El 31 de enero, 200 mil obreros y campesinos provenientes de varios estados de México marcharon por la calles de la capital contra la entrada en vigencia del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que solamente favorece los intereses del capital norteamericano y mexicano. Era evidente el ambiente de unidad y repudio a las políticas del gobierno espurio de Felipe Calderón.