Venezuela: Por un PSUV de la clase obrera y el pueblo - Fortalecer el PSUV, reimpulsarlo con el Marxismo

Propuesta de la CMR al próximo congreso del PSUV

El PSUV debe asimilar creativamente el legado de todas las revoluciones, de todos los movimientos de masas por su liberación que la humanidad ha tenido, tanto por su ejemplo de lucha como el legado teórico que emana de su experiencia. Sólo sobre esa base podremos desarrollar un socialismo propio, asimilando las experiencias, aciertos y errores del pasado. En ese sentido el marxismo, el socialismo científico que tantas veces ha reclamado el Presidente Chávez es una buena guía para llevar la revolución venezolana a la victoria. La causa de ello es que el marxismo no es otra cosa, que la experiencia acumulada y generalizada de la lucha de los trabajadores durante los últimos 200 años. Las ideas del marxismo son de gran ayuda en el combate contra el burocratismo y el reformismo.

Por un PSUV de la clase obrera y el pueblo: Fortalecer el PSUV, reimpulsarlo con el Marxismo. Tomar el poder en fábricas, comunidades y el campo para construir el Estado obrero y comunal

Propuesta de la CMR al próximo congreso del PSUV

“¡Los trabajadores de Venezuela le van a dar una clase al mundo de cómo la Clase Obrera ha resucitado en este planeta! ¡Ha resucitado la clase obrera para hacer una revolución! ¡Ustedes van a dar un ejemplo de grandeza!” Comandante Hugo Chávez en su discurso en el taller de formación socialista en Sidor.

Introducción

Venezuela: Por un PSUV de la clase obrera y el pueblo - Fortalecer el PSUV, reimpulsarlo con el MarxismoLa victoria en el referéndum del 15-F mostró que tras 10 años, entre el pueblo y los trabajadores sigue habiendo un apoyo mayoritario para impulsar la revolución venezolana hacia el socialismo mostrando que la correlación de fuerzas es extraordinaria favorable a la revolución. Pese a todos los obstáculos, la amenaza del imperialismo, el sabotaje de la burguesía, el papel de los medios de comunicación burgueses, el burocratismo, es decir todas las lacras que tienen su origen en el capitalismo que sigue siendo el modo de producción que impera en Venezuela, la voluntad de las masas en transformar la sociedad sigue en pie y ese es el principal factor que nuestro partido debe estimular e impulsar para garantizar la victoria del socialismo en Venezuela. Nuevas victorias electorales, cómo la próxima a la asamblea nacional sólo se podrán lograr sobre la base de completar la revolución en esas líneas, las únicas posibles para mantener el apoyo y entusiasmo del pueblo y los trabajadores.

El sistema capitalista está en una profunda crisis a nivel mundial, la mayor desde los años 30 que está poniendo ante los ojos de millones de personas que el capitalismo no es un sistema de producción social que permita avanzar a la especie humana sino que amenaza con llevarla a la barbarie, como muchas veces ha repetido el Presidente Chávez. La crisis económica mundial está teniendo ya y va a tener un reflejo en la lucha de clases en todo el mundo, con un cuestionamiento generalizado del capitalismo por millones de personas y la búsqueda de una alternativa. Las guerras, el desempleo masivo, la explotación, la miseria, el hambre a que un puñado de capitalistas que controlan multinacionales, bancos, empresas privadas, fondos de inversión mantiene al género humano contrasta con la enorme riqueza acumulada, la técnica y la industria que permitirían hoy en día, resolver todos los problemas que asfixian a la humanidad.

El carácter de la crisis capitalista actual

Desde los economistas de la burguesía y la socialdemocracia ha intentado hacer recaer la responsabilidad de la crisis a los excesos especulativos en los últimos años en el sector financiero. La especulación es inherente al sistema capitalista. Todo intento de regular el capitalismo chocaran con los intereses de la burguesía, de los especuladores que no quieren ninguna regulación que les impida recoger beneficios.

Los capitalistas han privatizado las ganancias y nacionalizado las perdidas, han sido el estado burgués los que han recurrido a tapar los agujeros de bancarios fruto de la especulación, elevando el nivel de la deuda y déficits públicos a niveles estratosféricos. Cómo señala el o documento “Crack en la acumulación del capitalismo” repartido por la dirección del partido “El rescate financiero mundial (2008-2009) alcanza la astronómica cifra de 6,2 billones de dólares"

¿Cuál es la salida? Para los capitalistas esta clara, hacer que los trabajadores y los pueblo oprimidos de todo el mundo paguen la crisis a través de despidos y recortes sociales y más saqueo. Las finanzas públicas sólo se pueden estabilizar a costa de atacar a los trabajadores en todos los países. Esto tendrá como consecuencia un recrudecimiento de la lucha de clases y de los movimientos revolucionarios en todo el mundo y muy particularmente en América latina. El keynesianismo, es decir intentar sortear la crisis capitalista sobre la base del endeudamiento público es la receta acabada, cómo se vio en los años 70 para la inflación y condujo por oposición a las políticas económicas de Reagan y Thatcher que han conducido al actual desastre . La burguesía en su senilidad ha perdido la memoria. El Keynesianismo por otra parte no tiene nada que ver con el socialismo: el aumento del sector público, del gasto público sirve para apuntalar a los capitalistas cuyos negocios zozobran por la crisis que ellos generaron. Sólo una economía planificada a nivel mundial puede terminar con la anarquía y miseria que generan los especuladores y las multinacionales en todo el mundo

