En el contexto de un fuerte incremento del contagio del COVID-19 y de una crisis económica y social sin precedentes, los sectores más rancios de la gran burguesía argentina y sus representantes políticos juegan un partido fuerte contra el gobierno de Fernández & Fernández con un claro objetivo de lastimar y desgastar.

En medio de las restricciones impuestas por las medidas de aislamiento social, el debate político nacional ha tomado como centro la posible contienda electoral parlamentaria pautada para este año. Mientras el gobierno apela a dictámenes administrativos, empleando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), para llegar a la justa parlamentaria en claras condiciones de ventaja, la oposición pro-imperialista se halla cada vez más dividida y desorientada, toda vez que las masas trabajadoras se encuentran desahuciadas de un referente político capaz de dirigir sus luchas y reivindicaciones.