Balance y perspectivas (agosto 2006)
"¿Cuáles
son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación
revolucionaria? Seguramente no incurriremos en errores si señalamos
estos tres síntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases
dominantes para mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de
‘las alturas', una crisis en la política de la clase
dominante que abre una grieta por la que irrumpen el descontento e
indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no
suele bastar con que ‘los de abajo no quieran', sino que hace falta,
además, que ‘los de arriba no puedan' seguir viviendo como hasta
entonces. 2) Una agravación fuera de lo común, de la miseria y los
sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificación
considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en
tiempos de ‘paz' se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas
turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como
por los mismos ‘de arriba', a una acción histórica independiente"(Lenin, La bancarrota de la segunda internacional)
El momento actual
La lucha contra el fraude ha tomado causes que la burguesía no
esperaba, generando miedo, difundiendo mentiras y reprimiendo selectiva
y brutalmente ha querido minar la posibilidad de millones de
trabajadores para que luchen por las aspiraciones a transformar la
realidad de explotación y miseria Después del 2 de julio el movimiento
se ha transformado, una lucha electoral se ha convertido en el
catalizador de todas las luchas inconclusas y aglutinador indirecto de
todas las demandas que se han quedado parcialmente truncadas. Durante
los meses de julio y agosto las movilizaciones se han desarrollado de
forma cada vez más consistente y, conciente de que la lucha va más allá
de un simple conteo de votos. La primera asamblea informativa con unas
700 mil personas, la segunda con 1 millón 500 mil personas y la
tercera, - que ha sido una de las movilizaciones más importantes en
toda la historia del país-, con unos 3 millones de jóvenes,
trabajadores y amas de casa. Estas movilizaciones han demostrado
claramente que en el ambiente los trabajadores han transformado
rápidamente su conciencia, la loza de la rutina está transformando en
rabia y ganas de luchar, como decía Trotsky: "los sentimientos buscan
una salida. El pensamiento lucha por convertirse en acción" No hay duda
que el ambiente ha pasado de un periodo convulsivo a uno abiertamente
prerrevolucionario; una de las características más importantes es la
participación cada vez más conciente de los trabajadores en cada uno de
los acontecimientos que se van presentando, quieren resolver los
problemas que les aquejan participando en las soluciones, convirtiendo
su actividad en un ir y venir en la política diaria y puliendo
firmemente todas las tácticas a seguir en su quehacer cotidiano. Estas
maravillosas movilizaciones están presionando a la izquierda a Andrés
Manuel de una forma clara, no obstante el sector de derecha en la
dirección del partido, -entre ellos muchos ex priístas reconocidos por
su política antiobrera en los tiempos de Salinas-, ha tratado de poner
una muralla para que las masas no presionen a AMLO y en todo caso, que
las principales consignas y acciones se mantengan en límites aceptables
para la burguesía. El vaivén de los discursos de AMLO precisamente
refleja esto, primero se pronuncia a favor de una movilización hasta
el final, días después habla de respetar las decisiones del TRIFE, etc.
Sus últimas declaraciones son muestra clara de lo que en el campamento
hemos construido los cientos de miles de trabajadores que hemos
participado en los intensos debates que ahí se han desatado, lo que ha
desembocado en la necesidad de construir un programa no sólo contra el
fraude sino por terminar con la pobreza; negarse a la privatización de
los energéticos, educación, etc.; apertura a los medios de
comunicación; acabar con la corrupción y la renovación de las
instituciones del Estado. Para los trabajadores comprometidos en la
lucha contra el fraude ha quedado claro que se debe aprovechar el
momento para acabar con la miseria, ha estallado un proceso dialéctico
en torno a la movilización que retroalimenta la conciencia de las masas
y que la lleva a girar cada vez más a conclusiones revolucionarias, de
las cuales es muy difícil retroceder. Cualquier otra medida que AMLO
tome en las próximas semanas tendrá que partir de la presión que
nosotros los trabajadores optamos desarrollar o en caso contrario
tendrá que enfrentarse a ese estado de ánimo que se profundiza ante los
dramáticos acontecimientos en Oaxaca. El plantón se ha convertido en el
foro de debate político más grande de la historia de este país, es una
gran universidad de los trabajadores. Cientos de miles de hombres y
mujeres han confrontado ideas, programas y acciones. En un primer
momento esta medida no fue del agrado de muchos de los simpatizantes de
AMLO, era lógico que después de las movilizaciones tan espectaculares,
lo que le siguiera fuera una movilización mucho más grande o una huelga
general. Las movilizaciones por si solas tienen sus límites ya que por
lo regular sirven para ver la correlación de fuerzas sociales que
existe en un momento dado. Hubiese significado más apropiado un
llamado a una huelga general paralizando los sectores claves de la
economía y con esto mostrar toda la fuerza que tiene el proletariado
organizado de nuestro país. Pero esta propuesta del plantón fue
rápidamente asumida por los trabajadores y la convirtieron en un gran
foro de discusión, los materiales revolucionarios se agotaron
rápidamente y miles de micrófonos resonaron con los reclamos, las
consignas y lamentaciones de nuestro pueblo. De ahí han estado
surgiendo las medidas de resistencia civil pacífica, que aunque los
artistas e intelectuales le han querido dar un halo de actos
simbólicos, en realidad son muestras de que los trabajadores están
dispuestos a todo en esta lucha. La toma de bancos, el cerrar el paso a
la bolsa de valores, la toma de casetas son ensayos de los futuros
grupos de acción, los llamados piquetes de huelga, en los cuales los
trabajadores tendrán que tomar medidas para hacer que la democracia
obrera se cumpla. La diferenciación de clases, tan temida por "buenos
chicos" de la intelectualidad oficialista (Woldemberg, Aguiar Camin,
Fuentes, Krauze, entre otros) es más clara que antes, por un lado están
todas las instituciones burguesas capitaneadas por los partidos de la
derecha, PRI-AN que funcionan como un sólo hombre respaldando la
dictadura de los poderosos y tratando de cerrar filas con todos sus
mecanismos de coerción y corporativismo al movimiento de las masas.
Por el otro están los millones de trabajadores organizados en todos los
modos y formas posibles dirigidos por el PRD, el cual se ve desbordado
a la izquierda en cada momento. Estas masas están creando nuevas formas
de organización y de poder, las asambleas y comités que se extienden
por miles y que reclaman un espacio para no sólo participar sino
también para decidir. Para la burguesía ahora hay un sólo enemigo, el
movimiento de masas con AMLO a la cabeza, las cámaras empresariales
están histéricas, todo el día se la pasan chillando acerca del plantón,
de las pérdidas que han tenido y dicen no estar dispuestas a "soportar
más chantajes a nombre de la democracia". Son los aullidos de los lobos
que hoy claman por poner orden a sangre y fuego.
En suma hoy México vive ante dos poderes; uno el de la burguesía, el
cual está en crisis, tiene miedo y por lo mismo es muy peligroso. El
otro es el de las masas insurrectas cuyo representante más avanzado es
el movimiento de Oaxaca pero cuyo factor determinante es el que se
engloba en torno a otro que va naciendo, el de la Convención Nacional
Democrática, y se expresa en las miles de asambleas populares que desde
el 30 de julio ocupan el centro de la ciudad.