Esta crisis está sacudiendo la conciencia de millones de personas que cuestionan el sistema capitalista. Las ideas del socialismo tienen cada vez mayor aceptación abriéndose camino en bastiones capitalistas: Según una encuesta reciente 33% de los estadounidenses menores de 30 años prefieren el socialismo, mientras que 37% aboga por el capitalismo. Para el conjunto de América latina el CEPAL estima que el comercio en América latina caerá un 25%, una cifra no vista desde los años 30. Así no es casual que los planes del imperialismo contra la revolución latinoamericana se hayan acelerado: El golpe de estado en Honduras y los planes de instalar las bases en Colombia son un intento por parte del imperialismo y las burguesías nacionales de prepararse para frenar la oleada de la revolución que fruto de la crisis se va a redoblar en América Latina.

La debilidad del imperialismo norteamericano

Tras la caída de la Unión soviética, los imperialistas pesaban que iba a ver de nuevo una época de crecimiento sostenido durante décadas bajo el dominio de estados unidos y consolidación de la democracia representativa. Eso hizo que pensaran que podrían dominar el mundo a su antojo. Pareciera que es así pues Estados unidos acumula el mayor poder militar en la historia del mundo. Pero EEUU es un gigante con pies de barro. Las invasiones de Irak y Afganistán se han convertido en una derrota del imperialismo que no sabe como abandonar estas posiciones, sin que a su salida los regímenes títeres se derrumben. La lucha contra el terrorismo en vez de terminar con el, acentuó la base social del mismo que es la opresión imperialista y el saqueo de los países atrasados en particular los árabes.

El intento de mantener el crecimiento económico (sobre la base de la expansión de crédito manteniendo artificialmente el mismo) y evitar la crisis agudizo enormemente las contradicciones dentro de la sociedad Norteamérica a derecha e izquierda. AL final el gobierno de Bush cayó como uno de los gobiernos más odiados, poniendo por primera vez a un hombre negro al frente de la casa blanca. La victoria de Obama era una expresión del profundo descontento acumulado del gobierno Bush y las políticas derechistas de sus antecesores, fruto del declive del imperialismo norteamericano. El gobierno Obama tiene el problema de seguir manteniendo a EEUU la primera potencia imperialista mundial en un contexto de recesión, desempleo masivo, (que en algunas zonas de EEUU roza el 20%), descontento generalizado y demandas de las masas para mejorar la situación ( seguro médico universal) en medio de un enorme endeudamiento del estado fruto del rescate financiero. Esto muestra que el imperialismo norteamericano pasa por uno de los momentos más débiles de su historia por sus contradicciones internas del capitalismo que han estallado ahora.

La cuestión de las bases norteamericanas en Colombia ha redoblado los temores de una intervención imperialista. Evidentemente el gobierno revolucionario está legitimado para armarse para defender Venezuela de las amenazas imperialistas. ¿Como conjurar esta amenaza? En primer lugar con una política consciente para socavar las bases de apoyo del imperialismo en América latina, el Alba es una iniciativa en ese sentido, exportar la revolución fuera de las fronteras venezolanas.

La mejor política para defender las fronteras venezolanas es sobre todo llevar una política auténticamente socialista dentro de Venezuela. Si el pueblo se halla con la moral alta y las fábricas están en manos de los obreros, la tierra en manos de los campesinos y las comunidades resuelven sus problemas básicos no habrá fuerza sobre la tierra que pueda arrebatárselos. Esto será un imán y una guía para las masas colombianas en su lucha por deshacerse del régimen de Uribe, mas en una situación en donde la crisis económica está sacudiendo Colombia y las masas están despertando tras años de represión brutal y de una falta de dirección de lucha entre los trabajadores que plantee una alternativa auténticamente socialista. Venezuela debe convertirse en modelo y referencia para la construcción del socialismo en Colombia, esa es la única garantía de que el país hermano no se convierta en portaaviones del imperialismo norteamericano.

El ejemplo de Honduras

La lucha contra el golpe en honduras es expresión clara de la correlación de fuerzas extremadamente favorable a la revolución en toda América latina. En un intento de frenar las reformas en beneficio del pueblo por parte del gobierno de Zelaya el imperialismo norteamericano y la burguesía hondureña organizaron el golpe de estado para sacarlo y poner un gobierno más dócil a sus intereses. En los años 70 un golpe de estado como el de Chile, Argentina, etc. se zanjaba con el exterminio de los revolucionarios y el control por parte de la burguesía. Lo visto en Honduras muestra el potencial revolucionario de las masas y la correlación de fuerzas a favor de la revolución en todo el continente. El golpe despertó al movimiento revolucionario de masas, cuya primera reivindicación es el retorno de Zelaya. Eso no es casualidad: las masas veían en Zelaya una salida a la pobreza en uno de los países más míseros de América Latina. El imperialismo creía que golpeando en Honduras podía romper la cadena de la revolución latinoamericana por el eslabón más débil.

