En los primeros días de febrero la Corriente Socialista Militante, Sección Argentina de la Corriente Marxista Internacional realizó un nuevo Congreso anual partidario, sesionando en Rosario los días 3 y 4 de febrero. La caracterización de la Situación Internacional, su expresión en la región, la etapa que atravesamos de la lucha de clases, el salto cualitativo en la conciencia y en la lucha de masas contra los embates del gobierno de Macri Cambiemos, el papel de los Jefes Sindicales y otros temas fueron motivo de este valioso y rico encuentro entre los camaradas de la CSM. Las conclusiones y la construcción de un Partido de clase y nuestra construcción fueron el cierre de las jornadas de debate.

Queda claro que en las últimas semanas el imperialismo estadounidense y sus países lacayos han aumentado la agresión contra Venezuela. El objetivo es público y declarado: propiciar un golpe de estado que derroque el gobierno del presidente Maduro y permita a la oligarquía capitalista volver a tomar control. Es necesario responde con medidas revolucionarias que golpeen el poder económico de la oligarquía, los agentes del imperialismo el país.

Como hemos venido señalando, específicamente en nuestro artículo “Venezuela: crisis, saqueos y hambre ¿Cuál es la salida?”, la actual crisis que atraviesa el país ha golpeado principalmente a las masas trabajadoras. Esta, enmarcada dentro de la crisis del capitalismo mundial, afecta principalmente a los países que, como el nuestro, se insertan en la economía mundial de forma dependiente, haciéndonos el eslabón más débil de la cadena. El aumento de la oferta mundial de crudo –principalmente en EEUU–; sumado a la desaceleración de la economía de China, y como consecuencia, el descenso en la demanda de materias primas por parte de esta potencia, resultó en un desplome abismal de los precios internacionales del petróleo, recurso que aporta el 96% de los ingresos del país. Este hecho, que también se combina con la merma en la producción petrolera (de 3 millones de barriles por día en 2012 a 1 millón 500 mil en la actualidad), puso en evidencia las limitaciones del capitalismo rentista venezolano, nunca trascendido por la dirección bolivariana.

La lucha de las masas, abierta tras las elecciones en Honduras, solo es equiparable a la huelga de 1954 y al movimiento contra el golpe de Estado en 2009. Es uno de los más grandes acontecimientos de la lucha de clases en la historia del país. Esto solo puede explicarse debido a las grandes contradicciones concentradas en la sociedad que han colocado al país al borde de la revolución. Pese a todo ese impulso revolucionario, Juan Orlando Hernández, JOH, acaba de juramentarse como presidente aunque acosado por la protesta del pueblo que exige su salida. Este es un gobierno sumamente desprestigiado y débil que se verá sometido a la presión de los trabajadores que pueden hacer que no termine sus 4 años de gobierno.

Venezuela en los actuales momentos es escenario de un proceso de descomposición social sin parangón en la historia nacional. Problemáticas como la brutal escasez de productos de primera necesidad, la hiperinflación y la insuficiencia de los salarios, combinadas a su vez con el colapso generalizado de los servicios públicos, han alcanzado niveles tormentosos e insoportables para las familias trabajadoras cuya capacidad para seguir resistiendo los embates de la crisis económica comienza a agotarse. Tanto los días finales del 2017 como los primeros del año que recién comienza, han estado marcadas por innumerables protestas, tomas de carreteras y conatos de saqueos, en innumerables ciudades y poblados del país, que tienen como razón de ser el profundo descontento popular, principalmente ante las constantes alzas de los precios de los alimentos y el hambre imperante entre amplias capas de la población más vulnerable.

Ante la infame imputación por parte del Gobierno Nacional y la Ministra Patricia Bullrich, contra el Partido Obrero, de haber colocado dos bombas caseras en un carro de asalto de la Guardia de Infantería -frente al Departamento Central de Policía Federal- el viernes 05/01, la Corriente Socialista Militante -Corriente Marxista Internacional- repudia dicha acusación y se solidariza con los compañeros del PO.

El día de ayer, domingo 17 de diciembre, el Tribunal Supremo Electoral dio el resultado oficial de las elecciones presidenciales del pasado 26 de noviembre en Honduras, el cual dictaba como presidente reelecto al candidato del partido Nacional: Juan Orlando Hernández (JOH). La lucha de las masas en las calles del país desde que se realizaron las elecciones ha sido masiva y combativa, la gente ha montado barricadas, tomado carreteras, se ha movilizado de manera decidida como el pasado 3 de diciembre, exigiendo un resultado justo que beneficie a Salvador Nasralla y a las fuerzas progresistas de la política hondureña, exigencia que se expresa en la consigna generalizada, incluso a nivel internacional: ¡Fuera JOH!

Salvador Nasralla, el candidato de la oposición, viajó a Washington para reunirse este lunes 18 de diciembre con representantes de la OEA, del departamento de Estados Americanos y organismos de Derechos Humanos, para buscar una salida al conflicto post electoral en Honduras. En otra burda maniobra, el Tribunal Superior Electoral (TSE), en la tarde del domingo 17 de diciembre, declaró ganador al derechista Juan Orlando Hernández (JOH) del Partido Nacional y actual presidente. A todas luces ésta es una elección fraudulenta. La Alianza contra la dictadura ha llamado a movilizarse de inmediato en todas las plazas públicas del país (una acción que quedó rebasada por los acontecimientos), en la noche de este domingo se tomaron carreteras con fogatas encendidas, se pusieron barricadas y se prendió fuego a instalaciones bancarias y judiciales. Manuel Zelaya, coordinador de la Alianza Contra la Dictadura, llamó a Nasralla a regresar de Washington pues allá no se va a resolver nada. Es el pueblo el que va a decidir en las calles quien es el real ganador de las elecciones, dijo. Frente a la nueva contundente acción, Luis Almargo, secretario general de la OEA ha propuesto que se realicen nuevas elecciones como salida al conflicto en un claro intento de desactivar la lucha de los trabajadores. Nasralla dice que puede ganar nuevamente la elección pero JOH se niega a repetirla.

Al ritmo de balancines petroleros resuena uno de los mayores escándalos de corrupción revelados en la historia de nuestro país. En los últimos meses, la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) ha sido objeto de múltiples investigaciones por casos de sobornos, sabotajes y malversaciones de recursos, que involucran a altos gerentes de todas sus filiales nacionales, como también en su subsidiaria en territorio estadounidense, Citgo. Tras la destitución de Luisa Ortega Díaz del cargo de Fiscal General de la República, por parte de la Asamblea Nacional Constituyente en agosto pasado, y su sustitución por Tareck William Saab, el Ministerio Público (MP) ha destapado una serie de corruptelas, que han significado cuantiosas pérdidas patrimoniales, tanto para la industria petrolera, como para el Estado.

[NOTA: este artículo fue escrito antes de las elecciones municipales del 10 de diciembre] El hecho de que los principales partidos de oposición venezolanos hayan decidido boicotear las elecciones municipales del 10 de diciembre ha abierto el espacio para el surgimiento de candidatos que representan el ala revolucionaria del movimiento bolivariano contra los candidatos seleccionados oficialmente del partido gobernante PSUV. La burocracia y el estado han respondido utilizando todo tipo de trucos para evitar que se presenten. Las campañas de Eduardo Samán en Caracas y Ángel Prado en el municipio Simón Planas (Lara) han sacado a relucir las contradicciones latentes dentro del chavismo.

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