Elecciones al estilo imperialista en Egipto

Spanish translation of Imperialist style elections in Egypt (September 6, 2005)

 



El miércoles 17 de agosto se inició una campaña al estilo EEUU para las venideras elecciones en Egipto. 32 millones de egipcios están en edad de votar el próximo 7 de Septiembre, pero cuántos vayan a ir a votar eso ya es otra cosa.


Durante su visita a Egipto en junio pasado, la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, admitió algo bien interesante: “Por 60 años, mi país, los EEUU, ha buscado la estabilidad a expensas de la democracia en esta región, acá en el Medio Oriente, y no hemos logrado ninguna de las dos cosas”. Ahora, de la noche a la mañana, se supone que debemos creer que los EEUU, el mismo país que ocupa Irak en contra de la voluntad del pueblo iraquí, que criminalmente olvidó a los pobres en Nueva Orleáns por días y luego envió al ejército con órdenes de disparar a matar a una población en hambruna, que estos EEUU van a traer paz y democracia a Egipto. Uno tendría que leer bastante de las mismas cosas que lee el Presidente Bush para creer en semejante cuento de hadas.


El 19 de Agosto, el asistente del Secretario de Estado para los Asuntos del Cercano Oriente estadounidense, David Welch, declaró que el gobierno norteamericano confiaba en que los egipcios iban a poder tener unas elecciones presidenciales libres, democráticas y transparente (Arab News, 19/08/2005)


Sin embargo, cualquiera que haya seguido la campaña electoral no puede más que coincidir con lo dicho originalmente por Rice: el imperialismo norteamericano no puede traer estabilidad o democracia a Egipto o al resto de la región.


Los resultados de las elecciones son conocidos de antemano. Hosni Mubarak, de 77 años y cabeza del gobernante Partido Democrático Nacional (NDP) que ha estado en el poder por 24 años, ganará estas amañadas elecciones y su quinto período consecutivo en la presidencia. Todo el aparato del Estado y los medios de comunicación masivos se están ocupando de esto. La poderosa Hermandad Musulmana, el más grande grupo de oposición que está oficialmente proscrito pero que es tolerado, ha hecho un llamado a sus simpatizantes a votar, pero sin señalar a quien. Sin embargo, está claro que la mayoría de sus simpatizantes va a votar por el conservador partido Wafd.


Los partidos a la izquierda, Taggamu y el partido Nasserista, han hecho un llamado a boicotear las elecciones debido a las restricciones impuestas a los candidatos que compiten con Mubarak.


Hay otros 9 candidatos que se presentan contra Mubarak, pero sólo dos con un nombre reconocido y un alto perfil. Uno de ellos es Ayman Nour, un abogado por los derechos civiles de 40 años de edad quien es el líder del Partido Ghad (Mañana), el cual tiene un programa liberal y reformista. Está haciendo un llamado a cambiar la constitución para que se pueda establecer una democracia parlamentaria en Egipto. También ha prometido que si es elegido garantizará elecciones libres y justas en los siguientes dos años y que levantará el estado de emergencia que ya lleva 24 años en Egipto. Varios candidatos se han quejado de agresiones sufridas por parte de simpatizantes del NDP. Nour ha denunciado que uno de sus simpatizantes fue herido a balazos por la policía el último mes debido a que había colocado un poster del partido en un barrio de El Cairo.


El otro candidato con cierto perfil es Norman Gomaa, de 70 años, del partido Wafd, partido éste que solía apoyar al rey Faruq.


La asamblea judicial, un órgano muy conservador, declaró en Mayo que los jueces iban a boicotear las elecciones a menos que las leyes fuesen modificadas para asegurar la transparencia y la libertad de los jueces para monitorear las elecciones en todas sus etapas. Solamente este hecho dejó aún más en claro que las elecciones van a ser una farsa. Bajo presión, Mubarak cedió a las demandas de los jueces. Sin embargo, a unos 2.000 jueces considerados “críticos”, aún si son sólo ligeramente críticos, no se les permitirá participar en la supervisión del proceso.


Organizaciones de derechos humanos se han quejado que los medios de comunicación de masas están ayudando abiertamente a Mubarak al atacar a sus oponentes. A pesar de la presión desde Washington, Mubarak se ha rehusado a permitir la presencia de observadores internacional y sólo se autorizará a observadores locales, la mayoría miembros de ONGs o entrenados por éstas, para observar las elecciones dentro de los centros electorales. En las pasadas elecciones se observaron casos de arreglo de votos y de intimidación en las mesas de votación.


Y en cuanto a lo que se refiere a la estabilidad, las manifestaciones de calle en contra de Mubarak han sido enfrentadas con ataques policiales y arrestos. Los grandes retratos del grandioso, amado y sabio líder que solía ser visto en las señales a lo largo de caminos y en edificios están siendo removidos por manos ocultas. Los egipcios, como puede observarse, tienen una forma muy peculiar de mostrar su afecto por su gran líder.


Adicionalmente, muchos temen que el gobierno vuelva a imponer el Estado de Emergencia que ya lleva 24 años, con la excusa de “prevenir ataques terroristas”, tales como los ataques ocurridos en Sharm el-Sheik en julio de este año.


Las promesas centrales de Mubarak están enfocadas en la economía. Mientras se predice que el PIB va a crecer este año un 5%, sólo los ricos van a sentir este crecimiento. El gran líder ha prometido la creación de 4 millones de puestos de trabajo, aumentos salariales de un 74 a un 100%, vivienda económica para medio millón de familias, 3.500 nuevas escuelas, 500 nuevos puentes y 12.000 Km de nuevas vías.


Cualquiera que crea en la Cenicienta es bienvenido a creer que luego de 24 años de negligencia, las cosas van a cambiar de repente.


De acuerdo a las cifras oficiales, el desempleo se ubica en un 9,3%. En realidad, está por encima del 20%. De acuerdo a fuentes gubernamentales, un cuarto de la población vive con 2 dólares diarios o menos. En realidad, aquellos que viven de la ayuda del gobierno reciben 26 dólares mensuales –menos de un dólar por día. En muchos países, no es necesario pagarle a un parlamentario para conseguir un trabajo. En el Egipto “democrático” se debe sobornar a un parlamentario para poder conseguir trabajo. Por ejemplo, un puesto de trabajo en la compañía eléctrica cuesta 400 dólares.


No sólo las elecciones en Egipto son una farsa, sino que no hay un partido por el que los trabajadores y los pobres puedan votar. La inestabilidad en el Medio Oriente solo va a crecer; no sólo por la ocupación de Irak, sino también por la detestada ocupación israelí. El gobierno egipcio está ayudando a Sharon y a su majestad, el Presidente de los Territorios Ocupados, en contra del pueblo palestino y de sus derechos democráticos. Se están sucediendo muchos cambios en el Medio Oriente, pero el más importante es el cambio de la consciencia entre las masas. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que este cambio se manifieste a si mismo en luchas de masas.

 

Jerusalén, 06 de Septiembre de 2005

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