"En el próximo período la cuestión se planteará de una forma terminante: o la mayor de las victorias o la mayor de las derrotas. Esta es la elección que tiene ante sí la clase obrera y la población argentinas." ( Alan Woods)
Durante los días 19 y 20 de diciembre estallaron en Argentina disturbios iniciados por los llamados piqueteros, es decir grupos de trabajadores desempleados que desde hace ya varios meses han intensificado sus protestas y se han organizado a lo largo y ancho de Argentina.
Las movilizaciones no fueron simplemente disturbios anárquicos con saqueos en comercios, como lo pretenden señalar los medios de comunicación, que una auténtica insurrección popular que desafió incluso el estado de sitio al que de manera desesperada apeló De la Rúa como último recurso
En las provincias de Córdoba, Chaco, Mendoza, Rosario y Buenos Aires hubo bloqueos de carreteras, enfrentamientos, incendios de edificios públicos, entre ellos el ministerio de Economía
Hasta el momento de escribir el presente artículo habían muerto 27 personas en distintos enfrentamientos y el justicialismo, -que controla el parlamento- se estaba haciendo del control del Gobierno
De la Rúa y la rifa del Tigre
Fernando de la Rúa fue electo como presidente de los argentinos hace dos años. Su triunfo se debió a la coalición del Partido Radical, un partido burgués tradicional en Argentina y una alianza de organizaciones de izquierda llamada Frente para un País Solidario(Frepaso), el acuerdo era muy simple: el Partido Radical ponía al candidato, el Frepaso ponía los votos.
En aquel tiempo, el presidente Menem terminaba su periodo en medio de una crisis profunda de la economía, los niveles de su desprestigio eran tales, que incluso llegó a ser sujeto de detención domiciliaria producto de sus actividades de tráfico de armas en la época en que gobernó.
El problema de la economía argentina era entonces bastante grave: 18% de la población económicamente activa, la economía ese año cayó un 5% mientras que los precios se reducían un 2%. Los estallidos sociales ya se habían presentado en diversas provincias. Ante este panorama, la propuesta de De la Rúa consistía en desarrollar un gobierno responsable y sin corrupción , es decir, nada concreto.
Los dogmas económicos fundamentales,, -la paridad con el dólar y la reducción del déficit presupuestario por medio de los recortes al gasto social-, llevaron a un encarecimiento de la producción argentina en el comercio exterior, sobretodo cuando Brasil, su principal mercado, devaluó su moneda. De esta manera las exportaciones argentinas cayeron drasticamente; por otro lado los recortes sociales e incluso las reducciones salariales causaron un colapso del mercado interno. Era cierto, los precios caían, pero porque las masas no tenían dinero para comprar. Producto del desempleo y la quiebra de empresas, el déficit fiscal se disparó a niveles superiores a los 12 mil millones de dólares
La crisis económica se prolongaba en la medida de que no había una sola alternativa para reanimar la economía, por un lado una devaluación estaba prohibida y por otro la caída de la economía supuso una caída de la recaudación fiscal, lo que generó una serie de recortes y programas de emergencia.
Ante la espiral de conflictos, la alianza de los partidos del gobierno se rompió y se formó una especie de gobierno tolerado, es decir un gobierno de los radicales con el apoyo condicionado de los justicialistas o peronistas, que tienen el control de las dos cámaras y por tanto de la vicepresidencia.
En ese contexto entró al ministerio de economía Domingo Cavallo, experto en aplicar las medidas del FMI desde la época de la dictadura y quién llegó a tener una grandisima influencia en el gobierno de Menem
Cavallo actuó como sólo él lo sabe hacer, pactó un nuevo préstamo con el FMI a cambio de un nuevo plan de ataques a los trabajadores. A finales de octubre anunció un recorte en la asignación de recursos a las provincias y una serie de subsidios como las "asignaciones familiares"
El 1 de diciembre, Domingo Cavallo anunció el noveno ajuste del gobierno de De la Rúa: se congelaron los depósitos bancarios hasta el 1 de marzo y sólo se podrían retirar 250 pesos semanales hasta un tope de mil al mes. Los titulares de los depósitos tampoco podía disponer libremente de su dinero hasta el 1 de marzo del 2002.
Para complementar el cuadro Cavallo presentó un presupuesto que pretendía recortar los gastos en 20 mil millones de dólares, con esto al votar la ley de presupuesto 2002 el Congreso eliminaría el Incentivo Docente, recortaría las partidas de Educación, etc.
