Los trabajadores de América Latina en pie de guerra contra el capitalismo

Ecuador: la revolución ha comenzado

Si los ochentas fueron conocidos como "la década perdida", los noventas tendrán que ser recordados como la década del despertar del movimiento obrero. Prácticamente en todos los países del cono sur del continente y los más importantes del Caribe, como Puerto Rico y República Dominicana, fueron testigos de huelgas generales que paralizaron las actividades económicas.

Incluso podemos catalogar como semi-insurreccionales los acontecimientos de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Paraguay y algunas regiones de Argentina. Además hay que añadir la lucha de los trabajadores norteamericanos que en últimas fechas han mostrado que también se debe contar con ellos para la lucha contra el capital internacional.

La conciencia como siempre va por detrás de los acontecimientos. La mayor parte de los grupos y partidos que se hacen llamar de izquierda han abandonado banderas y programas de transformación social, mientras que la clase obrera (quien no tiene tiempo para leer los doctos análisis en el sentido de que ya no existe), al ser brutalmente golpeada por el capitalismo se lanza a la lucha.

Vemos una contradicción entre los dirigentes de las grandes organizaciones de masas y la situación y la acción misma de las masas. Grandes organizaciones como el Frente Sandinista de Liberación Nacional pactan un acuerdo con los neo-somocistas a cambio de impunidad. En otros casos grupos socialdemócratas como el APRA del Perú o Acción Democrática de Venezuela prácticamente desaparecen. La crisis implica también a los sindicatos, tanto la CGT de Argentina como la CUT de Brasil entran en procesos de división y de formación de corrientes de izquierda.

Lo que vemos no es un proceso de radicalización de las bases de las organizaciones sino un vacío en las distintas estructuras organizativas, esto ha facilitado el giro a la derecha de las direcciones. Sin duda el proceso pronto se orientara a la lucha por construir alternativas en el seno de estas mismas organizaciones.

Los procesos semi-insurrecionales de Bolivia, Ecuador, Venezuela o Paraguay se han enfrentado con el problema del poder. En un momento dado ante la bancarrota de la burguesía sólo haría falta derrocarla políticamente, pero no hay organización de masas que lo plantee, con lo que una y otra vez se permite que la burguesía se reagrupe y contraataque.

La economía.

Según la CEPAL, en 1999 hubo un crecimiento global en AL del 0%, lo que en relación con el crecimiento de la población representa una reducción en un 1,5% de la producción per cápita.

El déficit de la cuenta corriente latinoamericana es de 53 778 millones de dólares, es decir; dicha cantidad pasó a las arcas principalmente de los Estados Unidos, mientras el PIB se desplomaba un 5.2% en Colombia, un 7.2% en Ecuador, un 7% en Venezuela y un 3.3% en Argentina, sólo por citar a los casos más importantes.

La pobreza y el hambre se recrudecen en toda América Latina mientras que los gobiernos burgueses transfieren 54 mil millones de dólares netos a las arcas de los banqueros norteamericanos. Razones como ésta explican por qué el grado de convulsión social ha llegado a tales extremos y justifican plenamente la rebelión de los trabajadores latinoamericanos. Pero a pesar de estas luchas aún hace falta la construcción de alternativas organizativas de clase que le permitan al movimiento ofrecer una alternativa de poder a la burguesía. Este viene siendo el problema clave en la actual situación latinoamericana.

La dolarización.

La dolarización es la forma más descarada de neocolonialismo económico que se tenga memoria en la historia del capitalismo dependiente latinoamericano. Es así mismo, la principal muestra de la absoluta bancarrota de las burguesías nacionales latinoamericanas para desarrollar las fuerzas productivas.

Dicha medida puede ser una alternativa para los banqueros y empresarios, ya que podrán manejar sus cuentas en dólares de manera abierta dentro del país, pero para las masas trabajadoras las cosas no serán mejores, Argentina, que es el país pionero en dichas medidas tiene la tasa de desempleo abierto más alta de América Latina, 20%; su déficit de cuenta corriente es de 12 583 millones de dólares, un verdadero escándalo si tomamos encuentra que sus exportaciones apenas representan 23 mil millones de dólares, ¡5 veces menos que México!. La economía argentina ha incrementado su deuda externa 3 veces en los últimos 10 años.

