Las calles del país parecen ajenas a la situación de salud pública mundial. Montones de personas se movilizan de aquí para allá con medidas de seguridad mínimas, en una mezcla de desinformación, hambre y laxitud estatal. La presión de los grandes capitalistas sobre el servil gobierno de Duque logró su cometido, propiciando la terminación de la cuarentena obligatoria y el inicio del Aislamiento Selectivo que en la práctica sólo representa poner a miles de trabajadores y trabajadoras en riesgo de contagio por la ambición de sus patrones. Las cifras no mienten, al día de hoy, 29 de septiembre del 2020, ocupamos ya el quinto lugar en el ranking de contagios mundiales con 813.056 infectados. Números no del todo confiables ya que una de las tácticas de la administración ha sido la reducción de pruebas.

Desde Lucha de Clases, sección venezolana de la Corriente Marxista Internacional, rechazamos fervientemente la persecución que se lleva a cabo contra el movimiento campesino, y en este preciso momento en El Vigía, Edo. Mérida, contra los compañeros José Monterrosa –que lleva más de mes detenido, y sin embargo se le volvió a dictar orden de captura-, Ramón Bustamante y Wilmer Molina –ambos con orden de captura-, y la compañera Isabel Granado, madre, dirigente campesina y candidata de la alternativa popular revolucionaria en la tarjeta del PCV por el voto lista del Edo. Mérida.

Luego de mas de medio año de haberse declarado la emergencia sanitaria, Ecuador sigue integrando el grupo de los 10 países más afectados por la pandemia del COVID-19 en el continente americano. Según Al Jazeera un 85 por ciento de los ecuatorianos están ahora desempleados o en trabajos precarios. Al comienzo de la pandemia, Ecuador tomó la delantera con el mayor número de muertes relacionadas con COVID-19 en la región. Ahora además lidera la región en desempleo. Hemos regresado al Ecuador de la pobreza y la precariedad generalizada en tan solo tres años. Ante esta realidad, y de cara a la flexibilización de las medidas de confinamiento y distanciamiento social en el país, surge la preocupación respecto a los impactos a mediano y largo plazo de la pandemia y la posibilidad de una inminente crisis alimentaria en medio de una fuerte recesión económica. Por otro lado el estallido social se avecina a las calles una vez mas para protestar las políticas reaccionarias y anti-obreras del gobierno de Moreno.