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Once años han pasado desde que las Fuerzas Armadas, con instrucciones de la Casa Blanca y la burguesía hondureña, irrumpieron la vivienda del ex presidente Zelaya para propiciar un golpe salvaje que instauró una dictadura que lleva once años saqueando nuestros recursos, asesinando ambientalistas y protestantes, recortando la educación y la salud e implantando un Narcoestado.

El fracaso de Añez en el manejo sanitario y social de la pandemia está realmente fuera de discusión. Laboratorios y hospitales están colapsando y ya se levantan cadáveres de domicilios y calles. Que el gobierno quiera tapar esta realidad con el aumento insuficiente de camas hospitalarias e ítems en salud, que son siempre sin las protecciones de la Ley del Trabajo, es patéticamente inútil. Cien días de cuarentena han postrado a la población sin ni siquiera frenar el crecimiento exponencial de contagios. Paraguay, con una cuarentena estricta desde el 20 de marzo hasta el 3 mayo, tiene 1379 casos y 13 muertos, las cifras más bajas de la región.

Cientos de miles marcharon en cientos de ciudades de los Estados Unidos el fin de semana del 6 y 7 de junio en las manifestaciones más grandes habidas hasta entonces desde el asesinato racista de George Floyd en Minneapolis el 25 de mayo. Mundialmente, también hubo protestas en cientos de ciudades que involucraron a cientos de miles de jóvenes y trabajadores, manifestándose contra el racismo y la violencia policial, tanto a nivel local como en solidaridad con el movimiento de masas en los Estados Unidos.

El gobierno de izquierda de Andrés Manuel López Obrador está tratando de balancear entre la voluntad y la aspiración de las masas que lo llevaron al poder, y las demandas de la burguesía. A pesar de lo intentos de aplacar a la clase dominante, éstos no confían en AMLO y quieren que se vaya.

Susana Prieto, abogada y activista del movimiento obrero de las maquiladoras en Matamoros y Reynosa Tamaulipas, y en Ciudad Juárez, Chihuahua fue detenida en la tarde del 8 de junio por elementos de la Procuraduría General de Justicia. Los delitos que le imputan son: motín, amenazas y delitos contra servidores públicos, pero las razones detrás de su detención son su constante activismo para organizar a la clase obrera de Matamoros, su desafío abierto contra la clase empresarial en Tamaulipas y Chihuahua, hacia la cúpula gobernante y el rancio y corrupto charrismo sindical de la región. ¡Todas las fuerzas progresistas y revolucionarias debemos exigir su liberación!

El 16 de junio iniciamos nuestros círculos centroamericanos de debate marxista, iniciativa de la corriente marxista internacional en Centroamérica. En la primera edición de estos círculos discutimos el clásico libro de Engels titulado “Del socialismo utópico al socialismo Científico” el compañero Fabricio Varela de la sección hondureña de la CMI introdujo el tema explicando detalladamente las diferencias entre los socialistas utópico Saint-Simón, Charles Fourier y Robert Owen y los socialistas científicos, más de una veintena de compañeros de varios países participaron en este primer debate que sin duda ha dejado muchas expectativas sobre las ideas del marxismo en Centroamérica.

Desde un punto de vista marxista, la revolución china de 1949, a pesar de sus deformaciones burocráticas, fue el segundo evento más importante en la historia de la humanidad después de la Revolución Rusa. Esto condujo a la abolición del latifundio y el capitalismo y el fin de la dominación imperialista. Ahora, sin embargo, el capitalismo domina en China. ¿Cómo sucedió esto? Aquí presentamos un documento aprobado por el Congreso Mundial de ese año de la Corriente Marxista Internacional, la cual analiza los acontecimientos de la revolución hasta el final de la era de Mao.

El 21 de mayo, el Congreso Nacional del Pueblo de China aprobó una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, sin consultar al Consejo Legislativo de Hong Kong e imponiendo una serie de legislaciones antidemocráticas del gobierno central. Donald Trump aprovechó de inmediato este movimiento, desesperado por distraer la atención de su régimen en crisis.

En las últimas semanas, los EEUU se han acercado a una convulsión revolucionaria más que en ningún otro momento. El asesinato racista de George Floyd por la policía de Minneapolis ha provocado un movimiento de enormes proporciones, desatando el descontento acumulado durante décadas, e incluso alcanzando niveles insurreccionales en muchas ciudades.

Alan Woods aborda el levantamiento en marcha en los Estados Unidos provocado por el asesinato policial de George Floyd, que se ha convertido en el catalizador de una explosión de ira de los oprimidos en los EE.UU. que ha conmovido a todo el mundo ¿Cuál es el camino a seguir?

El siguiente artículo fue escrito por un médico, que trabaja en la ciudad de São Paulo. El COVID-19 precipitó y agravó las condiciones de una crisis social y económica en Brasil, y a nivel internacional. La burguesía está confundida y dividida frente a un problema que no puede tolerar, pero que tampoco puede resolver.

Estados Unidos está siendo sacudido desde arriba hasta abajo por un movimiento de masas de proporciones sin precedentes. El movimiento ha sido elemental y orgánico, surgiendo con fuerza frente a la brutal represión y a los incontables asesinatos policiales. Más de 200 ciudades han declarado toques de queda y más de 20,000 guardias nacionales han sido desplegado en 28 Estados.

El capitalismo avanza paso a paso en la crisis económica mundial la recesión ha llegado a niveles impensables.
El comercio mundial comienza a tambalearse, y se pronostica para este año que podría contraerse entre un 13% y un 32%, según las estimaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Las mercancías no encuentran realización ya que el mercado es demasiado estrecho, la caída del consumo ha llegado a niveles históricos.
El hambre está por donde se quiera ver: en Chile, Líbano, Irán, Irak, Argelia y Ecuador, pasando por Argentina sin perder rincón del planeta. Las protestas se incrementan día a día, abriendo situaciones de lucha, nuevamente con enormes

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La gravedad de la situación generada por la crisis económica y profundizada por la pandemia va adquiriendo ribetes cada vez más trágicos para los trabajadores ocupados y desocupados, formales e informales. Los barrios villeros se encuentran en condiciones cada vez más insostenibles de vida.

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