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Nadie
debe creer que sólo con votos se transforma el mundo. Como si fuese magia, como
si fuesen dioses. Nadie ha de pensar que la "democracia"
representativa burguesa, adicta a la corrupción, resolverá los estragos del
saqueo y la explotación, la amargura de las personas, su dolor, sus desesperaciones.
¿Dónde se ha visto? Nadie en su sano juicio ha de esperar que la realidad
cambie sin derrotar al capitalismo. Nadie en su sano juicio ha de suponer que
cambiaremos al mundo sin construir el socialismo. Científico, claro. Una y otra
vez la democracia de los burgueses traiciona los votos. No hay razón para
tenerle confianza, para tener ilusiones. Una y otra vez la confianza de los
pueblos se llevó una bofetada, una desilusión y una tanda de palos con muertos
venidos de las manos de quienes se llevaron los votos y las esperanzas. No
cometamos los mismos errores. Contemos con el ejemplo de Venezuela. No es lo
mismo votar en el contexto de un proceso revolucionario, desde abajo, que votar
en el contexto del fraude consuetudinario... Estas elecciones son una operación
de envergadura mayor concerniente a la transición revolucionaria a su expresión
margen de todo control imperial y contra la omnipotencia de la explotación y el
saqueo... por suerte contamos con Venezuela.
Vienen
las elecciones venezolanas a lomos de la Historia, a todo galope, vienen con su
ejemplo decisivo y urgente, ratificación de la clase trabajadora, del campo y
la ciudad, protagonista clave de la revolución. Ratificación del rumbo a favor
del socialismo. Vienen las elecciones, ya se avizoran, con su deseo ardiente de
impulsar su revolución hacia delante. Poesía pura que se siente eléctrica desde
abajo.
Vienen
las elecciones damas y caballeros, a favor de la revolución dentro de la
revolución. Vienen las elecciones inflamadas de interés en las ideas del
socialismo y el ambiente general revolucionario y militante de la base. Vienen
las elecciones con un empuje inédito, sin deprimirse y bien peinadas... nadie se
equivoque. Se trata de una manifestación magnífica, una oportunidad para luchar
abiertamente por el socialismo. El futuro con pasión venezolana que baila su
rumba de control obrero...cogestión, pué. Como uno se cansa de vivir desterrado
de su propio voto se avecina la hora de ratificar en la revolución verdadera de
Venezuela ese destino que lo pueblos acunan, de mil maneras, incluida la del
voto contra toda realidad alienada de barbarie y explotación.
Este
voto será un rito de la revolución como travesía terrena, rito siempre nuevo,
como el sol de la revolución venezolana. El voto será un rito de confirmación
que por su naturaleza volcánica y luciferina, no puede desligarse del
socialismo científico que nos embelesa, el voto vendrá del ejercicio de la
libertad y el ejercicio de la revolución para el derrocamiento absoluto de toda
forma de alienación, saqueo y explotación y para la construcción de una
sociedad, vida, amores y relaciones humanas nuevas... Y este es definitivamente
el sentido primero y último que entraña la revolución permanente... conjugar el
socialismo siempre en verbo futuro, tenerlo a la mano como la más alta y
brillante estrella de la mañana.
Es
un poema fenomenal que entusiasma, que florece en preguntas, movilizaciones,
debates... que servirá para ilustrarnos sobre la inteligencia de los
trabajadores. Nadie se engañe, todos sabemos de los peligros internacionales
que acechan a la Revolución Bolivariana además del riesgo de tendencias burocráticas,
la corrupción y el peligro de enfrentar a un grupo de trabajadores contra otro.
Pero allá en Venezuela saben muy bien los trabajadores que tienen la capacidad
de dirigir y mejorar efectivamente la administración, la producción industrial,
de dirigir su revolución madurarla solidariamente. Eso es el corazón de una
revolución. Vienen las elecciones y los trabajadores quieren demostrar que
pueden dirigir la industria sin capitalistas. Vienen las elecciones y nadie
quiere la revolución a medias.
El
voto hablará del mundo entero de las resonancias del corazón de la Revolución
percutido por el alma de Venezuela, el alma de todos los trabajadores, el alma
en los ojos y en las manos... el alma en el dedo índice que dirá con su voto
hacia dónde han de ir las relaciones económicas y políticas, la historia
contemporánea, la batalla de las ideas, la lucha anti-imperialista y la
Revolución Bonita. Hay que ganar las elecciones con Venezuela, ganarlas entre
todos para legitimar, del dicho al hecho, el avance Revolucionario del
socialismo, en Venezuela y en el mundo entero. Serán mucho más que 10 millones
de votos. Ni lo duden.
