Decir que una revolución ha comenzado no quiere decir que se haya completado, y mucho menos que la victoria esté asegurada. Es una lucha de fuerzas vivas. La revolución no es un drama de un solo acto. Es un proceso complicado, con muchas alzas y bajas. El derrocamiento de Mubarak, Ben Alí y Gannouchi marca el final de las primeras etapas, pero la Revolución no ha logrado aún completamente el derrocamiento del viejo, mientras que este último aún no ha logrado restablecer el control.

25 de marzo: El 19 de marzo, los egipcios votaron por amplia mayoría en un referéndum a favor de una serie de enmiendas a la Constitución. Sin embargo, sería un error ver los resultados de esta votación como un respaldo a la política del Consejo del Ejército, que busca contener la revolución y volver a la normalidad capitalista con el menor número de cambios posible.

En la fase inicial las reivindicaciones de la revolución son de carácter democrático ¡Por supuesto! Después de 30 años de dictadura brutal, la juventud aspira a la libertad. Evidentemente, sus aspiraciones democráticas pueden ser objeto de abuso por parte de los políticos burgueses, que sólo se interesan por sus futuras carreras en un parlamento “democrático”. Pero nos vemos obligados a asumir las reivindicaciones democráticas y a darles un contenido claramente revolucionario. Esto llevará inevitablemente a la reivindicación de un cambio aún más fundamental en la sociedad.

28 de Marzo: A medida que el régimen sirio desplegaba una brutal represión a lo largo del fin de semana, recibíamos varias cartas de socialistas sirios que dan algunas visiones interesantes del tamaño del movimiento y de los efectos que está teniendo en el régimen.

La Revolución Árabe es una fuente de inspiración para trabajadores y jóvenes de todos los lugares. Ha sacudido a todos los países de Oriente Medio y el norte de África hasta sus cimientos y sus reverberaciones están sintiéndose en todo el mundo. Estos dramáticos acontecimientos marcan un punto de inflexión decisivo en la historia humana. Estos acontecimientos no son accidentes aislados del proceso general de la revolución mundial.

Tras la brutal masacre contra los manifestantes yemeníes perpetrada por el régimen de Sanaa el viernes 18 de marzo, la revolución ha conseguido avanzar en el Yemen. El aparato estatal está dividido y la mayor parte del ejército se ha vuelto contra el Presidente Saleh. Al ver que la represión no logró sus objetivos, la elite gobernante y las potencias imperialistas están tratando desesperadamente de encontrar una alternativa “segura”. Pero no va a servirles para detener la revolución.

Los dramáticos acontecimientos en el mundo árabe representan un punto de inflexión en la situación internacional y en la historia mundial. No es algo aislado, sino una manifestación de la crisis global del capitalismo, que está haciendo grietas en su punto más débil. Es una verdadera inspiración para millones de personas en todo el mundo, y una respuesta a los escépticos, cobardes y renegados que se reían con desprecio de las masas y de la clase obrera.

Lunes, 21 de febrero 2011: En la naturaleza, un terremoto es seguido por réplicas. Estas pueden ser tan catastróficas en sus efectos como la explosión original. Lo que estamos presenciando es el mismo fenómeno en lo que se refiere a la sociedad y a la política. El terremoto revolucionario en Egipto y Túnez ha enviado sacudidas sísmicas a las partes más distantes del mundo de habla árabe. Argelia, Marruecos, Libia, Sudán, Bahréin, Jordania, Iraq, Yemen, Kuwait, Djibouti... la lista es cada vez más larga, no de día en día, sino de hora en hora.

La cúpula militar egipcia se ha hecho cargo de la dirección del país y, al mismo tiempo que promete una transición hacia la "democracia" en algún momento, está más preocupada a corto plazo sobre lo que considera "caos y desorden". Es decir, preocupada no sólo por las manifestaciones que han sacudido las principales ciudades de Egipto, sino por algo mucho más peligroso en su opinión: la creciente oleada de huelgas.

Presentamos a continuación una resolución de solidaridad, votada por unanimidad en la reunión del sábado pasado del Frente Bicentenario de Empresas bajo Control Obrero: Nosotros, trabajadores de fábricas ocupadas, consejos de trabajadores y sindicatos revolucionarios, reunidos el día 12 de febrero del 2.011 en la ciudad de Caracas, levantamos nuestra voz en solidaridad con los hermanos trabajadores de Egipto que acaban de derrocar la tiranía de Hosni Mubarak.

11 de febrero:¡El tirano ha caído! En el momento de escribir estas líneas, Hosni Mubarak ha dimitido. Esta es una gran victoria, no sólo para el pueblo de Egipto, sino para los trabajadores de todo el mundo. Después de 18 días de continuas movilizaciones revolucionarias, con 300 muertos y miles de heridos, la tiranía de 30 años de Hosni Mubarak ya no existe.

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