Uno de los elementos centrales de la teoría marxista sobre la revolución es el necesario carácter internacional de la lucha por la emancipación de la clase obrera y de la construcción del socialismo. Debido a la creciente mundialización del capitalismo y el imperialismo, y a la interdependencia que generan entre todos los países, el sistema que se les oponga y sustituya debe tener dimensiones planetarias.

La reciente cumbre del G20 en Toronto trajo a la superficie todas las contradicciones del capitalismo global. Cada nación capitalista quiere salir de la crisis a expensas de sus competidores. Todo el mundo está llamando a que la demanda se mantenga alta, mientras que al mismo tiempo aplican en casa recortes en el gasto público. En el corazón de esto están las montañas de deuda que han acumulado en todas partes.