Hace un año, el referéndum de la independencia catalana del 1 de octubre se convirtió en un punto de inflexión en toda la situación política de Catalunya y del Estado español. Lo que llamamos el "octubre republicano" se caracterizó por una abrupta entrada de las masas en la arena política. Vimos una impresionante movilización desde abajo que desafió al aparato del Estado y la vacilación de los dirigentes de la Generalitat, convirtiéndose en uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentó el régimen del 78 en 40 años.

A menos de 200 días para que el Reino Unido salga oficialmente de la Unión Europea, aún no se ha llegado a un acuerdo sobre los términos de su partida. Theresa May y muchos de sus homólogos europeos esperan con suficientes subterfugios poder llegar a un acuerdo en su próxima reunión en Salzburgo, que consiga la ratificación del parlamento británico. Pero la oposición de hasta 70 diputados conservadores podría ser suficiente para hacer añicos sus propuestas y que el Reino Unido salga de la UE sin ningún acuerdo el 29 de marzo de 2019.

Hace ahora un año, el referéndum de independencia del 1 de octubre marcó un punto de ruptura en toda la situación política en Cataluña y en todo el Estado español. El Octubre Republicano se caracterizó por una entrada brusca de las masas en la arena política, una impresionante movilización desde abajo que desafió al aparato del Estado y que desbordó las vacilaciones de los dirigentes de la Generalitat, convirtiéndose en uno de los desafíos más importantes que haya sufrido el régimen del 78 en cuarenta años. Se podía haber ido mucho más lejos. ¿Qué fue lo que faltó?