En las últimas semanas la violencia por parte de la oligarquía hondureña y un ala del imperialismo norteamericano se ha recrudecido en Centroamérica. Temerosos de las reformas que el presidente Mel Zelaya ha impulsado a favor de Los trabajadores, han respondido de forma histérica dando un golpe de estado contra un presidente democráticamente electo por las masas.

La semana pasada presenciamos un espectáculo público en Irán que revelaba la resistencia del movimiento de masas, pero más importante aún, mostraba divisiones serias en la cúpula del régimen, un acontecimiento precursor de una crisis aún más profunda. Lo que hace falta ahora es que la clase obrera de un paso al frente como fuerza capa de dirigir a todo el movimiento y derribar el régimen.