Así inicia su andadura política el peronismo, encaramado al poder por la entrada en escena de la clase obrera. En los años siguientes Perón se propondría como el árbitro entre las clases, conteniendo a la clase obrera en los marcos del capitalismo pero al precio de expropiar a la burguesía el control del aparato del Estado y de que ésta hiciera importantes concesiones a los trabajadores.

La historia de aquellos años todavía sobrevive en la memoria colectiva como los mejores en las condiciones de vida de los trabajadores. Argentina era entonces la décima potencia industrial del mundo y la enorme demanda de carne y trigo de Europa después de la 2ª Guerra Mundial permitió a Perón otorgar concesiones muy importantes a los trabajadores.