El FRETECO y la Empresa Socialista
1.
- El FRETECO
1) ¿Por qué surge el Freteco?
A comienzos del año 2005, con la expropiación por parte del
gobierno bolivariano del presidente Chávez de la empresa Venepal y su
posterior puesta en funcionamiento bajo la figura de la cogestión entre
el Estado y los trabajadores, se abrió un nuevo frente de lucha para la
clase trabajadora venezolana. Luego vendría la fábrica de válvulas CNV,
hoy INVEVAL, expropiada en abril de 2005; a esta última la seguiría
INVETEX, y el caso es que hoy día son varias las empresas que se
encuentran bajo el régimen de la cogestión obrera o que se encaminan
hacia él.
Es bueno recordar que todas estas empresas habían sido
cerradas, y en su gran mayoría descapitalizadas, por sus propietarios
originales por diversas razones que iban desde el utilizarlas como arma
política en contra del presidente Chávez, hasta manejos fraudulentos,
pasando por la ineptitud propia de los capitalistas vernáculos, estas
empresas cerradas son la expresión más acentuada de la crisis de
capitalismo y de su incapacidad de desarrollar la riqueza del país. Es
en este marco que el Estado, empujado por la lucha incansable de los
trabajadores que se encontraban en la calle como consecuencia de estos
cierres, decide intervenir directamente, ya sea a través de la
expropiación por causa de utilidad pública (casos Invepal e Inveval) o
aportando capital para la reapertura de la empresa con la condición de
la participación obrera, junto a los empresarios, en la dirección de la
misma, o, en el caso más nefasto, realizando una cogestión sui generis
entre Estado y empresarios, dejando de lado a los trabajadores (caso
Invetex).
Sea como sea el caso, la conformación de estas empresas
cogestionarias ha sido llevado adelante por funcionarios del Estado que
en muchas ocasiones no entienden lo que están haciendo y se continúan
manejando con los viejos paradigmas capitalistas establecidos en el
Código de Comercio, o que, peor aún, sí saben lo que quieren y,
producto de su desconfianza en los trabajadores, no desean una efectiva
participación obrera en el control y dirección de estas empresas. Los
trabajadores que nos encontramos en esta situación hemos tenido que
batallar a diario en interminables negociaciones donde se nos ha
tratado de imponer un modelo cogestionario que no se corresponde con
los intereses de nuestra clase, tal y como lo ha reconocido últimamente
el propio presidente Chávez cuando afirmó que el modelo de darle
acciones de las empresas cogestionarias a los trabajadores organizados
en cooperativas no había sido el más indicado. No por esto dejamos de
reconocer que la conformación de las empresas en cogestión ha sido un
enorme paso en la dirección correcta, pero sólo eso: un paso. Es de
suma importancia para nosotros, en este momento histórico en que ha
entrado la revolución bolivariana, definir un modelo de cogestión
distinto, propio, que responda plenamente a los intereses de los
trabajadores y del pueblo, y sirva, igualmente, de base para la
construcción de ese Estado de transición obrero y socialista que todos
deseamos.
Es por eso que en febrero del año 2006 los trabajadores de
INVEVAL convocaron a todos los demás trabajadores de las empresas
cogestionadas, o que estaban en vía de serlo, a la conformación de un
Frente Revolucionario de Trabajadores de las Empresas en Cogestión y
Ocupadas (FRETECO), para discutir entre nosotros, los trabajadores,
cómo debía ser esa empresa cogestionaria y no aceptar pasivamente
imposiciones de la burocracia; para defender unidos nuestros derechos y
presentar una sola y fuerte voz a la hora de negociar y de defender el
proceso revolucionario que comanda el presidente Chávez. Al mismo
tiempo en la medida que las empresas ocupadas tienen enormes enemigos
en la clase capitalista y en la burocracia estatal que no quiere bajo
ningún concepto el desarrollo del control obrero de la producción , los
trabajadores de estas empresas cogestionadas decidieron agruparse para
extender la toma y ocupación de fábricas al resto del aparato del país
en el camino de la completa estatización de los medios de producción ,
de la banca , la manufactura y la tierra para implementar una economía
socialista en Venezuela. El impulso que inicialmente dio el Presidente
Chávez a través de la expropiación de varias empresas sólo se podrá
completar si la clase trabajadora extiende la ocupación de empresas y
muestra cual es el autentico camino a seguir para la construcción del
socialismo en Venezuela.
2) ¿Qué es el FRETECO?
El Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en
Cogestión y Ocupadas (FRETECO) es la organización de lucha de los
propios trabajadores de las empresas ocupadas y bajo control obrero
creado para extender la expropiación de empresas, su nacionalización y
su puesta en funcionamiento bajo control obrero. En ese sentido el
FRETECO está abierto a la participación de cualquier grupo de
trabajadores que se encuentre en conflicto o con sus empresas ocupadas.
