La crisis del Euro se parece a una muerte agónica interminable. Hay una cumbre "decisiva"  tras otra, cada una proclamando el final definitivo a la crisis del Euro. Los mercados se recuperan durante unas pocas horas o días y luego caen de nuevo. El índice de los mercados bursátiles europeos se asemeja a un termómetro que registra el proceso de un paciente enfermo terminal.