Argentina también es la muestra de que la contención de la inflación no soluciona absolutamente nada; en 1999 hubo en dicho país una deflación de un 2% (es decir los precios cayeron), pero su economía cayó un 3.3%

Este sólo es el principio, la economía argentina está condenada a una debacle histórica que puede ser el inicio de una crisis aún pero para todo el cono sur.

En la explotación del trabajador hay un limite físico, la burguesía se acerca peligrosamente a este y la clase obrera argentina, como nos ha mostrado a lo largo de su historia, tomará también un importante puesto de combate en los conflictos que se avecinan. En este sentido es necesaria una recomposición de la dirección de las organizaciones sindicales con una orientación revolucionaria.

El otro ejemplo de dolarización es Panamá, país cuyos gobernantes son prácticamente funcionarios norteamericanos. Recientemente Guillermo Endara, el ex presidente que tomó posesión en una base militar norteamericana fue nombrado ministro de justicia, por orden expresa del Departamento de Estado norteamericano y con la absoluta obediencia de la nueva presidenta Mireya Moscoso.

Colombia

A principios de año el gobierno norteamericano aprobó un préstamo a Colombia por unos 1600 millones de dólares, de los cuales 900 están directamente destinados al fortalecimiento del ejército y la policía, así mismo el Departamento de Estado Norteamericano, señaló que con el préstamo la guerrilla debería tomar en serio las negociaciones de paz.

El día 15 de enero unos 500 guerrilleros de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) atacaron simultáneamente los poblados de Une, Quetame y Guayabetal a unos 20 kilómetros de La Paz. Según los informes gubernamentales el ataque fue repelido, no obstante el hecho mismo de que se haya podido realizar dicha acción demuestra las dimensiones de la capacidad de movilización de la guerrilla colombiana.

La intervención de los Estados Unidos demuestra que el gobierno colombiano, fiel representante de la burguesía de aquel país, no puede sostenerse por sus propios medios y que mediante una estrategia adecuada es totalmente factible que las FARC tomen el poder. No obstante al parecer esto no se encuentra dentro de la agenda guerrillera. En las recientes negociaciones de paz, ha incluso participado Manuel Maruanda "Tirofijo". En un hecho bastante extraño para un movimiento guerrillero se ha anunciado que el ministro de finanzas Juan Camilo Restrepo (La Jornada 17/1/2000) se entrevistara con la dirigencia guerrillera para convencerla de las bondades del programa económico de la burguesía colombiana. Así al parecer la movilización de las FARC tienen como objetivo fortalecer su posición en la mesa de negociaciones.

A pesar de ello como Militante ha señalado en continuas ocasiones respecto a la situación de los acuerdos de paz, está descartado que puedan representar ningún tipo de cambio positivo para los trabajadores de Colombia. Cualquier tipo de pacto que ponga fin a la guerra civil significaría la capitulación de las FARC. Desgraciadamente a eso es a lo que conduce una estrategia puramente militarista, en este caso guerrillerista, de la revolución. Las masas trabajadoras colombianas desarrollaron importantes huelgas generales durante 1999. Una orientación insurreccional por parte del Partido Comunista, organización dominante en las FARC y con presencia en el movimiento sindical hubiera permitido la victoria de la revolución colombiana.

Un programa revolucionario, que combine la reforma agraria integral con la nacionalización de los principales sectores de la economía colombiana bajo el control democrático de los trabajadores es la única salvación para Colombia.

Perú

El jueves 13 de enero decenas de miles de personas (30 mil en Lima) se movilizaron en contra de la postulación y posible reelección de Alberto Fujimori. Éste es el inicio de una ola de protestas que tienen como punto aglutinador el repudio al presidente y cuyos principales acontecimientos giraran en torno al 9 de abril, fecha de las elecciones.