Con el Frente los trabajadores también nos hemos organizado
para enfrentar el ataque a la revolución que viene realizando el
capitalismo a través de las campañas de desabastecimiento y de sabotaje
económico. Por eso, desde el FRETECO consideramos que la toma de
empresas cerradas o que estén participando de este saboteo, y su
nacionalización bajo control obrero es el medio más efectivo para
acabar con esta amenaza de la contrarrevolución, a la vez de permitir a
la clase trabajadora venezolana completar su tarea histórica de
conducir a la Revolución Bolivariana hacia el socialismo. La toma de
empresas es el primer paso hacia la expropiación de los capitalistas.
En el año 2006 el Frente realizaron tres marchas con ese fin:
una el 14 de marzo hasta la Asamblea Nacional, y otra el 4 de abril
desde la Asamblea Nacional hasta el Palacio de Miraflores para llevar
los reclamos de las empresas ocupadas y cogestionadas, para luchar
contra el saboteo económico de la burocracia y de los capitalistas, así
como para apoyar al Presidente Chávez en la segunda batalla de Sta.
Inés el 3 de diciembre. También en ese año, los días 13 y 14 de
octubre, el FRETECO organizó su Primer Congreso al cual asistieron
delegados obreros de unas quince empresas cogestionadas u ocupadas, y
donde se aprobó el documento Diez ejes estratégicos para defender la
cogestión revolucionaria y hacerla avanzar hacia el control obrero.
3) El FRETECO y la UNT
Para que la Revolución Bolivariana se complete en el
socialismo es necesario que la clase trabajadora entre decisivamente en
escena y termine con el capitalismo en Venezuela de un modo
revolucionario, esto es, a través de la toma y ocupación de toda la
industria básica y su puesta en funcionamiento bajo control obrero a
través de un plan democrático que englobe a toda la economía del país.
En el año 2005 se vio el inicio de ese movimiento de la clase
obrera para dejar su sello en la revolución. Todo ello culminó con las
expropiaciones de empresas, la formación de Invepal e Inveval, y el
inicio del proceso de “cogestión”. Este proceso de expropiaciones
continuó a lo largo de ese año y del siguiente, y se extendió a un
puñado de industrias: Central Pío Tamayo, Sideroca, Tomatera Caigua,
Central Cumanacoa, establecimiento de la cogestión en Alcasa, etc.
La lucha por la toma de empresas, por su nacionalización y por
el control obrero es la punta de lanza de la lucha por el socialismo en
Venezuela. Toda una serie de trabajadores han sido los primeros en dar
ese paso ocupando sus empresas y en algunos casos poniéndolas a
funcionar, como ocurre en Sanitarios Maracay. Sin embargo, las empresas
ocupadas y en cogestión, al quedar sus luchas aisladas unas de otras y
de momento no generalizarse al resto de la clase obrera, han permitido
al aparato del Estado, a la burocracia que es fundamentalmente el viejo
aparato del Estado de la IV República, frenar su desarrollo, su puesta
en funcionamiento, así como sembrar en su seno el germen de su vuelta
al capitalismo.
Para que la lucha por el control obrero, la expropiación y la
nacionalización de empresas sea victoriosa y rompa la tenaza de la
burocracia y de los capitalistas, es necesario extenderla al resto de
la clase trabajadora y unificar la lucha de todos los trabajadores en
torno a ese punto. Para ello es fundamental que la UNT se ponga al
frente de la toma de empresas como su primera prioridad. La UNT debería
dotarse de un plan de acción para impulsar la toma de empresas y exigir
al gobierno su nacionalización bajo control obrero. Fábrica cerrada,
fábrica tomada, tal como lo ha dicho el presidente Chávez. La UNT
debería hacer realidad esta frase y no sólo detenerse en las fábricas
cerradas. El conjunto del movimiento obrero debe poner su punto de mira
en la expropiación y nacionalización del conjunto de la industria
básica del país. Por eso, desde el FRETECO consideramos que la UNT
debería hacer un censo de las empresas cerradas, infrautilizadas o en
conflicto, Estado por Estado, y hacer girar al conjunto del movimiento
obrero del país en torno a la lucha por la nacionalización y el control
obrero de las mismas.
II.- LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO
1) ¿Qué socialismo?
Desde que el presidente Chávez planteó a comienzos del año 2005
que la Revolución Bolivariana iba hacia el socialismo se ha abierto una
interminable discusión en todos los rincones del país sobre el tema.
