En una entrevista que dejó atónita a la presentadora de BBC News, un “broker independiente”, Alessio Rastani, dio su opinión muy francamente acerca de las perspectivas para la economía mundial. “Esta crisis económica es como un cáncer, si simplemente esperas y esperas esperando que se vaya el cáncer crecerá y será demasiado tarde”, dijo, añadiendo que los gobiernos no serían capaces de recomponer sus economías.

¡Cómo caen los poderosos! Sea cual sea la verdad acerca de las acusaciones de agresión sexual y violación que se le imputan en Nueva York, Dominique Strauss-Kahn es culpable de crímenes horribles. Como jefe del FMI, es culpable de la violación política de los trabajadores y los sectores más pobres de la sociedad en muchos países subdesarrollados. Es culpable de la violación de Grecia y Portugal. Antes de que fuera a parar a la cárcel, contribuyó a encerrar a millones de personas en un infierno. Sus brutales "remedios" les infligen sufrimientos y penurias a los pobres con el fin de proteger los intereses de los banqueros, los capitalistas, es decir los ricos.

Se mire por donde se mire hay agitación y crisis, desde Europa hasta Japón y los Estados Unidos. Esto refleja la enfermedad mundial del capitalismo que está luchando por salir de su reciente crisis. Esta es una confirmación de las ideas marxistas, que explican que el capitalismo es un sistema en crisis.

El pasado 3 de noviembre la Reserva Federal de EEUU (equivalente al Banco Central) anunció otra ronda de la llamada "expansión cuantitativa", o "imprimir dinero" como lo conoce la mayoría de la gente. Otros 600.000 millones de dólares serán inyectados a la economía de Estados Unidos con el fin de evitar una nueva recesión y de reducir el desempleo. La clase dirigente de EEUU está preocupada y continúa con sus medidas extraordinarias que intensificarán aún más las contradicciones de la economía mundial.

La pérdida de credibilidad en la sociedad actual, sus instituciones, las leyes y la moral, es una condición previa para la revolución. Pero ese cambio no ocurre todo de una vez. Poco a poco, en la medida en que el sistema socioeconómico determinado comienza a fallar, crece el sentimiento de que "algo no va bien" con la sociedad, que algún tipo de cambio es necesario. [Primera parte]

La reciente cumbre del G20 en Toronto trajo a la superficie todas las contradicciones del capitalismo global. Cada nación capitalista quiere salir de la crisis a expensas de sus competidores. Todo el mundo está llamando a que la demanda se mantenga alta, mientras que al mismo tiempo aplican en casa recortes en el gasto público. En el corazón de esto están las montañas de deuda que han acumulado en todas partes.

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con recortes importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y más vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otras seguirán, empezando por Gran Bretaña.

Después de que se hablara de la llamada crisis crediticia y a continuación surgieran comentarios optimistas sobre los "brotes verdes" en la economía, los acontecimientos en Grecia pillaron a los comentaristas burgueses desprevenidos. Ahora la economía mundial se ha sumido en el caos y la incertidumbre una vez más, al tiempo que los gobiernos de Europa intentan contener la caída de la práctica bancarrota de Grecia, con los trabajadores teniendo que pagar la factura.

La economía capitalista mundial está siendo sacudida por varios cimbronazos que tienen por escenario no grandes empresas o bancos, sino países enteros. Aunque, globalmente, la economía capitalista parece estar saliendo de la crisis más grave en 70 años esta salida está siendo muy traumática para millones de familias trabajadoras en todo el mundo, como los marxistas ya preveíamos, comenzando por los países capitalistas más desarrollados, donde la crisis tuvo su epicentro.

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