De dónde viene el movimiento
Para podernos explicar porque las masas están tomando esta lucha, como
un aglutinador contra el sistema, tenemos que revisar rápidamente de
donde parte el movimiento social en esta etapa y las diferentes luchas
particulares que le han dado su actual fisonomía. Con la entrada de
Salinas de Gortari a la presidencia, se agudizó la implantación de lo
que se le llamó el "modelo neoliberal", lo que implicaba en términos
concretos la reestructuración de la economía nacional para cubrir los
requerimientos de la económica norteamericana fundamentalmente, ello
implica la apertura al capital extranjero, privatizaciones
indiscriminadas, eliminación de la industria local, destrucción del
campo y lo que esto significaba para las masas, despidos, devastación
de los contratos colectivos, ataques a los derechos laborales,
migración a los Estados Unidos y empleos precarios. Ya desde Miguel de
la Madrid se actuaba en ese sentido pero desde Salinas se siguió a pies
juntillas las medidas que recomendaban los órganos internacionales del
capital, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Así, en
los casi 24 años que se ha aplicado esta política vemos los resultados
desastrosos para las masas. En este periodo se han destruido el 70% de
los contratos de trabajo, el poder real de los salarios ha perdido el
80% de su poder de compra, el desempleo acumulado del 94 al 2005 es de
11 millones de puestos de trabajo, millones de jóvenes, campesinos,
trabajadores y amas de casa han tenido que emigrar a los EEUU, las
cifras son alarmantes, del 94 al 2005 en promedio han salido del país
medio millón de personas al año. Todos estos ataques han disminuido
dramáticamente los niveles de vida de las familias, resultando de todo
esto el aumento de la drogadicción, la delincuencia y la podredumbre
social. Esta andanada de la burguesía contra la clase obrera y sus
familias tenía que encontrar una respuesta, y es precisamente lo que
hemos visto en los últimos 2 años. El antecedente más inmediato de esta
nueva fase de acciones de los trabajadores fue en el 99-2000 con la
fabulosa lucha de los estudiantes de la UNAM, la huelga en las
universidades duró casi 10 meses y era la expresión de las
movilizaciones futuras. La resistencia y amplitud de la lucha mostraban
claramente que se podía ganar; en las primeras movilizaciones de
aquella lucha veíamos a los maestros junto al Sindicato Mexicano de
Electricistas movilizarse hombro a hombro con los estudiantes, con
movilizaciones hasta de 500 mil personas. Sin embargo, las diferentes
direcciones que dirigieron al CGH llevaron al aislamiento y la derrota
a esta lucha, el reformismo primero y después el sectarismo fueron los
culpables de la extensión y desgaste de este movimiento y de la forma
de cómo terminó. La lucha de los estudiantes también fue combatida por
parte de los medios de comunicación como si se tratara de delincuentes,
peores que los hermanos Arellano Félix, también personalidades
responsables hicieron llamados a la cordura y a la represión. No
obstante, la educación pública para millones de jóvenes no se explica
sin esa lucha satanizada y reprimida, pero ni humillada ni aplastada y
que significó históricamente el preludio de lo que sería la lucha
social durante la presidencia panista. Esta huelga de la juventud fue
el preludio de la caída del PRI en las elecciones de julio del 2000, el
partido que había estado en el gobierno durante 72 años fue echado del
poder y con esto comenzaría una crisis interna que a lo largo del
gobierno de Fox se ha ido incrementando. Los resultados en las
elecciones del 2 de julio de este año es la muestra más palpable de las
profundas divisiones que subsisten en ese partido. El corporativismo en
el terreno sindical y campesino prácticamente se ha perdido, no es
casualidad que sindicatos como la CROM o la CROC hayan hecho un llamado
a votar por AMLO y que Gómez Urrutia, el líder de los mineros llame a
formar un partido obrero. El llamado gobierno del cambio significó la
continuidad de la política antiobrera del PRI. Fox se convirtió en el
significado de la ignorancia,
la negligencia y la estupidez. Es cierto que miles o tal vez millones
de jóvenes y trabajadores votaron por Fox a falta de una alternativa
seria por parte del PRD, los medios de comunicación vendieron a un
"personaje del pueblo" dicharachero y ridículo. Las masas votaron por
él sin tener claro que lejos de implementar una política de mejoras
sociales se encargaría de destruir muchas de las conquistas que
significaron triunfos del pasado. Sin embargo, a diferencia del periodo
anterior el ánimo de los trabajadores se había transformado, cada
intento por atacar las condiciones de trabajo, aumentar el IVA o
modificar los contratos colectivos tuvo una respuesta encarnizada por
parte de la clase obrera. La magnífica lucha de los trabajadores del
Seguro Social puso de manifiesto lo que estamos señalando, cientos de
miles de trabajadores salieron a las calles en contra de la
modificación de su régimen de jubilaciones y pensiones. Nuevamente
vimos como los medios de comunicación se ensañaron contra las masas en
lucha y cómo en su mayoría las organizaciones obreras y populares
honestas se aglutinaban en torno a los trabajadores del IMSS, fue
entonces cuando la idea de la huelga general pasó a convertirse en un
clamor de las movilizaciones. Esta lucha fue muy aleccionadora para
todo el movimiento, que le dio continuidad a la lucha estudiantil y que
templó a las masas para las batallas futuras. El papel que jugó la
cámara de diputados y senadores dejó muy claro de qué lado están estos
dizque representantes del pueblo, cuando saltándose las mismas
disposiciones legales que regulan los contratos colectivos, como la ley
federal del trabajo, decidieron votar en alianza el PRI-AN la
modificación del régimen de jubilaciones y pensiones. También lo que
quedó claro es que la mayoría de los actuales dirigentes del
movimiento obrero no representan el presente y el futuro de la lucha de
las masas sino el pasado de sumisión. Incluso se puede decir que la
única culpa de esta derrota fue de la dirección del sindicato que luchó
con todas sus fuerzas para mermar la organización de los trabajadores
reprimiendo a los compañeros más activos y boicoteando la unidad con
otros sindicatos. No se trata de la buena voluntad de Vega Galina, sin
duda este último actuó en contra de la radicalización porque pensaba
que en ese contexto no habría posibilidad de llegar a acuerdos, la
verdad es que sólo con una lucha radical es posible obligar a
retroceder a la burguesía, las nuevas direcciones sindicales y
políticas de los trabajadores deben ir más allá de lo que siempre han
hecho o quedarán rebasadas por las masas. Aun así se prendió una chispa
en el horizonte de los trabajadores: la lucha ante los ataques, y ésta
se convirtió en el faro que iluminó la resistencia de los trabajadores
frente a los golpes del gobierno de Fox. Inmediatamente siguió la lucha
de los compañeros de Bachilleres, un sector que había venido luchando
en los últimos 3 años por mejoras salariales y por recuperar conquistas
arrebatadas. La huelga de este sindicato también marcó mucho la
conciencia general del movimiento. Frente a la cerrazón de las
autoridades de Bachilleres, las bases de los sindicatos respondieron de
forma magnífica dándole forma al conflicto y llevando a la dirección,
casi del cuello, a enfrentarse con las autoridades. Estas 2 luchas
fueron la antesala de un movimiento que vino a empujar la conciencia de
los trabajadores a un plano mayor, la lucha contra el desafuero.
