|
Durante los próximos meses dos aspectos centrarán la atención de todos
los revolucionarios. El primero es, obviamente, la reforma
constitucional. Vinculado de manera inexorable a esa batalla, tenemos
la construcción del PSUV y en especial la celebración en Octubre de su
Congreso Fundacional.
En otros espacios de este periódico analizamos el contenido de
la reforma de la Constitución, pero una cosa es clara: la propuesta del
Presidente Chávez significa un nuevo paso adelante para la revolución y
así está siendo visto por las bases revolucionarias. Los imperialistas
y la burguesía venezolana así lo entienden, y están aterrorizados con
los efectos políticos y sociales que puede tener en Venezuela y en todo
el continente. Esa es la explicación de la histérica y cínica campaña
de calumnias, manipulaciones y ataques que han lanzado a nivel nacional
e internacional.
Los marxistas de la CMR, agrupados entorno al periódico "El
Militante, Vocero Marxista del PSUV" participamos en primera línea en
esta nueva batalla entre la revolución y la contrarrevolución y
llamamos a todos los revolucionarios a organizarnos en cada batallón
del PSUV, en cada cuadra, barrio, centro de trabajo y estudios para
,primero, ganar la batalla electoral del referéndum de diciembre y ,tan
importante como esto, para luchar contra los planes que inevitablemente
organizarán los capitalistas y la burocracia para intentar sabotear
cualquier nuevo avance revolucionario.
La reforma constitucional y la lucha entre revolución y contrarrevolución
El que se aprueben propuestas como los Consejos Obreros,
estudiantiles y comunales y la reducción de jornada, o que las formas
colectivas de propiedad -o la posibilidad de expropiar a los
capitalistas-, queden recogidas en la Constitución no garantiza por si
mismo (como ocurre con cualquier ley) su cumplimiento. Es una tarea
nuestra: de la clase obrera y los demás explotados, llevar a la
práctica estas propuestas y desarrollarlas en un sentido socialista.
Como todo lo demás (políticas sociales, inamovilidad, solvencia
laboral, control de cambios y precios...) los capitalistas intentarán
-como ya lo vienen haciendo- sabotear cualquier medida revolucionaria.
Utilizan su propiedad de los bancos, muchas de las principales empresas
del país y la tierra, así como su creciente influencia y vínculos con
la burocracia estatal, para sabotear todos los objetivos que las masas
y el Presidente Chávez nos hemos marcado: vivienda, empleo, derechos de
los trabajadores, desarrollo endógeno, soberanía productiva y
alimentaria. Suben los precios (la inflación prevista roza ya el 17%),
organizan el desabastecimiento y especulación, evaden capitales
mediante el mercado negro, aprovechan el crecimiento económico
(resultado del incremento del ingreso petrolero y de las políticas
sociales de redistribución y gaston social del gobierno) ,así como las
ayudas que reciben de éste, para hacer beneficios a corto plazo
mientras siguen negándose a invertir en nuevas máquinas y plantas
productivas, no construyen las viviendas e infraestructuras que el
pueblo necesita y al precio que necesita… ¿Cómo podría ser de otra
manera? Los capitalistas sólo buscan el máximo beneficio. Así funciona
el capitalismo en todo el mundo. Un sistema que incluso en los países
más avanzados resulta incapaz de garantizar condiciones de vida dignas
a la mayoría de la población.
La economía capitalista mundial en crisis
La crisis inmobiliaria ha puesto a Estados Unidos al borde de
una recesión. Las economías de EE.UU y China se encaminan hacia una
crisis de sobreproducción que, antes o después, tendrá efectos
dramáticos sobre todo el mundo, incluida Venezuela (uno de los
principales suministradores de petróleo de ambas potencias
capitalistas). Los capitalistas venezolanos y de todo el mundo, lejos
de invertir, intentarán mantener y aumentar sus beneficios
incrementando aún más la explotación de los trabajadores y campesinos,
así como la expoliación de los países coloniales y semi-coloniales.
Esto significa que todos los planes presentados por el presidente
Chávez para industrializar y modernizar el país y resolver problemas
endémicos como la pobreza, dependencia, etc. chocarán inevitablemente
con el mantenimiento de la economía de mercado.
Lo más importante de la reforma constitucional es que anima la
movilización obrera y popular y da un nuevo impulso a la lucha contra
el capitalismo, el burocratismo y los demás males que sufrimos. Durante
los próximos meses, debemos construir el PSUV con un programa, unos
métodos y una estructura organizativa que garanticen que se convierte
en la herramienta que necesitamos los trabajadores para erradicar la
explotación capitalista en Venezuela. Esto significa estatizar los
bancos, las grandes empresas y la tierra bajo control obrero. Las
principales palancas económicas deben estar en manos del estado y el
estado en manos de los trabajadores. Sólo así será posible construir
una economía socialista planificada democráticamente. Debemos sustituir
el viejo estado capitalista por uno revolucionario basado en la
unificación local, regional y nacional de los Consejos Obreros,
estudiantiles y comunales. Contra los intentos de secuestrar o
burocratizar los órganos del poder obrero y popular, debemos defender
la elegibilidad y revocabilidad de todos los voceros y delegados por
asambleas de trabajadores, campesinos, etc., que cada cargo público
esté obligado a rendir cuentas periódicamente ante quienes le han
elegido y que su salario no supere el de un trabajador cualificado.
Debemos luchar por este programa dentro del PSUV.
Construir el PSUV con un programa genuinamente socialista
La lucha entre reformistas y revolucionarios va a decidir el
destino del naciente Partido socialista. Las declaraciones de Ameliach,
apoyadas por no pocos parlamentarios, en el sentido de engavetar el
PSUV y recuperar el MVR refleja que un sector de dirigentes teme la
participación de las bases. Las contradicciones entre la derecha e
izquierda del movimiento bolivariano se agudizarán en el próximo
período. Si no se han expresado de forma más abierta hasta ahora en la
dirigencia es a causa de la enorme autoridad de Chávez, pero a medida
que avance la revolución el choque entre reforma y revolución dentro
del PSUV y de todo el movimiento revolucionario será mayor.
Los dirigentes y activistas obreros y populares que no
entiendan que hoy en Venezuela el camino para que la clase obrera pueda
ponerse al frente de la revolución y construir el socialismo pasa
inevitablemente por la batalla para ratificar la reforma constitucional
y construir el PSUV con un programa socialista se quedarán al margen de
los acontecimientos. La principal tarea de los trabajadores
revolucionarios de las distintas corrientes de la UNT y del movimiento
de empresas ocupadas organizado en el FRETECO, de los campesinos
agrupados en el Frente Ezequiel Zamora (FNCEZ), de los jóvenes
revolucionarios, es encabezar la lucha por aprobar la reforma
constitucional y desarrollarla en un sentido revolucionario, impulsando
los batallones del PSUV, los Consejos Obreros, comunales y
estudiantiles y organizando la toma y puesta en funcionamiento bajo
control obrero de todas las empresas que los capitalistas cierren o
lleven al borde del cierre para sabotear la economía.
|