La actitud heroica del pueblo y los trabajadores, que prácticamente sin dirección se movilizaron contra la dictadura de Micheletti, haciéndola tambalearse, muestra la incapacidad de la burguesía para frenar el movimiento de masas. Éste se ha mantenido meses, reflejando el carácter profundo de este movimiento que afecta a todos los sectores de la sociedad, incluido el ejército. La más que posible derrota de los golpistas sería de nuevo un revés a las fuerzas el imperialismo, espoleando la revolución en todo el continente. Las propias divisiones del imperialismo respecto a cómo actuar en Honduras y como salir de Zelaya, son una muestra de la debilidad y confusión en que se hay la clase dominante estadounidense y de su poder limitado en esta época de declive capitalista. El golpe del imperialismo en Honduras amenaza con rebotar en su propia cara con fuerza redoblada.

¿Qué modelo de socialismo queremos? Revisión, rectificación y reimpulso del PSUV con las ideas del marxismo, frente al burocratismo y el reformismo

Una de las tareas a las que más se han dedicado la burocracia y los sectores reformistas es a la confusión ideológica, tratando de hacer aparecer socialismo como lo que no es. Una revolución no tan sólo se la puede tumbar sobre la base de una intervención militar o un golpe de estado. También, y este es el caso, por tratar hacer pasar ideas reformistas por ideas socialistas, a través de la confusión política.

Evidentemente el PSUV debe asimilar creativamente el legado de todas las revoluciones, de todos los movimientos de masas por su liberación que la humanidad ha tenido, tanto por su ejemplo de lucha como el legado teórico que emana de su experiencia. Sólo sobre esa base podremos desarrollar un socialismo propio, asimilando las experiencias, aciertos y errores del pasado. Del mismo modo que un general que no supiera de historia militar, de las batallas y métodos de lucha del pasado, sería incapaz de trazar la estrategia y tácticas necesarias para la victoria en las guerras presentes.

En ese sentido el marxismo, el socialismo científico que tantas veces ha reclamado el Presidente Chávez es una buena guía para llevar la revolución venezolana a la victoria. La causa de ello es que el marxismo no es otra cosa, que la experiencia acumulada y generalizada de la lucha de los trabajadores durante los últimos 200 años. Las ideas del marxismo son de gran ayuda en el combate contra el burocratismo y el reformismo.

Es tarea fundamental para la formación de cuadros dentro del partido que este tesoro de ideas del socialismo científico estén al alcance de todos los militantes y sean debatidos dentro de la organización en el combate contra el reformismo y la infiltración de ideas burguesas y capitalistas, envueltas en un papel aparentemente socialista para hacer tragar a la militancia las ideas del reformismo.

El PSUV debe organizar la lucha por un Estado revolucionario controlado por los trabajadores y el pueblo

Los años de revolución han demostrado que es sobre la base de la movilización de los trabajadores y el pueblo, de la base que apoya al presidente Chávez sobre la que ha sostenido la revolución. Desde la victoria del presidente en 1998, el golpe de estado de 2002, el paro patronal y todos los envites de la contrarrevolución ha sido la irrupción del pueblo la que ha salvado la misma. La construcción del socialismo sólo se podrá dar como ha planteado el presidente Chávez, esto es, derribando el viejo aparato del estado burgués heredado de la IV república y el burocratismo que anida en la quinta y que amenaza con socavar todas las conquistas de la revolución. El auge del burocratismo y de todas sus lacras, la corrupción, el nepotismo es uno de los motivos más importantes de inquietud en el seno de las bases del partido.

En ese sentido es necesario que el partido para la construcción del socialismo se ponga como una de sus principales tareas la construcción de un autentico estado revolucionario que sustituya a ese estado burgués, esto solo se puede dar si se generaliza un estado basado en los consejos obreros y en los consejos comunales que coordinados a nivel nacional sean el armazón de ese nuevo estado, cuales serian las características de este nuevo estado. Esa debería ser la principal tarea del PSUV en el próximo periodo.

