El golpe de Estado en Honduras

Esta mañana del 28 de junio, muy temprano, hemos recibido la noticia de lo que, para decirlo parafraseando al escritor García Márquez, fue la culminación de “una crónica de un golpe anunciado”.

Durante esta última semana se ha venido dando la agudización de una pulseada entre los sectores más reaccionarios de la burguesía hondureña y sectores reformistas de esa misma burguesía, representados por el presidente Manuel Zelaya, no hay que olvidar que el propio presidente proviene del sector empresarial hondureño (el mismo que hoy está participando abiertamente en el golpe), que por el momento, y gracias al control que esos sectores reaccionarios tienen sobre el aparato represor del Estado burgués, parece haberse decantado la situación a su favor.

Un poco de historia

El presidente Manuel Zelaya ganó las elecciones presidenciales de Honduras del 27 de noviembre de 2005 al frente del partido Liberal, uno de los dos partidos, junto con el Conservador, el cual posteriormente fue sustituido por el partido Nacional de Honduras en 1918, que se han repartido el poder en Honduras prácticamente desde la independencia en 1823, con los correspondientes intervalos de dictaduras militares, como buen país latinoamericano que es. “El partido Liberal Hondureño fue creado en 1891 y es, por lo tanto, el partido político más antiguo de Honduras. Luego, entre 1916 y 1919 se produce una escisión descontenta del partido Liberal que acaba por fundar el partido Nacional de Honduras. Ambas organizaciones políticas nacieron como herramientas de los intereses de las compañías bananeras estadounidenses (United Fruit Company y Cuyamel Fruit). A pesar de su temprana constitución como organizaciones estables, su carácter no dejaba de estar signado por un sistema político y social oligárquico caracterizado por prácticas clientelares fuertemente arraigadas (Ajenjo Fresno, 2001:188)”(1). La historia de Honduras se desarrolló desde 1929 hasta 1970 bajo la sombra de la United Fruit Company (Mamá Yunay) que la convirtió en una república bananera, la cual dio paso a su vez, a partir de ese año, a la empresa Chiquita Brands (empresa vinculada a George Bush) que mantuvo la ingerencia sobre los distintos gobiernos hondureños. Esta intervención permanente de Honduras por parte del imperio norteamericano hizo de ella una plataforma permanente de agresión a cualquier proceso revolucionario que surgiera en Centro América y el Caribe. No olvidar que desde Honduras partió en 1961 el ataque mercenario contra la Revolución Cubana que fue derrotado en Playa Girón, e, igualmente, desde territorio hondureño se desarrolló toda la guerra imperialista en contra de Nicaragua a través de los contras en los años 80 para derrocar a la Revolución Sandinista.

En estas elecciones de 2005, Zelaya ganó la presidencia de la república con el 28% del electorado, el partido Liberal ganó 62 escaños y el partido Nacional 55. El programa con el que el partido Liberal ganó las elecciones del año 2005 fue un programa enmarcado dentro de una línea de liberalismo económico definida como “liberalismo progresista” el cual “promueve la prosecución de la libertad política en el campo económico social, defendiendo derechos ciudadanos en su sentido amplio y extendiendo la igualdad de oportunidades económicas y sociales como condición para ejercer la libertad política. Para ello, busca armonizar el funcionamiento de un mercado libre con un rol regulador del Estado, a fin de garantizar la competencia y corregir desigualdades”.

En los Estatutos del partido Liberal, en el apartado de Principios ideológicos, el artículo 6 “postula como principio fundamental la inclusión social y, por ende, se reconoce el crecimiento económico con equidad social como regla que debe regir la economía nacional; y debe presidir el ejercicio de las libertades económicas, de iniciativa, de inversión, de comercio, de competitividad, de contratación y de empresa, de modo que la producción económica responda a los conceptos de desarrollo sostenible, asegurando la distribución equitativa de la riqueza” (2).

