El ataque bárbaro a dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda, por parte de un terrorista fascista de extrema derecha –que disparó indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, mató a 50 personas e hirió a muchos más, y que transmitió en vivo sus acciones sangrientas mientras las llevaba a cabo– llega en un momento de profundización de la crisis económica y de aumento de las tensiones sociales y políticas en todo el mundo. Todos los seres humanos decentes están condenando correctamente el ataque, pero debemos preguntarnos: ¿por qué se producen tales actos de terrorismo y qué se puede hacer para poner fin a esta barbarie?

Trotsky, una reciente serie de Netflix producida por la televisión estatal rusa, es una escandalosa tergiversación tanto de la vida de Trotsky como de la Revolución de Octubre. Alan Woods y Josh Holroyd responden a este insultante retrato de Trotsky y del legado de los bolcheviques.

El movimiento de los chalecos amarillos infunde miedo a sus oponentes, lo que provoca la agresión en su contra. Además de la represión violenta (2.000 personas han sido heridas, 18 cegadas y cinco han sufrido desgarros en sus manos), el gobierno ha respondido con una intensidad sin precedentes en forma de represión judicial.

La elección presidencial de 2020 ha comenzado. Los cuarenta escaños adicionales que ganaron los Demócratas en la Cámara de Representantes en las recientes elecciones de mitad de período ha hecho aumentar las esperanzas de algunos de ellos. Varios candidatos, entre ellos Elizabeth Warren, Amy Klobuchar, Kamala Harris y Corey Booker, ya han lanzado sus campañas. Bernie Sanders se ha convertido en el décimo candidato oficial, con muchos más por venir, en anunciar su candidatura para la nominación del Partido Demócrata.

Hoy es el aniversario de la muerte de Karl Marx. Publicamos el discurso de su amigo y colaborador, Friedrich Engels, ante su tumba.

"El nivel del mar está subiendo, también nuestra ira”. Así se lee un cartel en el reciente #YouthStrike4Climateen Londres. Los jóvenes de todo el mundo están saliendo a las calles para abordar el tema candente de nuestra época: la inminente catástrofe climática. Comenzando en Suecia, el pasado mes de agosto, con las protestas semanales de una estudiante, Greta Thunberg, las huelgas juveniles se han extendido rápidamente por todo el mundo. En todos los países la situación es la misma: una nueva generación radicalizada está entrando en la actividad política, exigiendo acciones y cambios en el sistema para evitar la destrucción del medio ambiente.

Ayer por la noche, las calles de Argelia estallaron de alegría después del anuncio de que el odiado y eterno dictador se retiraba de las elecciones presidenciales programadas para abril. "¡No hay quinto mandato para Buteflika!" era el grito que agrupa a las masas desde hace semanas. Ahora parece que han logrado su objetivo.

El episodio de crisis social del que fuimos testigos durante los últimos días como consecuencia de la caída abrupta del suministro eléctrico en todo el país desde el pasado jueves, ha sido el más severo en los últimos 15 años, desde el paro petrolero y sabotaje patronal que llevó adelante la burguesía nacional junto al imperialismo para derrocar al camarada presidente Hugo Chávez en diciembre de 2002.

Por segundo año consecutivo, el día de la mujer trabajadora ha sido una jornada histórica, sumando una fecha más a la historia reciente del Estado español. Los datos oficiales muestran una participación aún mayor en las manifestaciones y paros que en la jornada del 8M de 2018, que en algunos lugares se incrementó de manera espectacular. Y es que, como venimos diciendo repetidamente, razones no faltan para esta gran movilización.

Mientras que la economía viene en caída libre, el gobierno de Macri muestra, como expresión de la crisis del capitalismo argentino, una incapacidad supina para resolver los problemas apremiantes que aquejan a los trabajadores y a los sectores populares.

Para este 8 de Marzo los sindicatos han vuelto a dar cobertura legal a la huelga general convocada por el movimiento feminista. Desde hace varios meses se lleva trabajando en todos los puntos del Estado en la preparación de lo que esperan sea una jornada de lucha con un éxito mayor que la de 2018.

Las protestas masivas y una huelga general contra la pobreza creciente, la corrupción y a favor de la exigencia de la renuncia del presidente Jovenel Moïse han paralizado completamente Haití en las últimas dos semanas. Este movimiento de masas es una continuación directa de la huelga general que estalló el verano pasado contra los aumentos propuestos del costo del combustible, así como las protestas masivas que tuvieron lugar en noviembre pasado en relación con un escándalo de corrupción que involucra a los fondos de PetroCaribe.

El 11 de febrero de 2019, la policía estatal pakistaní, conocida por sus arrestos ilegales, brutalidad y asesinatos de personas inocentes reprimió y arrestó a estudiantes y activistas de la Alianza de Jóvenes Progresistas de su oficina en Multan. Fueron cargos con numerosos casos incluyendo sedición. Otros lograron obtener una fianza previa al arresto, pero Rawal Asad todavía está en la cárcel y existe la amenaza de que la policía estatal lo torture en la cárcel y lo retenga para siempre. Su único delito es que él es un activista que está tratando de organizar a estudiantes y trabajadores contra las injusticias de los funcionarios universitarios, los empleadores y las instituciones estatales.

El 23 de febrero vino y se fue. Este fue el día que Estados Unidos y sus títeres locales calificaron como el "Día D", cuando se suponía que la "ayuda humanitaria" ingresaría al país contra la voluntad del malvado Maduro, algo que, como incluso admitió el corresponsal de la BBC, casi nada tenía que ver con la ayuda y mucho que ver con desafiar la autoridad del presidente Maduro.

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