A ese respecto el marxismo puede ofrecer un enorme servicio como una guía para la práctica de cómo construir ese estado revolucionario y completar la revolución socialista en Venezuela. En otras revoluciones también se intento derrocar y se derrocó el estado burgués y el estado revolucionario, de trabajadores tenía toda una serie de características comunes. Como señaló el revolucionario ruso Lenin en su libro “El estado y la revolución”, este nuevo Estado, semi Estado porque no estaría al margen del pueblo, sino formado por los mismos trabajadores organizados junto al resto de los oprimidos (campesinos, comunidades, estudiantes, pescadores, indígenas…) tendría las siguientes características:

  • Elegibilidad y Revocabilidad de todos los cargos en cualquier momento
  • Ningún funcionario del estado obrero ganaría más que el salario promedio de un trabajador cualificado
  • Rotatividad de los cargos. Si todos somos burócratas, ninguno lo es.
  • El pueblo en armas, Armamento general de los trabajadores y del pueblo. No un ejército separado

Completar la revolución con un programa socialista que acabe con el capitalismo en Venezuela

En Venezuela es posible llevar a cabo la revolución socialista legal y pacíficamente, tanto desde la Asamblea Nacional como desde la Presidencia de la República apoyándose en la acción, en la iniciativa revolucionaria del pueblo: El presidente Chávez tiene la posibilidad de las leyes habilitantes a través de las cuales se podría elaborar un decreto ley nacionalizando, la industria del país, la banca y los grandes monopolios y la tierra y poniendo bajo el control de los trabajadores y los consejos comunales para desarrollar una economía planificada. Estas medidas contarían con el entusiasmo del pueblo y los trabajadores, como pudimos ver cuando se nacionalizó Sidor, y otras empresas y sería la base para permitir un autentico desarrollo endógeno del país sobre la base de la planificación económica socialista. Apoyándose en un estado auténticamente revolucionario, que llevara a la práctica las 4 condiciones que planteaba Lenin, se terminaría con el capitalismo fácilmente en Venezuela. Si esto no se lleva a cabo es debido a la presión que hacen los sectores reformistas, pro-capitalistas (aunque ellos hablan continuamente de socialismo) tanto dentro como fuera del Partido para impedir llevar al final una autentica revolución socialista.

La base del programa que debería adoptar el partido para ejecutarlo desde el gobierno revolucionario debería ser:

  • Aumento de salarios por encima de los precios de consumo. Esto debe estar incluido en todos los contratos colectivos.
  • Abolición de la tercerización y captación masiva trabajadores a nominas fijas de cada una de sus empresas.
  • Nacionalización de la banca, de los monopolios y de todas las empresas aseguradoras bajo control obrero y comunal.
  • Nacionalización de la gran industria y de las empresas estratégicas: alimentos, materias primas, empresas básicas, bajo control obrero.
  • Nacionalización de las clínicas e institutos universitarios privados. No puede haber un sistema de salud y educación mejor para unos y peor para otros. Por un sistema sanitario y educativo público y de calidad.
  • Expropiación de todas las empresas cerradas, infrautilizadas o en conflicto para ponerlas a funcionar bajo control de los trabajadores y en beneficio de las comunidades.
  • Nacionalización de todos los edificios abandonados, empresas constructoras. Creación de una empresa nacional de construcción que para desarrollar un plan masivo de construcción de viviendas y de obras públicas que erradique el déficit habitacional
  • Nacionalización de la tierra y desarrollo de una reforma agraria que acabe, de una vez por todas, con el latifundio y desarrolle la producción agraria. Formación de consejos de campesinos pobres para controlar que las cooperativas se desarrollan en líneas socialistas y no capitalistas y para participar en la gestión de las empresas y explotaciones agropecuarias de propiedad estatal
  • Elegibilidad y revocabilidad de todos los funcionarios y en cualquier momento. Rotación permanente de los cargos y que su salario no supere al de un obrero cualificado.
  • No al pago de la deuda externa. Monopolio estatal del comercio exterior para garantizar la soberanía alimentaria y tecnológica.
  • Extensión de los consejos de fábrica y milicias obreras a todas las empresas.
  • Elaboración de un plan democrático de la producción que pueda satisfacer las necesidades de la mayoría de la población.

El parasitismo de la burguesía venezolana y la debilidad de la oposición contrarrevolucionaria

Las condiciones para construir el socialismo en Venezuela, son inmejorables. Uno de los aspectos más importantes para estimar que la correlación de fuerzas sigue siendo favorable al pueblo es la debilidad de la oposición. Tras 10 años de gobierno del comandante Chávez continúan divididos e incapaces de movilizar a su base social.

Los ejemplos más claros han sido la incapacidad de la derecha para defender y movilizarse a favor del corrupto contrarrevolucionario de Rosales y que le obligó a fugarse a Perú. Al mismo tiempo en la alcaldía metropolitana, pese a toda la alharaca que Ledezma hizo por la conformación de la alcaldía del distrito capital, mostró su incapacidad a tres meses de su victoria de movilizar en la calle ni a dos escuálidos para impedir la acción legítima del gobierno del Presidente Chávez.

