En agosto estalló una huelga en la Hunan Coal Industry Group contra las exigencias de los empresarios que formaban parte de los preparativos de privatización de las minas. Varios miles de mineros de la empresa el 22 de agosto fueron a la huelga en contra de los planes de privatización. El movimiento comenzó después de las triunfantes luchas contra la privatización de los trabajadores del acero en Jilin, en julio, y Henan, en agosto.

El sindicato Singetram se enfrenta a un nuevo ataque. Después de conseguir parar el cierre patronal decretado por la empresa, los trabajadores se enfrentan a 156 calificaciones de despido, 11 de ellas a dirigentes del sindicato. Singetram ha lanzado una campaña internacional de solidaridad y pedimos a todos los sindicalistas que firmen y envíen la carta de apoyo.

La Corriente Socialista El Militante repudia la brutal represión policial contra los trabajadores de Kraft-Terrabusi y el desalojo violento de la fábrica, que se encontraba tomada por trabajadores de la planta despedidos y por miembros de la Comisión Gremial Interna.

Las elecciones del domingo revelan un enorme giro dentro del electorado alemán. Tiene una importancia particular el gran declive del voto al SPD, reflejado en el aumento del apoyo al Die Linke, que se presentaba a su izquierda. La victoria de los partidos de derechas significa que los capitalistas alemanes se preparan para una ofensiva contra la clase obrera más grande y poderosa de Europa. Se avecinan tiempos interesantes.

El 27 de septiembre los electorales alemanes votarán en las elecciones generales. Las recientes elecciones regionales indican un crecimiento significativo del Partido de la Izquierda (Die Linke). Esto también se refleja en el inicio de un giro a la izquierda dentro de las filas sindicales. La crisis del capitalismo está dejando su sello sobre la sociedad alemana.

Ayer por la mañana, la policía y las fuerzas armadas atacaron violentamente a miles de seguidores del presidente hondureño Mel Zelaya y les echaron de manera violenta de los alrededores de la embajada brasileña en la capital Tegucigalpa. Sin embargo, esta brutal represión no aplastó la decisión de la clase obrera hondureña de resistir contra el golpe de estado.

Han pasado ochenta días desde el golpe de estado en Honduras y no hay signos de que la resistencia se debilite. Todo lo contrario, sigue en aumento y cada vez es más combativa. Existen las condiciones para el derrocamiento del régimen golpista, pero se requiere una acción decidida en forma de una huelga general total.

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