Tuve la oportunidad de participar en la manifestación del 1º de Mayo del año pasado en Caracas que se dio en circunstancias bastante particulares. Estábamos en mitad de la ofensiva insurreccional de la oposición burguesa y pro-imperialista, con violentas manifestaciones en las calles. La marcha del 1º de Mayo se convirtió en una oportunidad para responder de manera masiva a esa ofensiva golpista cuya intención era la de derrocar al gobierno de Maduro por medios insurreccionales.

ACTUALIZACIÓN: En el momento en que íbamos a publicar este artículo se conoció la noticia de que el gobierno en reunión con la empresa privada había decidido derogar la reforma. Es importante que ahora el movimiento obrero y estudiantil se dote de un programa para asegurar que la crisis del sistema de pensiones la paguen los capitalistas.

En días pasados comenzaron las campañas electorales a la presidencia en México. Andrés Manuel López Obrador va a la cabeza en todas las encuestas, en algunas hasta por 20 puntos arriba; la derecha está dividida y no se ve que ninguno de sus candidatos pueda jugar un papel mínimamente decoroso. Los próximos 90 días veremos un despliegue de fuerza por parte de la mafia que está encumbrada en el gobierno y por parte de los grandes poderes económicos, mexicanos e internacionales, para fraguar un fraude electoral y mantenerse en el poder. También veremos un movimiento de los pobres del país, los trabajadores, los campesinos, la juventud, que se orientarán en masa a AMLO, quien fruto de esta presión y de los ataques de la derecha se verá obligado a girar a la izquierda en su discurso; volviendo a esta campaña una de las más polarizadas de la historia reciente.

En vísperas a las venideras elecciones presidenciales, a celebrarse el 20 de mayo, nuestro país se adentra en un nuevo periodo marcado por la incertidumbre. La profunda depresión económica, la hiperinflación, el colapso generalizado de los servicios públicos, y como consecuencia, el auge en las luchas obreras y populares; enmarcan el explosivo contexto político nacional, donde la derecha se halla atomizada, el imperialismo norteamericano en plan ofensivo, y la dirección bolivariana cada vez mas divorciada de los intereses de la clase trabajadora y el pueblo en general.

El Poder Judicial sigue con sus abusos de poder. El Supremo Tribunal Federal (STF) negó el pedido de Hábeas Corpus (HC) de Lula y, ya al día siguiente, antes de que nuevos embargos fueran presentados en el Tribunal Regional de la 4ª Región (TRF-4), Sérgio Moro decretó la prisión de Lula.

El empresario Sebastián Piñera fue electo para la presidencia de Chile por segunda vez en diciembre pasado. La derecha obtuvo una mayoría histórica de 55%, casi diez puntos sobre la saliente coalición de gobierno “Nueva Mayoría” (ex-Concertación + Partido Comunista) que quedó derrotada y tensionada. Piñera asumió el mando el pasado 11 de marzo cuando la ex-presidenta Michelle Bachelet le entregó por segunda vez la banda presidencial. El multimillonario presidente llega con una agenda centrada en 5 puntos, Infancia, Salud, Araucanía, Seguridad Ciudadana y Desarrollo.

Las pasadas elecciones de diputados y concejos municipales han representado un punto de inflexión en la lucha de clases del país, pues han significado el inminente desplome de la herramienta que, hasta hoy, había representado los intereses de la clase trabajadora: el FMLN.

Con una definición política esclarecedora, Jorge Capitanich precisó en una entrevista de Página 12 del 18/03 que la necesidad de reconstrucción del Peronismo supone en la actualidad que: “Hoy la identidad colectiva es distinta. Para la nueva identidad requiere entender esto de unidad en la persidad. Es el tema central.”

En vísperas a las venideras elecciones presidenciales, a celebrarse el 20 de mayo, nuestro país se adentra en un nuevo periodo marcado por la incertidumbre. La profunda depresión económica, la hiperinflación, el colapso generalizado de los servicios públicos, y como consecuencia, el auge en las luchas obreras y populares; enmarcan el explosivo contexto político nacional, donde la derecha se halla atomizada, el imperialismo norteamericano en plan ofensivo, y la dirección bolivariana cada vez mas divorciada de los intereses de la clase trabajadora y el pueblo en general.

De repente, pero sólo de repente, parece que todo el mundo está hablando de lo mismo: la muerte de Marielle Franco es inadmisible, es necesario defender la democracia. Pero las apariencias pueden ser engañosas y detrás de la aparente unanimidad, hay una brecha insalvable.

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