Esa medida intentó salvar a los bancos, que en los dos últimos días de noviembre habían visto menguados sus depósitos en 700 millones de pesos (en total, desde enero de 2001 a la fecha salieron 16 mil millones). Si esto continuaba sería inminente un coplaso de todo el sistema bancario. En México la medida implementada fue la inyección de dinero en los bancos por la vía del Fobaproa, en Argentina se recurrió a impedir a los ahorradores sacar su dinero, medida que llevó a los sectores medios a un shock traumático mientras que profundizaba la desesperación de los trabajadores y desempleados. De hecho 14 millones de argentinos pobres no tienen dinero y los millones de asalariados que perciben salarios por medio de depósitos en los bancos también tendrían problemas. A todo ello hay que añadir que Cavallo propuso en su presupuesto para el 2002 una reducción del 13% de los salarios de los empleados del estado. Todo para que el FMI le concediera un préstamo de 1260 millones de dólares
El presupuesto presentado por Cavallo fue la gota que derramó el vaso, el estallido social era previsible pero incontenible. Con esto, el fracaso de la política peso-dólar es evidente, los justicialistas que se hicieron del control de la situación ya han suspendido las medidas de Cavallo, especialmente en lo que se refiere al congelamiento de los depósitos y a los poderes extraordinarios del presidente, no obstante la devaluación es inminente y sólo pondrá al desnudo la completa bancarrota de la economía argentina.
El principal efecto de una devaluación significaría un aumento de la carga de la deuda externa para la economía del país, lo cual rompería todos los esquemas de pagos diseñados hasta ahora. Así mismo, ante la desesperación y el miedo, el retiro del dinero de los bancos significará la bancarrota total del sistema. Otra consecuencia será la elevación de precios, otro golpe más a los trabajadores. En conclusión, en términos económicos el capitalismo argentino ha colapsado y ha arrastrado en su caída al gobierno de De la Rúa.
Seguramente después del niño ahogado, el FMI lanzará un nuevo plan y trataran de rescatar lo que se pueda. No obstante la historia se repetirá, una y otra vez. Los Estados Unidos han declarado cinicamente que lo mejor es "seguir los consejos del FMI" y que no tiene previsto ningún plan de ayuda. Sin duda dicho plan llegará y se orientará al rescate del sistema bancario, ésto a condición de nuevos sacrificios que las masas podran tolerar. Es decir, el capitalismo no tiene más que atacar, las masas por su lado no tienen mas que responder.
La crisis política
Primero fue la ruptura de la alianza entre los radicales y el Frepaso; luego el triunfo de los peronistas en las recientes elecciones parlamentarias; después el reciente estallido social; todo es expresión de la incapacidad de los políticos burgueses para ponerse de acuerdo en como gobernar. Como es natural en una crisis como esta, los últimos que se dan cuenta de lo que está sucediendo son los parlamentarios y el gobierno. Desde los primeros días de diciembre, cuando Cavallo anunciaba las odiadas medidas, cientos o miles de piqueteros empezaban a organizar mítines en todo el país, los saqueos -que en un incio eran esporádicos-, anunciaban lo que se avecinaba. A pesar de todos los indicios, el Congreso recibía las medidas del gobierno con la clásica actitud burocrática de remitirlas a comisiones de análisis
Mientras tanto las provincias se incendiaban, Entre Ríos, Mendoza, Neuquén, Córdoba anunciaban dos semanas antes lo que sucedería mientras que De la Rua daba espaldarazo tras espaladarazo a Cavallo.
Desesperado ante la falta de apoyo, De la Rúa se dedicaba a revivir muertos; facilitando el perdón institucional para Menem e invitándolo a actos públicos con las fuerzas armadas. De esta manera De la Rúa convocaba a una alianza con el justicialismo y trataba de reposicionar en el espectro político a las fuerzas armadas.
Efectivamente, el ejército, a diferencia de otros tiempos, no arriba a la presente crisis como una alternativa, al menos en lo inmediato, pues el nivel de desprestigio generado en la pasada dictadura aún pesa. No obstante, -adoptando un discurso nacionalista, "popular -, pueden poco a poco adquirir ciertas posiciones, sobre todo de cara a la actual crisis en donde el único medio que ha impedido el asalto popular del parlamento y demás instituciones ha sido la protección del la policía, de no ser por el apoyo de las fuerzas armadas el próximo gobierno pendería en el aire, de ahí se explica la rotunda negativa de De la Rúa a extraditar a los militares acusados en tribunales extranjeros. De ahí la cautela en las declaraciones del Jefe del ejército en el sentido de que sofocar los disturbios era asumnto de la policia, que ellos no intervendrían, tal vez de faltó decir "por ahora".
El estallido y la crisis
Desde la madrugada del martes se desataron por toda la Argentina saqueos de todo tipo, al principio la policía intentaba detenerlos, pero era imposible, para el miércoles las manifestaciones de empleados públicos frente de las oficinas gubernamentales se tornaron violentas cuando la represión de la policía se intensificó.