En Perú las alternativas políticas ante el gobierno semi bonapartista de Fujimorí son exiguas, el conjunto de los diez candidatos a la presidencia, no plantean mas que el combate al régimen fujimorísta y hacen una critica abstracta al neoliberalismo. Los trabajadores no debemos caer en el juego de aquellos políticos burgueses que critican al neoliberalismo y venden la ilusión de que es posible una economía capitalista distinta a él.

El eje de las protestas contra Fujimori es la Confederación General de Trabajadores Peruanos. Dicha organización debe señalar la necesidad de un programa en defensa de los trabajadores, de otra manera la lucha que sin duda llevará a la caída de Fujimori sólo significara la entrada de otro personaje, igualmente incapaz de hacer frente a la creciente miseria de los trabajadores peruanos.

La revolución ecuatoriana

Desde la caída hace tres años del "loco" Buracam Ecuador vive una situación convulsiva. La insatisfacción de las masas por la bancarrota económica del país ha llegado a extremos tales que en diciembre ni siquiera el 8% de la población apoyaba la gestión del actual presidente Jamil Mahuad.

Las masas poco a poco han entendido que para enfrentarse con el Estado es necesario construir un instrumento de lucha que unifique a los sectores en lucha. Dichas presiones desde abajo han forzado a los dirigentes de las distintas organizaciones campesinas, indígenas y sindicales a formar el Parlamento Nacional de los Pueblos de Ecuador, que agrupa a instancias similares formadas en las 21 provincias del país.

Este organismo llamó a un levantamiento popular desde los días 15 y 16 de enero en todo Ecuador para exigir la caída del gobierno y la formación de un gobierno de transición. Es muy difícil apreciar la evolución que pueda tener dicho Congreso Popular, no obstante éste se convirtió desde el momento mismo del levantamiento en un organismo de doble poder

Ya en julio del año pasado las protestas encabezadas por la Coordinadora de Movimientos Sociales, llevaron al régimen a declarar tres días de estado de emergencia. Sólo por la falta de un plan insurreccional, el gobierno pudo rehacerse de la situación y sostenerse unos meses más pero al finalizar el año la situación se volvía nuevamente tensa. Los motivos no son otros que la bancarrota del capitalismo ecuatoriano que ha llevado a la miseria al 62% de la población ecuatoriana, con un salario mínimo de 37 dólares mientras que la canasta básica rebasa los 136 dólares y el nivel de desocupación abarca el 70% de la población económicamente activa.

Diciembre fue quizá el mes más difícil del gobierno, en ese entonces incluso las cámaras de empresarios abogaron por la salida de Mahuad.

A principios de enero comenzó la contraofensiva burguesa, el presidente anunció la dolarización de la economía como una medida para frenar la inflación que alcanzó en 1999 el 55%, fijando en dólar a un tipo de cambio fijo de 25 mil sucres. Así mismo anunció "mano dura" en contra de los opositores.

No hay duda que la medida tenía como principal objetivo cohesionar a la burguesía de frente a la confrontación con los trabajadores, en éste sentido hubo algunos resultados; las cámaras empresariales anunciaron su apoyo a la dolarización y condenaron el levantamiento. León Febres Cordero justificó la represión declarando "los curas deben regresar a misa, los payasos al circo y los estúpidos al manicomio".

La escalada represiva no se hizo esperar, durante la segunda semana del año fueron detenidos 150 personas y heridas 12 más. El jueves 13 la policía entró a la Universidad Central de Ecuador deteniendo a 80 estudiantes.

La madrugada del 16 de enero Luis Vilchis, Ciro Guzmán y José Chávez, dirigentes de diversas organizaciones sindicales fueron detenidos y serían juzgados por un tribunal militar, según se informó había una lista de 30 personas que debían ser detenidas esa noche como parte de la estrategia burguesa para hacer fracasar la insurrección popular. Más de 30 000 soldados y policías se habían movilizado para hacer frente a los trabajadores.