En su primer año de gobierno, Manuel Zelaya tuvo que enfrentar algunas protestas sociales, sobre todo en el sector magisterial, sin embargo, a partir del año 2007, como consecuencia de los problemas que se le estaban generando por el aumento y escasez de combustible, se acerca, en un primer momento, a Petrocaribe, y a finales de ese año, en un nuevo giro de corte progresista, solicita su ingreso al sistema de integración regional Alba. Estas medidas, unidas a las luchas internas por el poder dentro de la propia burguesía hondureña, profundizaron una división a la cual, lógicamente, no ha escapado el propio partido Liberal de Zelaya. La lucha por la candidatura del partido Liberal para las próximas elecciones presidenciales ha generado la ruptura entre el presidente Zelaya y el vicepresidente Elvin Santos. Éste último renunció a su cargo para poder presentarse como aspirante en la consulta interna que se realizó en diciembre del año pasado, sin embargo, al no ser aceptada ésta por el congreso tuvo que presentar un candidato alterno, Mauricio Villeda, quien ganó la interna y, que luego de solucionado el impace en el congreso, declinó a favor de Santos para que fuera éste quien finalmente quedara investido como candidato del partido Liberal para las elecciones de noviembre de 2009. Elvin Santos es un claro representante de la burguesía hondureña, “Santos es un acaudalado ingeniero de 45 años, propietario, junto a su padre, de un emporio de la construcción y de bienes raíces”(3). Conocido su triunfo en las internas, Villegas declaró: “Honduras tiene ya una infraestructura definida que es hacia Estados Unidos”, expresó Villeda en una entrevista de prensa conjunta con Santos, al rechazar la presencia de Honduras en el Alba”(3). El rival de Villeda en las internas del partido Liberal fue el empresario del transporte, Roberto Micheletti, quien luego pactó el apoyo a la candidatura de Santos a cambio de la presidencia del partido Liberal. Esto generó nuevos roces con el presidente Zelaya. “El presidente Manuel Zelaya calificó de "dictador" al candidato presidencial liberal, Elvin Santos, por seleccionar a Roberto Micheletti como titular del Partido Liberal (PL). Micheletti tomó posesión del PL en la convención del partido el fin de semana pasado, lo que a juicio de Zelaya viola los estatutos de la institución porque éste es presidente del Congreso Nacional y su corriente no salió ganadora en los comicios internos para ese cargo. "Es una imposición a la espalda del pueblo, traicionando al pueblo y en ese debe de llamar a las bases del partido, porque por ejemplo, lo que dio es un patrón de dictador", expresó el gobernante. Recordó que Santos pidió el voto para su sustituto en las primarias, Mauricio Villeda, mientras conseguía su habilitación, "pero lo que no le explicó al pueblo que al votar por él estaba votando por Micheletti"(4). Hasta ese momento la presidenta del partido Liberal era la actual canciller Patricia Rodas.

Como decíamos antes, el rechazo a las medidas reformistas de Zelaya abarcó a toda la burguesía hondureña. Cerraron filas en este frente, además de los políticos burgueses, los empresarios reunidos en el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y la jerarquía de la iglesia católica. “El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Amílcar Bulnes, denunció en el marco de una conferencia de prensa que existe un sector político, que conspira de manera permanente en contra de las personas que mantienen el aparato productivo del país. “Ya es tiempo que nuestra clase política, que se nutre con la riqueza y de la generación de empleo, adopte una actitud responsable”, indicó” (5). Estas declaraciones se hicieron en medio de una confrontación entre el gobierno y los capitalistas por un aumento salarial que estaba proponiendo el gobierno. Cuando el ajuste salarial se hizo efectivo estos personajes no se quedaron con los brazos cruzados y simplemente se dieron a la tarea de dejar en la calle a miles de trabajadores. El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), “reveló recientemente que unas 100.000 personas han perdido sus puestos de trabajo por el ajuste al salario mínimo -5.500 lempiras mensuales para el sector urbano y 4.055 para el área rural” (6). Por fin, ¿qué es lo que generan estos tránsfugas, empleo o desempleo? Mientras, la medieval iglesia católica enfilaba sus baterías contra la Revolución Venezolana. El obispo auxiliar de Tegucigalpa, Darwin Andino, manifestó este 26 de junio que “en los últimos acontecimientos y la crisis política creada en el país, “veo la mano de Hugo Chávez en todo, el país no se puede entregar al chavismo ni a nadie, queremos ser libres e independientes”” (6). Demás está decir que la unidad de estos sectores reaccionarios ha sido total en contra de la adhesión de Honduras al Alba o a cualquier acercamiento a los gobiernos progresistas de América Latina.

