Cualquiera que desee comprender la vida no como una serie de accidentes sin sentido ni como una rutina irreflexiva debe ocuparse de la filosofía, esto es, del pensamiento a un nivel superior al de los problemas inmediatos de la vida cotidiana. Tan sólo de esta forma nos elevamos a una altura desde la que comenzamos a realizar nuestro potencial como seres humanos conscientes, dispuestos y capaces de tomar las riendas de nuestro destino. Este trabajo fue escrito como una parte del libro Razón y Revolución, publicado en el 1995, pero por su amplitud el autor decidió sacarlo del libro y publicarlo aparte. Publicamos por primera vez en castellano los capítulo I de Historia de la Filosofia.

El desarrollo de la materia no sigue una línea continua y estable. Los años de prosperidad y el desarrollo de las actividades económicas y sociales, les llevarían a buscar en las piedras algo más que una herramienta para cortar, golpear o romper. Las manos de estos hombres y mujeres habían demostrado ser capaces de transformar la materia y a sí mismos, y dotados de un cerebro mayor y más complejo, la materia se veía de otra forma. Así, la talla de las rocas daría un salto cualitativo más allá de la simple utilidad práctica. Formas más “acertadas” le darían a estos guijarros una utilidad superior a lo puramente económico.

Un partido revolucionario es en primer término ideas, métodos, programa y tradiciones y solo en segundo lugar un aparato. La fuerza del bolchevismo, aquel partido que con Lenin y Trotsky dirigieron a la clase obrera a la toma del poder, residía en la corrección y superioridad de las ideas del marxismo sobre el resto de las corrientes del pensamiento.

En 1872, en respuesta a las intrigas de Bakunin y su sociedad secreta, la Conferencia de La Haya de la Primera Internacional aprobó una resolución prohibiendo cualquier organización con un programa independiente que funcionase dentro del conjunto de la Internacional y procedió a expulsar a Bakunin y sus seguidores, poniendo fin a las diatribas y las intrigas internas, y estableciendo los principios sobre los que la funcionaría organización. [Primera parte]

La capacidad de los socialistas revolucionarios de extender sus ideas e influencia dependerá decisivamente de su capacidad para ganar para las mismas a las bases de las organizaciones de masas, especialmente de los sindicatos, pero también de los partidos y movimientos tradicionales de masas. De este hecho se desprenden las tácticas a desarrollar en cada país para conectar con el movimiento vivo y real de las masas trabajadoras.

Comenzamos la publicación de una importante serie de artículos de Alan Woods, la cual nos provee una explicación marxista de los procesos que dieron colapso a la República romana. Aquí, el método del materialismo histórico es usado para arrojar luz sobre un momento decisivo de suma importancia en la historia mundial. Para los marxistas, el estudio de la historia no es solo un pasatiempo sin algún sentido. Es fundamental que estudiemos la historia para extraer las lecciones de ésta. Parafraseando al filosofo americano George Santayana: “quién no aprende de la historia está condenado a repetirla”.

El llamamiento del presidente Chávez a organizar una nueva internacional revolucionaria, la Quinta Internacional, ha provocado discusión apasionada en las filas del movimiento obrero en América Latina y en todo el mundo. Los marxistas no podemos mantenernos indiferentes ante esta cuestión. ¿Qué actitud debemos tomar?

Tras la derrota de la Comuna de París, diversas tendencias ultraizquierdistas y oportunistas emergieron dentro de la Primera Internacional, las cuales conspiraron contra el Consejo General y trataron de usar el nombre de la organización internacional para sus propios fines. Esto fue finalmente resuelto con la expulsión de estos elementos, junto con el otorgamiento de poderes estrictos establecidos para el Consejo General y de normas claras sobre la forma en que la Internacional debía manejarse.

La Comuna de París puso a prueba las diferentes corrientes dentro de la Primera Internacional. Su derrota posterior creó una atmósfera donde prosperaron todo tipo de elementos desmoralizados. La intriga estaba a la orden del día. Esto condujo a un cuestionamiento de la dirección centralizada, de la función misma de la dirección. Marx y Engels respondieron a todo esto completamente.

Está de moda retratar el marxismo como una fuente de autoritarismo. Esta acusación ha sido planteada en repetidas ocasiones por los anarquistas, los reformistas y toda clase de oportunistas. Bakunin fue uno de los exponentes más famosos de tales acusaciones. Pero la verdad es concreta y los hechos históricos revelan que los mismos elementos que gritan con gran alboroto contra el autoritarismo son los peores burócratas y autoritarios ... en los lugares donde se las arreglan para llevar el mando.

Ha habido muchas escisiones en la historia del movimiento marxista. Los enemigos del marxismo se agarran a este hecho como prueba de una debilidad inherente, un espíritu de intolerancia, centralismo excesivo, tendencias burocráticas y autoritarias y demás. Los mismos argumentos fueron utilizados en la I Intenacional (Asociación Internacional de los Trabajadores - AIT), cuando Marx y Engels se vieron obligados a luchar contra los seguidores del anarquista Bakunin. El documento que estamos publicando en varias entregas, Las pretendidas escisiones en la Internacional es un recordatorio de las diferencias entre el marxismo y el anarquismo. Creemos que se merece una lectura cuidadosa por las lecciones que tiene para los marxistas hoy en día.

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