El lunes 16 de enero sesenta personas llenaban la sala Carlos J. Finlay en la fortaleza La Cabaña para escuchar a Alan Woods en la presentación de su último libro: Reformismo o revolución. El marxismo y el socialismo del siglo XXI, respuesta a Heinz Dieterich.
Es
el quinto año que la Fundación Federico Engels ha participado en este
importante acontecimiento y entre el público pudimos ver muchas caras
familiares. La audiencia era una mezcla de viejos militantes
comunistas, académicos y profesores universitarios, jóvenes,
estudiantes latinoamericanos, veteranos luchadores trotskistas e
incluso algunos compañeros de EEUU.
Jordi Martorell abrió el acto rindiendo homenaje al papel jugado por Celia Hart Santamaría. "Su apasionado deseo de llevar las ideas de Trotsky a la revolución cubana, un deseo que cumplió a través de la Fundación Federico Engels". Todos los presentes guardaron un minuto de silencio en memoria de la comunista cubana que murió, junto con su hermano Abel, en septiembre del año pasado en un trágico accidente de tráfico. El mejor homenaje que podemos rendir, señaló Jordi Martorell, es continuar su lucha en defensa de la revolución cubana, por el socialismo mundial y para redoblar los esfuerzos para liberar a los cinco revolucionarios cubanos encarcelados por el imperialismo.
Alan Woods comenzó la presentación de su libro atacando la idea de que
todo lo nuevo es necesariamente mejor. "La rueda es muy vieja, pero
funciona perfectamente bien, no hay necesidad de inventar la rueda del
siglo XXI", dijo, "compañeros, no tenemos necesidad de reinventar la
rueda, no tampoco la necesidad de reinventar las ideas del socialismo
científico, que mantienen toda su validez y relevancia". Alan observó
que el colapso de la URSS ha provocado un período de tremenda confusión
y desorientación en el movimiento comunista mundial. Fuimos testigos de
una contraofensiva ideológica sin precedente por parte de los
defensores del capitalismo que anunciaron la muerte del socialismo, el
comunismo y el marxismo. Muchos antiguos comunistas abandonaron el
marxismo. Cuando Hugo Chávez planteó la cuestión del socialismo abrió
un debate muy necesario, que en Venezuela se está desarrollando no en
los estrechos círculos intelectuales sino en cada parada de autobús,
fábrica y mercado. Pero entonces, todo tipo de intelectuales
reformistas y pseudo-académicos se apresuraron para intentar confundir
el tema. Heinz Dieterich era el más destacado de ellos. Dieterich nos
prometió una versión totalmente nueva del socialismo, "el socialismo
del siglo XXI". Alan señaló con humor: "esta idea tiene una gran
ventaja, ¡nadie tiene la más mínima idea de lo que eso significa! Es
una botella vacía que se puede llenar con cualquier contenido. En
realidad, en los escritos de Dieterich no hay ninguna idea nueva.
Simplemente repite las viejas ideas pre-marxistas y las presenta como
nuevas, una forma de "socialismo" sin lucha de clases y sin necesidad
de expropiar al capitalismo.
Alan
habló sobre la revolución venezolana, que justo el día anterior había
ganado el referéndum sobre la enmienda constitucional. Explicó que diez
años después de su inicio, la revolución aún no se ha completado. "¿Qué
hace falta?" preguntó. "Es necesario expropiar la tierra, los bancos y
las fábricas bajo el control democrático de la clase obrera. No es
posible hablar de socialismo a menos que se acabe de una vez por todas
con el poder económico de la oligarquía". Estas palabras se encontraron
con la aprobación de todos los allí presentes.
Después de la introducción de Alan desde el público se hicieron preguntas y contribuciones. Abarcaron una amplia gama de aspectos, incluido el destino de la revolución cubana, el problema de la burocracia, Ecuador, el uso del parlamento en la lucha por el socialismo, la posibilidad de una transición pacífica y otras.
En respuesta a las preguntas sobre el futuro de la revolución cubana,
Alan recordó uno de los principales discursos pronunciados por Fidel
Castro en público, en él advirtió de los peligros de la restauración
capitalistas que surgen de factores internos como la burocracia y la
corrupción. "Que nadie imagine que lo ocurrido en la Unión Soviética no
puede suceder aquí", dijo Alan. "Es necesario combatir la burocracia,
que lleva a una mayor desigualdad y en última instancia al capitalismo.
Pero la única manera de combatir a la burocracia es regresando a las
cuatro condiciones planteadas por Lenin en El Estado y la revolución,
rompiendo el aislamiento de la revolución cubana mediante la extensión
de la revolución socialista a través de América Latina, una idea por la
que luchó y murió el Che Guevara".
Alan Woods habló de la enorme importancia de un debate fraternal entre
las distintas tendencias en el movimiento comunista, que se había
iniciado y estaba llevando al renacimiento del comunismo a escala
mundial. "Debemos reanudar el nudo de la historia", dijo Alan, "sin
embargo, el movimiento comunista debe estar basado en cimientos
sólidos: sobre la roca de la teoría marxista. Sobre esa base, y sólo
sobre esa base podemos ganar". Estas palabras provocaron un aplauso
entusiasta.
Después de la reunión muchos de los presentes compraron ejemplares de Reformismo o revolución, además del Manifiesto de la Corriente Marxista Internacional sobre la crisis del capitalismo e hicieron cola para que el autor firmara su libro o intercambiar opiniones con él.
Reunión con los estudiantes
El día antes Alan había sido invitado a hablar en la librería de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) en la sala de estudiantes de la residencia Micro X, al Este de La Habana. Después de un largo viaje finalmente llegamos al lugar donde unos 30 estudiantes estaban ya esperando con gran expectación. El local del FEU acaba de abrir una biblioteca y aquí fue donde se celebró la reunión. Estuvo presidida por una bandera cubana y una del FEU, cuya tradición se remonta a los días de Julio Antonio Mella, el fundador del Partido Comunista Cubano.
Encima de la estantería había una vieja pintura soviética de la
revolución de 1905 que representaba a un trabajador caído pasa una
bandera roja a un compañero. La pintura fue simbólica de toda la
reunión, donde las ideas del marxismo y el bolchevismo están pasando a
una nueva generación entusiasta de revolucionarios latinoamericanos. De
manera destacada en las estanterías estaban las obras de Trotsky, Ted
Grant y Alan Woods, publicadas en castellano por la Fundación Federico
Engels. Un grupo de estudiantes muy vibrante y entusiasta de Cuba y de
muchos otros países de América Latina escucharon con atención a Alan.
Hubo muchas preguntas, desde el papel el gobierno colombiano, la posibilidad de un movimiento revolucionario en Perú, las perspectivas para Cuba, la cuestión de la lucha armada, el materialismo dialéctico y la teoría de la complejidad, el trotskismo, el giro a la izquierda en América Latina y la lucha de clases en Europa y EEUU.
El debate intenso duró casi tres horas después de las cuales Alan Woods
resumió insistiendo en la responsabilidad de todos los presentes en la
construcción de las fuerzas del marxismo en todo el continente
latinoamericano. "En esta habitación no veo cubanos, colombianos,
chilenos o argentinos. Veo a soldados del ejército internacional del
proletariado", Alan terminó con un aplauso entusiasta.
La intervención de la Fundación Federico Engels en la Feria del Libro de La Habana continúa durante el resto de la semana y Alan Woods hablará en otros actos.
Source: El Militante