La consulta de Zelaya

En medio de esta lucha por el poder y con la correlación de fuerzas desfavorable en su propio partido, Manuel Zelaya decidió apostar por el creciente apoyo que ha estado recibiendo del pueblo hondureño gracias a las medidas reformistas que rechaza la burguesía. Plantea, entonces, un modelo que comenzó en Venezuela y que luego se repitió en Bolivia y Ecuador: la asamblea constituyente. Pero Manuel Zelaya no es Hugo Chávez, ni Evo Morales, ni Rafael Correa, es un empresario que, evidentemente, tiene más olfato político que la momificada burguesía hondureña y comprende que si no se hacen cambios de corte reformista en el gobierno burgués, la revolución tarde o temprano llegará a Honduras y los dejará a todos “sin el chivo y el mecate”, como se dice en Venezuela. Por ello, además, que sabe que no puede ir muy rápido porque no tiene el apoyo político de su clase y, como reformista que es, duda y desconfía de la fuerza del pueblo, se decide por la tibia medida de realizar una consulta popular que, como él mismo ha dicho, no es vinculante, se trata de una especie de encuesta. No obstante, también sabe que en caso de triunfar en esta consulta ello le daría una base política, que hoy no tiene, que le permitiría enfrentar con más posibilidades de éxito esta pulseada por el poder en Honduras. Zelaya no es tonto, ha participado de varias actividades de masas junto al presidente Chávez y se ha dado cuenta del poder que éstas tienen, pero para conquistarlas debe ponerse en sintonía con sus aspiraciones reivindicativas. Hasta ahora ha hablado de “una "revolución pacífica" para promover la "democracia participativa" y darle la palabra a los sectores más pobres”.

La pregunta que estaba planteada hacer en la consulta era: "¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que apruebe una Constitución política?". Si el resultado era favorable se le presentaría al Congreso para que éste decidiera la convocatoria de un referéndum el mismo día 29 de noviembre en el cual se celebrarán las elecciones generales. Si esto se realizaba y luego se convocaba a una asamblea constituyente, el sector de Manuel Zelaya iba a dar la pelea en ésta para que se aprobara la reelección presidencial que le permitiría regresar al poder en el siguiente período.

Un golpe de estilo tradicional

La burguesía no tiene ningún problema en romper con su propia legalidad cuando ya no le sirve, lo ha hecho infinidad de veces a lo largo de la historia. La pulseada de Zelaya con todos estos sectores de la burguesía fue in crescendo. El 25 de junio “el propio Partido Liberal, al cual pertenece el gobernante Manuel Zelaya, le ha dado las espaldas y se ha visto en la obligación de pedirle que respete el orden democrático… Advierte que el Poder Judicial dejó en suspenso legalmente la llamada “consulta ciudadana, encuesta de opinión o cuarta urna” posición que ha sido respaldada por el Ministerio Público, la Procuraduría General de la República y la Sociedad Civil organizada. Ratifica que Honduras es un Estado de Derecho en el cual prima la majestad de la ley por sobre cualquier interés particular o de grupo. “El Partido Liberal de Honduras, como expresión política de la sociedad hondureña, tiene entre otros objetivos: el respeto absoluto a la Constitución de la República y demás leyes, así como la formación cívica del pueblo hondureño para desarrollar un profundo sentido de patria e identidad nacional. Que el Partido Liberal de Honduras se fundamenta en la soberanía del pueblo, asume el legado de sus fundadores en la lucha permanente contra cualquier forma de tiranía y defiende los principios democráticos” (7); “la Iglesia Católica de Honduras no apoya la consulta ilegal promovida por el presidente Manuel Zelaya, luego que él lo afirmara anoche en cadena nacional. "Decir que la Iglesia Católica (apoya la encuesta) es manipular la iglesia, y dentro de la iglesia soy obispo auxiliar de Tegucigalpa y no puedo verme yo que como obispo apoyo algo ilegal, el cristiano no apoya algo ilegal, debe apoyar lo legítimo", dijo. "No quiero decir que estamos apoyando al presidente en esta consulta, sí vemos todo el proceso que no se ha apegado a la ley", señaló el líder católico al calificar como "algo ilegitimo", las acciones tomadas por el mandatario hondureño "dados los hechos que han dado hoy de violencia de parte del Gobierno"” (6). “La Unión Cívica Democrática, que agrupa a empresarios, políticos de oposición, iglesias y otros sectores, dijo a través de una vocera que la consulta que promueve Zelaya "es una farsa" y pidió a los hondureños que no fueran "parte de lo ilegal"… La iniciativa de Zelaya es rechazada también por organismos gubernamentales como el Ministerio Público, el Tribunal Supremo Electoral, el Congreso y la Corte Suprema. Los objetores de la consulta argumentan que es anticonstitucional porque no será supervisada por el Tribunal Supremo Electoral y que Zelaya se expone a penas de 15 a 20 años de prisión por violar la Carta Magna.” (8). Toda la burguesía unida para no permitir que se aflojara en lo más mínimo el férreo control que ejerce sobre la sociedad hondureña.