Estas
elecciones serán un paso más contra el poder económico de la oligarquía para
expropiar a la oligarquía e introducir la economía socialista planificada.
Estas elecciones serán un paso más para resolver los problemas de la población
venezolana. No serán milagrosas, no resolverán todo, son una ratificación
necesaria y una reiteración tumultuosa de las esperanzas que ven realizaciones.
Armadas con las cifras necesarias, los trabajadores caminaran hacia el futuro
para demostrarnos que han aprendido cuál es su situación verdadera.
El
paso siguiente es previsible. Los trabajadores celebrarán masivamente y batirán
el récord de votación en cantidad de votos y con calidad de ideas. Será una
gran victoria para los trabajadores y será ratificación de la señal para que
muchos otros trabajadores, de Venezuela y del mundo, sigamos ese ejemplo.
Demostrarán que el control obrero sólo podría desarrollarse seriamente si se
nacionalizan las fuentes de trabajo con un programa claro y socialista en pleno
siglo XXI, contra todo lo que haga peligrar sus triunfos. Las elecciones serán
fundamentales en la lucha contra el Capitalismo, privado o de estado. No son
unas elecciones cualquiera, estas elecciones tienen por base suprema la
Revolución Bolivariana que si bien es indispensable perfeccionarla con ideas
científicas, hace una diferencia monumental, es su matriz y su fuerza. Eso las
hace distintas, especiales, nadie se equivoque. Las elecciones profundizarán
los cambios no sólo para avanzar en el control obrero, también para elevar la
discusión política, filosófica e ideológica sobre el rumbo hacia donde
queremos, podemos o debemos ir. ¿No es eso hermoso?
Combatamos
la indiferencia al voto revolucionario en todas sus formas; al juego
irresponsable de la distracción, la palabrería abstencionista erudita, la
especulación pura; no tengamos algo en común, con los pequeños y grandes
burgueses y su espíritu plagado con todas las cobardías, todas las
abdicaciones, todas las traiciones posibles... no nos impedirán que ratifiquemos
el rumbo de la revolución a cambio bagatelas y derrota.
Estas
elecciones probarán cómo los revolucionarios ejercen su voz, su voto y su
movilización, cuál es su participación real y cómo se erigen en protagonistas
verdaderos. Como, los venezolanos, luchan por el cambio a pesar de los pesares,
contra todo tipo de frenos y obstáculos, contra la oligarquía y contra la
burocracia. Estas elecciones serán también un paso más contra la burocracia, la
corrupción y el arribismo. Contra todo lo que dentro y fuera intenta frenar el
avance del socialismo y la conciencia de los trabajadores que son profundamente
críticos y cada día más activos. Estas elecciones fortalecerán la columna
vertebral de la revolución para que la clase trabajadora dirija no sólo las
empresas, sino también la sociedad y el estado todo. Fortalecerá la dirección
de los trabajadores en una economía socialista planificada basada en la
nacionalización de la tierra, los bancos y las grandes empresas. Para eso
servirán las elecciones, para elevar la calidad del voto y todo lo que eso
exige como movilización concreta.
Las
elecciones nacerán de los talleres, las reuniones, en cada sección de la
fábrica... nacerán de un debate en la casa, en las escuelas, en las oficinas...
ideas para llevar a la práctica el entusiasmo y la urgencia de futuro. Estas
elecciones nacerán del impulso paciente de los movimientos revolucionarios de
la clase trabajadora venezolana, con el perfume emocionado del carachazo
heroico en febrero de 1989, pasando por las victorias extraordinarias del
presidente Chávez, las derrotas propinadas a la oligarquía en abril de 2002 y
el triunfo ejemplar contra la huelga patronal contrarrevolucionaria, este voto
es el voto que triunfó en el referéndum y ahora insistirá en su rumbo hacia le
socialismo...
Estas
elecciones venezolanas sabrán a gloria. Se verán las caras de los trabajadores,
hombres y mujeres, jóvenes y viejos, orgullosos de su revolución y sus
convicciones en plena acción, con su mirada alegre y decidida que es la única
garantía de que esta revolución no tiene retorno, nada es comparable con esto.