Todo el mundo opina y quiere dar su versión sobre lo que entiende por
socialismo, desde los sectores más explotados de la sociedad y por lo
tanto más comprometidos con el proceso revolucionario que ven en el
socialismo la clave para su liberación definitiva, pasando por los
sectores reformistas que tratan de disfrazar al socialismo de
social-democracia, hasta los sectores de la derecha más reaccionaria
que tratan por todos los medios de vender la falsa idea de la
superioridad del capitalismo sobre el socialismo al identificar a este
último con los fracasados modelos burocrático-stalinistas que existían
en Europa del Este. Para nosotros sólo existe un socialismo. Un
socialismo que no se basa en el mundo de las ideas y de las buenas
intenciones, y que por lo tanto no es utópico, sino que está
sólidamente asentado en la realidad material y en la verdad científica.
Basados en ese análisis científico de la sociedad y de su evolución a
través de la historia, coincidimos con el presidente Chávez en que
desde hace mucho tiempo el capitalismo, como sistema social, ha dejado
de dar soluciones a la humanidad y ya no satisface las necesidades más
elementales de la misma, llegando al extremo de estar poniendo en
peligro la propia existencia de la vida en la Tierra con su forma
anárquica y depredadora de producción. Las relaciones de producción
capitalistas desde hace más de un siglo se han convertido en una traba
para el desarrollo de las fuerzas productivas lo cual ha provocado las
numerosas revoluciones sociales que se han venido dando en el mundo
desde entonces y de las cuales forma parte la Revolución Bolivariana.
En ese sentido estamos convencidos que ha llegado la hora, incluso por
una cuestión de supervivencia de la propia especie humana, de dejar
atrás el sistema capitalista, enterrarlo para siempre en lo más hondo
de la historia y comenzar a construir la sociedad socialista, que no es
otra cosa que esa sociedad de transición entre la sociedad capitalista
y la sociedad comunista en la cual se acabará finalmente con la
injusticia y la desigualdad entre los seres humanos. La principal
característica de esta sociedad socialista, y que por lo mismo es
también la esencia de lo que nosotros entendemos por socialismo, es que
la propiedad de los medios de producción ya no será propiedad privada
de individuos aislados (principal característica del capitalismo) sino
propiedad colectiva de toda la sociedad. Como dijera Lenin: “...en la
primera fase de la sociedad comunista (a lo que suele darse el nombre
de socialismo), el “derecho burgués” no se suprime por completo, sino
sólo en parte, sólo en la medida de la transformación económica ya
alcanzada, es decir, sólo en lo que se refiere a los medios de
producción. El “derecho burgués” reconoce la propiedad privada de los
individuos sobre los medios de producción. El socialismo los convierte
en propiedad común.” (Lenin, “El Estado y la Revolución”, cap. V)
Sólo de esta forma: acabando con la propiedad privada sobre los
medios de producción y convirtiéndola en propiedad común de toda la
sociedad se acabará con la explotación del hombre por el hombre y se
estará arrancado de raíz el origen de la explotación capitalista,
entonces sí podremos decir que estamos construyendo el socialismo. En
el mismo sentido, también se debe acabar con la propiedad privada de la
banca y de la tierra. Una vez que los grandes medios de producción, la
tierra y la banca sean propiedad de toda la sociedad se podrá
planificar la economía en función de las necesidades de todos y no de
un puñado de privilegiados, ese será el comienzo del fin de todas las
lacras capitalistas que han asolado a la humanidad como el hambre, el
desempleo, la delincuencia de todo tipo, las guerras, etc., y el inicio
de una nueva vida de mejor calidad con un acceso masivo a la educación,
a la salud, a la cultura, a la ciencia y al esparcimiento para toda la
sociedad, sin excluidos.
Ese es el socialismo que entendemos y que queremos, independientemente del nombre que se le dé.
2) El papel de la clase obrera en la revolución socialista *
Como hizo la burguesía en su juventud contra el feudalismo,
corresponde ahora a la clase obrera dirigir la lucha contra el
capitalismo y sus sostenedores.
La burguesía no puede existir sin la clase obrera, pues su
riqueza depende de la explotación de la fuerza de trabajo. Es en ese
sentido que Marx planteó que la burguesía creó a sus propios
sepultureros.
Lejos de la fantasía de los académicos y plumas pagadas de la
burguesía acerca de la supuesta “inexistencia” de la clase obrera, ésta
está llamada a ser la sepulturera del sistema capitalista. Su papel en
la producción capitalista y sus particulares condiciones de vida y
trabajo hacen que ninguna otra clase o capa oprimida de la sociedad
pueda sustituirla en esa tarea.
Los obreros, en cambio, ven la fuente de sus males en su
patrón, que es el que les baja el salario, el que les obliga a echar
horas extras, el que les explota y el que les despide. Para defenderse
necesitan de la máxima unión entre todos los compañeros de trabajo, de
aquí su mentalidad solidaria, colectiva y anti individualista. Sus
propias condiciones de trabajo refuerzan esta mentalidad. Todo proceso
productivo necesita, para funcionar, la implicación de todos los
obreros de la empresa. Cada uno de ellos es un eslabón necesario en el
proceso productivo. Esa interdependencia mutua en el proceso de trabajo
refuerza dicha mentalidad colectiva.
