"Sólo la lucha de la clase obrera, palestina e israelí, puede transformar esta sociedad bárbara enferma"
Gaza es uno de los lugares con mayor densidad de población sobre el
planeta. Un millón de palestinos viven bajo el horror de un asedio
israelí casi permanente que la convierte en una prisión virtual. Es un
enorme guetto, con sólo cuarenta y tres kilómetros de largo y diez de
ancho. La mayoría de sus habitantes son refugiados que han vivido en
campos desde que fueron expulsados de Israel en 1948. Desde la segunda
Intifada palestina, que comenzó en septiembre de 2000, ninguno de los
cuarenta mil trabajadores de Gaza ha podido cruzar la frontera con
Israel.
Según un análisis del Banco Mundial, si no se produce un cambio
dramático, el 75 por ciento de los palestinos vivirá por debajo del
umbral de pobreza en dos años (esa cantidad ya vive en la línea o un
poco por encima de ese umbral). Actualmente el 56 por ciento vive en la
pobreza, comparado con el 22 por ciento de 2000.
El gobierno israelí tiene el claro objetivo de aplastar el
espíritu de la población. Está dispuesto a utilizar cualquier medio
para conseguirlo, desde el hambre a los ataques aéreos y el fuego de
artillería diario. Los cazas israelíes vuelan constantemente sobre la
cabeza de los residentes, cuando no arrojan bombas para crear el terror
con las explosiones.
El viernes es el día sagrado de los musulmanes. Y uno de los
pocos días para olvidar y escapar de los horrores cotidianos en Gaza
pasando un día en la playa. Pero el viernes pasado fue diferente. La
playa se convirtió en otro escenario de horror. Siete palestinos fueron
asesinados en la playa en el norte de Gaza. Una mujer y dos niños,
además de un adolescente, se encontraban entre los muertos. Todos los
muertos pertenecían a la misma familia.
La completa hipocresía y doble rasero de los imperialistas se
pudieron ver inmediatamente después de este trágico incidente. El
gobierno israelí recibió un cachete en la muñeca de sus amigos
imperialistas. Pero la reacción dentro del propio Israel, entre los
israelíes normales fue diferente. Estos asesinatos enfurecieron a
muchos israelíes. Esto es lo que obligó a que el jefe del Estado Mayor
del ejército, Dan Halutz, saliera el sábado por la tarde a expresar su
“pesar” por lo ocurrido.
Pero añadió inmediatamente que el ejército no tenía ninguna
responsabilidad en el incidente, aunque todavía la investigación no
había terminado. Esta “investigación” probablemente nos dirá después
que el ejército israelí no disparó contra la playa, sino que fue una
misteriosa explosión provocada por los propios palestinos. El general
Yoav Galant, jefe del IDF del Mando Sur, ya dijo el viernes por la
tarde que “el ejército está investigando las circunstancias de la
explosión”.
Lo que ocurrió en esta playa de Gaza el viernes no es otra cosa
que un asesinato a sangre fría, después de que el jueves se produjera
otro ataque israelí que asesinó al líder de los Comités de Resistencia
Popular, Jamal Abu Samhadana, que era el responsable por parte de Hamás
de la fuerza de seguridad del Ministerio de Interior en Gaza. La
popularidad de este dirigente se pudo ver cuando decenas de miles de
personas asistieron a su funeral.
Como se podía esperar, el terrorismo de estado israelí está
castigando al pueblo de Gaza por caer en las manos de Hamás. Después de
los asesinatos en la playa, miles de palestinos se reunieron el sábado
por la noche en Beit Lahia para asistir a la procesión funeral de las
siete personas asesinadas. Los dolientes siguieron su camino por las
estrechas calles de la ciudad hacia el hogar de la familia, donde
mujeres llorando intentaban tocar los cuerpos de los muertos. Lloraban
cuando Huda Ghalya de siete años de edad besaba a su padre muerto. Esta
niña había perdido también a su madre y tres hermanos, de 4, 3 y 10
años de edad. Los dolientes gritaban: “venganza”, “venganza”, “destruir
a Israel, destruir a EEUU”.