Estas elecciones ayudarán a hombres y mujeres a pensar y actuar como individuos
libres, no como esclavos. Trabajadores capaces de luchar e instaurar medidas
anti-burocráticas, como el derecho de revocación, la limitación de los salarios
de todos los funcionarios, la inspección de gastos, etc., y el "socialismo
científico del siglo XXI"
La
revolución avanza, "El problema de la burocracia, la corrupción y el
arribismo es el centro de la ecuación. Estas son las herramientas utilizadas
por la contrarrevolución para detener la revolución en su camino. La oligarquía
y el imperialismo están intentando encontrar puntos de apoyo dentro del
movimiento bolivariano, luchan por introducir un caballo de Troya en sus filas
para poder acabar con sus defensas. La lucha por el poder en Venezuela se
decidirá en la lucha de tendencias opuestas dentro del movimiento bolivariano
que, en última instancia, reflejan la lucha de oposición y de intereses de
clase incompatibles entre sí." La conciencia crece a pasos agigantados.
Los trabajadores discuten el socialismo, luchan por el control obrero y el
nacimiento de una cultura nueva con valores nuevos, solidarios y socialistas.
Obtienen conclusiones muy avanzadas a partir de sus experiencias y sus
necesidades. Se preparan para tomar el poder, no sólo en las fábricas, sino
también tomar en sus manos la sociedad. Estas elecciones son un paso más. Con
más de 10 millones de votos.
No
será mediante "campañas políticas" de cartón, llenas de declaraciones
estereotipadas, que sea posible conseguir liberar toda la fuerza de los votos
con su espíritu revolucionario y no será con palabrería que se liberará el
hombre nuevo socialista y fraterno; por el contrario es sólo por la vía de la
afirmación y de la ratificación, 10 millones de veces contundente, y más, que
la fidelidad inquebrantable al socialismo con todos sus potencias de
emancipación del espíritu y del hombre, habrá de impulsarnos, con
aproximaciones sucesivas y dialécticas a la revolución permanente.
Estas
elecciones son una batalla que nos llama y nos exige hacer nuestra parte
solidaria, necesaria, hombro con hombro con los venezolanos más avanzados.
Estas elecciones nos atraviesan y nos competen nadie puede hacerse tonto, mucho
de nuestro destino depende de que sepamos estar junto a los trabajadores y
campesinos en su lucha. Que sepamos estar con los revolucionarios verdaderos
contra los reformistas, los burócratas y la quinta columna de la oligarquía.
Poner todo de nuestra parte para que Venezuela sepa cuánto y como solidarizamos
con sus avances y sus ideas rumbo al socialismo científico como arma que puede
proporcionaros, a todos, dentro y fuera, las armas para llevar esta lucha a una
conclusión victoriosa mundialmente. Con crítica fraternal, tras el ejemplo de
Venezuela.
Se
hablará para siempre de la alegría, franca, noble de Venezuela hoy... su
condición esencial de alma revolucionaria que nos inspira e incentiva. Los
votos ahora aguardan semblante apacible, aguardan ahora como noticia promisoria
de que algo nuestro se levanta en el horizonte nuestro. Su voto será un
nosotros. Y será nuestros padres con sus luchas saboreando esta hora suave
salida del hogar. Su voto será los caminos venezolanos nuevos que llevan el
corazón a galope. Su voto hablará latiendo en el corazón de los recuentos y los
proyectos. Su voto camina con el amanecer y con el mar caribe para sanar
nuestra orfandad con urnas repletas de pueblo hospitalario y enamorado. Su
voto, señoras y señores, debe dolerle mucho al enemigo. Su voto es curativo.
Nuestra
tarea es defender ala Revolución Bonita, día y noche, ayudarla a florecer y a
expandirse, incluso nuestra tarea consiste en comprender, aunque nos cueste, la
magnificencia poética de la revolución el poderío de sus verdades mejores, sus
núcleos racionales y emocionales... la vida misma como poesía, nuestra tarea es
desconfiar de cualquier modo burocrático o sectario de pensar, nuestra tarea es
exaltar lo maravilloso de los votos en una democracia genuina, desde abajo,
obrera y campesina socialista y fantástica que no es falsa, que está en marcha,
que exige esfuerzos y que tiene futuro...
No
hay en la Venezuela revolucionaria voto neófito y eso fascina al mundo, donde
la luz y sombra, bien y mal, amor y odio, placer y dolor se identifican en un
pensamiento socialista que ilustra de manera explícita las tesis de una
revolución que aumenta su intensidad en los hechos para que cada mañana el
reloj prodigue raudales de vida. Estos 10 millones de votos, al menos,
traspasarán todas las barreras donde la vida se fuma una tregua terca y nos
ofrece todos sus malabares de historia nueva, nunca antes vistos, en la nave de
los locos que sueñan una revolución plena. Venezuela va ala vanguardia.