Aunque la derecha esté débil, si la revolución no se lleva hasta el final y el pueblo se empieza a cansar de discursos y no se resuelven sus problemas básicos -que surgen del capitalismo que impera en Venezuela y de la burocracia estatal- la oposición ganara terreno electoral y podría tener unos buenos resultados en las elecciones a la Asamblea nacional o en próximas elecciones. La oposición pese a su debilidad actual podría fortalecerse fruto de no llevar la revolución hasta el final y permitir que la anarquía capitalista siga minando la economía en Venezuela. La debilidad de la oposición, es la expresión política del carácter de la burguesía venezolana como testaferro del imperialismo, es expresión de su debilidad, parasitismo e incapacidad para seguir al frente de la nación.

En un intento de confundir a las bases revolucionarias desde los reformistas se ha intentado presentar la idea de que existe un grupo de empresarios que los reformistas denominan “empresarios patriotas” o “socialistas”. Pareciera que al lado del sector público es posible desarrollar un sector privado industrial que ayudado por el gobierno, desarrolle el país para no hacerlo depender menos de las importaciones. Esos son los empresarios patriotas que dilapidaron los millardos que el gobierno les entregó en el programa Fábrica Adentro, sin invertir un solo bolívar en producir y crear puestos de trabajo. También son los mismos que acaparan productos y se dedican a la importación en vez de producir aquí. La razón de ello es clara. La patria de los empresarios está donde estén sus beneficios en cada momento.

La burguesía venezolana sigue siendo, en esencia, la misma clase dominante que traicionó hace 200 años la revolución democrático-burguesa y el proyecto de unificación latinoamericana de Bolívar e hizo exclamar a éste “He arado en el mar”. Los mismos que asesinaron a Zamora y vendieron en el Tratado de Coche la aspiración de “Tierras y hombres libres” de los campesinos que protagonizaron la Guerra Federal a cambio de un acuerdo con la aristocracia para expoliar juntos al pueblo. Aquellos que saquearon durante décadas la renta petrolera y convirtieron ese paraíso que podría ser Venezuela en un infierno para los trabajadores y los demás oprimidos. Los mismos, en fin, que desde los años 80 han sido incapaces de desarrollar significativamente las fuerzas productivas y desde 1998, con la llegada al poder de Hugo Chávez y el inicio de la revolución bolivariana, se han dedicado única y exclusivamente a sabotear la economía nacional. De 12.000 empresas privadas venezolanas registradas en 1998 se ha pasado a menos 6.000 hoy. Eso es lo que ofrece la propiedad privada de los medios de producción, el capitalismo: destrucción del parque industrial, especulación, acaparamiento. Un freno absoluto al desarrollo económico del país.

Frente al sabotaje capitalista y burocrático: control obrero de la producción

No puede ser que ustedes estén trabajando en una empresa, y no tengan claridad de cómo marcha la empresa. ¿Cuáles son los planes? ¿Cuál es la administración? ¿En que se van a gastar los recursos? ¿A quién se le compra la materia prima y a como se le paga? ¿A quién se le vende el producto y como se le vende? Todo eso. Miren, desde allá del manantial más pequeño, de aguas arriba, todo el proceso productivo y la comercialización ¡Debe estar bajo control obrero!” Hugo Chávez Frías. (21 de mayo 2009, Guayana)

Frente al sabotaje económico de la producción nacional que los capitalistas llevan a cabo la única opción es que los propios trabajadores y comunidades establezcan el control obrero de la producción. Esta línea debería ser parte fundamental del programa y la acción del PSUV. Por parte de los medios de la derecha se intenta una y otra vez desacreditar a la empresa pública, como un medio de ocultar la incapacidad histórica de la burguesía venezolana, de los empresarios privados para hacer Venezuela un país moderno y desarrollado. En muchas empresas públicas hay problemas de burocratismo y mala gestión, eso es fruto del aparato estatal que sigue siendo burgués y que sigue reproduciendo las relaciones sociales de producción capitalistas

Las palabras del presidente en el acto del pasado 21 de mayo, con los trabajadores de las empresas básicas de Guayana muestran el camino a seguir para el conjunto del movimiento revolucionario. De hecho explicó como ninguna empresa puede funcionar en el socialismo si no está bajo control obrero. Ello es debido a que la única manera de luchar contra el sabotaje patronal y burocrático es sobre la base de desarrollar la democracia participativa y protagónica, sobre la base de que los propios trabajadores sean los que controlen los procesos productivos, no tan sólo en una fábrica, de un modo aislado sino en ramas enteras de la producción, y junto a las comunidades elaborar un plan económico para el conjunto del país que los venezolanos tengamos como meta.

Para que ese plan no quede bloqueado por la burocracia cómo vemos en muchas empresas públicas, es necesaria la democracia máxima en la toma de decisiones. Un elemento clave en todo esto es el desarrollo a nivel nacional de los consejos de trabajadores en cada empresa cómo un medio de implementar el control obrero. Siendo la asamblea de trabajadores el órgano máximo de poder de la empresa, es la que elige el consejo de trabajadores, que es gobierno obrero de la fábrica. Una de las tareas principales de los consejos de trabajadores sería coordinar e incorporar a los consejos comunales para implementar la comuna socialista. Con el fin de junto a los consejos comunales establecer una red nacional de comunas socialistas que ejerzan el gobierno del conjunto del país. Este debe ser el camino para constituir el estado revolucionario, que debe sustituir al aparato estatal burgués con sus ministerios, su burocracia, su corrupción que amenaza con tumbar la revolución venezolana. Esta debería ser una de las tareas fundamentales del PSUV y particularmente de los trabajadores en su seno.