Mientras que las luchas sindicales habían sido poco coordinadas,
defensivas y económicas, este ataque que lanzó la burguesía junto al
imperialismo norteamericano contra AMLO, para tratar de cerrarle el
paso a la candidatura a la presidencia, aglutinó a la parte más
conciente de las masas en 2 manifestaciones que reflejaban claramente
por un lado la disposición de lucha hasta el final por parte de las
masas y por el otro el deseo de evitar por los medios que fueran que
los trabajadores tuvieran un medio de expresión en el terreno electoral
que pusiera en peligro los intereses de la oligarquía. Esto es un claro
ejemplo de lo que hemos insistido, la lucha contra AMLO no comenzó
después de las elecciones, sino que ha sido planeada desde mucho antes
y en todo caso el fraude era el último recurso que tenía la derecha
para frenar a Andrés Manuel. La derrota vergonzosa que la derecha se
tuvo que tragar en los tiempos del desafuero avala de forma indirecta
la fuerza de los trabajadores en las calles. Esta victoria dio ánimo y
mostró que cuando se lucha de forma organizada se puede derrotar a
cualquier cosa. Aquí es cuando se comienzan a sentar las bases de la
organización en los barrios y escuelas para luchar contra la ofensiva
de la derecha, de aquí parte la idea de las redes ciudadanas,
estructura en la que se basa parte de la campaña presidencial de Andrés
Manuel. Enseguida se desarrollaron movilizaciones conjuntas de los
sectores independientes de los sindicatos contra la propuesta de
implantar el IVA en medicinas y alimentos, la cual llevó a un cerco en
la Cámara de Diputados el día de su quinto informe de gobierno de Fox,
se trató de impulsar un paro general para fortalecer las medidas de
presión frente al gobierno. De esta manera el movimiento obrero se
echaba a las calles con más confianza en sus propias fuerzas y con
demandas cada vez más políticas. Pocos meses después, el conflicto
estalló en el seno mismo de las organizaciones sindicales, Napoleón
Gómez Urrutia y la CROM intentaron evitar que Víctor Flores, el
gangster ferrocarrilero, se hiciera del control nuevamente del Congreso
del Trabajo, la lucha fue dura y al final fue el gobierno el que al
margen de los estatutos del CT impuso de manera burda a Flores. Es
probable que Gómez Urrutia no estuviera pensando en enfrentarse al
Estado, de hecho siempre ha vivido de él, probablemente creyó que dado
que la agrupación de sindicatos que tenía hacía una mayoría suficiente
para tomar el control de la central. El problema para el estado es que
el Sindicato Minero había desatado una ola de huelgas desde que Gómez
Urrutia lo tomó, con ello Gómez Urrutia pretendía ganar legitimidad
ante unas bases cada vez más cuestionadoras de dirigentes tibios, con
más razón en su caso, dado que heredó el cargo de su padre y tenía que
demostrar energía si quería ganar algo de base social dentro del mismo
sindicato y sobrevivir. Una vez más se demuestra que los vehículos de
expresión de las masas pueden surgir de los lugares y personas menos
pensadas. Así "sin querer queriendo" Gómez Urrutia pasó de ser socio a
enemigo. En los últimos 6 años el sindicato minero había realizado más
huelgas que en sus últimos 20 años (del año 2000 a marzo del 2006
hubieron 27 huelgas dirigidas por el sindicato). De hecho, no ha habido
en dicho periodo un sólo día sin un conflicto huelguístico estallado o
emplazado por el sindicato que dirige "napito". Cuando estalló la mina
de Pasta de Conchos, Urrutia se vio entre dos fuegos, por un lado los
trabajadores no permitirían una actitud tibia y por el otro el Estado
no toleraría más indisciplina. Al final la acusación que lanzó al
gobierno de ser responsable de "asesinato industrial" fue la gota que
derramó el vaso. Lo que Marx llama el topo de la historia se
materializa de esta forma, de pronto el viejo sindicato corporativo y
corrupto se convierte en defensor de los trabajadores y en el enemigo
número uno del Estado, nuevamente los medios de comunicación se lanzan
como estampida de perros tras su presa mientras que los trabajadores
sin defender individualmente a Gómez Urrutia se preparan para defender
su organización de frente al ataque, los obreros de la minería y del
acero entienden que a Gómez Urrutia se le ataca por la lucha obrera y
no por su pasado. Ante esta andanada de ataques las bases del sindicato
responden de una forma decidida en contra de la intromisión del
gobierno en asuntos del sindicato y por la indemnización y rescate de
los cuerpos de los compañeros caídos. El intento del gobierno de
imponer a un títere fiel del gobierno como Elías Morales causó una ola
de huelgas en diferentes minas del país, San Luís Potosí, Michoacán,
Sonora, etc. Esta lucha incluso aglutinó a los 270 mil mineros
metalúrgicos en una huelga general del sector con demandas políticas,
como lo es la independencia sindical, algo nunca antes visto en las
historia del país. Nuevamente un sector clave y referencia para el
resto de la clase se ponía al frente. La burguesía trataría de hacer
pagar a los mineros por la osadía de rebelarse, con la anuencia del
gobernador perredista de Michoacán, el gobierno reprimió salvajemente
la huelga de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas en Michoacán asesinando a
dos mineros. No obstante, los mineros no sólo resistieron sino que
obligaron a hacer correr por sus vidas a los policías que huían
cobardemente ante la furia proletaria. Para el 21 de agosto los obreros
de Lázaro Cárdenas lograban regresar al trabajo con el cumplimiento de
todas las demandas, un triunfo merecido para una lucha histórica. Así
pudimos ver en la práctica cómo las masas trabajadoras en los momentos
claves intentan utilizar sus propias organizaciones y transformarlas
para luchar contra el enemigo de clase. Esta lucha no se quedó en este
sector, en realidad sirvió de catalizador para profundizar las
divisiones que existían en el Congreso del Trabajo. Así pudimos ver
como la CROM, la CROC y otras organizaciones sindicales contradecían la
dirección charra de Víctor Flores, incluso fueron partícipes de una
huelga general de 1 hora (en realidad fue de 3) en apoyo al sindicato
minero. Por supuesto, todos estos sectores, incluyendo los mineros, se
sumaron al voto por López Obrador. 4 días antes de las elecciones
estaba programada una huelga de 24 horas en apoyo al sindicato minero,
las organizaciones sindicales independientes al final no quisieron
llevar adelante esta medida, argumentando que no había condiciones,
cuando en realidad las condiciones eran excepcionales. Todas estas
luchas no son aisladas, sino todo lo contrario, son prueba del cambio
que se ha vivido en la conciencia de los trabajadores, todas estas
luchas han contribuido a este cambio, es un proceso dialéctico en donde
una acción repercute en el cuestionamiento de todo lo cotidiano de la
vida de los trabajadores y de repente tienden a hacer cosas que nunca
se habían atrevido. Este es el verdadero motivo por el cual los
trabajadores se manifestaron de forma contundente en las elecciones a
favor de Andrés Manuel el 2 de julio, el péndulo de la historia está
girando hacia la izquierda y el resultado de las elecciones era
claramente a favor de AMLO, eso la burguesía lo sabía, por eso fueron
por el fraude. Aunque la respuesta de los trabajadores está siendo muy
contundente.
