “Ayuntamientos del Cambio”.

La desastrosa presidencia de Petro Poroshenko lo ha llevado a perder las elecciones presidenciales frente al comediante Volodimir Zelenski obteniendo éste un 73% frente a un 24 por ciento de Poroshenko. El margen de victoria por casi 50 puntos fue la segunda ronda más desigual en la historia de Ucrania. La única provincia ucraniana donde ganó Poroshenko fue el bastión nacionalista de Lviv.

Hemos derrotado al “trifachito”. La reacción neofranquista no pasó en estas elecciones. Pese a explotar los prejuicios más bajos y ruines de las capas más atrasadas de la población, la derecha mordió el polvo en su intento de alcanzar La Moncloa. Las familias obreras, la juventud, la mujer trabajadora, las nacionalidades oprimidas, y todo lo que hay de progresista en la sociedad española, cerraron filas para impedir la llegada de un gobierno que amenazaba con ser el más reaccionario en 40 años.

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