El 11 de febrero de 2019, la policía estatal pakistaní, conocida por sus arrestos ilegales, brutalidad y asesinatos de personas inocentes reprimió y arrestó a estudiantes y activistas de la Alianza de Jóvenes Progresistas de su oficina en Multan. Fueron cargos con numerosos casos incluyendo sedición. Otros lograron obtener una fianza previa al arresto, pero Rawal Asad todavía está en la cárcel y existe la amenaza de que la policía estatal lo torture en la cárcel y lo retenga para siempre. Su único delito es que él es un activista que está tratando de organizar a estudiantes y trabajadores contra las injusticias de los funcionarios universitarios, los empleadores y las instituciones estatales.

El 23 de febrero vino y se fue. Este fue el día que Estados Unidos y sus títeres locales calificaron como el "Día D", cuando se suponía que la "ayuda humanitaria" ingresaría al país contra la voluntad del malvado Maduro, algo que, como incluso admitió el corresponsal de la BBC, casi nada tenía que ver con la ayuda y mucho que ver con desafiar la autoridad del presidente Maduro.

El golpe de Estado en Venezuela se ha seguido desarrollando conforme al plan trazado por el imperialismo norteamericano, y esto no debe sorprendernos, pues siguen un manual preestablecido y aplicado con anterioridad en distintas partes del mundo.

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