La lucha de los trabajadores de cualquier empresa pone de
manifiesto una ley muy importante de la dialéctica: el todo es mayor
que la suma de las partes. La fuerza combinada de los obreros en una
empresa luchando por los mismos intereses es muchísimo mayor que la
presión aislada de cada uno de ellos, que es la situación en que se
coloca el pequeño burgués de clase media.
El socialismo es la ideología natural de la clase obrera.
Cuando la lucha de los obreros contra el patrón de su empresa llega a
su punto más agudo, se producen ocupaciones de empresas o se retienen a
los directivos en su interior. En esos momentos es cuando se pone de
manifiesto “quién manda aquí”. La idea de expropiar al patrón y el
sentimiento de que la empresa debe ser de propiedad común entre los
trabajadores nace, en un momento determinado, como un desarrollo
natural de su conciencia.
La idea de la propiedad común nace de su condición obrera. Para
que la empresa pueda seguir funcionando, no se puede dividir en trozos
y repartir entre los trabajadores, sino que debe mantenerse unida
trabajando todos en común.
Las propias condiciones de vida que crea el capitalismo,
establecen las bases para la futura sociedad socialista. Mientras que
en la vieja economía agraria cada familia tenía su casa, su pozo, sus
propios medios de hacer lumbre, de alimentarse y vestirse, y sus
condiciones de vida particulares, hoy las familias obreras viven en
común (ciudades, barrios y edificios comunes), con un sistema de
electrificación, de conducción de aguas, de telefonía, de transporte
público, y de adquisición de medios de consumo, comunes. Todo esto
refuerza aún más esa mentalidad antiindividualista y socialista en la
conciencia de las familias obreras.
Es un error plantear como eje de la reivindicación un
capitalismo más democrático, más humano, con más proteccionismo
económico..., y limitarse a poner controles a los movimientos de
capital o defender una distribución mas justa de la riqueza dentro de
este sistema.
3) La empresa socialista
Como ya explicamos al comienzo de este trabajo, en un primer
momento el proceso de creación jurídica y organizativa de estas
empresas quedó en manos de funcionarios burocráticos que, al no tener
muy claros los conceptos de socialismo, terminaron creando unos
híbridos tres cuartas partes capitalistas y una cuarta parte
socialistas. Como era de esperarse, en la práctica estos inventos no
funcionaron y la parte capitalista terminó pervirtiendo a la parte
socialista. Ello nos llevó a plantearnos, desde nuestra posición de
trabajadores y en base a la experiencia que hemos adquirido
participando en la dirección o dirigiendo directamente estas empresas,
la forma organizativa, el carácter y los objetivos que las mismas
deberían tener en el marco de una revolución que se define socialista
como es el caso de la Revolución Bolivariana. En ese sentido, hay tres
elementos que consideramos como fundamentales de cara a lo que debe ser
una empresa socialista y que se hallan estrechamente relacionados entre
sí: la propiedad de la misma, su dirección y administración, y el
carácter de su producción.
3.1.- LA PROPIEDAD DE LAS EMPRESAS SOCIALISTAS DEBE SER 100% ESTATAL Y EL CONTROL DE LOS TRABAJADORES
El modelo que se diseñó en un primer momento desde el Gobierno planteaba una propiedad mixta:
1. 51 % del Estado, 49% privada: En algunos casos ese 49%
privado correspondía a asociaciones cooperativas, en donde se había
agrupado a los trabajadores, pero que por la forma mercantilista en que
se habían planteado los objetivos de la empresa, terminaban
reproduciendo en su interior las relaciones de producción capitalistas.
En otros casos, el 49 % era propiedad de uno o más empresarios, con lo
cual las relaciones de producción capitalistas se mantenían intactas:
un individuo continuaba apropiándose de la plusvalía generada por el
trabajo de los obreros de la empresa.
2. Más del 50 % el empresario, menos del 50 % los trabajadores:
este sería el modelo clásico de cogestión que se desarrolló en Europa
como producto de las crisis que han venido sufriendo las empresas
capitalistas. El empresario capitalista no cede una parte de su
propiedad a los trabajadores porque de pronto se ha vuelto bueno y
justo, sino por necesidad, porque en su lógica capitalista es
preferible ganar algo a no ganar nada y de esta forma también involucra
a los trabajadores en la necesidad de hacer sacrificios por “la empresa
que también es de ellos”. Las relaciones de producción capitalistas
tampoco se han alterado aquí: un individuo se sigue llevando la tajada
más grande del pastel mientras la mayoría debe repartirse las sobras.