Los límites de la democracia burguesa
En la resolución del 7 de abril el periódico militante declaraba al
respecto de las motivaciones del estado burgués para reprimir y
preparar un fraude: "La ofensiva en contra de los trabajadores se ha
traducido en repetidos intentos por privatizar el petróleo y la
electricidad, reformar de manera reaccionaria la Ley Federal del
Trabajo y modificar la Ley del ISSSTE, así como atacando la existencia
misma del Seguro Social. Ahora uno de sus objetivos estratégicos se
centra en establecer un régimen totalmente afín a sus intereses basado
en un nuevo gobierno del PAN y en las fuerzas policíacas actuando
abiertamente para reprimir cualquier brote de inconformidad. El único y
principal obstáculo para que los planes de la oligarquía se apliquen es
la existencia de organizaciones legítimas de los trabajadores. Ello
incluye partidos, sindicatos, organizaciones campesinas y
estudiantiles. No se trata por supuesto de un régimen de carácter
militar o fascista, es más bien un gobierno electo "democráticamente"
que pueda justificar la acción represiva en aras de la defensa del
Estado de Derecho, una especie de "autoritarismo democrático" basado en
el poder de la oligarquía sobre los medios de comunicación que pudiera
garantizar una opinión pública favorable a la práctica represiva. Las
acciones represivas contra los trabajadores de Lázaro Cárdenas y los
campesinos de Atenco pretenden sentar un precedente sobre hasta dónde
está dispuesto a llegar el régimen en caso de que las masas muestren
una actitud más decidida en defensa de sus intereses" La democracia que
pregonan los poderosos no es una democracia verdadera, ellos sólo la
aceptan si favorece a sus intereses, cuando ésta comienza a cuestionar
su poderío simplemente la echan por la borda. La burguesía hace todo lo
posible porque los trabajadores se alejen de la política, toda la
estructura del Estado y las jornadas extenuantes de trabajo están de
tal manera relacionadas para que la participación de los trabajadores
en la sociedad se limite a la votación cada seis años. En general
señalan que la política es un asco y es mejor no meterse en ella. Para
los burgueses las elecciones sirven para que el pueblo escoja cuál es
el administrador de la explotación más popular, al cual se le delega el
gobierno cada cierto tiempo. En la mente del burgués no existe la
alternancia de sistemas sino de personas en un sistema inamovible, que
es el suyo. A esto le llaman intereses o visión de Estado. Una
verdadera democracia tendría que partir de las necesidades de la
mayoría; el modificar las jornadas de trabajo para que los trabajadores
jueguen un papel directo en la participación y discusión de todas las
medidas a tomar para solucionar sus problemas; sin embargo, esto
significaría que "las burocracias iluminadas" desapareciesen y con esto
la posibilidad de avalar medidas anti-obreras en los órganos de
representación. Un gobierno democrático verdadero no podría enfrentarse
a las masas trabajadoras que lo eligieron, ello sería absurdo y debería
implicar su caída automática, la revocabilidad debe ser un derecho
indiscutible de cualquier sistema democrático. Por supuesto un sistema
democrático no puede ser posible cuando existen 10 socios que controlan
el 50% de la economía nacional, en el caso de las telecomunicaciones
son sólo tres familias. La economía, incluyendo los medios de
comunicación, deben pasar al control democrático de los trabajadores,
ello impediría campañas sucias y manipuleo de información, democracia
electoral sin democracia económica es en realidad una dictadura
disfrazada. Hemos sido testigos de cómo incluso las leyes emanadas de
esta "democracia" son pisoteadas por sus mismos pregonadores. Tenemos
cinco ejemplos muy claros de esto: 1) Cuando a los trabajadores del
IMSS se les impuso las modificaciones al régimen de jubilaciones y
pensiones, 2) La lucha del pueblo oaxaqueño por tratar de echar al
gobernador, Ulises Ruiz, siendo ésta una persona indeseada para la gran
mayoría de los trabajadores. 3) El fraude que se fragua a expensas de
millones de jóvenes y trabajadores que votaron por Andrés Manuel. 4) La
imposición de una ley de telecomunicaciones mandada hacer por el
consorcio monopólico de Televisa. 5) La libertad de acción que han
tenido los grupos paramilitares que asesinan a maestros y trabajadores
de Oaxaca y ante los cuales sólo los grupos de autodefensa de la APPO
han impedido mayores consecuencias. Es claro que para que una
democracia pueda cubrir las aspiraciones de la mayoría del pueblo
trabajador tiene que liberarse de las bases sostenedoras del sistema de
explotación existente.- Estamos hablando que bajo el capitalismo "la
democracia" se vuelve un instrumento para el que tiene dinero para
comprarla.
Frente a esta perspectiva la única posibilidad para nosotros los
trabajadores, para obtener una verdadera democracia es luchar por las
bases que puedan dar la extensión de una participación conciente de los
trabajadores en el quehacer diario de esta sociedad, un gobierno de los
trabajadores.
El ejemplo de Oaxaca
Todo lo mencionado más arriba acerca de la democracia, lo podemos ver
más claramente en al situación que se está desarrollando en Oaxaca,
punta de lanza de la lucha de clases en nuestro país. El movimiento
comenzó con una demanda muy inmediata, como lo es la posibilidad de
aumentar el gasto en educación, y se ha proyectado, de forma correcta,
a una demanda política mucho más profunda; la caída del gobernador,
donde, incluso, se ha creado una situación de doble poder donde los
trabajadores, por un lado, han retomado la asamblea popular en donde
los maestros, los sindicatos y en general todo el pueblo de Oaxaca ha
podido construir un instrumento democrático para luchar, defenderse de
la represión y reorganizar el poder. El poder del Estado "democrático"
que se erigió a partir de unas elecciones sólo ha servido para
exacerbar las contradicciones dentro de la sociedad oaxaqueña. Ulises
Ruiz creyó en un primer momento que este movimiento no pasaría mucho
más allá de una simple protesta "como todos los años"; sin embargo, el
conflicto ha tomado dimensiones que no se las esperaban ni el gobierno,
ni los mismos dirigentes de los trabajadores. La forma como han actuado
los dirigentes del movimiento ha sido correcta, en el sentido de que
las demandas económicas se tienen que ligar con demandas políticas.
Nosotros los trabajadores, en el marco del capitalismo no podemos tener
una visión estrecha de nuestras demandas. Si la única demanda es el
aumento salarial, aunque se consiga este, mañana la burguesía lo puede
arrebatar con el aumento de los precios de las mercancías, etc. En el
fondo, la única forma de luchar seriamente por reformas es el ligar
estas demandas inmediatas con demandas de transición al socialismo. Si
pudiera existir una posibilidad en el marco del capitalismo, de luchar
por ésta u otra demanda inmediata y estar seguro que poco a poco
podríamos solucionar nuestros problemas, no tendría razón de ser el
Estado (toda esta maquinaria de dominación) pues la burguesía
aceptaría, que en un momento determinado, tendría que ceder sus
riquezas ante las demandas de los trabajadores. Esto sería caer en el
error en el cual cayeron los dirigentes del partido Socialdemócrata
Alemán cuando planteaban que a partir de la lucha por reformas, la
lucha por el socialismo sería a largo plazo y de forma episódica.
Consideraban que si hoy los trabajadores luchaban por mejores salarios,
y mañana luchaban por más aperturas democráticas y pasado por más
cosas, llegaría un momento en que en esta lógica se abriría el camino a
un Estado en donde los trabajadores llegaríamos por métodos
"democráticos" al socialismo. En realidad la burguesía lo que da en un
momento determinado, por la presión de los trabajadores, mañana lo
tratará de recuperar con la otra. Es decir, la lucha que se está
desarrollando en Oaxaca es precisamente la que se tiene que desarrollar
para garantizar que nuestras demandas sean cumplidas, luchar por una
mejora en los niveles de vida tiene que ir ligada a la lucha por un
gobierno de los trabajadores, donde éstos puedan participar activamente
para solucionar todos sus problemas. En Oaxaca, ahora mismo se está
luchando, no tanto por que se cumpla la primera consigna emanada del
movimiento, sino por la liberación de los presos políticos y porque
Ulises Ruiz salga del gobierno; sin embargo, el trasfondo de todo esto
es quién manda y cómo lo hacen. Si la burguesía es la que lleva la
batuta o los trabajadores. El otro problema es la manera en que lo
hacen, si por medio de una institución burocrática y arcaica como lo es
el Estado burgués o la asamblea popular de los trabajadores, la cual
debe convertirse en ejemplo y guía para todos los trabajadores
mexicanos. Hoy el pueblo de Oaxaca, y nos referimos a sus obreros y
campesinos, es culpable ante el Estado burgués del delito de crear algo
capaz de sustituirlo y por lo tanto este comienza a preparar su
aplastamiento. Tratarán de dar un escarmiento; es nuestra obligación el
evitarlo revertir el golpe y llevar Oaxaca a todo México. En Octubre
del 34 el gobierno derechista español logró la derrota de la Comuna de
Asturias pero ello no paró la revolución española. Hoy está por verse
si el estado logra aplastar al heroico pueblo de Oaxaca, antes tendrá
que pasar muchas cosas y muchas batallas.
El papel del Estado
Para Federico Engels, el Estado era un conjunto de
hombres armados, por supuesto no sólo se reduce a esto. Para nosotros
los trabajadores en un periodo de calma social la noción del estado se
vuelve un poco abstracta. Sin embargo, en periodos como estos su
esencia se muestra más clara, el Estado; medios de comunicación,
instituciones de la burguesía, ejército, policía, leyes, etc. adquieren
una dimensión mucho más clara. Ahora no nos quedan dudas de qué lado
están, a quién sirven y cuál es su función. Y precisamente el
clarificar esta posición de los instrumentos de control de la
burguesía, nos sirve para que nosotros los trabajadores discutamos
acerca de lo que nosotros necesitamos para poder desarrollar nuestro
control y la contraofensiva de cara a una respuesta del Estado burgués.
