Por tercera semana consecutiva, trabajadores franceses de docenas de profesiones (conductores de trenes, maestros, médicos, enfermeras, bomberos, trabajadores de fábricas, ¡incluso cantantes de ópera!) colgaron sus herramientas y salieron a las calles, junto a cientos de miles de seguidores, para oponerse al reaccionario régimen de Macron. Si bien el gobierno ha estado minimizando la participación, alegando que solo 600,000 participaron, las protestas fueron al menos tan grandes como el 5 de diciembre. La federación sindical de la CGT afirma que eran aún más grandes, citando una cifra de 1.800.000 manifestantes, lo que sería la mayor movilización desde 1995.

El discurso pronunciado por Edouard Philippe, Primer Ministro francés, el pasado 11 de diciembre, puso fin a más de 18 meses de "conversaciones" y "consultas" con los líderes de los sindicatos. Cientos de horas de reuniones de negociación culminaron con este resultado esclarecedor: el gobierno presentó exactamente la misma reforma que habrían presentado de no haber tenido lugar ninguna de las "conversaciones" y "consultas".