Bajo la presión acumulada después de los asesinatos, el ala
militar de Hamás dijo que reanudaría los atentados suicidas en Israel,
poniendo fin a la tregua que el grupo declaró el año pasado. “Las
masacres israelíes representan una batalla abierta directa y eso
significa que el terremoto en las ciudades sionistas comenzará de nuevo
y los agresores no tendrán elección sino preparar sus ataúdes y su
equipaje”. Los militantes de Hamás declaraban lo siguiente en un
panfleto: “Los grupos de resistencia... elegirán el lugar adecuado y el
momento para una respuesta dura, fuerte y única”.
No eran simples palabras. La noche del viernes al sábado se
dispararon al menos 15 cohetes Qassam por primera vez en 16 meses. Pero
estos cohetes no eran las armas que temía la clase dirigente israelí.
Los cohetes Qassam son conocidos por ser ineficaces y en realidad son
más peligrosos para aquellos que los usan. Según el ejército israelí la
mayoría de los cohetes, según parece, cayeron dentro de Gaza. En el
campo de refugiados de Jabalya el sábado resultaron heridos 5
palestinos cuando estalló unos de esos cohetes. “El sábado por la noche
se dispararon otros siete nuevos cohetes”, según la radio israelí. Al
menos dos impactaron en Negev occidental no provocando daños ni bajas.
Esto es exactamente lo que estaba esperando el gobierno
israelí, una coalición que incluye la dirección del ala de derechas del
Partido Laborista con Peretz de ministro de defensa. Estas acciones
terroristas consiguen muy poco, incluso en términos militares, pero
políticamente hablando son muy útiles para la clase dominante israelí.
Ayudan a poner a la población israelí a la derecha y cortar la lucha de
clases. Peretz ya ha insinuado que Israel podría reanudar su política
de asesinatos contra los dirigentes de Hamás, incluso contra los que
están en el gobierno, después que el grupo islámico declarara el final
de la tegua disparando estos cohetes y bombas mortero contra Israel.
Preguntado por los periodistas en una base del sur de Israel
sobre poner como objetivo los dirigentes de Hamás, Amir Peretz dijo:
“Actuaremos decididamente contra cualquier organización o elemento que
esté planeando estas operaciones”. Continuó diciendo que había “enviado
un mensaje de condolencia a Mahmoud Abbas, el presidente palestino,
[por supuesto no a los familiares de las víctimas] expresando su
profundo pesar por el baño de sangre en la playa” y añadió que “el
ejército demostraría en un día o dos la causa de la explosión”.
Danny Rubinstein, corresponsal de Haaretz, escribió lo
siguiente sobre este asesinato calculado: “La furia de la calle
palestina podría espolear a Hamás para suspender totalmente el alto el
fuego acordado por todas las organizaciones palestinas (excepto la
Yihad Islámica) hace casi 18 meses. Esa fue la valoración el sábado por
la noche entre los operativos palestinos. Hamás, explicaron, está
atenta al sentir de la opinión pública, y después de la ‘masacre en la
playa de Gaza’, como han señalado todos los medios de comunicación de
Gaza, los miembros de la organización tendrán que responder con una
amplia iniciativa de ataques terroristas.
“Los portavoces de Hamás, incluido Osama Hamdan, el
representante de Hamás en Líbano, dijo después de que el jueves por la
noche la fuerza aérea israelí asesinara a Jamal Abu Samhadana, el alto
el fuego ya no existe. La mayoría de los portavoces de la organización
explicaron que este era un movimiento puramente táctico, que después de
una respuesta de venganza volverían a preservar el alto el fuego.
Ahora, después de lo ocurrido en la playa de Gaza, existe el peligro
real de que la tregua colapse totalmente”.