La clase obrera de Ecuador ha dado un ejemplo de lucha heroica, el día 17 de enero los trabajadores petroleros comenzaron la huelga y miles de indígenas ocuparon la ciudad de Quito, a pesar de los bloqueos que el ejército realizaba para impedir la movilización.

No obstante las masas trabajadoras del campo y la ciudad han decidido tomar su destino en sus manos, los actos represivos del gobierno no hicieron más que encender aún más el animo de la población, para el día 18 ya todo Ecuador estaba paralizado y nada podía impedir la concentración de trabajadores y campesinos en torno al parlamento

Aún en esos momentos, pesar de la notable capacidad de respuesta la situación era desventajoso para las masas trabajadoras, en la medida de que la estrategia de lucha se orientaba fundamentalmente hacia la movilización, los bloqueos y la huelga pasiva. En este sentido para la burguesía la cuestión consistía en esperar que la movilización se desgaste con el tiempo y combinar la represión selectiva con concesiones parciales para ir desinflando la lucha.

El llamado a las torpas a sublevarse era totalmente posible días desde el mismo 16 de eneror, múltiples testimonios señalan que los soldados apoyaban también la protesta desde el inició mismo de la concentración de campesina hacia la capital, un grupo de indígenas relató el cometario de un soldado a su llegada a Quito: "Oigan, nosotros tenemos que estar aquí pero tampoco estamos con el gobierno. Pasen, no los vamos a molestar"( La Jornada 19-1-2000) Despues del humillante fin de la seudoguerra con Perú, en el ejército se había desarrollado una ola de descontento, dicha situación no fue clara sino fue pública sino hasta la mañana del viernes 21 de enero cuando los soladodos que resguardaban el parlamento se unieron a la insurrección, ese fue el mometnó critico, se anunció que un coronel, Lucio Gutierrez, encabezando varios jóvenes oficiales se había sumado a la rebelión. hasta entonces el Jefe de las Fuerzas Armadas Carlos Menoza se había deslindado de los acontecimientos aunque le recomendaba al presidente "tomar una descición que permita al país una salida constitucional a la crisis". sin duda los mandos del ejército hicieron un balance de la situación. La cofraternización entre la tropa y los trabajadores era un hecho evidete, probablemente para ese entonces ningún destacamento importante hubiera dado un centavo por ellos y por el gobierno, sobretodo ante la aparición de Gutierrez como jefe de la insurrección en el ejército. De hecho ante la pasividad del alto mando del ejército se nombro a Guiterrez como Presidente de la Junta de Salvación Nacional en el Parlamento del Pueblo que ya sesionaba en el edififio del Congreso.

Los pocos elementos que aún le eran leales estaban concentrados en torno a la sede del gobierno en la cual se habia reunido Mendoza con Mahuad para volver a solicitar su renuncia, pero este se negó. Había que tomar una desición, la multitud de soldados, trabajadores y campesinos ya había intentado tomar el palacio de gobierno y si Mendoza no estaba con la sublevación tendría que sufrir las consecuencias de la ira del pueblo.

En esos momentos, al rededor de las seis de la tarde Gutierrez convoca a la población a "caminar hacia el palacio de gobierno y mostrar la voluntad popular"(La Jornada 22-1-00), la situación estaba perdida para la causa del presindente, el cual fue finalmente detenido por el ejército.

Mendoza exigió a la sublevación participar directamente en la nueva junta de gobierno, cosa que le fue concedida aunque nombró a Gutierrez ministro de gobierno, de esta manera, Mendoza, que de haber podido hubiera reprimido salvajemente a la sublevación termina poniendode al frente de ella " si no puedes vencerlos, uneteles" fue seguramente la regla que acompañó sus pasos

Ls reacción de los gobiernos burgueses ante el estallido revolucionario no se ha hecho espertar, condenas, amenazas de aislamiento, todo tipó de insultos y de acusasiones sobre el caos y la violencia que el derrocamiento del gobierno "democraticamente electo" puede producir. En realidad tiemblan de pies a cabeza, recuerdan tal vez el viejo refran:" cuando mires las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar".

