La Revolución rusa fue un hecho de trascendencia mundial. Sus efectos se sintieron más allá de las fronteras del viejo imperio zarista, estremeciendo los rincones más remotos del planeta. De Shanghái a Dublín, de México a Finlandia, la victoria del proletariado ruso dio un fuerte estímulo a la lucha de clases a escala internacional. La Internacional Comunista, o Tercera Internacional, creada en marzo de 1919 a iniciativa de los bolcheviques, transformó las esperanzas despertadas por la victoria del proletariado ruso en organización y programa.

Este mes de marzo se conmemora el centenario de la fundación de la Internacional Comunista, también conocida como la Tercera Internacional, la organización revolucionaria de masas más poderosa que ha conocido el movimiento obrero mundial en su historia, y que fue fundada en Moscú en su I Congreso, celebrado del 2 al 6 de marzo de 1919. Desde la Corriente Marxista Internacional nos reclamamos herederos de la Internacional Comunista, más exactamente de sus primeros 4 congresos, celebrados en vida de Lenin entre 1919 y 1922, cuando era una Internacional marxista y revolucionaria genuina, antes de su degeneración estalinista. Para conmemorar este acontecimiento, dedicaremos en nuestra revista y página web una serie de artículos a lo largo de los próximos meses, donde sintetizaremos los aspectos más fundamentales del devenir de esta organización y sus tesis y resoluciones más destacadas. Iniciamos esta serie con un artículo que sintetiza la historia de la Internacional Comunista.

La cuestión del frente único entre organizaciones obreras para determinados fines prácticos siempre ha jugado un papel central en la táctica de los marxistas para alcanzar con sus ideas a capas cada vez más amplias de la clase trabajadora. La Internacional Comunista dedicó mucho tiempo y esfuerzo, en su etapa leninista, a trazar la política correcta en este tema. Justamente, la correcta comprensión y aplicación del frente único obrero es el aspecto que mejor distingue a una organización marxista de las sectas ultraizquierdistas que permanecen en los márgenes del movimiento obrero.