Votar
ahora en Venezuela comporta una actividad conciente para transformar el mundo
vinculada a la actividad de construir el socialismo científico del siglo XXI .
Votos que son banderas de todos los problemas humanos, bajo todas sus formas,
con las fuerzas de un proceso revolucionario que exige tiempo, ratificación,
profundidad y ampliación. Que todos los revolucionarios preñados por el
socialismo científico sepan ser inspiración de la poesía de propaganda, del
lirismo de la lucha, de la época de los triunfos, poesía totalmente
revolucionaria capaz de insuflar fuerzas confianza de sí, razón de sí y certeza
de futuro. Negación de los determinantes históricos que frenan a la humanidad,
defensa de la cultura revolucionaria, entrega sin reservas para que la
revolución venezolana siga dando sus frutos. Venezuela va adelane.
La
"política" vieja, la de las componendas criminales, aúlla en los
anaqueles de la historia, no por su derroche de "buenos modales" sino
porque hay un pueblo que pasó ser protagonista de su vida. El voto venezolano
no es esa "mercancía" barata que prometen ancianamente los centristas
a una multitud de espejos desvencijados por el caballo de Troya de la
demagogia. De eso está plagado el mundo entero. El voto venezolano tomará
indistintamente la forma de la revolución y nos hará mirarnos al espejo del
mundo. El voto de Venezuela es de la humanidad entera y se halla en el fondo de
nuestros bolsillos, en los peines y en las sábanas más blancas. El voto de los
venezolanos abre la puerta siguiente de nuestro pecho jadeante, el voto de los
venezolanos es corazón de esperanzas entre los dedos que apuntarán las
elecciones.
Se
ha hablado tanto de Venezuela y se ha dicho tan poco. De su solidaridad
inmensa, de sentirla, de juzgarla, de contar sus cicatrices, de palpar las
injusticias en su contra. Se ha hablado tanto de Venezuela, han sido tantos tus
críticos... sus detractores, que por doler nos duelen las calumnias, los el
petróleo robado, las penalidades de la clase trabajadora y la injusticia
económica, política y social... nos duele Venezuela en todo el mundo... pero nos
alegra en ella la humanidad entera que cuenta ahora con las elecciones como
guía.
El
voto es un frente mundial de centenares de millones de hombres rumbo al
socialismo en serio. Científico pues. Ese voto en Venezuela cuenta con nuestras
voces que por todas partes anhelan decir a cada venezolano cuánto importa que
triunfe nuevamente su Revolución en las urnas, en las fábricas recuperadas, en
las tierras reapropiadas, en sus debates y en sus escuelas... Ese voto es una
táctica y estrategia dialéctica con el programa de transición hacia el
socialismo. Coro mundial los sueños venezolanos y de todos.
Votos
frente al peligro, votos cada vez más reales, indicios que ensanchan todas
nuestras especulaciones sobre una vida digna. Voto que termine con cualquier
reflexión peregrina y sea nata pura revolucionaria quintaesencia... leche de la
lucha. Voto lácteo e innumerable, vía láctea, vía madre. Es hora de aunar los
dictámenes de la revolución a los del voto. Ninguna acción individual o
colectiva, sobre todo revolucionaria, puede prescindir de cualquier herramienta
que enriquezca a la revolución misma.
A estas horas sabemos que el voto se ejercerá
como un relámpago; conjugará los aspectos más urgentes de nuestra realidad
mundial y será una concreción de peldaño, un salto adelante, un descorrer las
cortinas para que entre el sol de un día nuevo. La revolución necesita tiempo.
Hay que salir a las calles y vivir la transparencia de las elecciones
venezolanas, vivir esa casa de cristal que son sus calles enfiestadas de
revolución y virtud socialista, salir a las calles nítidas y contagiosas con su
ebriedad de triunfos y futuro, su exhibicionismo de fraternidad. Bailar ese
estremecimiento de calidez caribe y oleaje profundo. Salir a las calles a
olfatear los votos, salir a leerlos en los asuntos íntimos de la existencia que
pasa revista a sus tareas de construcción colectiva. Votos que andan ya
sobrevolando Venezuela como pájaros que buscan nido en la primavera de la
voluntad, en los solsticios del socialismo... nuestro y de ellos. Todo el tiempo.
Manos fuera de Venezuela.
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