Al mismo tiempo que se conforman los consejos de trabajadores es más necesario que nunca que el partido impulse la organización del movimiento sindical, pero no la vieja concepción del sindicalismo cuarto republicano puramente reivindicativo y burocrático. Es necesario un sindicalismo de nuevo tipo, de lucha que impulse la democracia participativa y protagónica entre los trabajadores, que partiendo de la defensa de los derechos y condiciones de vida de los trabajadores frente a los patronos y los burócratas eleve sus miras hacia que el objetivo último es la toma del poder por parte de la clase trabajadora aliada con los pobres y las comunidades del país.

No existe contradicción alguna entre el consejo de fábrica y el sindicato, de hecho, ambos son dos ruedas de la misma bicicleta. Mientras el consejo de fábrica toma el control obrero en la empresa, decide democráticamente la producción en la empresa y a la vez crea las condiciones para la formación política y militar. Mientras estemos bajo el capitalismo, cómo seguimos estando en Venezuela o exista el estado burgués son necesarios sindicatos fuertes para defender a los trabajadores de la explotación de los patronos y de los abusos de los burócratas. A la vez, los consejos de fábrica son un magnifico instrumento junto a las patrullas laborales del Partido para impulsar la formación de la milicia en todas las empresas, cómo el medio de armar al conjunto del pueblo de cara a defendernos de los enemigos tanto internos y externos de la revolución. Como lo dijo el comandante Chávez en su discurso de Guayana: ¡La milicia! Los batallones obreros. En cada empresa tiene que haber un batallón obrero. Con los fusiles ahí, al lado, por si acaso alguien se equivoca con nosotros.

Por un PSUV democrático, de los pobres y los trabajadores, vanguardia de la lucha contra el burocratismo

Dentro del partido a menudo se habla de la necesidad de conformar cuadros para acometer las tareas que demanda la revolución, de la necesidad de la formación política. El partido debe permitir que en su seno se formen los cuadros para llevar a cabo la revolución socialista y estos tomen responsabilidades. Dentro del partido no queremos militantes que obedezcan línea, si no militantes que sean capaces de formarse su propia opinión y madurar políticamente sin que ningún burócrata coarte sus opiniones o las decisiones que se toman desde la base. Por ello es necesario la mayor democracia en nuestro seno, qué es la única base para crear una autodisciplina férrea en nuestras filas.

Existen miles de luchadores, de dirigentes obreros, comunales, campesinos que quieren dedicarse a construir el PSUV, que el partido sea su instrumento de lucha, pero la burocracia en nuestras filas lo impide. Al final, en muchos órganos de dirección se repiten las mismas personas que, en muchas ocasiones, no tienen autoridad entre la base. Esto crea un enorme malestar entre los militantes y desmoraliza al pueblo que nos apoya. Es necesario una renovación de los órganos de dirección del partido sobre la base del debate de que programa de acción debe llevar el mismo para construir el socialismo. De ahí conseguiremos los nuevos dirigentes necesarios para dirigirlo. Esa renovación se debe dar sobre la base de la lucha ideológica contra la derecha en nuestras filas, contra los que se enriquecen en nombre del socialismo, los que hacen negocios desde su puesto burocrático, contra la ineficacia, la desidia, la corrupción, el acomodamiento que sabotea la política del comandante. Tal lucha debe servir para purgar de burócratas nuestras filas, del único modo posible: con el debate de ideas acerca de cómo llevar a cabo la revolución socialista en Venezuela, tarea que aún está pendiente y que debe encabezar el PSUV.

Estos sectores burocráticos pretenden hacer del partido un partido de conciliación de clases, un partido que sirva para conciliar los intereses de los pobres con los ricos, de los trabajadores y los capitalistas, socialdemócrata. Propugnan continuamente que empresarios y ricos tienen cabida en nuestro partido. El PSUV sólo será el partido que necesita la revolución si es visto por el pueblo cómo su partido. No el partido de oligarcas y burócratas. Por ello el PSUV debe guardar sus fronteras de capitalistas y arribistas, reflejando en su seno los intereses de los pobres y los trabajadores.

El partido debe agrupar a todos los oprimidos. Entre ellos especialmente hay que presentar atención a la cuestión de mujer trabajadora que ha despertado en la revolución y que el partido organizar y ayudar a elaborar un programa para la resolución de la opresión contra la mujer pobre y trabajadora cómo garantizar el derecho al aborto, redes de guarderías así cómo ningún tipo de discriminación por motivos de sexo, entre otras reivindicaciones que se deben elaborar. Organizar un frente de mujeres del PSUV tiene que ser una de las tareas primordiales del partido.

