La mayoría del CC de Syriza (110 de 201) ha firmado resolución contra el acuerdo con los acreedores que consideran no "es compatible con las necesidades de las clases trabajadoras". Tsipras pierde el control del partido a pocas horas de la votación en el parlamento de las "medidas previas" exigidas por "las instituciones". Publicamos el texto completo de la resolución: 

El acuerdo impuesto a Grecia en la madrugada del 13 de julio tras una cumbre del euro que duró toda una noche sólo se puede describir como una capitulación humillante. En resumidas cuentas, Grecia ha entregado toda su soberanía a la troika a cambio de un nuevo rescate con duras condiciones y algunas promesas vagas de una restructuración de la deuda (pero no una quita de la misma) que tal vez serán estudiadas en un futuro. Este acuerdo no funcionará. Destruirá políticamente a Tsipras y a Syriza, y económicamente sumirá a Grecia aún más en la recesión. También ha revelado profundas fisuras en la Unión Europea.

Los votantes griegos han rechazado contundentemente las condiciones de un rescate internacional. El referéndum del domingo fue una bofetada a la cara de los banqueros y los capitalistas de la zona euro. El resultado final del referéndum, publicado por el Ministerio del Interior, fue de 61,3% para el "NO", contra el 38,7% que votó "SI". La mayoría de las previsiones de que el SI tenía una base en las zonas rurales, al final se demostró falsa.

La crisis griega se está acercando a un desenlace. Esto marca un punto de inflexión para la clase obrera de Grecia y del conjunto de Europa. En enero pasado Grecia votó por un gobierno que prometió acabar con las políticas de austeridad que han arruinado el país. La elección de Syriza dio esperanza a mucha gente en toda Europa. Pero precisamente, por esta razón, los dirigentes políticos de Bruselas y Berlín decidieron aplastar al nuevo gobierno, humillarlo, sabotearlo y finalmente tratar de derribarlo.

Conforme se acerca el referéndum, la polarización política de Grecia está alcanzando niveles sin precedentes. Los acontecimientos de las últimas 48 horas han sacado a relucir la farsa que es la democracia burguesa, con las negativas de la troika a aceptar la voluntad del gobierno griego de hacer concesiones y exige la caída de Tsipras. La conclusión de todo esto es inequívoca: no hay salida a la austeridad dentro de los márgenes del capitalismo, e incluso menos dentro de la camisa de fuerza que es la zona euro capitalista dominada por Alemania.

A última hora del domingo 28 de junio, el Gobierno griego decidió introducir controles bancarios y de capital hasta el 7 de julio. Esto es en respuesta a las acciones provocadoras de las instituciones de la Troika, destinadas a sabotear el referéndum previsto en Grecia. La guerra se ha intensificado, a pesar de que algunos están presionando para que se alcance un acuerdo por temor a las consecuencias catastróficas de una suspensión de pagos griega para la economía mundial.

En el último minuto, cuando parecía que una ruptura era inevitable, el gobierno griego hizo una nueva propuesta que incluía concesiones sustanciales adicionales a las demandas de los banqueros y capitalistas de Europa. No es sólo que el gobierno de Syriza se haya visto obligado a abandonar los puntos sustanciales de su propio programa electoral, sino que incluso se han cruzado las famosas "líneas rojas" que ellos mismos se habían fijado.

Las prolongadas negociaciones entre Grecia y la Troika, que comenzaron tras la elección de Syriza el pasado 25 de enero, parecen haber llegado a un callejón sin salida sin haber encontrado una solución negociada. Esta situación ha acelerado la retirada de depósitos de los bancos, lo que a su vez acelera los resultados. La troika está estrechando el cerco y, a menos que la víctima consiga liberarse, se ahogará.

Alfon es un joven luchador del barrio obrero de Vallecas, en Madrid. En la mañana del 14 de noviembre de 2012, día de huelga general, fue detenido por la policía, cuando se disponía a participar en los piquetes de huelga del barrio, acusado falsamente de portar una mochila con material incendiario. Pasó 56 días en prisión, y en el juicio posterior fue condenado a 4 años de prisión, que ha sido ratificado ahora por el Tribunal Supremo, en manos de magistrados del PP.

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