La revolución, que se viene gestando desde la guerra de Ecuador con Perú, vive apenas sus primeros capitulos, pero tiene toda la marca de un levantamiento revolucionario clasico, se ha derrocado al regimen de la burguesía, pero el regimen que la revolución ha establecido sigue siendo burgues. En el triunvirato en el poder participa un, dirigente campesino, Antonio Vargas y un burgues, Carlos solorzano, expresindente de la suprema corte cunado gobernaba el loco Bucaram.

Como en todo proceso revolucionario hay una esperanza casí fantastica en que el nuevo gonierno puede resolverlo todo, no obstante por su composición de clase se mostrará incapaz de cumplir las aspiraciones revolucionarias de las masas, las cuales mostraban claramente el caracter antiimperialista de la insurrección couando coreaban "No queremos, no nos da la gana, ser una colonia americana".

El levantamientyo fue contra la miseria, contra la represión y la discriminación que ha producido el capitalismo en Ecuador, si el nuevo gobierno no combate la causa de dichos males, es decir al capitalismo, entonces estará traicionando al espiritú del levantamiento del 21 de enero.

Por todo ello es preciso consolidar y construir consejos democraticos de trabajadores y soldados con una cooridnación nacional central, que impulsen la consolidación de la revolución y que de este modo se apliquen realmente las medidas necesarias para el bien de la clase obrera y los campesinos. Se dice que el Parlamento del Pueblo puede jugar ese papel, en realidad eso es posible sólo a condición de que depuere de sus filas a los elementos reaccionarios y procapitalistas, un mal comiezo ha sido permitir la conformación de una junta de gobierno en donde el jefe de las fuerzas armadas tiene el mando.

Toda revolución, incluso la revolución rusa, tuvo su fase de ilusiones democratico-burguesa, por ello debemos estar antentos y luchar por que las masas impulsen la revolución hasta el final y que para ello exijan una dirección consecente y no transacciones con personalidades como Menoza, que saben que el mejor lugar para traicionar una lucha es poniendose al frente de ella.

La lucha ampenas comienza, pero debemos decir que el levatamiento del 21 de enero del año 2000 se inscribe ya dentro de las gestas más heroicas de la lcuha de los trabajadores contra la explotación capitalista, unto con la revolución boliviana de 1952, la revolución cubana del 59 o el triunfo sandinista del 79. asi mismo la lucha de los trabajadores ecuatorinos es la bandera de arranque de las luchas demasas en el nuevo siglo que comienza.

Las enseñanzas de la lucha ecuatoriana al movimiento obrero son inmensas. El levantamiento que se convocó sólo podía triunfar bajo la forma de una insurrección, de otro modo, como también ha sucedido repetidas veces en Bolivia, la burguesía a la larga logra rehacerse para iniciar una escalada reaccionaria en contra de los trabajadores y sus organizaciones. Es preciso señalar que además hoy más que nunca se hace urgente la creación de un partido político revolucionario que permita dar una orientación adecuada a las masas que han mostrado ser capaces de ser hacer no una sino varias revoluciones.

Hoy en día la revolución corre dos peligros uno es la respuesta que seguramente la burguesía intentará dar para disminuir los alcances de la lucha a un marco esctrictamente político, es decir, reformas que no afecten sus intereses de clase y la otra es la reacción internacional que como siempre intentará presionar para aplastar la revolución.

La lucha sólo ha comenzado. El triunfo revolucionario de ecuador debe consolidarse y ser el punto de partida para una explosión social en toda la región. Por todo ello la lucha de los trabajadores ecuatorianos se debe mirar como una lucha propia por el conjunto de la clase obrera latinoamericana.

Este es sólo un capitulo más en el proceso revolucionario latinoamericano de la cual la clase obrera ecuatoriana es ahora la principal protagonista. Los trabajadores de todo América Latina debemos saludar el levantamiento ecuatoriano, y aprender de la necesidad de la construcción de una organización política que logre convertir esa interminable energía revolucionaria en una irresistible fuerza de transformación social.

Rubén Rivera
Cte de redacción del periódico marxista mexicano Militante
22 Enero, 2000