El martes pasado, una fuente anónima filtró el borrador del manifiesto del Partido Laborista para las próximas elecciones generales del 8 de junio, sin duda el manifiesto más valiente y a la izquierda que el Partido Laborista haya defendido en décadas. Las promesas abarcan desde la renacionalización del Royal Mail (la antigua empresa estatal de correos) hasta la restauración de los derechos sindicales y la construcción de 100.000 viviendas municipales al año.

La elección más caótica de la Vª República acaba de dar a luz a un nuevo jefe del Estado. Al término de la primera vuelta, ya se conocía al vencedor de la segunda. Millones de electores de izquierda se esforzaron en ir a votar por Macron para asegurar la derrota de Marine Le Pen.  Y es que tampoco ningún dirigente de izquierda o sindical les proponía una alternativa concreta; la mayor parte incluso pedía el voto para el candidato de En Marche! Sin embargo, los 20,7 millones de votos obtenidos por Macron carecen de un significado positivo. Al mezclar votos que en la primera vuelta habían ido a Fillon, Macron, Hamon o Mélenchon, no se obtiene más que una masa informe, sin fisonomía de clase.

El Primero de Mayo, cientos de miles de personas marcharon en Caracas en defensa de los derechos de los trabajadores y la revolución bolivariana. Los medios de comunicación internacionales, que han prestado mucha atención a Venezuela y tenían corresponsales en Caracas ese día, fueron unánimes en su silencio. Ni una sola mención a la manifestación. Aquí va mi crónica.

El presidente Maduro ha convocado a la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Qué papel jugará este proceso en la actual crisis que vive la Revolución Bolivariana? Permitirá la Constituyente radicalizar hacia la izquierda de manera definitiva la revolución, derrotando así a las fuerzas de la reacción burguesa e imperialista de una vez por todas, o será este nuevamente un proceso político estéril, como ocurrió con el Congreso de la Patria? El siguiente artículo constituye el primer pronunciamiento oficial de la Corriente Marxista Lucha de Clases sobre la convocatoria a Constituyente, las tareas de la revolución y las perspectivas para la lucha de clases en Venezuela.

Después de no superar la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon, a diferencia de otros candidatos perdedores, decidió no apoyar directamente a Emmanuel Macron en la segunda ronda. En lugar de eso, lanzó una votación entre sus partidarios del movimiento La France Insumisa, para decidir si votar en blanco, abstenerse, o votar a Macron en la segunda ronda.

Durante su discurso en una masiva manifestación bolivariana el 1º de mayo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, que describió como una asamblea obrera y comunal. La oposición venezolana ha rechazado inmediatamente esto como parte del “golpe de estado del régimen” y ha hecho un llamamiento a favor de una escalada de las protestas.

Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial abren una nueva fase de la crisis política en Francia. Al igual que en abril de 2002, la segunda vuelta opondrá la derecha a la extrema derecha. Pero mucho ha cambiado desde 2002. Entre medias, ha tenido lugar la crisis económica de 2008. La probable victoria de Emmanuel Macron, en dos semanas, no dará lugar a la relativa estabilidad política de la que Chirac se benefició tras su victoria en mayo de 2002.

La tranquilidad del gobierno del PP no se siente amenazada por los innumerables casos de corrupción y de saqueo del dinero público en que está envuelto el partido desde hace años. Tampoco se ve amenazada por aplicar una política económica y social que ha empobrecido a las familias trabajadoras. El gobierno del PP tiene la convicción de que, llueva o truene, será sostenido –con la excepción de algún que otro ladrido– por sus muletas de Ciudadanos, el PNV y la gestora que dirige el PSOE. Esa es la voz de mando del IBEX35.

Los medios de comunicación se han apresurado a destacar el pase de Macron y Le Pen a la segunda ronda de las elecciones presidenciales  francesas –algo que, por otro lado,  esperaban desde el inicio de la campaña electoral. Para nosotros, el elemento más destacado es el gran resultado electoral de La Francia Insumisa que ha emergido como la fuerza hegemónica e indiscutible de la izquierda, algo imprevisto por esos mismos medios de comunicación hace unas semanas.

