Acontecimientos dramáticos han sacudido el ya tormentoso escenario de Siria en el último mes: huelgas, manifestaciones en el centro de Damasco, ataques a la sede de los servicios de inteligencia y la condena de la Liga Árabe. El régimen sirio parece más débil que nunca y bastante agotado, y un equilibrio de fuerzas favorable a la revolución parece ser la nueva realidad. La entrada en escena de una milicia de masas es un cambio importante en la situación que no sólo preocupa al régimen, sino también a la oposición burguesa y a sus aliados imperialistas.

El viernes pasado más de un millón de jóvenes, trabajadores y pobres egipcios se reunieron, una vez más, en la plaza Tahrir. Las masas se han levantado una vez más, en un intento por eliminar los restos del régimen de Mubarak, que sigue en el poder. No muy lejos de Tahrir, en la plaza Abbassiya, no más de un par de miles de personas se reunieron en una manifestación patética en apoyo al CSFA. Para los escépticos que no creían en la revolución, esto debería ser una clara demostración de la verdadera correlación de fuerzas que existe. Pero al mismo tiempo, la revolución claramente se enfrenta a obstáculos, no de fuerzas externas, sino de sus propias contradicciones internas.

Los acontecimientos en Egipto se están desarrollando a gran velocidad. Al igual que en los últimos días de Mubarak en febrero de este año, estamos viendo batallas diarias en las calles de El Cairo y de otros lugares. Las masas egipcias están decididas a llevar la revolución hasta el final. El choque entre la revolución y la contrarrevolución está provocando una crisis dentro de todas las fuerzas políticas, conforme las bases se mueven instintivamente hacia la revolución y los dirigentes vacilan y tratan de contener a las masas.

En el momento de escribir estas líneas, la revolución y la contrarrevolución están enfrentándose en las calles de Egipto. La Plaza Tahrir de El Cairo ha vuelto a ser el punto focal de la revolución. El fin de semana se produjeron enfrentamientos, una vez más, en la plaza Tahrir cuando la policía trató de dispersar a los activistas que exigían el fin del régimen militar.

5 de septiembre: El sábado 3 de septiembre, las masas de Israel anunciaron de forma inequívoca que no se dejarían desviar ni dividir por el viejo truco de la clase dominante de “divide y vencerás”, ni que tampoco permitirían que su movimiento perdiera fuelle  en el calor del verano, como lo demostró el medio millón de personas que salieron a las calles para exigir justicia social y la revolución.

Casi siete meses después de la caída de Mubarak, la revolución en Egipto está lejos de terminar. El viejo régimen sigue en el poder y las masas sienten que la revolución se les escapa de las manos. Todo ha cambiado, y sin embargo todo sigue igual. Sin embargo, la ira de los trabajadores y de la juventud no ha desaparecido, como indica la reciente oleada de huelgas.

1 de septiembre: Este artículo fue escrito días antes de la multitudinaria movilización del 3 de septiembre en Tel Aviv y otras ciudades israelíes que agrupó a cerca de medio millón de personas, la movilización popular más grande desde que comenzó el movimiento de protesta en Israel, en el mes de julio. No obstante, su análisis mantiene plena actualidad

Hace 24 horas, las calles de Trípoli estaban llenas de sonidos de júbilo. Ahora están llenas de los sonidos de tiroteos. La batalla real por Trípoli ha empezado.

En el prólogo a nuestro nuevo libro, "Revolución hasta la victoria - La revolución árabe: un análisis marxista", Alan Woods destaca el método de análisis marxista que nos permitió predecir la revolución egipcia con varios años de antelación, así como la creciente inestabilidad de los despóticos regímenes del norte de África y Oriente Medio. Compárese esto con la completa falta de comprensión de lo que estaba a punto de suceder por parte de muchos de los "expertos" burgueses.

16 de mayo: La oleada revolucionaria que se extiende como un reguero de pólvora por Oriente Medio ha adquirido una nueva dimensión con la irrupción de las masas palestinas a lo largo de las fronteras de Israel el pasado fin de semana. Cada 15 de mayo, los palestinos conmemoran el Día de la Nakba (catástrofe) de la declaración de independencia del Estado de Israel el 15 de mayo de 1948. En los últimos años, las protestas se han caracterizado por los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad israelíes y jóvenes palestinos lanzando piedras, pero ayer fue la primera vez que la conmemoración tuvo un carácter más generalizado y combativo.

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