Como decíamos antes: si hablamos de socialismo estamos
hablando de la propiedad de los medios de producción, en este caso de
la propiedad de las empresas. Si estamos hablando de una empresa
socialista estamos hablando que esa empresa debe ser propiedad de toda
la sociedad, no de un individuo, así éste sea dueño de sólo una parte
de la misma. En esta etapa de transición la sociedad es representada
por el Estado, por lo que la propiedad de la empresa socialista debe
ser 100 % del Estado, es decir de todos nosotros, sin exclusiones. Es
la única forma de destruir la relación capitalista-proletario que es
una relación de explotación de un hombre por otro, y construir unas
relaciones de producción socialistas donde no existan explotados ni
explotadores.
3.2.-La dirección y la administración de la empresa
Muy poco avanzaríamos en la construcción de una empresa
socialista, aunque la propiedad de la misma sea 100 % del Estado, si al
frente de ella y en su administración colocamos funcionarios
provenientes de la burocracia del Estado y dejamos a un lado de estas
tareas a los trabajadores. ¿Quién conoce mejor la empresa y su
funcionamiento que sus propios trabajadores? ¿Quién está más arraigado
a ella y sería capaz de defenderla hasta las últimas consecuencias que
los trabajadores? Por ello planteamos el control obrero sobre la
producción y la administración de la empresa socialista a través del
Consejo de Fábrica. Como bien dice Trotsky en “El Programa de
Transición”, a través del control obrero los trabajadores pueden
acceder a los “secretos empresariales” que son utilizados por los
capitalistas para justificar sus ataques a la clase obrera y, en este
momento, también para atacar al gobierno bolivariano del presidente
Chávez, y destruirlos. “Los primeros objetivos del control obrero
consisten en aclarar cuáles son las ganancias y gastos de la sociedad,
empezando por la empresa aislada, determinar la verdadera parte del
capitalismo aislado y de los capitalistas en conjunto en la renta
nacional, desenmascarar las combinaciones de pasillo y las estafas de
los bancos y de los truts; revelar, en fin, ante la sociedad el
derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del
capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia.” (L. Trotsky,
“El Programa de Transición”). Está claro que para esta tarea los
trabajadores debemos contar con “la ayuda de profesionales y técnicos
honestos y comprometidos con el pueblo en calidad de consejeros y no
como tecnócratas”, como también dijera más adelante Trotsky. El control
obrero de la empresa sólo es el primer paso hacia la construcción de la
empresa socialista, pero es un paso indispensable.
También creemos necesario, en esta etapa de transición que
está viviendo la sociedad venezolana, donde se ha planteado la
transformación de las estructuras del Estado capitalista a través de
los cinco motores constituyentes, principalmente a través del quinto
motor: la explosión de los consejos comunales, que haya presencia de
delegados de los Consejos Comunales, aledaños a las empresas, en la
dirección y administración de las empresas cogestionarias. Igualmente
planteamos la presencia de delegados obreros de los Consejos de Fábrica
de las empresas cogestionarias en los Consejos Comunales, de tal forma
de establecer un vínculo y una unión entre la empresa socialista y la
comunidad.
Este es el programa de transición hacia la empresa socialista
que propone el FRETECO y que deberia recogerse en los futuros estatutos
de estas empresas.
1. Ejercerán el control obrero todos los trabajadores de la
empresa, por medio de un Consejo de Fábrica formado por delegados
elegido en asamblea general de trabajadores.La Asamblea de trabajadores
es el máximo órgano de decisión de la empresa. El Consejo de
Trabajadores estará supeditado a las decisiones de la misma. Cualquier
delegado del Comité, así como el conjunto del Comité podrá ser revocado
y elegido en cualquier momento. El mandato máximo del consejo de
fábrica será de un máximo de cuatro meses.
2. Todos los libros de contabilidad, licitaciones,
contrataciones, correspondencia y documentos en general, sin excepción,
así como todos los almacenes y depósitos de materiales, herramientas y
productos, sin excepción alguna, deben estar a disposición del Consejo
de Fábrica.
3. Los delegados de los trabajadores del Consejo de Fábrica
serán electos democráticamente en Asamblea General de trabajadores y
podrán ser revocados en cualquier momento por sus electores.
4. Estos delegados de los trabajadores no dejarán de trabajar
pero tendrán todas las facilidades necesarias cuando se encuentren en
el desempeño de las funciones para las cuales fueron elegidos.
5. Deben levantarse actas de la elección y serán comunicados
los nombres de los elegidos al gobierno quien llevará un registro de
los mismos.