Como hemos explicado más arriba, las últimas luchas han permitido a los
trabajadores sacar unas lecciones preciosas, el parlamento ha
demostrado ser el instrumento por el cual la burguesía
"democráticamente" ha barrido las conquistas de los trabajadores y
reduce a la miseria a las más amplias capas de la sociedad y aquellos
que no estén dispuestos a esas reformas son vituperados por los medios
de comunicación, tachándolos de mugrosos ignorantes e indeseables y con
esto preparando la represión por parte de la PFP o el ejército. Nos es
más fácil comprender la mentira de que el Estado es un árbitro en la
sociedad, en realidad el Estado es un garante de los intereses de los
poderosos el cual utilizan para mantener sometidos a la gran mayoría
de la población. Si queremos acabar con la miseria y la explotación se
tendrá que terminar con este Estado que ha mantenido a flote a la
burguesía. El aparato de represión actual no es tan fuerte como lo
quieren hacer creer los poderosos, ni tampoco ha existido siempre, en
realidad, el estado como lo conocemos ahora es reciente, apenas unos
200 años, que en la historia de la humanidad no es nada. Antes que este
existió el Estado feudal, o el esclavista, etc. que en el fondo tienen
el mismo objetivo, mantener a salvo los intereses de la clase
dominante, y, poco a poco se ha ido perfeccionando hasta conocer lo que
hoy tenemos. Esto no quiere decir que es el mejor para todo el mundo,
ni siquiera que vaya a ser el último. En la historia reciente se han
presentado muestras claras que los trabajadores sí son capaces de
formar un estado de y para los trabajadores, el mejor ejemplo de esto
es la revolución rusa del 17.
Más recientemente los trabajadores dieron muestra de cómo se debe de
organizar la lucha y plantear las bases fundamentales del poder de los
trabajadores, los cabildos abiertos (asambleas) fueron los órganos de
gobierno de los trabajadores, los cuales dirigieron la lucha y
organizaron destacamentos de trabajadores armados para cuidar el orden
en las calles. Construyendo organismos de poder de los trabajadores y
luchando por acabar con los organismos estatales burgueses
estableceremos las bases para que como señaló Marx en Miseria de la
filosofía: "En el transcurso del desarrollo, la clase obrera sustituirá
la antigua sociedad burguesa por una asociación que excluya a las
clases y sus antagonismos; y no existirá ya un poder político
propiamente dicho, pues el poder político es precisamente la expresión
oficial del antagonismo de clase dentro de la sociedad burguesa"
Reformismo y sectarismo
La lucha social en México como nunca antes está dividida en dos grandes
sectores, la izquierda y la derecha se van orientando cada vez más a
sus polos más radicales, por un lado a la transformación de la sociedad
constituyendo órganos de doble poder, pese a que ese proceso apenas
comienza a desarrollarse. Por el otro lado está la derecha buscando a
cualquier precio mantener el estado de cosas, por un lado el partido de
la revolución y por el otro el partido del orden. Por supuesto que en
el seno de cada bando hay divisiones, sobre todo del lado de la
izquierda existen elementos y grupos que en realidad se posicionaron de
forma oportunista en la candidatura de López Obrador y ahora no saben
como zafarse aunque como siempre nunca faltan oportunistas descarados
como Juan Sabinas, a ellos nos referíamos cuando decíamos en la
resolución del 7 de abril: "en el seno de la dirección del PRD existen
sectores que hacen todo lo posible para perder la elección o, en el
caso de que arribe el triunfo, este no signifique más que la
continuación de la misma política burguesa. La infiltración de
políticos priístas se extiende a todos los niveles de dirección, a tal
grado que han desplazado a la tradicional derecha del PRD." La lista de
enemigos del movimiento de los trabajadores dentro de las mismas filas
del PRD es larga, los hay descarados como es el caso de Juan Sabines y
los hay más sutiles, aquéllos que disfrazan su relación con el otro
bando de "relaciones institucionales" como Amalia García o los Cárdenas
como aquéllos que atacan desde una supuesta pureza ideológica. Las
masas actúan con instinto revolucionario, los golpes de la reacción los
han hecho girar a la izquierda cada vez más, al mismo tiempo, está
claro que en el seno de la dirección del movimiento existen dirigentes
honestos que quieren acompañar a las masas hasta el final, entre ellos
tal vez el más consecuente es López Obrador. No obstante, no es
suficiente. Hasta el momento más allá de los discursos de López Obrador
la mayoría de los diputados, senadores y funcionarios del PRD se
preparan no para la lucha "por la transformación de las instituciones
de una forma o de otra, sino a la convivencia dentro del estado, una
dirección así tiene límites que obligan a la necesidad de construir
dentro del mismo movimiento de masas corrientes de opinión y
direcciones revolucionarias acordes a las necesidades de las masas,
decía Marx en el 18 brumario de Luís Bonaparte: "El carácter peculiar
de la socialdemocracia se resume en el hecho de exigir instituciones
democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos,
capital trabajo asalariado, sino para atenuar su antitesis y
convertirla en armonía. Por mucho que difieran las medidas propuestas
para alcanzar este fin, por mucho que se adorne con concepciones más o
menos revolucionarias el contenido siempre es el mismo" El reformismo
es la tendencia política que promueve la lucha gradual en los marcos
del sistema y que aunque dice representar a los trabajadores o al
pueblo nunca llega a conclusiones revolucionarias, para ellos no hay
condiciones, el poderoso es todavía muy fuerte, etc. Hubo un tiempo que
había reformistas que planteaban las reformas como vía para el
socialismo. Ahora la mayoría sólo sostiene un capitalismo más humano
como alternativa, esto es algo así como pedir que los lobos se vuelvan
vegetarianos. La historia está llena de ejemplos que demuestran que los
llamados de los reformistas a "portarse bien" para no provocar a la
reacción por un lado no han evitado que la reacción actué y por otro ha
generado que las masas se preparen para enfrentar la violencia
burguesa. El caso de Salvador Allende, en Chile donde fueron asesinados
más de 3000 activistas de izquierda, es ejemplar en este sentido. El
caso contrario lo podemos encontrar en América Latina en el caso de
Cuba o Venezuela donde se tomaron medidas para desarmar a la reacción y
esto evitó que el pueblo sufriera masacres, por supuesto que los
revolucionarios nunca llamaremos a la violencia; no obstante, siempre
debemos estar listos para enfrentarla. Desde nuestro punto de vista,
las ideas reformistas, que emanan de la manera en la que los pequeños
propietarios ven las cosas, entran en crisis en periodos como los que
enfrentamos. Por supuesto que quieren luchar contra los poderosos, pero
si ello implica ponerse ellos mismos en riesgo, entonces encuentran
todo tipo de argumentos llamando a la legalidad, al raciocinio, a la
responsabilidad. En realidad con ese discurso sólo preparan el telón de
fondo para la represión. Por citar un ejemplo, poco antes de la
ocupación militar de la UNAM Elena Poniatowska firmó junto con otros
elementos un desplegado llamando a liberar a la UNAM. Poco después de
la detención de 500 activistas del CGH que se escudó en ese desplegado
mandó una carta a La Jornada desdiciéndose de su firma. Por supuesto
que para un intelectual es muy fácil justificar la represión antes de
que se dé y luego condenarla en su próximo libro, para las masas que
son las que enfrentan las consecuencias de sus actos en carne propia,
las cosas no son tan simples. Otros más cínicos, si la represión se
desata, no tardarán en citar "ya ven se los dije, eso les pasa por
andar de revoltosos", "la lucha no debió lanzarse". Luchar contra esas
tendencias es una tarea actual, si es que pretendemos construir un
movimiento que se constituya en la base para una auténtica
transformación. No sólo contra los oportunistas descarados a la
"Bejarano", sino contra aquéllos que sinceramente manejan ideas
reformistas sin darse cuenta que con ello también dificultan y