“En este momento de enorme importancia nacional debería haber unidad en Westminster, pero en cambio hay división. El país se está uniendo, pero Westminster no”. Con estas palabras, la primera ministra Tory, Theresa May, anunció elecciones generales anticipadas para el 8 de junio y pidió unidad política para afrontar el “divorcio” del Reino Unido con la UE.

En las últimas semanas ha escalado el conflicto diplomático-militar entre Corea del Norte y el imperialismo norteamericano. En próximos días esperamos proporcionar un análisis al respecto. Mientras tanto, ponemos a disposición de nuestros lectores un análisis sobre Corea del Norte escrito por la Corriente Marxista Internacional en 2006, que consideramos muy útil para comprender las características del régimen norcoreano y sus perspectivas a largo plazo.

Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial abren una nueva fase de la crisis política en Francia. Al igual que en abril de 2002, la segunda ronda opondrá la derecha a la extrema derecha. Pero mucho ha cambiado desde 2002. Entre medias, ha tenido lugar la crisis económica de 2008. La probable victoria de Emmanuel Macron, en dos semanas, no dará lugar a la relativa estabilidad política de la que Chirac se benefició tras su victoria en mayo de 2002. La recomposición de todo el espectro político abre un período importante de incertidumbre e inestabilidad. Las elecciones legislativas de junio serán la primera ilustración. No hay ninguna garantía de que vayan dar al jefe de Estado una mayoría parlamentaria sólida.

El brutal linchamiento de Mashal Jan, estudiante de 23 años de periodismo en la Universidad Abdul Wali Jan, a manos de una turba fundamentalista, es un nuevo e impactante ejemplo del reinado del terror que se está librando contra las fuerzas izquierdistas y progresistas en Pakistán. Incluso para los estándares bárbaros de la violencia fundamentalista, este asesinato se caracterizó por su extremo salvajismo. Arrastrado desde su habitación del albergue, Mashal Jan fue golpeado con tablones de madera antes de ser asesinado a tiros. No satisfechos con esta carnicería, esos cobardes asesinos procedieron a profanar y humillar su cadáver.

Ha habido nuevas revelaciones sobre la corrupción que corre por las venas de la política brasileña. Una investigación sobre lo que se conoce como 'Operación Lava Coches' (Lava Jato) –una red de lavado de dinero y soborno con enlaces con la petrolera estatal Petrobrás y una serie de políticos– ha estado en curso desde 2014. En fecha tan reciente como la semana pasada, esta investigación ha producido una nueva ola de acusaciones contra más miembros todavía del Congreso de todos los partidos políticos. La suciedad avariciosa que salpica al Estado brasileño es clara para que todo el que la vea.

La repentina remontada de la candidatura de Jean Luc Mélenchon en las elecciones presidenciales francesas del próximo domingo 23 de abril, ha vuelto todas las miradas hacia su movimiento, La Francia Insumisa, y su programa. La Corriente Marxista Internacional nunca ha claudicado a la histeria de “que viene el fascismo” que ha caracterizado a las principales corrientes de izquierda europeas en los últimos meses. Al contrario, hemos defendido de manera consistente que están dadas las condiciones para un giro a la izquierda en todas partes.

Las últimas tres semanas han visto una rápida progresión del candidato de La Francia Insumisa en las encuestas para las elecciones presidenciales: de estar en el quinto lugar con alrededor del 11%, a estar tercero con más del 18% en la actualidad. Este rápido aumento se ha visto acompañado de una disminución lenta pero constante de la intención de voto para los dos candidatos mejor situados, la ultraderechista Le Pen (de un máximo del 28% hasta el 24%) y el liberal thatcherista Macron (de un máximo del 26% al 23%).

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