La noche del miércoles 24, el presidente Zelaya destituye al general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, y acepta la renuncia de Edmundo Orellana, ministro de la defensa, ya que ambos se negaron a cumplir la orden presidencial de distribuir el material electoral. Ese jueves, en la mañana la magistrada Rosalinda Cruz, en nombre de la Corte Suprema de Justicia, ordena la restitución en su cargo del general Romeo Vásquez. Zelaya anuncia en cadena de radio y televisión: "quiero convocar para el día de mañana en Casa presidencial a partir de las 12 del día, a los sectores sociales, a los diferentes sectores del país que quieran acompañarnos y al pueblo, para tomar decisiones en pro del desarrollo y de la democracia hondureña" (9). La respuesta de la burguesía no se hace esperar: “El pleno del Tribunal Supremo Electoral (TSE) interpuso en horas del mediodía de este jueves en el Ministerio Público una denuncia para que esta institución proceda de inmediato a decomisar toda la logística referente a la celebración de la encuesta de opinión que el Poder Ejecutivo planear realizar el próximo domingo. Tras la denuncia, el fiscal general Jorge Alberto Rubí ordenó la integración de un equipo de fiscales encabezado por Henry Salgado, titular de la Fiscalía Contra la Corrupción para que en conjunto con el TSE procediera a la incautación del material””(10). Posiblemente, ésta haya sido la última advertencia de la burguesía a Zelaya para que retrocediera en sus pretensiones, cuando el presidente hondureño se va con sus seguidores a los cuarteles a retirar las urnas electorales para la consulta, prácticamente, sella su suerte. A partir de ese momento se activan todos los mecanismos del golpe de Estado. Un golpe al mejor estilo gorila del siglo XX en América Latina. Secuestro del presidente y expulsión del país, el ejército en las calles, cierre del canal de televisión del Estado y los medios de difusión de la burguesía transmitiendo comiquitas y partidos de fútbol, los empresarios privados, dueños de las empresas que distribuyen la energía eléctrica y los servicios de telefonía, cortando estos servicios, la iglesia bendiciendo a los golpistas, el congreso del Estado burgués en pleno, salvo los miembros del partido de izquierda Unificación Democrática, justificando el golpe y nombrando un nuevo presidente de entre sus miembros, paradójicamente, un correligionario de Zelaya, el empresario Roberto Micheletti, detención de miembros del gobierno y del movimiento popular. Sólo han faltado los fusilados y los desaparecidos, por lo menos hasta ahora, y esto no por falta de ganas de los golpistas sino porque la situación internacional ha cambiado un poco con respecto a los años 70. Otro elemento que también ha cambiado, a partir de la derrota del golpe de Estado de abril de 2002 en Venezuela, es la participación del pueblo en la calle para enfrentar el golpe.