debilitan la lucha por la transformación social. Por supuesto, también
están los otros, aquéllos para quienes la lucha no es demasiado
radical, aquéllos que discuten con un microscopio al respecto de la
pureza de tal o cual acción, o que no se atreven a meterse en la bañera
porque según ellos el agua está o muy caliente o muy fría. Los que
ponen por encima del interés del movimiento general de los
trabajadores, intereses mezquinos "para no perder influencia". En
México el ejemplo más claro de sectarismo lo podemos encontrar en la
"otra campaña" que encabezó el EZLN, es su momento Militante (enero del
2006) señaló: "Ya hemos señalado que aun a pesar de lo que la dirección
del PRD sea, millones de trabajadores se expresarán votando por López
Obrador y ello no los excluirá de próximas luchas, por ello no ayudan
expresiones como:
"no se preocupen tanto de los partidos políticos, de las campañas y los
gobiernos porque ellos no se preocupan por ustedes", Sólo que nos
ofrezcan la Presidencia de la República. Y como ya dije, para ser
Presidente hay que ser pendejo". Con estas declaraciones lo que se
estimula es un enfrentamiento entre trabajadores. No se puede hacer un
llamado a los trabajadores que votarán por López Obrador a que vean más
allá de lo electoral y al mismo tiempo señalar que su voto no servirá
para nada. Así mismo, en cierto modo ese discurso facilita mucho el
trabajo que hace la dirección del PRD para aparecer a los ojos de la
burguesía como buenos chicos del sistema, de hecho las declaraciones de
Marcos son como un certificado de autenticidad." Ante un movimiento que
llevó a 15 millones de trabajadores a expresarse en el terreno
electoral Marcos no tuvo más que insultos y descalificaciones, lo más
patético era que, mientras acusaba a los dirigentes del PRD como
traidores, nunca planteó una alternativa que constituyera una salida
para los millones de trabajadores que pedían entrar en el terreno de la
acción no tanto de los discursos. Este sectarismo orgánico proviene de
una tendencia del EZLN a tratar de separar el problema indígena del
conjunto de los explotados. Para ellos lo importante de la otra campaña
es posicionarse de frente al próximo gobierno más que enfrentarlo. En
suma, su posición es en el fondo conservadora porque parte del hecho de
que el próximo gobierno será "burgués" sin importar quién lo integre.
Un ejemplo de ello es la táctica que ha adoptado para enfrentar la
salvaje represión que sufrieron sus simpatizantes en Atenco, El acto
más importante fue una manifestación justo el día de las elecciones en
el centro de la ciudad. Aparte de ello, lo más "radical" ha sido el
cierre de los caracoles zapatistas. Sin duda la libertad de los presos
políticos debe ser una consigna del movimiento en general y sólo el
derrocamiento del actual gobierno significará su liberación. En cambio,
cerrar los caracoles zapatistas y continuar con los trámites legales lo
único que asegura es una estancia prolongada en la cárcel de luchadores
honestos como los dirigentes del Frente de Defensa de la Tierra de San
Salvador Atenco. A diferencia de ellos las masas insurrectas de Oaxaca
han puesto con sus acciones en aprietos a los reformistas, les han
dicho "vamos a votar por ustedes pero no creemos es sus métodos
nosotros proponemos los nuestros" y con el ejemplo, incluso de una
huelga general de 24 horas, han mostrado un camino que el mismo
movimiento que encabeza el PRD se ha visto en la necesidad de entrar,
es decir, en el de la organización desde abajo en torno a la CND. Los
sabios del hecho consumado podrán ser buenos historiadores o burócratas
pero nunca constructores del futuro.
Sin
duda, los reformistas tratarán la propuesta como siempre lo hacen, es
decir, buscándole cortar las aristas más filosas, nosotros por supuesto
luchamos por convertir la CND en una APPO a nivel nacional.
Dónde está el realismo
Militante en su resolución de abril señalaba: "Y al respecto del
monumental fraude electoral que se está fraguando en contra de AMLO, es
necesario señalar que si el PRD y su candidato se orientaran más
decididamente hacia las demandas del movimiento obrero, en contra de la
represión, etcétera, tendrían todos los elementos necesarios para
neutralizar esta maniobra sucia de la burguesía(...)En el terreno
electoral, no hay una línea divisoria entre un tipo y otro de lucha
pese a los intentos de los dirigentes reformistas por separarlas,
debemos llamar ya a organizarnos en contra de la imposición de Felipe
Calderón como presidente, su llegada significaría un fraude tan grande
como el de Salinas en el 88 y la respuesta en el caso de que se
concrete debe ser tal que su gobierno se vea obligado a dimitir. Por
supuesto, una organización contra el fraude basada en los barrios,
fábricas y escuelas, podría evitarlo y con ello abriría el paso a un
gobierno del PRD, en ese contexto dicha organización tendría que
continuar planteando la unidad de acción entre sindicatos,
organizaciones campesinas , estudiantiles y demás en pos de un
programa que vaya más allá del simple reformismo, es decir, tendría que
luchar por seguir el camino de la revolución que ya han emprendido
diversos pueblos de América Latina. Es importante enfatizar en este
documento, difundido desde el mes de abril y publicado en el número de
militante de mayo, porque expresa de manera indudable que nuestra
perspectiva fue desde ese momento que el gobierno intentaría el fraude
y la necesidad de organizar comités tanto para enfrentarlo como para
prepararnos contra la imposición. El planteamiento en general mantiene
una actualidad candente. Al comparar estas posiciones con lo que
señalaban, tanto algunos dirigentes reformistas y los grupos sectarios,
demuestra la superioridad del método del marxismo con respecto del
impresionismo o el oportunismo. Por supuesto que no basta tener una
idea clara del desarrollo de los acontecimientos sino intervenir en
ellos, sólo de esa forma es posible participar de forma importante en
el proceso cuyo protagonista es el movimiento de los trabajadores del
campo y la ciudad que se desata por doquier en el conjunto del
país. Militante había señalado que no se podía tener ilusiones en las
instituciones de la burguesía. Que sólo mostrando la máxima decisión
con el paro nacional programado el día 28 de junio sería posible
derrotar el fraude antes de que éste se diese pero, según Hernández
Juárez no se quería entorpecer el cierre de campaña de López Obrador,
en realidad al no efectuar la acción de fuerza programada se dio la
confianza suficiente que necesitaban los orquestadores del fraude
dentro de las instituciones electorales para truncar los resultados.
¿Doble poder?
No se puede entender el proceso acontecido en
México y así mismo la reacción de la burguesía sin echar un vistazo al
panorama latinoamericano, desde el estallido del movimiento
insurreccional en Ecuador el 1999, junto con las jornadas en Argentina
en el 2000 y el ascenso de los gobiernos de izquierda en Brasil y
Uruguay. Estos acontecimientos demostraban que el péndulo estaba
girando a la izquierda. Sin duda, los más importantes se desarrollaron
en Venezuela y Bolivia, proceso que por su profundidad son satanizados
por todos los medios de comunicación burgueses y no es para menos, en
ambos se generaron elementos de doble poder y en ambos las clases
trabajadoras estuvieron y están en posibilidades de "transformar las
instituciones" y destruir la "república simulada" por emplear los
términos de López Obrador. Cuando señalamos doble poder nos referimos
al proceso de construcción de organismos representativos de las masas
en los cuales se comienza por organizar la lucha por una serie de
demandas determinadas y se tiene que avanzar mediante el
cuestionamiento del poder de la burguesía y creando los gérmenes de un
poder alternativo. Estas experiencias se han repetido en el marco de
todas las revoluciones, especialmente las proletarias, debido a que
éstas no emplean las instituciones creadas por la burguesía, sino que
tienden a cuestionar su aparato de dominio de clase con un nuevo
aparato que lucha por establecer su propia hegemonía en la sociedad.