6. Se formará una Comisión de Enlace entre el gobierno y los
trabajadores de todas las empresas en transición hasta a las empresas
socialistas para coordinar con el Estado todos los asuntos relacionados
con la producción, venta, suministro de materia prima, prestamos y en
general con la planificación de la producción de todas las empresas. En
esta Comisión de Enlace encargada de la planificación de la producción
habrá una representación de los Consejos Comunales, de la Unión
Nacional de Trabajadores, del Estado y de los Comités de Fábrica de
todas las empresas bajo control obrero. Los representantes de los
trabajadores en la Comisión de Enlace serán miembros del Comité de
Fábrica, elegidos dentro del Comité de Fábrica y revocable por el mismo
o por la Asamblea General de trabajadores. En caso de diferencia, los
Comités de Fábrica tendrán derecho de veto a cualquier decisión del
Comité de Enlace. El Comité de Enlace tendrá derecho a apelar ante la
Asamblea de Trabajadores para resolver cualquier diferencia de criterio
con el Comité de Fábrica. En este caso la Asamblea de Trabajadores
tendrá la última palabra.
7. Los sindicatos afiliados a UNT se mantendrán dentro de las
empresas en transición hasta al socialismo y bajo control de los
trabajadores. Su tarea será garantizar el mantenimiento de los derechos
de los trabajadores y la coordinación con el resto de la clase
trabajadora.
8. El Comité de Fábrica y el comité de Enlace deben informar
periódicamente sobre la gestión que están realizando por escrito y en
Asamblea de Trabajadores. Se levantarán actas públicas de todas sus
reuniones.
9. Las decisiones del Consejo de fábrica son obligatorias para
trabajadores y empleados de la empresa y no pueden ser anuladas más que
por la misma Asamblea de Trabajadores.
10. Los congresos de trabajadores de empresas en transición
hasta al socialismo bajo control obrero decidirán reglas más detalladas
de Cogestión y Control Obrero.
3.3.-El carácter de la producción:
Lo que hace mover a la sociedad capitalista es la competencia
ya que ella es el móvil económico para la acumulación de capital que en
definitiva es fin último del capitalismo. El éxito en la competencia
viene determinado por el nivel de productividad que tenga cada empresa
y que la llevará a realizar o no la plusvalía. Las empresas que estén
por encima del nivel medio de productividad serán las más eficaces,
desde el punto de vista del capitalismo, ya que habrán realizado
completamente la plusvalía y por lo tanto habrán obtenido un beneficio
completo. Obviamente éste no puede ser el parámetro para medir el éxito
de una empresa socialista, tal como erróneamente se planteó en un
principio. El carácter de la producción de una empresa en transición
hasta el socialismo no puede estar fundamentado ni en la competencia ni
en la obtención del mayor beneficio económico, sino en satisfacer las
necesidades de la sociedad participando como un eslabón más de la
economía planificada y cumpliendo con las metas que la propia sociedad
le impuso a través de dicha planificación. Esto es que una empresa que
según el criterio capitalista es deficitaria porque no da beneficios
económicos, desde la óptica socialista es beneficiosa porque satisface
unas determinadas necesidades de la sociedad.
Consideramos, igualmente, que las empresas cogestionarias o
que se hallan tomadas por sus trabajadores (estas últimas deberían ser
estatizadas a la brevedad posible) o cerradas por sus patrones, deben
pasar a integrar la Corporación de Empresas en Transición hasta al
socialismo, y transformarse, en muy corto tiempo, en la punta de lanza
de la construcción de una economía socialista.
La producción de las empresas de esta Corporación se
organizará a través de la planificación central de la economía en
función de las necesidades sociales a través de la elaboración de un
plan elaborado por el estado, que sea debatido y aprobado
democráticamente (y si fuera el caso corregido o rechazado) por las
Asambleas de Trabajadores de estas empresas, comunidades, sindicatos y
en los Comités de Enlace.
4) El gobierno de la empresa de transición hasta al socialismo
4.1- El Consejo de Fábrica: instancia de administración y Control Obrero
El Consejo de Fábrica ha sido la forma de organización natural
que los trabajadores se han dado para gobernar las fábricas que se
hallan bajo su control directo, independientemente del país donde se
encuentren. Hubieron Consejos de Fábrica en la Rusia revolucionaria, en
Alemania, y varios países europeos más, aunque probablemente los más
famosos hayan sido los de Turín en Italia en 1919. Al respecto, Antonio
Gramsci les daba una gran importancia pues los consideraba las células
del Estado Obrero, la expresión más genuina de la democracia obrera,
“... la palabra nueva es, desde este punto de vista, investigar la
organización de la fábrica como instrumento de producción para
encontrar en ella, en el obrero como productor, como creador y no como
simple asalariado, el germen del futuro estado, de la democracia
nueva”. A través del estudio hecho por el propio Gramsci a los diversos
Consejos Obreros que surgieron en aquella época, determinamos una serie
de características comunes a todos ellos:
1ª. La práctica de la democracia directa entre los
trabajadores, concretada en la elección directa de los delegados o
representantes obreros en asambleas de taller y de fábrica;
2ª. La afirmación del principio de revocabilidad constante de
los mandatos o delegaciones como forma de oposición a la
burocratización y el caciquismo;
3ª. El intento de superación de la división existente entre
obreros organizados sindicalmente y obreros no organizados, así como
entre los diferentes niveles y categorías de la producción;
4ª. Consecuentemente, la superación de la organización obrera
por oficios como forma de sindicación anticuada y no correspondiente al
nivel de desarrollo y organización de las fuerzas productivas en el
capitalismo posbélico;
5ª. La afirmación de la primacía de la lucha en la fábrica y,
por consiguiente, de la necesidad de que la dirección de la lucha
obrera estuviera en la fábrica misma;
6ª. El intento de demostrar la posibilidad de la gestión obrera
de la producción en la fábrica prescindiendo de los capitalistas
propietarios de los medios de producción.