¿Qué ocurrirá finalmente? El golpe no tiene posibilidades de sobrevivir, no estamos en los años 70 ni 80, las condiciones externas le son adversas y al final será derrotado, sólo es cuestión de tiempo, y pensamos que de muy poco tiempo. En este momento ha sido repudiado por casi todos los gobiernos latinoamericanos, por organismos multinacionales como la OEA, la Unión Europea, la ONU, etc. Hasta el propio gobierno de EEUU se ha tenido que deslindar de los golpistas en boca de su enviado para América Latina, Thomas Shanon, aunque esto no implique el que no haya habido sectores del aparato gubernamental norteamericano involucrados en el golpe. El movimiento golpista de la burguesía se ve de esta forma hasta torpe y producto de una mezcla de soberbia y de incomprensión de la realidad mundial.

Movimientos populares y sindicales han creado un frente cívico patriótico para enfrentar el golpe de Estado, donde entre otros se encuentran los trabajadores del sector público y la Central General de Trabajadores (CGT). Estos sectores están convocando una huelga general a partir del lunes 29 de junio. “La representante del Sindicato de Trabajadores de Registro Nacional de Personas, Maritza Somoza, informó que la iniciativa está respaldada por todos los trabajadores del país centroamericano, las confederaciones y organizaciones del ámbito laboral de Honduras… Somoza destacó que el sector laboral del país posee una profunda motivación para respaldar al Presidente Constitucional de Honduras, debido a que el gobierno de Zelaya ha sido el único que ha otorgado dignidad a los trabajadores hondureños. "Es primera vez que un Presidente nos ha dado dignidad", enfatizó Somoza, quién además destacó que en respuesta a esa condición digna reivindicadora otorgado por el gobierno constitucional de Manuel Zelaya, la bandera del pueblo hondureño ahora será la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. Al respecto, refirió: "La bandera del pueblo hondureño ya no será la consulta, en la cual estábamos participando de manera simbólica, sino que ahora será la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente... Porque ahora lo que queremos es un gobierno que esté directamente en manos del pueblo".” (11). Se verá entonces la fuerza del movimiento obrero hondureño en esta circunstancia, pero también es interesante lo que dice la dirigente sindical Somoza, ante la subida en la apuesta de la burguesía, también el movimiento popular sube la suya y ya están planteando que no irán a una consulta para saber si se hace o no un llamamiento a una asamblea constituyente, sino que ahora van a luchar directamente por su realización. Sabemos que ésta no es la solución a los problemas del pueblo hondureño, pero en la actual situación, sin una dirección revolucionaria que plantee otras metas, es un salto cualitativo para las masas que las conecta con el sentimiento revolucionario que se vive en toda Latinoamérica, y que, seguramente, sólo será un peldaño que las lleve a objetivos superiores.

El Estado y la revolución

El presidente Manuel Zelaya no es un revolucionario, apenas es un reformista tímido, es un hombre que pertenece a la clase burguesa que ha intentado realizar algunas pequeñas reformas, pero hasta eso es insoportable para la burguesía hondureña, una de las más recalcitrantes del continente, posiblemente, al nivel de la colombiana. Los reformistas de todo el mundo están asombrados y no entienden lo que está pasando, hablan de un “golpe militar con apoyo de la derecha”, esto es un error, se trata de un golpe de la derecha, de la burguesía, utilizando su brazo militar: el ejército del Estado burgués, como en su momento lo hizo la burguesía chilena cuando utilizó a Pinochet para acabar con el gobierno de Allende, por ejemplo. El propio presidente Zelaya confesaba: “Yo creí que habíamos superado estos procedimientos del pasado… Yo soy el presidente que más ha ayudado a los militares y me pagan con una traición”. Hacen llamados a los golpistas, a su buena fe. Luego, el presidente costarricense, Oscar Arias, reflexionaba: “Las instituciones democráticas en América Latina siguen siendo frágiles”. Sólo los marxistas comprendemos lo que realmente ocurre y, por lo tanto, no nos sorprendemos por ello.