Impulsar también la juventud del PSUV, para organizar a los jóvenes revolucionarios y dotarlos de un programa de acción en la lucha contra la derecha y por resolver sus problemas fundamentales: educación gratuita y de calidad para los hijos de los pobres y los trabajadores, empleos dignos contra la economía informal y la precariedad en el empleo, el acceso a una vivienda digna, etc. Esta tarea es clave para nosotros. La derecha consiguió organizar a la juventud burguesa contrarrevolucionaria e intentar utilizarla de ariete contra la revolución. Es urgente organizar a centenares de miles de jóvenes que son siempre la vanguardia en la lucha contra el capitalismo y el imperialismo.

¡No a la manipulación reformista de las ideas del socialismo!

Uno de los peligros que enfrenta nuestro partido es la penetración en nuestras filas de ideas que no tienen nada que ver con el socialismo, que en realidad son reformistas y por tanto resultado de la influencia ideológica del capitalismo pero son presentadas como socialistas. Se trata de ideas tales como que es posible en el socialismo la convivencia entre capitalistas y trabajadores, o que el socialismo se construye poco a poco, comiéndole terreno gradualmente a los capitalistas.

Hay varios ejemplos que los militantes del PSUV debemos tomar en cuenta de confusión política y hacer pasar el socialismo como lo que no es. Por ejemplo tratar de presentar a China como un modelo de socialismo para Venezuela. Recientemente se planteó enviar a 100 cuadros del PSUV a China para recibir formación política del PCCH. El partido comunista Chino sólo tiene de comunista el nombre. Este partido ha encabezado la restauración del capitalismo en este país dando mano libre a las multinacionales para explotar salvajemente a los campesinos y obreros chinos en condiciones de trabajo pésimas. Un país donde no existe el derecho a huelga ni derechos democráticos.

La explotación de la clase obrera ha sido la base del éxito chino, todo ello en las antípodas del socialismo. Si el PCCH se sigue llamando comunista es para seguir engañando a las masas chinas para que los burócratas del partido, ahora constituidos en capitalistas puedan seguir haciendo grandes negocios a costa del pueblo. Todo esto es una muestra de que en China no hay socialismo. El modelo chino solo es un modelo de restauración capitalista sobre la base de la explotación de los trabajadores sobre la base de un régimen totalitario alejado del socialismo que no puede suponer ningún modelo de desarrollo económico socialista para la construcción del socialismo venezolano. Si China ha conseguido sortear la crisis económica ha sido sobre la base de una política keynesiana utilizando el superávit fiscal y las enormes reservas exteriores. Todo ello para apuntalar el crecimiento económico y el régimen capitalista desarrollado en los últimos años.

La burguesía desdeña el marxismo, señalando la caída de la URSS como ejemplo de su fracaso como teoría revolucionaria. Lo que fracasó realmente en China y en la URSS no fue el socialismo ni las ideas del Marx y Lenin, cómo no dejan de repetir los ideólogos de la burguesía y la socialdemocracia, si no el régimen impuesto por una burocracia que hablando continuamente del socialismo y del comunismo, cubría sus privilegios y corrupción y que escapó al control del pueblo y los trabajadores y terminó traicionando la revolución. Al final los burócratas brincaron la talanquera y se pasaron con armas y bagajes a ser empresarios y defender el capitalismo. Personajes como Yeltsin o Gorbachov son la personificación de esta casta que decía hablar en nombre de los trabajadores rusos. No es de sorprender que los trabajadores de la antigua URSS no lucharan por mantener el socialismo prostituido que defendía esta burocracia que se benefició de la revolución y que era profundamente hostil a la misma. Al final lo que tumbó la URSS no fue el imperialismo norte-americano, si no el burocratismo, que mató la iniciativa y el entusiasmo de los trabajadores.

Otra teoría que plantean los reformistas y nos quieren hacer pasar como socialismo, es la idea de que la construcción del mismo es un proceso que se demora varios años, incluso varias generaciones, y en el que, gradualmente el capitalismo va desapareciendo y se va imponiendo una economía socialista. Todo intento de hacer esa transición gradual al socialismo lleva el sabotaje de la clase capi-talista que no va admitir nacional o internacionalmente que se le quiten la propiedad de los medios de producción y las palancas fundamentales de la economía sin lucha. Esta es la experiencia de 10 años de revolución. Se puede pelar una cebolla capa a capa, pero no se puede cazar un tigre pata a pata. Si se intenta lo más seguro es que el tigre se vuelva y acabe uno en el interior de su estómago. El PSUV debe dirigir a la clase obrera y a las comunidades a la toma del poder político y económico.