“La furiosa respuesta de los palestinos este fin de semana fue
similar en muchos sentidos a la respuesta en Cisjordania y Gaza hace
cinco años y medio al ver las imágenes del niño Mohammed al-Dura, que
murió en los brazos de su padre en un cruce de Netzarim. Ese incidente
encendió las llamas de la Intifada, que comenzó pocos días antes,
después de que Ariel Sharon visitara la Explanada de las Mezquitas.
Entonces, como ahora, las imágenes de televisión y los periódicos
llegaron a todas partes. La imagen de la niña llorando en la arena
sobre los cuerpos de los miembros su familia muertos provocaron la
sacudida”.
Las imágenes del asesinato en la playa se pudieron ver una y
otra vez en las televisiones árabes, sobre todo en la popular Al
Jazeera: “En el caso de Mohammed al-Dura hubo un intercambio de
disparos, mientras que en la playa de Gaza no había nada, sólo la
lujuria israelí por el asesinato”. Esto es lo que decían los
entrevistados por los canales árabes.
En Jerusalén oriental la gente decía que el bombardeo israelí
fue deliberado. Israel tiene la tecnología moderna para garantizar un
blanco seguro, así que no podía ser un error. Las figuras palestinas
que se consideraban “moderados”, es decir, pro imperialismo
estadounidense, también utilizaron un lenguaje duro en las entrevistas
publicadas el sábado. Incluso el presidente de la Autoridad Palestina,
Mahmoud Abbas, tuvo que decir que Israel había declarado “una lucha a
muerte contra el pueblo palestino”.
Si el gobierno de Israel pensaba que esta acción criminal
ayudaría a Abu Mazen, que quieren que sustituya a Hamás, estaba
seriamente equivocado. Simplemente ha tenido el efecto de perjudicar el
referéndum de Abbas. Él estaba intentando utilizar el documento de los
prisioneros palestinos, que en esencia defiende el reconocimiento de
Israel, basado en la ilusión de una solución de dos estados. Este
incidente sangriento en Gaza ha vuelto a la opinión pública palestina
contra Abbas y Fatah. El líder de Hamás en prisión, Abdel Halek Hatshe,
ya se ha retractado de su firma en el documento, citando la explotación
política que ha hecho Abbas del referéndum.
Los “moderados” israelíes tienen una vida difícil. El gobierno
de “centro-izquierda” de Israel está proponiendo de nuevo una
“solución” basada en dos estados burgueses dentro del marco del orden
imperialista. Los reformistas de izquierda en Israel que apoyan esta
ilusión simplemente están demostrando que su “realismo” no es mejor que
el “realismo de Abbas”, cuya confianza en Bush ahora se está volviendo
en su contra.
Mientras el capitalismo exista, los palestinos y el pueblo de
Israel están condenados a vivir un continuo baño de sangre. El estado
israelí continuará utilizando métodos policiales brutales como el que
hemos presenciado el viernes y continuará provocando un enfrentamiento
armado en forma de ataques con cohetes y atentados suicidas dentro de
Israel. Dejada a sí misma esta situación sólo puede ir a peor.
Sin embargo, en esto hay otra cara. Las escenas de la familia
brutalmente asesinadas en la playa de Gaza han tenido un impacto en la
opinión pública dentro de Israel. No todos aceptarán la versión oficial
de estos acontecimientos. La gente piensa. Puede existir una
oportunidad de ofrecer una alternativa a este caos sangriento. La única
fuerza que puede ofrecer esa alternativa es la clase obrera, tanto en
Israel como en los territorios palestinos. Un enfrentamiento sangriento
destruiría vidas en ambas partes. No garantizaría un entorno seguro ni
para el pueblo de Israel ni para los palestinos.
Por lo tanto, la única salida es una solución revolucionaria de
la clase obrera. Sólo la lucha de clases victoriosa puede transformar
esta sociedad bárbara enferma en un estado obrero federado dentro de
una Federación Socialista de Oriente Medio. Pero para que esto ocurra
es necesaria una verdadera dirección marxista. Los trágicos
acontecimientos del viernes subrayan claramente la urgencia de esta
tarea.
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