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En Honduras después del golpe se están produciendo todo tipo de maniobras. Los organizadores del golpe quieren mantenerse, pero la presión es en dirección a alcanzar alguna clase de compromiso que, sin embargo, no dejará satisfechas a las masas. La única respuesta real está en la plena movilización de los trabajadores y campesinos hondureños.

Los trabajadores de Vivex marchan la distancia entre Barcelona y Caracas para hacer un llamado al Presidente Chávez con el fin de que expropie la empresa que lleva más de 7 meses tomada por sus trabajadores sin percibir ninguna ayuda ni beneficio alguno.

Los trabajadores se concentraron el día 6/07/09 en el Ministerio Ciencia y Tecnología y Ministerio del Trabajo.

La situación en Honduras, lejos de estabilizarse para los golpistas, ha ido evolucionando en las líneas de una insurrección popular con el paso de las horas.

En la madrugada del 28 de junio un comando de 4 batallones compuestos por 200 soldados cada uno irrumpió en casa presidencial en Honduras, sacando a punta de pistola al presidente Manuel Zelaya. El golpe dirigido por la alta casta militar y representantes de la burguesía hondureña han tomado como pretexto defender la soberanía de Honduras en contra del intento de instaurar “dictaduras al estilo Chávez y Castro”.

El golpe en Honduras subraya de nuevo que incluso tímidas reformas dentro del sistema capitalista no pueden ser toleradas por los oligarcas locales de América Latina y sus maestros imperialistas. Pero Venezuela enseña que si las masas se movilizan se puede detener a la reacción. Es el momento de movilizar toda la fuerza de los trabajadores y pobres de Honduras.

Esta mañana del 28 de junio, muy temprano, hemos recibido la noticia de lo que, para decirlo parafraseando al escritor García Márquez, fue la culminación de “una crónica de un golpe anunciado”.

Siendo aproximadamente las 5 de la tarde, hora local, se anunciaba a la prensa internacional sobre un golpe de Estado, por parte del ejército, hacia el gobierno Hondureño de Manuel Zelaya.

Lo que estamos presenciando en Irán es una verdadera revolución popular. Sin embargo, para poner su sello en el movimiento la clase obrera debe participar en la primera línea. El movimiento se mantendrá o caerá en el grado que la clase obrera sea capaz de dirigirla.

El fraude electoral en las elecciones presidenciales de Irán, el pasado 12 de Junio, ha desatado en las calles una impresionante oleada de movilizaciones mostrando el enorme descontento de la población iraní contra la dictadura fundamentalista.

Más de 250.000 estudiantes de secundaria y universidad, jóvenes trabajadores y profesores, participaron la semana pasada en una "huelga educativa" en Alemania.