El papel de la clase trabajadora venezolana en la Revolución

Otra teoría que plantean los reformistas, es que la clase obrera en Venezuela no existe, es débil o es incapaz de jugar un papel revolucionario. La clase obrera ha estado al frente de la revolución salvándola en sus momentos decisivos. El paro patronal fue derrotado por los trabajadores y las comunidades. Centenares de miles de trabajadores han despertado con la revolución y se han organizado en miles de sindicatos a lo largo y ancho del país. Sindicatos que han pasado de la lucha por las reivindicaciones concretas a la lucha por el control obrero, por el control de los medios de producción en manos del pueblo y no en manos de una minoría de capitalistas. Con sus alzas y bajas ese fenómeno donde en muchas ocasiones los trabajadores por la actitud de sabotaje de los patronos se vieron obligados a tomar las fábricas muestran el potencial de la clase trabajadora. Luchas cómo Sidor, MMC automotriz, INVEVAL, VIVEX y muchas otras son claro ejemplo.

El problema por el que la clase trabajadora no se ha podido poner al frente de la revolución ha sido no la disposición a la lucha de los trabaja-dores y la comprensión de las tareas que de ellos demandaba la revolución socialista en Venezuela. La comprensión de esas tareas ha sido enormemente facilitada por el discurso del presidente Chávez que ha impulsado adelante la lucha de los trabajadores aclarando las tareas que debe llevar la clase obrera en la lucha por el socialismo. Cuando los patronos cierran fábricas el presidente plantea la cuestión de “fabrica cerrada, fábrica tomada por los trabajadores”.

El problema es que no ha existido una dirigencia al frente de la clase trabajadora que estuviera a la altura de las circunstancias. Los dirigente sindicales se han dedicado a pelear entre ellos por ver quien tenía el control de la dirección del movimiento sindical, escindiendo, criminal-mente el movimiento sindical bolivariano (en su momento la Unión Nacional de Trabajadores) en vez de impulsar una política de unidad en la lucha por parte de la clase trabajadora una política que partiendo de la lucha reivindicativa de los trabajadores se elevara hasta las tareas del control obrero de la producción como primer paso para la planificación de la industria y del conjunto de la economía del país. Pero todo ese potencial de los trabajadores aunque se ha mantenido no se ha expresado de un modo organizado por la incapacidad para unificar las luchas obreras y encauzarlas en la lucha por el socialismo y la toma del poder de la clase trabajadora aliada con las comunidades. Precisamente ahora esa debe ser la tarea prioritaria y fundamental del partido impulsado el Frente de Trabajadores socialistas y la Unión Nacional de Trabajadores, así cómo impulsando las patrullas laborales en toda Venezuela.

El PSUV como instrumento de los trabajadores y el pueblo para tomar el poder en las fábricas, las comunidades y el campo

Para completar la revolución solo falta una cosa: que los trabajadores y el pueblo tomen el poder de las fábricas, de la banca, de la tierra y los pongan a producir de acuerdo a un plan económico centralizado discutido democrática-mente a lo largo y ancho de Venezuela. Mien-tras esto no se haga, la principal amenaza de la revolución, el avance del burocratismo y el reformismo, será cada vez más fuerte. Los burócratas aliados con los capitalistas podrían tumbar la revolución.

Sin embargo llegar a esta situación es perfectamente evitable si hay una reorientación en la política y estrategia del partido. La correlación de fuerzas es todavía enormemente favorable a nosotros. El mayor problema que ha tenido hasta ahora la Revolución Bolivariana es que la clase trabajadora no ha entrado en acción dejando su huella de un modo organizado y mostrando al conjunto del pueblo, a las comunidades y al Presidente de la República cual es el camino para la construcción del socialismo. Ello se ha debido no al bajo nivel de conciencia de los trabajadores, ni a su capacidad revolucionaria y de lucha, si no a la falta de una dirección en el seno de los trabajadores que aglutinara entorno a un programa de lucha al conjunto de la clase trabajadora que apoya de un mayoritario la revolución venezolana. Esta debe ser la tarea que debe realizar el PSUV: Tomar el poder definitivamente y que este pase a manos de la clase trabajadora, las comunidades y del conjunto de los pobres y oprimidos del país. Si el partido se enrumba en esa tarea el triunfo de la revolución socialista será definitivo y permitirá no tan solo terminar con el capitalismo y sus lacras, si no una época de abundancia y esplendor nunca visto en Venezuela, sentado las bases para que la revolución socialista se extienda por todo el continente completando el sueño de El Libertador de unificar toda América Latina.

El ALBA, frente a los acuerdos capitalistas de MERCOSUR y Pacto Andino, buscando la integración de las económica latinoamericanas sólo podrá desarrollarse plenamente sobre la base de que el capitalismo desaparezca en el continente y se pueda organizar la producción de un modo integrado en toda América Latina en beneficio de la inmensa mayoría de trabajadores, campesinos y pobres. El desarrollo superior del ALBA sería sobre la base de la constitución de una Federación socialista de América Latina y el Caribe terminando con la divisiones nacionales y considerando, tal como hacía Bolívar al continente entero como una única nación permitiendo planificar y desarrollar racionalmente las inmensas riquezas materiales y humanas que impiden la propiedad privada de los medios de producción y la división en estados nacionales.

Fuente: Corriente Marxista Revolucionaria (Venezuela)