“Muero por la revolución”, fueron las últimas palabras que pronunció Julio Antonio Mella. Su cuerpo quedó abatido a balazos en las calles de la Ciudad de México el 10 de enero de 1929. Este joven cubano fue un ejemplo para los revolucionarios, iniciando por los de su natal país. Su actividad política inició en el movimiento estudiantil en 1921, su pensamiento evolucionó y llegando a conclusiones comunistas, formando parte de la generación de primeros marxistas latinoamericanos. Sería fundador del Partido Comunista Cubano en 1925. Julio Antonio se enfrentó al dictador Gerardo Machado y no capituló a pesar de caer en la cárcel donde hizo una mítica huelga de hambre apoyada con un movimiento de masas. Su vida corría peligro y tuvo que exiliarse en México.

La agenda represiva del gobierno de Piñera no para de generar incidentes que causan cada vez mayor indignación, agravando la crisis de legitimidad de las instituciones en Chile. En horas de la tarde del lunes 17 de diciembre, Carabineros de Fuerzas Especiales ingresó violentamente al edificio del sindicato de estibadores en Valparaíso que llevan más de un mes en huelga, con un saldo de 16 detenidos y 2 heridos. Los puertos respondieron con un paro nacional portuario que doblegó la iniciativa del gobierno. El mismo día, el presidente Sebastián Piñera se reunió temprano con el empresariado chileno. Además de los representantes de la CPC (Cámara de Producción y Comercio), se encontraba Ricardo Von Appen, sentado a la cabecera, presidente del Terminal Pacífico Sur (TPS) que por su intransigencia ha prolongado el conflicto laboral que mantiene a los trabajadores y familias del puerto en amarga espera. Los portuarios han advertido que si no tienen Navidad, entonces no habrá Año Nuevo en el puerto.

Desde primera hora del 1 de diciembre la plancha del Zócalo en la Ciudad de México fue testigo de la llegada de miles de personas para presenciar de la toma de protesta del nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quién por la mañana acudió a la Cámara de Diputados a la ceremonia oficial y posteriormente habló frente a 160 mil personas quienes abarrotaron la principal plaza pública del país. Estos acontecimientos son inéditos en la historia reciente, marcada por imposiciones y fraudes electorales; recordemos que en las elecciones locales y federales, el ambiente en las calles durante la toma de posesión de los anteriores presidentes fue de rechazo, oposición y de un profundo malestar entre amplios sectores de trabajadores y la juventud. En esta ocasión no fue así, las masas se volcaron a las calles, a festejar un triunfo que sienten como suyo.

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