Los caóticos y muy postergados Juegos Olímpicos de Tokio se inauguraron hace unos días. Los Juegos se llevan a cabo sin aficionados, y en medio de la desaprobación general de los trabajadores y jóvenes japoneses, que temen con justa razón el peligro de propagar el COVID-19, y están enfurecidos por los cínicos intentos de los empresarios de obligarlos a compensar su déficit de venta de entradas.

Hay una revolución en marcha en Myanmar. Las masas están mostrando un inmenso coraje frente a la brutal violencia de la junta militar. Los trabajadores y los jóvenes están dispuestos a defenderse y aliarse con las organizaciones de los grupos étnicos oprimidos. ¡Se debe organizar un levantamiento obrero armado y una huelga general indefinida para derrocar a la junta asesina!

Una poderosa muestra de ira y oposición al golpe militar iniciado a principios de febrero recorrió las calles de las ciudades de todo Myanmar el lunes 22 de febrero, cuando una huelga general paralizó el país, desde Myitkyina, en el norte, hasta Bhamo, cerca de la frontera con China, pasando por Pyinmana, en el centro.