En 1872, los comuneros de París dieron una gran lección al proletariado mundial al verificar en la práctica que es imposible para los trabajadores, para las masas, construir una nueva sociedad, una sociedad socialista, utilizando la vieja estructura burguesa del Estado, pero no sólo comprobaron esta verdad sino que, además, formularon los principios sobre los cuales deberá asentarse esa nueva sociedad. Posteriormente, poco antes de la toma del poder por el proletariado ruso en 1917, fue Lenin el que retomó el tema y lo desarrolló de una forma extraordinaria en El Estado y la Revolución. Decimos esto, porque el golpe de Estado que se dio en Honduras, más allá que el gobierno derrocado no haya sido un gobierno revolucionario, es una buena demostración de la forma en que la burguesía sabe utilizar a la perfección una estructura de Estado que le cae a la perfección como anillo al dedo, pero que cuando son los trabajadores los que intentan emplearlo se les convierte en una traba infranqueable para realizar sus intereses. En Honduras, como decíamos antes, todas las instituciones que constituyen el Estado burgués: el poder legislativo, el poder judicial, el aparato represivo, así como otras que conforman la superestructura ideológica de dicho Estado como la iglesia, los medios de comunicación, todos se activaron con la precisión de una gran maquinaria de relojería para impedir cualquier acción que pusiera en peligro el control monopólico que ejerce la burguesía sobre esa sociedad.

En el II Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas, realizado en Caracas entre el 25 y el 27 de junio, se trató el tema de la criminalización y represión de los trabajadores que toman empresas cerradas para defender su derecho al trabajo y a la vida por parte del Estado burgués. También en estos casos la maquinaria burguesa es ágil y efectiva, y cumple su función a la medida, sino preguntarle a los trabajadores de la empresa Mitsubishi en Barcelona, Estado Anzoátegui, que pagaron con la vida de dos trabajadores la efectividad de esta maquinaria asesina, y esto se ha venido repitiendo desde que la humanidad se dividió en clases sociales y al día de hoy lo continúan sufriendo las clases explotadas a lo largo y ancho de la Tierra ¿Qué otra prueba, qué otra evidencia necesitan los trabajadores del mundo, los pueblos del mundo, que una de las primeras tareas de la revolución en cualquier lugar debe ser desmontar las estructuras del Estado burgués, comenzando por su aparato represivo? Cuántos trabajadores más deben morir, cuántos sueños más deben ser destruidos para que se entienda esta verdad. Las armas deben estar en manos del pueblo, de los trabajadores. Los ejércitos profesionales, las policías profesionales, sólo sirven para defender los intereses de la burguesía y para aplastar a las mayorías explotadas. El presidente Chávez dijo en algún momento que este era también un golpe contra Venezuela y el Alba, y tiene razón. La revolución bolivariana debería verse en este espejo y emprender de una buena vez el desmantelamiento de la estructura del estado burgués.

 

(1) “El proceso de selección de los candidatos a diputados en el partido Liberal de Honduras en 2005”, Margarita C. Batlle

(2) Estatutos del partido Liberal de Honduras

(3) Candidatos que pretenden sacar al país del Alba, dunia, Dic 1,2008

(4) Zelaya acusa a Elvin Santos de “dictador”, División en el Partido Liberal, 21.04.09, Redacción: diario@elheraldo.hn

(5) Cohep pide que no se “conspire” en contra de los empresarios, , 23.04.09 - Iván Vásquez: ivan.vasquez@elheraldo.hn

(6) Iglesia Católica aclara que no apoya consulta ilegal, 26.06.09 - Actualizado: 26.06.09 12:55pm - Redacción: redaccion@laprensa.hn

(7) Partido Liberal le da la espalda a Manuel Zelaya, 26.06.09 - Actualizado: 26.06.09, Norma Pineda. Redacción La Prensa: norma.pineda@laprensa.hn

(8) Boicot opositor a la consulta de Zelaya (lanacion.com)

(9) Corte Suprema de Honduras restituye a jefe de FF.AA. removido por Zelaya (Aporrea.org / TeleSUR)

(10) (VIDEO) La derecha quiere un 11 de abril en Honduras: Presidente Zelaya denuncia Golpe de Estado en su contra (Aporrea,org / TeleSUR YVKE Mundial)

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