DOS EJEMPLOS EXITOSOS DE FÁBRICAS BAJO CONTROL OBRERO: INVEVAL Y SANITARIOS MARACAY
En nuestro caso concreto en Venezuela, quizás sea la de Inveval
y la de Sanitarios Maracay las experiencias más significativas de
control obrero de la producción. Hay muchas más de enorme interés pero
por motivos de espacio resaltamos las mas significativas y que pueden
servir de modelo tanto al conjunto del los trabajadores como al
gobierno revolucionario.
Los trabajadores de INVEVAL fueron junto a los de INVEPAL los
primeros y por lo que representa la empresa dentro de la política de
cogestión obrera que ha adelantado el gobierno del presidente Chávez.
Desde la creación de la empresa en abril de 2005, los trabajadores se
encontraron de la noche a la mañana y sin ninguna preparación previa,
que habían pasado de ser unos simples asalariados a las órdenes de un
patrón capitalista a tener ante sí la enorme tarea de controlar y
dirigir una empresa de la cual cada uno de ellos sólo conocía la tarea
que realizaba a diario. El grado de instrucción no superaba el
bachillerato, en su inmensa mayoría apenas habían superado la escuela
primaria, y unos pocos con formación técnica media (electricistas,
mecánicos, etc). En el área de administración sólo quedaron tres
personas con conocimientos medios.
La idea original desde los entes del gobierno que manejaron la
creación de la nueva empresa, fue que al frente de la misma se
colocaran un grupo de tecnócratas que se encargarían de llevar adelante
todas las tareas de dirección administrativa y supervisión técnica de
la producción, con una presencia de representantes de los trabajadores
más simbólica que efectiva. Esta forma de organización se trató de
plasmar, inclusive, en una propuesta de estatutos que finalmente nunca
se concretaron. La realidad fue que en ningún momento se evidenció un
verdadero interés por parte de la burocracia gubernamental por
acompañar a los trabajadores en la tarea de sacar adelante a esta
empresa, en parte producto de la ignorancia en el valor estratégico que
estos proyectos tenían para el proceso revolucionario y también por la
propia incapacidad de dicha burocracia. En estas circunstancias, los
trabajadores se dieron a la labor de rescatar las instalaciones y la
maquinaria de una fábrica cerrada por tres años, y aprender en el
camino la mejor forma de administrarla y de ponerla a funcionar. En un
comienzo se valieron de la forma organizativa que se les había impuesto
desde el gobierno y que no se diferenciaba mucho de la clásica
organización de la empresa capitalista: una directiva compuesta por
cinco miembros, tres representantes del Estado y dos representantes de
la cooperativa donde se había agrupado a los trabajadores.
Afortunadamente, por instrucciones directas del presidente
Chávez, el presidente de la empresa era un trabajador. Casi dos años se
mantuvo esta estructura que finalmente terminó demostrando que no era
la más adecuada para dirigir una empresa que de hecho ha estado bajo
control obrero, y que produjo toda una serie de distorsiones, inclusive
abandonando y destruyendo su sindicato, como que un grupo muy pequeño
de trabajadores tuviera que asumir toda la responsabilidad de la
empresa, llegando a situaciones de desgaste físico y de estrés, ante la
pasividad y apatía de la mayoría que había comenzado a ver a los
trabajadores en funciones de dirección, no como a unos compañeros más
sino como a unos nuevos patrones. Esta situación terminó de hacer
crisis a finales del año 2006, y producto de una serie de discusiones
que se abrieron entre los mismos trabajadores con la iniciativa de
FRETECO luego de los planteamientos hechos por el presidente Chávez en
enero de 2007 de profundizar la revolución, surgió la propuesta de
crear un Consejo de Fábrica que asumiera las tareas de dirección de la
empresa. Dicha propuesta tuvo una inmediata y calurosa acogida por la
casi totalidad de los trabajadores, y a finales de enero se eligieron
en asamblea los delegados obreros que integrarían el primer Consejo de
Fábrica que quedó formalmente instalado el 28 de enero.