Mientras algunos comerciantes reaccionaban con disparos, otros ante el temor a un saqueo mayor, repartían desordenadamente víveres.
El miércoles en la noche se anunció la renuncia de Cavallo y el estado de sitió, no obstante esto provocó sendas manifestaciones aún en la misma madrugada de jueves. El efecto concreto del estado de sitio fue el permiso a la policía antimotines para desatar una oleada represiva digna de cualquier dictadura militar.
Presionados por los acontecimientos, los dirigentes sindicales convocaron a una huelga general que se ejecutó de inmediato y fue clave para la ciada del gobierno. El día jueves 20, en el marco de una paralización total de las actividades productivas, las manifestaciones no cesaban, los asesinatos, provocados tanto por comerciantes como por la policía, llegaban a más de veinte.
Mientras tanto De la Rúa hacía un desesperado intento por formar un gobierno de coalición con los justicialistas, los cuales rechazaban con desdén la humillación del presidente, no había nada que De la Rúa les ofreciera que ellos no pudieran tomar por si mismos. Los justicialistas aprovecharon la coyuntura para forzar a renunciar a De la Rúa y nombrar a Ramón Puerta, un corrupto empresario peronista, como presidente interino por 48 horas.
Al llegar la noche, mientras los peronistas se hacían del control de la presidencia la policía reprimía despiadadamente en las calles. Tan sólo en las cercanías de la Casa Rosada fueron asesinadas 6 personas.
Finalmente la represión fue ganando terreno, no obstante nada parece indicar que las masas se contenderán por mucho tiempo, sobre todo de cara al callejón sin salida que tiene el capitalismo argentino en estos momentos.
El peronismo se ha decidió por nombrar a Rodríguez Saá como el presidente que a de conducir el proceso de elecciones que supuestamente se prevé para el mes de Marzo. Como era de esperarse, Rodríguez ha declarado, como una forma deganar tiempo ante nuevas protestas, la suspensión de pagos de la deuda y una serie de planteamientos demagógicos ( un millón de empleos en 60 días) que sólo lograrán enfurecer más a las masas cuando se compruebe la patraña.
Con la entrada de Rodríguez se ha cerrado un capitulo en esta nueva fase de la insurrección popular argentina, se abrirá un compás de espera que sólo será la base para acumular nuevas contradicciones que a la larga estallaran nuevamente.
La lucha apenas comienza
La acción de las masas ha sido heroica, no obstante el elemento clave para impedir que la acción llegara a un nivel absolutamente incontrolable para el Estado fue la cohesión del aparato represivo, especialmente la policía antimotines. Esto sin duda generado por la vacilación con la que los dirigentes sindicales, que en estas circunstancias eran los únicos que podían ponerse al frente. Efectivamente, convocaron al la decisiva huelga general del 20, pero no organizaron grupos de autodefensa dejando a las masas a merced de la policía. Lo mismo cabe para esa amalgama de desconcierto que fueron los partidos agrupados en el Frepaso, los cuales no acertaron más que a hacer una consulta ciudadana sin ninguna consecuencia práctica. Nuevamente queda demostrado el fracaso de las políticas reformistas que se limitan al horizonte de lo que el capitalismo les permite, que no es mucho en estos momentos.
Hace falta una autentica dirección política de las masas, la tragedia del proletariado argentino fue que se enfrentó desorganizado y sin dirección al estado. A pesar de ello el "pueblazo", "argentinazo" ,"porteñazo" o como se le quiera llamar ha pasado a la historia como uno de los capítulos de lucha de clases más importantes en esta década que comienza y que , por lo menos en lo que respecta a América Latina se ha convertido en la década de la insubordinación de las masas.
La lucha por construir una dirección política del movimiento tiene que pasar necesariamente por las organizaciones de piqueteros, por los sindicatos, las organizaciones de vecinos, en el sentido de formar comités de acción que se coordinen a nivel regional y nacional.
La idea de que esta no es fin sino el principio de un proceso que no debe culminar sino con la caída del régimen debe ser un elemento claro para todo el pueblo. El probelma no es un "modelo" sino el capitalismo argentino, la solución no es otro "modelo" capitalista sino la revolución socialista, la cual es buscada a tientas por las masas. Una vez que se construya una dirección digna de ese nombre el capitalismo argentino podrá ser arrojado al basurero de la historia.
Los pueblos latinoamericanos miran con admiración al
proletariado argentino por su heroicidad y con desprecio a un estado
que sólo sabe reprimir.
¡Viva la revolución en toda América Latina!
¡Vivan los jóvenes y los trabajadores argentinos!
Rubén Rivera,
(Militante)
Mexico, 22.12.2001
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