La batalla de Waterloo fue el último gran evento que marcó el final de ese gran proceso histórico que se inició en 1789 con la Gran Revolución Francesa. Con la derrota de Napoleón, se apagaron los últimos rescoldos parpadeantes de los fuegos encendidos por la Francia revolucionaria. Un período largo y gris se estableció en Europa como una gruesa capa de polvo sofocante. Las fuerzas de la reacción triunfante parecían firmemente al mando.

Rusia entró en la sangrienta lucha por la dominación mundial como una potencia de segundo rango dentro de la Entente, la alianza de Francia, Gran Bretaña y Rusia. La fuerza aparente del imperio ruso ocultaba sus contradicciones internas y sus debilidades estructurales. El zarismo ruso combinaba elementos propios de un país semi-feudal y semi-colonial, que dependía enormemente del capital extranjero, con las características más agresivas del imperialismo. De hecho, a pesar del subdesarrollo económico de Rusia, que jamás había exportado ni un kopek en forma de capital, Lenin consideraba que Rusia estaba entre los cinco países imperialistas más importantes.

¿Cómo conmemorar una guerra que barrió a cuatro imperios, mató a 18 millones de personas y dejó decenas de millones de vidas destrozadas? Muy buena pregunta, a la que tenemos respuesta. Con la conmemoración del centenario de la Gran Matanza, las pantallas de televisión se han llenado de programas dedicados a la  banalización sistemática de la catástrofe.

Las tensiones entre las grandes potencias europeas, que estaban enraizadas en última instancia en la lucha por los mercados, las colonias y las esferas de influencia, estaban aumentando de manera constante en las décadas anteriores a 1914. Éstas encontraron su expresión en una serie de "incidentes", cada uno de los cuales contenía el potencial para el estallido de la guerra. Si no alcanzaron esta conclusión lógica fue porque las condiciones objetivas no estaban todavía suficientemente maduras. Estos incidentes son similares a los pequeños deslizamientos de tierra que preceden a una avalancha importante.

El ataque de Austria a Serbia no condujo inmediatamente a la guerra con Rusia. En San Petersburgo, los generales estaban impacientes por entrar en acción. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores ruso Sazonov parecía no compartir la confianza ciega de sus generales. Temía los efectos de la guerra sobre la inestable situación política en Rusia y no estaba convencido de la capacidad del ejército ruso de vencer en un conflicto con la formidable. maquinaria militar alemana.

Francisco José de Goya y Lucientes (1746-1828) fue uno de los más grandes artistas de todos los tiempos. Pero fue más que un pintor. Sus pinturas son un documento inapreciable de la historia del pueblo español. Pintó el mundo en el que vivió, lo pintó en función de un realismo sin compromiso. Toda su perspectiva se formó con los dramáticos acontecimientos que se desarrollaban a escala mundial.

Hace cincuenta años Malcolm X fue brutalmente asesinado y con él fue eliminada una de las más sonoras voces contra la injusticia. En el último periodo de su vida estaba evolucionando hacia una comprensión de clase de la sociedad. Como él dijo, “nosotros estamos viendo hoy una rebelión global de los oprimidos contra los opresores, de los explotados contra los explotadores”. Publicamos aquí un artículo escrito en el 40º aniversario de su asesinato sobre el hombre y sus ideas.

Mientras despedían con bailes el Viejo Año y daban la bienvenida al Nuevo con cantidades copiosas del mejor champán, como es su costumbre; los burgueses, desde Nueva York hasta Londres, deben haber sentido un brillo reconfortante de confianza. Cinco años después de la catástrofe de 2008, ¿no están todavía firmemente al mando del timón? Los temores iniciales de que la crisis debía conducir a un terrible apocalipsis social y político se han disipado. El capitalismo está vivo y coleando. Los beneficios están fluyendo alegremente y los ricos son cada vez más ricos. En resumen, todo va bien en el mejor de los mundos capitalistas.

Las ideas del feminismo han encontrado tradicionalmente apoyo en las universidades, y estas ideas están actualmente disfrutando de un aumento de la popularidad entre los estudiantes. En un momento en que las ideas del marxismo también están encontrando un eco creciente en el movimiento estudiantil, ¿qué actitud deben tomar los marxistas hacia diferentes ideas feministas? ¿Hasta qué punto son estas escuelas de pensamiento compatibles? ¿Cuáles son los puntos de discordia entre ellas? Y ¿qué significa llamarse a sí misma una "marxista-feminista"?

Esta semana se cumple el 80º aniversario de la Revolución de Asturias de octubre de 1934, una de las grandes gestas de la Revolución Española de 1931-1937. Este episodio heroico, que duró varias semanas, fue impulsado por el proletariado minero al grito de ¡Uníos Hermanos Proletarios!, y también quedó registrado en la memoria colectiva como la Comuna Asturiana. Para conmemorar este evento, reproducimos un artículo publicado hace 10 años en marxist.com para conmemorar el 70º aniversario de este hecho que nos trae importantísimas lecciones que debemos aprender y utilizar en nuestras luchas actuales contra la explotación capitalista.

La publicación de la edición mexicana de Imperialismo, fase superior del capitalismo de Lenin no podía llegar en un momento más apropiado. Ningún otro libro ha explicado mejor los fenómenos del capitalismo moderno. Todas las predicciones de Lenin acerca de la concentración del capital, el dominio de los bancos y el capital financiero, el creciente antagonismo entre los Estados nacionales y la inevitabilidad de la guerra producto de las contradicciones del imperialismo, han sido confirmadas por toda la historia de los últimos 100 años. 

El 28 de septiembre de 1864, delegados de distintos países se reunieron en St Martin’s Hall de Londres. Era el intento más serio hasta la fecha de unir las capas más avanzadas de la clase obrera a escala internacional. La reunión fue convocada como un acto de solidaridad internacional en respuesta al alzamiento polaco de 1863. [Lee también el Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de Trabajadores, de Carlos Marx]

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