La destitución del ex dictador de Sudán, Omar A-Bashir, el 11 de abril no supuso el fin de la revolución sudanesa. Por el contrario, lejos de satisfacer las principales demandas de la revolución, la toma del poder por parte del ejército es un intento de desorientar a las masas y robarle sus logros. Sin embargo, las masas no se están dejando arrebatar su victoria tan fácilmente.

La primera ministra ha ganado algo de tiempo con otra prórroga del plazo de Brexit. Pero los trabajadores y los jóvenes no pueden permitirse el lujo de seguir sufriendo este caos ¡Necesitamos ya unas elecciones generales y un gobierno laborista socialista! Según los partidarios del Brexit, se suponía que Gran Bretaña debía de estar cabalgando sobre las olas de la soberanía y la independencia, habiéndose liberado del Leviatán de la Unión Europea. En cambio, Theresa May y su gobierno se encuentran sin rumbo, a la deriva y sin esperanza de solución en el horizonte.

El incendio que destruyó parcialmente Notre Dame es una tragedia para cualquiera que aprecie los logros culturales, artísticos y arquitectónicos de la humanidad. El capitalismo está socavando sus propios logros pasados y los de las sociedades anteriores, y esto se pone de manifiesto muy claramente cuando se observa más de cerca lo que ocurrió en París el lunes 15 de abril.

Al igual que con todas las elecciones en el período pasado en Turquía, las elecciones locales que se llevaron a cabo el domingo 31 de marzo fueron en realidad un referéndum sobre el presidente Recep Tayyip Erdogan. Pero mientras Erdogan solía obtener victoria tras victoria con facilidad, esta vez su imagen de invencibilidad obtuvo importantes abolladuras.

Después de casi tres décadas en el poder, Omar al-Bashir fue destituido como presidente de Sudán por las protestas populares. Las masas han salido a las calles en lo que solo se puede describir como un movimiento revolucionario, aunque sin una dirección ni demandas claras. El propio Bashir ha sido arrestado y el ejército lo "mantiene en un lugar seguro".

Julian Assange ha sido arrestado hoy en Londres en la Embajada de Ecuador tras aceptar el gobierno de este país una orden de extradición de los Estados Unidos, como ha reconocido la primera ministra británica en su discurso en la Cámara de los Comunes. Consideramos este hecho un ataque fundamental al derecho de asilo y a la libertad de información. Rechazamos la extradición de Assange a los EEUU y exigimos su puesta en libertad sin cargos.

En la última semana de marzo, la crisis capitalista mundial se expresó en la caída, en dos jornadas consecutivas, de las bolsas más importantes del mundo; en el derrumbe diario de las monedas de los países llamados emergentes, en el agudizamiento de la guerra comercial entre China y EEUU que, aunque se encuentra en sus primeros temblores anticipa un verdadero terremoto de la economía mundial; en síntesis, nos encontramos ante una recesión de la que aún no hemos visto su verdadera magnitud.

La semana pasada, los representantes de las secciones españolas y portuguesas del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT) abandonaron una reunión de la fracción de Peter Taaffe dentro de esa organización. Luego anunciaron que "recomendarían a las CE y CC españolas que abandonaran la Fracción. [El secretario general de la sección española, Juan Ignacio Ramos] también declaró que esto significaría que no tendría sentido permanecer en el CIT".

El nuevo escándalo de las llamadas “cloacas" del Estado es un apunte más para el conocimiento público de cómo funciona realmente este organismo y la llamada “prensa libre”. La persecución desvelada contra Podemos basada en pruebas fabricadas y acusaciones falsas –con la implicación de importantes medios de comunicación burgueses– no es un hecho accidental debido a unas cuantas “manzanas podridas”, a un mal gobierno o a unos periodistas canallas, sino que es parte esencial y estructural del funcionamiento de este aparato de represión que, como en todos los países capitalistas “democráticos”, tiene como objetivos perseguir a quienes son considerados una amenaza para el sistema y preservar la dominación de los ricos y poderosos.

Los argelinos salieron a celebrar en las calles anoche [2 de abril], después de que el presidente Abdelaziz Buteflika anunciara su renuncia. Esto viene después de un mes y medio de protestas masivas contra su gobierno. Pero su sola salida no resolverá nada, las masas ahora están pidiendo la caída de todo el régimen.

El golpe en Venezuela parece estancado, la oposición pierde su empuje y las divisiones internas resurgen. El imperialismo no ha logrado por ahora su objetivo de colocar a Guaidó en el poder, pero eso no impide que multiplique las sanciones y siga promoviendo más bloqueos. Mientras todo esto pasa, el gobierno venezolano comienza una tímida ofensiva, como tanteando cada paso, esperando la reacción del imperialismo. Y en medio de todo este caos, un pueblo que, sin servicio eléctrico, sin agua y en medio de una feroz crisis económica, se niega a rendirse.

El Comité por una Internacional de los Trabajadores (CWI-CIT) está sumido en una crisis convulsiva, que probablemente terminará en una escisión. En el centro de la crisis están los acontecimientos en su sección irlandesa. Del material disponible de sus discusiones internas parece que la sección irlandesa está siendo acusada de adaptarse a las políticas de identidad, concentrándose en temas feministas y LGBTQ + en detrimento del trabajo en los sindicatos, inclinándose hacia el reformismo y al mismo tiempo adoptando una postura sectaria. Esto emerge tanto de las críticas de la fracción mayoritaria del Secretariado Internacional (SI) como de uno de sus parlamentarios, Paul Murphy.

La delegación de Homicidios de Río de Janeiro y el Grupo de Acción Especial de Combate al Crimen Organizado arrestaron al sargento retirado de la Policía Militar (PM), Ronnie Lessa, y el ex PM, Elcio Vieira de Queiroz (expulsado de la fuerza) por la implicación en el asesinato de Marielle y del chofer Anderson.

El show de la “ayuda humanitaria” en Venezuela impulsado el mes pasado desde Washington fue un fracaso y no logró el objetivo principal de hacer caer el gobierno de Nicolás Maduro, dividir a un sector de las fuerzas armadas y con esto asestar un golpe decisivo a la revolución bolivariana que sirviera además de lección para todos los pueblos latinoamericanos.

El pasado viernes 15 de marzo, millones de argelinos salieron a las calles por cuarto viernes consecutivo para protestar contra el régimen de Abdelaziz Buteflika. Según las primeras valoraciones, las protestas fueron incluso más grandes que las masivas protestas que sacudieron al régimen el viernes pasado (8 de marzo). Acostumbrados a haber cometido sus crímenes con total impunidad, el régimen se ha dado cuenta de que las masas revolucionarias no se rendirán fácilmente.

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