Las funciones del Consejo de Fábrica de Inveval no se han
limitado a lo interno de la empresa sino que han salido hacia las
comunidades de su entorno, vinculándose con los Consejos Comunales del
Municipio Guaicaipuro y del Municipio Carrizal para involucrarse en la
solución de los problemas de estos sectores y haciendo realidad lo
planteado por Gramsci: “Fuera de la fábrica los comités obreros se
complementarían con comités de barrios representativos de otras
categorías de trabajadores y con organizaciones campesinas equivalentes
articulando así el conjunto un sistema de democracia proletaria que
habría de constituir el embrión del futuro sistema de los soviets
políticos, cuya base es la asamblea y cuyo principio está en la
consideración de que las representaciones o delegaciones tienen que ser
emanación directa de las masas y estar vinculadas a éstas por un
mandato imperativo”.
También cabe señalar la experiencia de los trabajadores de
Sanitarios Maracay que tomaron la fábrica el 14 de noviembre de 2006 y
a iniciativa del sindicato de UNT , que había dirigido la lucha contra
el patrón , eligieron un Comité de Fábrica en Asamblea general para
gestionar los asuntos en la empresa, todo ello sin ninguna ayuda por
parte del Estado venezolano, y basándose en la experiencia de los
trabajadores agrupados en FRETECO y en el de la empresa brasileña bajo
control de los trabajadores CIPLA. Pese al abandono y sabotaje de los
empleados, técnicos y administrativos de la misma, los trabajadores han
hecho funcionar la empresa de un modo exitoso, garantizando un salario
mínimo a casi 600 trabajadores y mejorando la producción de la planta
como nunca pudiera pensar su antiguo dueño. Los trabajadores demandan
la expropiación de la empresa por parte del Estado como único medio de
garantizar los puestos de trabajo y poder adquirir la materia prima. La
producción de salas de baño de Sanitarios Maracay se podría destinar a
la Misión Vivienda y ayudar a resolver el déficit habitacional en
nuestro país, y así estar a la vanguardia en la lucha por el desarrollo
endógeno del país. La experiencia de los trabajadores de Sanitarios
Maracay muestra como los trabajadores por sí mismo pueden dirigir una
empresa sin patronos y es un punto de referencia del conjunto del
movimiento obrero Venezolano.
El Consejo de Fábrica de Inveval como de Sanitarios Maracay ha
demostrado en la práctica cómo funciona el gobierno obrero de la
empresa en transición hasta al socialismo. Ha estimulado la
participación de todos los trabajadores en la toma de decisiones, los
ha involucrado en tareas y en la solución de problemas que antes les
eran ajenas. La responsabilidad ahora es de todos y no de unos pocos:
si aciertan, aciertan todos y si se equivocan, se equivocan todos. Los
problemas que surgieron en un comienzo como producto de la falta de
experiencia y de lo novedoso que les resultaba esta forma de
organización, se han ido superando a través de la natural toma de
conciencia que les ha dado la práctica y el uso de este instrumento de
democracia obrera. Todas las tareas de toma de decisión en la empresa
pasan por el Consejo de Fábrica, al cual quedó adscrita, de hecho, la
antigua dirección que, por cuestiones legales, aún conserva la
representación jurídica de la empresa. En ese sentido, el Consejo de
Fábrica ha resultado ser una excelente escuela de formación para los
cuadros obreros en lo referente a economía, a planificación, a
administración y a la toma de decisiones, demostrándoles a ellos mismos
que los trabajadores sí están en condiciones de dirigir las empresas
como paso previo a dirigir el Estado.
CONCLUSION.
Los trabajadores agrupados en FRETECO son conscientes de que
las empresas no pueden sobrevivir como islas aisladas en medio de un
contexto capitalista: o las empresas son expropiadas por el gobierno
bajo control obrero y estas expropiaciones se extienden al resto del
aparato productivo o estas empresas aunque estén autogestionadas o en
régimen de cooperativa o expropiadas por el Estado, pero aisladas,
acabarán sucumbiendo a la presión del capitalismo nacional e
internacional y de la burocracia estatal burguesa heredada de la IV
República. En estos momentos de ofensiva del imperialismo y la
burguesía contra la revolución bolivariana los trabajadores Venezolanos
han demostrado que son los únicos que pueden hacer frente al sabotaje
económico de la burguesía y del imperialismo. Sólo la extensión del
control obrero de la producción al conjunto del aparato productivo
venezolano dentro de una planificación centralizada de la economía se
puede hacer con éxito la transición al socialismo en Venezuela.
|