Así sucedió con la Comuna de París en 1871, con la revolución Rusa de
1905, la de 1917, con la alemana de 1918, la húngara de 1919, con la
mexicana en 1914, la española en 1936, por citar sólo algunas. En todos
los casos, este nuevo poder se construye mientras aún existe el viejo
régimen y lo destruye o la contrarrevolución termina por barrer el
nuevo poder en ciernes. Es decir, se prepara una batalla definitiva en
la que uno de los bandos prevalece, o la revolución triunfa o la
contrarrevolución la aplasta. En América Latina los ejemplos más
contundentes del desarrollo de embriones de doble poder se encuentran
en torno a los círculos bolivarianos venezolanos y todas las
iniciativas de organización desde los barrios y fábricas que impidieron
el golpe de estado de abril del 2002, que enfrentaron los sabotajes
económicos posteriores y que finalmente derrotaron el referéndum
revocatorio en contra Hugo Chávez en el 2004. La revolución venezolana
tiene como factor a favor, la existencia de un gobierno afín al
proceso, no obstante ello, en cierta medida también ha sido un
obstáculo, en el sentido que los elementos de doble poder no han visto
la necesidad de tomarlo definitivamente existiendo coyunturas
absolutamente favorables para ello, como sucedió en fechas posteriores
tanto al fallido golpe de estado como a la derrota del referéndum
revocatorio. El gobierno de Hugo Chávez es sin duda uno de los más
independientes y cercanos al pueblo de todo América Latina, pero el
estado Venezolano sigue siendo capitalista en la medida de que está
fundado sobre la base de la existencia de la propiedad privada, no sólo
eso, sino que los principales consorcios económicos tradicionales en
Venezuela mantienen su poder y no dudarán en emplearlo en acuerdo con
el imperialismo norteamericano para asestar futuros golpes. Por lo
tanto, el conflicto en Venezuela no termina y el desarrollo de
instrumentos de poder del pueblo trabajador, el cual ha enfrentado
problemas como el de la ocupación y puesta en funcionamiento de algunas
empresas bajo control obrero, continúa siendo fundamental para el
futuro de la revolución venezolana. En el caso de Bolivia el proceso es
un tanto distinto, el movimiento de masas reaccionó ante los intentos
de privatización del agua y comercialización del gas en contra del
gobierno de Sánchez de Losada. Desde el 2003 los conflictos se
continuaron y las masas tuvieron que resistir incluso la represión del
ejército, el cual mató a decenas de trabajadores en los últimos meses
del 2004. Finalmente en el 2005 las masas encabezadas por la Central
Obrera Boliviana y las Juntas Vecinales como la de El Alto lograron
derribar al presidente Sánchez de Losada. En el marco del proceso se
formó una Asamblea Popular, auspiciada por la COB manteniendo como su
bastión la Ciudad de El Alto. En ese marco el doble poder se tradujo en
la formación de una organización de lucha de todos los trabajadores, la
cual enfrentó una especie de Boicot de parte del Movimiento Al
Socialismo de Evo Morales. Una vez que se logró la caída del
presidente, lo cual fue visto como un triunfo para las masas, la
coyuntura de lucha siguiente fue el proceso electoral de diciembre. La
COB como organismo dirigente de la Asamblea Popular tiene la
responsabilidad fundamental de no haber sabido interpretar que sin bien
Evo Morales saboteó la construcción y desarrollo de los organismos de
doble poder que se habían creado, era visto como un instrumento para
sacar de la presidencia a los elementos abiertamente pro imperialistas.
Es paradójico que Cochabamba, uno de los bastiones del MAS participara,
pese al mismo MAS en las luchas del 2004 y 2005 bajo las iniciativas de
la COB mientras que de igual manera El Alto, el baluarte de las
Asambleas Populares votara masivamente a los candidatos del propio MAS
pese al llamado de la COB a no hacerlo. En este marco Evo Morales ganó
las elecciones. Su triunfo fue una derrota para la derecha boliviana
pero, debido a la política de la dirección de la COB, significó el fin
momentáneo de la experiencia de los organismos de doble poder. Se
perdió una gran oportunidad y sin duda la revolución en Bolivia deberá
retomar esa experiencia para procesos futuros.
En México los elementos de doble poder que ya han surgido, y que pueden
desarrollarse o no dependiendo del curso de los acontecimientos y de la
orientación de la dirección, deben retomar atentamente las experiencias
latinoamericanas. En el caso de Oaxaca es claro que la situación ha
cristalizado en una especie de comuna, no obstante, el proceso aún no
está tan avanzado en el resto de país. Lejos de reprochar algo al
movimiento encabezado por el magisterio debemos impulsar a marchas
forzadas generalizar su ejemplo, sólo de esa forma podemos dar pasos
adelante en el proceso revolucionario que ya se ha iniciado y por otro
lado evitar que la burguesía centre sus fuerzas represivas en aplastar
la osadía de los trabajadores oaxaqueños de tomar el cielo por asalto.
La necesidad de una Huelga General
En realidad la experiencia de las luchas de los trabajadores de
América Latina y las de otras partes del mundo son el reflejo del cual
tenemos que aprender, mientras que nuestra clase aprenda de sus errores
y de los del resto del mundo, será mas difícil derrotarlos. En este
sentido el planteamiento de una huelga general en nuestro país, no nada
mas recogería las mejores tradiciones de lucha de clase del
proletariado, sino que al mismo tiempo se plantearía una medida firme
que obligaría a la burguesía a echar atrás el fraude, y desencadenaría
un franco proceso de doble poder y la posibilidad de la toma del poder
por parte de los trabajadores. La última huelga que se vivió en nuestro
país (aparte de los paros cívicos del 86 y 86) fue en pleno proceso
revolucionario, en 1916, cuando el recién formado Sindicato Mexicano de
Electricistas, junto a otras organizaciones de los trabajadores
decidieron lanzarse a la huelga. En realidad, esto es lo que obliga a
retomar en la constitución del 17 las demandas más sentidas del
movimiento obrero, fue palucha lo que consiguió el artículo 3ro, el 27
y el 123. Para que una huelga sea victoriosa se tiene que preparar, la
participación de los trabajadores en asambleas en los centros de
trabajo, en los mítines en plazas públicas y en mercados son
fundamentales. Basarnos en los métodos de los trabajadores, como lo es
el centralismo democrático, queremos decir una máxima libertad en la
discusión y después se lleva a la votación y ante el resultado de ésta,
la máxima unidad en la acción, ésa es la verdadera democracia y éste es
el único método con el que los trabajadores podemos impulsar una huelga
general victoriosa. Los encargados de impulsar estas asambleas tendrán
que ser comités de trabajadores que se creen en cada una de los lugares
de trabajo, no necesariamente tendrían que estar integrados por los
responsables sindicales, sino por los trabajadores más arrojados y con
una claridad política más avanzada, estos serían los estados mayores de
la lucha que tendrían que estar coordinados de forma general por una
asamblea de representantes de comités. Con esta acción demostraríamos
quién tiene la fuerza en esta sociedad, daríamos un duro golpe, en
general, al estado capitalista, en realidad la huelga implica una
agudización y perfeccionamiento de la organización de los trabajadores
y por el otro, mientras más grande sea el acatamiento de ésta, la
desorganización del estado capitalista será mayor. Dialécticamente, en
el momento en que nos estemos organizando mejor, desorganicemos el
aparato de represión de nuestros enemigos de clase.
