Recientemente salió a la luz, en su traducción al castellano, una nueva biografía de Trotsky escrita por el historiador liberal conservador Robert Service: Trotski, una biografía, Ediciones b, Barcelona, 2010. Según el reporte del periódico londinense Evening Stadard (del 23 de octubre del 2009) cuando el autor presentó su obra en Londres (en Holland Park) presumió que su biografía significaba el segundo asesinato de Trotsky: “[…] si el picahielos no acabó de hacer el trabajo de matarlo, espero haberlo conseguido yo”. Más allá de esta tétrica declaración, que dice mucho sobre la calidad y el enfoque del libro, es sabido que el autor material del asesinato fue recompensado por el stalinismo con la “Orden Lenin” y con recursos monetarios abundantes; por su parte el intento de asesinar moralmente a Trotsky le valió a Service el premio literario Duff Cooper y 5.000 libras esterlinas, a pesar de que su obra no tiene ningún merito ni de orden literario ni científico. ¡Pero los asesinatos pagados por la clase dominante suelen recompensarse bien!

A medida que millones de trabajadores y jóvenes salen a las calles en todo el mundo, para celebrar el Primero de Mayo como un día de solidaridad de la clase trabajadora internacional, tenemos que reevaluar nuestros objetivos comunes a la luz de una creciente crisis mundial del capitalismo. Escrito originalmente en 2001.

Si la renuncia del papa Benedicto XVI había concitado la atención mundial, no menos sorprendentes son la designación del primer papa no europeo desde el año 741 y su pertenencia a la orden jesuítica. Los primeros gestos de austeridad tras su asunción intentan mostrar un cambio de orientación después de dos papados ultra-reaccionarios. Pero harán falta más que gestos para enfrentar la profundidad de la crisis en la que se halla inmersa la Iglesia católica.

En un período de crisis y decadencia del capitalismo, para muchas personas la religión es la única certeza a la que aferrarse. Pero si el Papa mismo ya no está convencido que él puede mantener su posición hasta su muerte, esta ilusión de solidez empieza a descomponerse. El efecto del sorpresivo anuncio de retiro del Papa Benedicto XVI en la conciencia de más de mil millones de católicos romanos va a ser el de un terremoto espiritual y, sin duda, también va a tener consecuencias políticas.

La oposición “cultura occidental” vs “cultura oriental” representa un cliché académico con el que se intenta demostrar, la mayoría de las veces, una gran profundidad donde existe un colosal vacío o, peor aún, un contenido reaccionario1. Generalmente se entiende por cultura occidental un conjunto de valores democráticos, racionales, individualistas, heredados de la Grecia antigua - que se remontan, quizá, más atrás con los fenicios-. Dado que estos valores corresponden con la sociedad contemporánea, se desprende la conclusión de que los griegos debieron ser especialmente inteligentes en comparación con los pueblos del despotismo oriental y que nuestra “felicidad” se la debemos al gran idealismo de los griegos, a grandes valores que serán retomados durante el renacimiento y la ilustración.

El 15 de enero de 1919 fueron asesinados dos grandes Comunistas: Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Ellos representaban el ala más radical del movimiento revolucionario en Alemania. Los dirigentes socialdemócratas veían a la revolución como una maldición y desde el inicio hicieron todo lo posible para salvar al capitalismo y los privilegios personales que por este mantenían, lo cual de hecho consiguieron. Fueron estos dirigentes traidores quienes asesinaron a dos grandes cabezas del proletariado mundial. Liebknecht, fue el diputado que se opuso a la guerra imperialista lo cual lo llevó a la cárcel y Rosa Luxemburgo se enfrentó con ideas revolucionaria a los reformistas y pasó casi toda la guerra mundial en la cárcel por su política antimilitarista. Ellos fueron fundadores del periódico Espartaco, que le dio nombre a su grupo del cual surgiría el Partido Comunista Alemán.

La crisis económica actual ha sido descrita de diversas maneras por los comentaristas. Todo tipo de "soluciones" han sido planteadas, tanto por parte de los políticos y economistas burgueses, y por las direcciones reformistas de la clase obrera. Lo que estos comentaristas y representantes no pueden admitir es que esta crisis no se resolverá por la reforma de esto o aquello. La sociedad está viviendo una crisis del capitalismo y la opción que enfrenta la humanidad es simple: socialismo o barbarie.

Éste texto es la introducción a una nueva colección de escritos sobre el anarquismo de varios autores (Plekhanov, Engels, Lenin, Trotsky, el propio Alan Woods y otros] editada en Estados Unidos por Wellred con el fin de contribuir al debate que se ha abierto entre sectores amplios de la juventud que han participado en el movimiento de protesta “Ocupa Wall St” (OccupyWallSt). Aunque Alan Woods, al responder a las ideas del anarquismo, utiliza muchos ejemplos específicos de ese movimiento y de los EEUU, pensamos que el texto tiene una relevancia que va más alla. (Publicado originalmente en el número 6 de la revista América Socialista.)

El tema de los sacrificios humanos y el canibalismo entre los pueblos mesoamericanos constituye, en general, un tema tabú sobre todo entre la izquierda mexicana. Se supone que negar o no hablar del tema se hace en provecho de los actuales pueblos indígenas y evita “hacerle el caldo gordo” al imperialismo. No dudamos de las buenas intenciones, pero lo que sí es bastante dudoso es que el que algunos académicos no hablen del tema en sus seminarios o el que algunas sectas místicas mexicanistas idealicen el pasado indígena ayude de alguna manera a los pueblos indígenas que en nuestros días están siendo sacrificados en el altar del capital. La mejor manera de hacerles justicia, creemos, es luchar contra el capitalismo.

La sociedad Rusa de finales del siglo XIX se podría definir como una sociedad feudal en descomposición, 150  millones de campesinos vivan en una miseria ancestral, no obstante su viejo mundo se caía en pedazos, la introducción de inversiones capitalistas en diversos sectores como la siderurgia, el textil, entre otros comenzaba a absorber gran cantidad de campesinos.

"La noticia de la muerte del capitalismo es cuanto menos prematura, el sistema económico y social que ha dominado el mundo durante cientos de años, ni siquiera está enfermo, basta con mirar a China para convencerse de ello y ver lo que nos depara el futuro. En Oriente, las masas campesinas están entrando en el mundo del trabajo asalariado, dejando al mundo rural y convirtiéndose en proletarios. Un fenómeno nuevo ha nacido, sin precedentes en la historia, el capitalismo de Estado, donde la vieja burguesía ilustrada, creativa, aunque depredadora - como Marx la describió en el Manifiesto Comunista - ha sido sustituida por instituciones públicas. En resumen, no estamos viendo el Apocalipsis ni hay ninguna revolución a la vuelta de la esquina. El capitalismo está simplemente mudando su piel ". [parte 1]

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