Cuando uno lee las centenares de cartas que Trotsky escribió para forjar una nueva dirección marxista, y cuando uno estudia la actividad de sus partidarios durante la Segunda Guerra Mundial, no es posible hacer otra cosa que asombrarse frente a la magnitud de las lecciones que esta época contiene para el presente.

Después de que el último soldado ruso cruzara el río Oxus, volviendo de Afganistán a la Unión Soviética en 1989, el filósofo estadounidense de origen japonés Francis Fukuyama (perteneciente a la Universidad de St. James, Maryland y agente de la CIA),  sacó su tesis infame del "Fin de la historia". Sin embargo, aunque el muro de Berlín había caído y la Unión Soviética se había derrumbado, esta tesis fue pronto refutada por la propia historia cuando la primera Guerra del Golfo estalló en 1991.

Todas las izquierdas de cada país tienen hechos históricos que marcan su historia y se transforman en conceptos que permanecen, reaparecen, se recomponen, convirtiéndose en objetivos y anhelos, insertándose en lo más profundo de su naturaleza. Estos hechos transformados en concepto es lo que llamamos tradición.

La Comuna de París de 1871 fue uno de los episodios más grandes e inspiradores de la historia de la clase obrera. Fue un gran movimiento revolucionario en el que los trabajadores de París reemplazaron el Estado capitalista por sus propios órganos de gobierno y mantuvieron el poder político durante más de dos meses antes de caer. Los trabajadores parisinos lucharon, en condiciones extremadamente difíciles, para poner fin a la explotación y la opresión, para reorganizar la sociedad sobre bases completamente nuevas.

El estudio del desarrollo histórico de los pueblos prehispánicos (amerígenas) es revelador. Éste, hasta el momento de la conquista, se dio con total independencia de los acontecimientos del llamado “viejo mundo”. Las civilizaciones de Mesoamérica y el imperio Inca son ejemplo de estados “primigenios” y como tales, demuestran que el desarrollo histórico no es azaroso y caprichoso sino que la historia se desarrolla en virtud de leyes subyacentes que condicionaron el surgimiento, tanto en el viejo como en el nuevo mundo, de las clases sociales.

El estudio de la experiencia histórica de otros procesos revolucionarios ocupa un lugar esencial en la preparación de los cuadros marxistas. El futuro de la revolución venezolana depende en gran medida de la formación de una nueva capa de luchadores revolucionarios, capaces de llevar la revolución hasta su triunfo. Es por este motivo que publicamos el siguiente trabajo que pretende dar a conocer las similitudes entre La Revolución Alemana 1918-1923 y la Revolución Bolivariana en Venezuela y los debates sobre la táctica a emplear en cada momento.

Durante la mayor parte del 2010 todos los ojos estaban clavados en Europa y las dificultades por las que pasaba el euro. La crisis del capitalismo ha puesto de manifiesto la existencia de profundas fisuras en la UE. La primera fase de la crisis se ha caracterizado principalmente por el incumplimiento de los bancos. La segunda fase se está caracterizando por el incumplimiento de los Estados.

El año 2011 comenzó con los típicos brindis por la salud, la felicidad y el éxito. Mientras los burgueses agarraban sus copas de champagne, parecía como si sus sueños se hubieran hecho realidad. El hundimiento de los mercados financieros que amenazaba con destruir la recuperación económica en 2010 no se materializó. Es probable que la producción mundial se haya incrementado en un 5%, mucho más deprisa de lo que se preveía.

El episodio de la firma de la rendición, el 16 de diciembre de 1971, en el Paltan Maidan de Dacca, y la posterior ruptura de Pakistán, con la separación de Bengala Oriental (la actual BanglaDesh), han sido sometidos a controvertidas interpretaciones históricas en los últimos 39 años. La gran mayoría de estos análisis refleja los intereses de las diferentes alas de la clase dominante del subcontinente del Asia meridional. Por lo tanto, los historiadores oficiales han distorsionado los hechos y las verdaderas aspiraciones de las masas oprimidas durante la tormenta social que se extendió por toda la región entre 1968 y 1972.

Jerónimo Bosch “El Bosco” fue uno de los pintores más excepcionales y originales de todos los tiempos. Sus obras tienen ya 500 años y, sin embargo, parecen sorprendentemente modernas, anticipándose el surrealismo. Este es el arte de un mundo turbulento, desgarrado por tendencias contradictorias –un mundo en el que la luz de la razón se ha extinguido y donde las pasiones animales dominaban, un mundo de terror y violencia, una auténtica pesadilla–. En breve, un mundo muy parecido al nuestro. Alan Woods examina la obra del Bosco desde el punto de vista del materialismo histórico.

Han pasado dos décadas desde que Francis Fukuyama publicara un libro titulado El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, proclamando el triunfo definitivo de la economía de mercado y la democracia burguesa. Esta idea parecía ser confirmada por casi 20 años de mercados al alza y un crecimiento económico prácticamente ininterrumpido. Políticos, banqueros de los bancos centrales y gerentes de Wall Street estaban convencidos de que finalmente habían domesticado el ciclo económico de booms y depresiones.

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