Los comités de autodefensa y un llamado al ejército
Muchos de los dirigentes de los sindicatos dirán
que una huelga haría que el ejército se movilizara en contra del
movimiento y reprimiera a los trabajadores. Sin embargo, ver de una
forma mecánica la actuación del ejército y de la policía en un periodo
en donde las conciencias cambian rápidamente es un error. Es cierto que
el ejército y en general los cuerpos de represión que utiliza el estado
son preparados psicológicamente para reprimir movimientos sociales, en
este sentido la primer reacción de la tropa será la de tratar de
obedecer a sus superiores; sin embargo, los trabajadores tendríamos que
orientar una buena parte de nuestra propaganda a las filas del ejército
y de la policía, tenemos que llamar a que se sumen al movimiento con
sus demandas y al mismo tiempo que comprendan que esta lucha, al final
de cuentas, es su lucha, la de los oprimidos. En nuestro país la
descomposición del ejército es brutal, el 50% de los soldados rasos han
desertado en el lapso de 6 años, muchos de los soldados rasos votaron
por AMLO, hay simpatías de ciertos sectores del ejército por el
movimiento, tenemos que hacer que esa simpatía se transforme en
organización e insubordinación. Además de la campaña de propaganda,
ésta tiene que ir acompañada de una respuesta firme por parte del
movimiento a cada intentona de violencia por parte del Estado. Nadie en
su sano juicio puede estar de acuerdo con la violencia; sin embargo,
tampoco nadie en su sano juicio estaría de acuerdo que si se te golpea
por estar luchando por tus derechos se tenga que poner la otra
mejilla. El argumento de: "los que se movilizan provocan la represión"
sólo justifican la explotación de los trabajadores, es más, no hay nada
más legítimo que la lucha por tratar de solucionar los problemas más
vitales de tu familia y en general del pueblo. Los que sí ejercen la
violencia de forma sistemática son los que controlan los medios de
producción, los capitalistas dueños del gobierno, los salarios de
hambre, la represión, las violaciones a las compañeras de Atenco, etc.
eso es violencia y nosotros no podemos poner la otra mejilla para
recibir más fregadazos. Lo que tenemos que explicar es que si estamos
bien organizados, cualquier conato de violencia originado por el Estado
será ordenadamente respondido y con esto estemos resguardando la
seguridad de nuestros compañeros.
Para que esto tenga un efecto mejor, se tendrían que conformar comités
de autodefensa en cada fábrica, escuela, barrio, etc. y estos se
tendrán que encargar de la seguridad en manifestaciones y huelgas. Ésta
es la única forma de poder avanzar hacia nuestros objetivo.
Perspectivas para la revolución mexicana
Como hemos señalado en múltiples ocasiones es un error confundir el
primer mes de un embarazo con el último, no obstante sería mucho peor
no reconocer el proceso mismo de la gestación. No se trata de señalar
que mañana a las 10:00 de la mañana el poder obrero estará instalado en
el palacio nacional. Lo que es perfectamente un hecho es que ha abierto
una oportunidad histórica para que las masas de trabajadores mexicanos
luchen no sólo por sus demandas más inmediatas sino que derroquen el
poder de la burguesía. ¿Cuánto tiempo y cómo se desarrollarán los
acontecimientos? No es un asunto que podemos predecir con certeza en la
medida que nos encontramos ante un proceso vivo que se desarrolla y
muchos de los elementos que incidirán su desenlace aún no se muestran
en la superficie.
No basta con proclamar a los cuatro vientos que el parlamentarismo
está caduco y que no sirve, como lo hacen los sectarios. Muchos podrán
argumentar en el sentido de que no se ha desatado ningún proceso
revolucionario y con ello evadir la inmensa responsabilidad que los
trabajadores mexicanos se han echado a sus espaldas.
Si una organización revolucionaria no es capaz de mirar no sólo el
estado de un proceso sino además señalar claramente el rumbo principal
de los acontecimientos para insertarse de forma positiva en el proceso
no será digna de llamarse revolucionaria.
Lo más importante de la situación actual es que están dadas todas las
condiciones para que el proceso revolucionario se desarrolle, lo único
que hace falta es una dirección dispuesta a ir hasta las últimas
consecuencias. La clase obrera ya ha demostrado con la muerte de varios
compañeros que la disposición a la lucha está, que es capaz de
enfrentar los retos más duros y salir adelante pero no es suficiente.
Es necesaria una dirección que canalice ese ímpetu a la consolidación
de un doble poder.
Ya se ha convocado a la Convención Nacional Democrática, medida 100%
correcta, las masas ya discuten representantes y se preparan para
intervenir. López Obrador y los dirigentes del PRD deberían extender el
llamado a la organización a bajos rangos de la tropa. No debe haber
ninguna confianza en las instituciones de la burguesía, ya sea el
Tribunal Electoral o la Suprema Corte, se debe iniciar la preparación
junto con los sindicatos de una huelga general de 24 horas como medida
para impedir la toma de posesión de Calderón. En este proceso las masas
se darían cuenta de la fuerza que tienen y los comités de la convención
actuarían como verdaderos órganos de lucha
En el marco de avances y retrocesos un gobierno de Calderón se vería
suspendido en el aire, a la larga, la idea tanto de la huelga general
como la de constituir órganos de poder, tal vez en función de la CND
irá creciendo. No podemos descartar, si la oportunidad se deja pasar,
que la CND pase a convertirse en un frente en torno al PRD y a López
Obrador y pierda el potencial carácter de poder alternativo que en
estos momentos tiene. En todo como sea significaría un paso adelante
sostenerla como frente de unidad de acción y espacio para la defensa
del programa revolucionario. En ese marco debemos combatir la idea de
nombrar una presidencia paralela o en rebeldía, en el fondo esos sólo
son autoengaños que desvían del objetivo principal de estos momentos
que debe ser la caída del Gobierno panista. La instauración de un
gobierno provisional puede ser positiva en la medida de que éste sea
enteramente revolucionario y no producto de pactos de unidad nacional o
de acuerdos copulares. En ese contexto, incluso en el actual pudieran
surgir los llamados a una Constituyente. Por supuesto que esto en el
fondo sólo sería una medida para re-fundar un estado capitalista, la
única tarea que un gobierno provisional revolucionario debe emprender
será el traspaso del poder a los órganos de poder de los trabajadores
llámense asambleas populares o Comités de la CND. Después de eso, una
vez que los trabajadores controlemos democráticamente tanto el gobierno
como las principales palancas económicas, sólo entonces podremos pensar
en constituyentes, en ese marco será la base para fundar un nuevo
estado de democracia obrera y no darle nuevos bríos al capitalismo.
Como hemos visto los procesos latinoamericanos están marcados por la
incapacidad de la burguesía para dar golpes definitivos al movimiento,
como lo fue temporalmente la dictadura militar. Al mismo tiempo la
falta de una dirección revolucionaria ha impedido derribar los aparatos
de estado de la burguesía e imponer el poder de los trabajadores.
Será aún necesario para las masas el vivir procesos de lucha y acumular
más experiencia para ir construyendo las direcciones dignas de las
necesidades actuales. Lo verdaderamente importante es que la fuerza del
movimiento obrero es mayor que ayer, que su voluntad de lucha no ha
menguado y que una derrota contundente que lo pueda poner en desbandada
no se presenta. Sea como sea el movimiento será más fuerte que antes de
Fox y la tendencia del gobierno de la burguesía es que su situación se
hará cada día más precaria. A la larga la salida revolucionaria será la
única que permitirá un futuro para los trabajadores de México y el
mundo. Haremos historia, nuestra generación verá el triunfo en éste o
en cualquier otro país de América Latina y seremos testigos de la
edificación de un mundo donde quepan muchos mundos, con la condición de
que la explotación del hombre por el hombre y las fronteras nacionales
estarán fuera del orden del día. Trotsky decía que la verdadera
felicidad del hombre no se encuentra en el disfrute del presente sino
en la construcción del porvenir. En ese sentido podemos sentirnos
orgullosos de los tiempos en los que nos ha tocado combatir e invitamos
a todo joven y trabajador conciente a que se sume a este esfuerzo y
luchar por un futuro socialista.
México 27 de agosto de 2006
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