Aguarda apenas una semana la investidura de Rajoy en el Congreso de los Diputados donde, con total seguridad, el grupo parlamentario socialista –de una forma u otra– avalará la formación de un nuevo gobierno del PP. Esto abre una nueva situación política en el país, que enfrentará a Unidos Podemos ante un desafío histórico.

Las mujeres polacas llevaron a cabo magníficas manifestaciones y huelgas en todo el país el pasado lunes 3 de octubre. Es una lucha contra un proyecto de ley que prohibiría el aborto en todas las circunstancias, incluso en casos de violación, incesto o peligro para la vida de la madre. Incluso en este país, donde la Iglesia Católica es tan poderosa, y donde el partido de derecha “Ley y Justicia” llegó al poder hace apenas un año, el espíritu de lucha que ha surgido es vivo y explosivo.

La dimisión de Pedro Sánchez de la secretaría general del PSOE, tras el golpe palaciego organizado por el ala más derechista del partido, coloca al partido socialista en la crisis más grave desde 1979, cuando Felipe González impuso el abandono del marxismo del ideario del partido. Pero entonces, el grueso del aparato estaba firmemente unido y los militantes y votantes mantenían, pese a todo, altas expectativas en el futuro del PSOE. Hoy, en cambio, el aparato está seriamente fracturado, el partido tiene una base militante mucho más reducida y el menor apoyo social de toda su historia, y las capas más vibrantes y honestas que permanecen de su militancia y electorado han percibido este golpe como una traición y un apoyo a la investidura del gobierno de Rajoy. Unidos Podemos debe sacar las conclusiones correctas de todo esto.

Las elecciones autonómicas en Galicia y Euskadi han dado la victoria a los partidos gobernantes en ambas comunidades, al PP con mayoría absoluta y al PNV con una mayoría destacada, respectivamente. Ambos aumentaron sus votos y porcentajes con relación a las elecciones generales del 26J y a las elecciones autonómicas de 2012. La clase dominante española no ha ocultado su satisfacción por estos resultados. Ambos partidos fueron promocionados fuertemente por los medios de comunicación burgueses durante la campaña electoral, como garantes de la estabilidad, moderados y responsables. Sin embargo, sería un error que una foto fija nos impidiera ver una película que se desarrolla en un contexto muy inestable, con cambios bruscos y repentinos implícitos en la situación.

Gritos y aplausos de éxtasis estallaron en todo el país cuando llegó la noticia de que Jeremy Corbyn había vuelto a conseguir una victoria decisiva para convertirse en líder laborista, con un mandato incluso mayor que en septiembre del año pasado. 313.209 militantes votaron por él, el 61,8% de los votos, frente al 59,5% del año pasado. Su rival Owen Smith, el candidato de la "unidad", obtuvo 193.229 votos, el 38,2%. La participación fue del 77,6%, en la que tomaron parte 506.438 afiliados y simpatizantes.

La teoría es fundamental para cualquier movimiento político. Es la brújula que orienta y que ayuda a elaborar la estrategia y los programas de los partidos. Y es particularmente importante para la izquierda transformadora, que se enfrenta a la formidable tarea de derribar el viejo régimen y construir una sociedad mejor. Una de las teorías más influyentes en Podemos proviene de la escuela “post-marxista” de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, que encuentra en el compañero Íñigo Errejón su principal defensor en la dirección del partido. Presentamos aquí nuestra posición crítica sobre esta teoría, dede el punto de vista del marxismo.

La infancia se supone que es una etapa simple, feliz, los años ascendentes en la vida de un ser humano, cuando, de acuerdo con la visión tradicional burguesa del mundo, las posibilidades para el futuro son muy amplias. Después de haber vivido ellos mismos en la prosperidad relativa del boom de la posguerra, los padres de los Baby Boomer —las personas nacidas entre 1946 y 1965— confiadamente aseguraban a sus hijos que podrían ser cualquier cosa que quisieran cuando fueran mayores.

El Parlament de Catalunya se encuentra hoy en día en una situación de bloqueo político. El gobierno de Junts pel Sí (JxS) sigue con la dinámica de presión hacia la CUP para poder aprobar los presupuestos de la Generalitat, que fueron tumbados por primera vez en la historia de Catalunya el pasado 8J. La CUP declaró que no podía apoyar unos presupuestos "manifiestamente insuficientes y que siguen supeditados a Montoro y a la Troika, sin poner en el centro la obediencia al Parlament de Catalunya”. Catalunya Sí Que es Pot (CSQP) explicó correctamente que eran unos presupuestos continuistas y que escondían nuevos recortes al aceptar el límite de déficit de 0,7 de la ley Montoro.

El atolladero. Bien pudiera definirse así la situación de bloqueo que atraviesa la política española en los últimos nueve meses tras las dos elecciones vividas desde el 20 de diciembre pasado. Unidos Podemos debe de significarse como una alternativa consecuente frente a los retrocesos sociales, dejando en claro las raíces sociales e históricas de las fuerzas reaccionarias que los impulsan, como muy bien hicieron a principios de septiembre Pablo Iglesias y Alberto Garzón en el debate parlamentario. Pero esto no basta, la arena parlamentaria es insuficiente.

Con la disputa por la nueva dirección laborista bien avanzada, Corbyn ya se está despegando de su único rival - Owen Smith, el candidato respaldado por los Blairistas (ala derecha laborista, seguidores del exprimer ministro laborista Tony Blair). El apoyo al actual líder laborista es evidente, no sólo desde el respaldo oficial que ha obtenido desde los sindicatos y las agrupaciones locales del Partido Laborista, sino por las enormes cifras históricas de participación en sus actos de campaña en varias ciudades del norte de Inglaterra.

La ley de Trabajo se aprobará en la Asamblea Nacional el próximo día 22 de julio, tras un último paso por el Senado. El gobierno “socialista”, por lo tanto, ha  logrado la victoria en esta batalla. Para ello, ha recurrido a unos niveles de represión policial inéditos en la historia reciente del país, así como a una violenta campaña de insultos y estigmatización hacia los militantes de la CGT comprometidos en esta lucha. Después de haber instrumentalizado a los “alborotadores” para desacreditar el movimiento, el gobierno los ha utilizado como pretexto para someter las últimas manifestaciones a una filtración y a una vigilancia policial masivas, obstaculizando de facto el derecho a manifestación.

El resultado de las elecciones del 26 de junio está generando un importante debate en el seno de Podemos, como no podía ser de otra manera. La dirección de la organización, el Consejo Ciudadano Estatal-CCE, celebró una reunión el pasado fin de semana para analizar los resultados del 26J y diseñar los siguientes pasos a dar. Esta reunión se produjo tras pedir una consulta a los círculos, a través del envío de un cuestionario que debían responder, para indagar en las razones del resultado del 26J.

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