La sed del gobierno macrista por recuperar los años “dilapidados” después del Argentinazo pareciera, por momentos, que pierde la perspectiva política desde su asunción el 10 de diciembre último. Esta pérdida de perspectiva política es la que hace que el gobierno de los empresarios crea que con el triunfo de diciembre, la burguesía a través de él podrá avanzar contra las conquistas que costaron años de lucha por parte de los trabajadores y los sectores populares.

Como consecuencia de la ofensiva capitalista, que sigue a todo vapor, las conquistas obtenidas luego del Argentinazo van cayendo una a una, la caída del salario real es permanente y se profundiza, el número de despidos crece desmesuradamente, la censura en los medios radiales, televisivos y escritos se impone contra quienes desnudan al gobierno macrista, los atropellos institucionales en todos los niveles, sean políticos o jurídicos están a la orden del día. Por su lado los jefes sindicales se venden vergonzosa y esperablemente por la caja negra de la Obras sociales que escandalosamente administran, todo disimulado por la maquinaria mediática a través de un descarado y aceitado blindaje mientras que continua ejerciendo el terrorismo mediático.

La derrota del pasado 06 de diciembre ha marcado un punto de inflexión para la Revolución Bolivariana. Durante los últimos 17 años, ha habido innumerables oportunidades de completar la revolución mediante la expropiación de la burguesía y el desmantelamiento del estado burgués, pero, lamentablemente, esta tarea no ha sido llevada a cabo.

Acontecimientos dramáticos se desarrollaron en Brasil anoche cuando el Congreso [Parlamento] votaba el impeachment a la presidente Dilma Rousseff. El país entero estaba siguiendo el proceso, dividido en dos campos, los reaccionarios burgueses y pequeños burgueses  pro-juicio político y  todos los trabajadores y jóvenes contra la destitución.

Anoche se desarrollaron acontecimientos dramáticos en Brasil, cuando el Congreso votaba el proceso de destitución (impeachment) de la presidenta Dilma Rousseff. El país entero estaba siguiendo el proceso, dividido en dos campos, los reaccionarios burgueses y  pequeños burgueses  pro-juicio político, y  todos los trabajadores y jóvenes que están en contra de la destitución.

De forma explosiva se ha levantado una nueva protesta en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). El 14 de abril se realizaron 3 manifestaciones que sumaron a unos 15 mil estudiantes y trabajadores. El ambiente fue combativo y de crítica a las políticas gubernamentales y de los directivos de la institución. Uno de los discursos más reiterativos fue el de rescatar el carácter histórico del IPN que fue fundado por Lázaro Cárdenas hace 80 años, presidente que declaró la educación socialista y creo al politécnico con el objetivo de dar educación a hijos de obreros y campesinos para avanzaren el desarrollo del país. La actual lucha refleja un profundo malestar subterráneo, pero también a un estudiantado que ya es consciente de su fuerza y tiene confianza en su organización.

Un millón y medio de trabajadores y estudiantes desbordaron las calles de la Ciudad de Buenos Aires, y cientos de miles más hicieron suyas las calles en las principales ciudades del país.

Este 24 de marzo se cumplen 40 años de la última y más sangrienta dictadura militar que sufrimos los trabajadores y el pueblo pobre en la Argentina.

La Policía Federal llegó a la casa del ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, a las 6 de la mañana del viernes 4 de marzo, para ejecutar una orden de arresto, ordenándole presentarse ante el juez para declarar. Lula fue liberado 3 horas más tarde y aún no ha sido acusado.

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