LOS PRIMEROS PASOS: Una historia, parte de la historia del movimiento obrero del estado Lara
Un día sábado a finales de 1975, un grupo de unos 3 camaradas: José
Avendaño, Josefina Mujica y Ricardo Galíndez, que previa discusión
había decidido publicar un periódico tamaño 1/18 de 4 páginas, en
multígrafo, se enrumbaron hacia la zona industrial 1 y más precisamente
hacia la empresa UNIVENSA, la primera elegida para empezar un trabajo
político sindical a nivel de fábricas.
El periódico de nombre “El Topo Obrero” en cantidad de 500
comenzó su largo trajinar entre las filas del proletariado fabril.
Semana tras semana comenzó a realizar su labor para ayudar a organizar
a la clase trabajadora a nivel sindical y para las filas del marxismo
revolucionario. Con “El Topo Obrero” se pretendía construir el Frente
de Trabajadores Socialistas que impulsaba el ya desaparecido Partido
Socialista de los Trabajadores.
Semana tras semana se repartía en los portones de las empresas
de manera gratuita, pero pidiendo a su vez una colaboración voluntaria.
En la medida que se repartía el periódico, los camaradas íbamos tomando
nota de quienes eran los trabajadores más consecuentes y animosos en
recibir y colaborar con el periódico y así fuimos haciendo una lista de
contactos que servían como reporteros (contactos) dentro de las
empresas y otros se incorporaron a “El Topo Obrero”.
Al cabo de unos meses nuestro periódico ya tenía un tiraje de
1850 periódicos semanales, unas 14 empresas y aumentando el número de
páginas a unas 24 – 28 páginas dependiendo de la semana si se le
encartaba un cuerpo especial que titulamos DOSSIER y todo financiado
con las colaboraciones a puerta de fábrica y de las cotizaciones de
camaradas obreros organizados dentro de las mismas. Estas finanzas nos
permitieron tener 1 tiempo completo (tc) y un medio tiempo. Sostener
los gastos de un carro, adquirir equipos de sonido, y cubrir gastos de
propaganda y otros volantes que editábamos como parte de nuestra
militancia revolucionaria.
En esos primeros tiempos la izquierda socialista tenía un
repunte a nivel nacional y del estado Lara, despuntando los compañeros
de la Liga Socialista (LS), Movimiento de Izquierda Revolucionaria
(MIR) y Ruptura, quienes liderizaban el rescate sindical de manos de la
burocracia cetevista (AD, COPEI, MEP) y habían anclado con fuerza en
sectores como el metalúrgico, plástico y madera.
A nivel nacional surgían con cierta fuerza primero el MAS,
luego el MIR, que le dieron paso en los ochenta a la Causa R, como
corrientes sindicales nacionales, sin olvidar la importante fuerza de
los compañeros de La Chispa, que se ubicaban fundamentalmente en Aragua
y Carabobo. Aparte de ellas también tenían una importante presencia en
sindicatos a nivel nacional, el PCV a través de la CUTV, y también los
Comités de Lucha Popular o CLP.
En estos primeros tiempos contribuimos de manera importante y
decisiva a la sindicalización de METEC, NARDI Y TUBOVEN, empresas
metalúrgicas, FANAESCA – CRUZ VERDE e hicimos nuestras primeras
experiencias de lucha. Incluso llegamos a participar en las elecciones
de ENVASA, las cuales ganamos en la segunda oportunidad que lo
participamos. Eran tiempos donde AD y COPEI tenían el dominio absoluto
de los sindicatos tanto en el sector público como privado. Cuando se
unían Inspectoría del Trabajo, Gobernación, empresarios y dirigentes
sindicales de la CTV, para impedir el triunfo de cualquier corriente
sindical democrática y combativa, no se diga revolucionaria.
ELPARO DEL 25 DE OCTUBRE DE 1979
Corría el año de 1979. El gobierno de Luis Herrera ya había
mostrado ante la clase obrera y el pueblo que no iba a ser en esencia
distinto al de Carlos Andrés. Los precios golpeaban el salario real de
los trabajadores.
El descontento crecía en las filas obreras. Las contradicciones
entre AD y COPEI hacían aparecer fisuras en el plano sindical. Desde
Enero de 1979, en las páginas de El Topo Obrero comenzamos a
desarrollar una serie de análisis que nos indicaban la posibilidad de
impulsar la lucha unificada de los trabajadores por un aumento general
de sueldos y salarios, por lo empezamos a plantear la necesidad de
impulsar un Paro Nacional y para ello llamábamos a las corrientes
clasistas y socialistas a hacer frente único en torno a esta propuesta.
La petición de aumento salarial hecha al gobierno era peloteada
del ejecutivo al legislativo. La dirigencia nacional de la CTV no hacía
nada por destrancar el juego. Desde Carabobo, los compañeros de La
Chispa, de la cual viene el compañero Orlando Chirino, hoy coordinador
nacional de la UNT, se apalancan de su fuerza sindical en la CUTV en
Aragua y Carabobo e impulsan un paro regional en el estado Carabobo.
Los compañeros se mueven entre las contradicciones de la burocracia y
sirven de motor al Paro Nacional del 25 de Octubre de 1979.
La burocracia cetevista viendo la explosividad de la situación
obrera, no puede permitir que fuerzas sindicales radicales se abanderen
de la lucha, con la posibilidad de generar una dinámica sindical que
les cuestione su hegemonía. Esa es la combinación de elementos que
definió helecho concreto del paro nacional. El salario mínimo fue
aumentado por el fenecido Congreso Nacional a 50 Bolívares diarios.
En Barquisimeto, El Topo Obrero, que había planteado la
propuesta del paro nacional participa con su columna propia firmada por
Frente de Trabajadores Socialistas del MAS, desde donde hacíamos
nuestro trabajo político sindical.
Desde nuestro periódico, también participamos en los Comités de
solidaridad con la revolución sandinista y contra el apoyo del
imperialismo yanqui a la contra nicaragüense. Militamos en apoyo a la
lucha del pueblo salvadoreño que desde Morazán y otras zonas combatía
la dictadura del general Dábuison y del demócrata-cristiano Napoleón
Duarte, que era apoyado por el gobierno de Luis Herrera Campins y el
imperialismo norteamericano.
En el año 1981, fuimos los únicos que impulsamos, en nuestro
estado, la realización de los Paros Cívicos que se venían realizando en
algunos otros estados del País y formamos un frente de organizaciones y
dirigentes obreros y populares que logró que la CTV convocara un
Consejo General donde se aprobó la realización del Paro Cívico en Lara,
pero la burocracia maniobró, no fijó fecha y le dio largas hasta que el
ambiente nacional se enfrió.
Cuando el gobierno nacional decretó la suspensión de las
garantías, a raíz de las radicales movilizaciones de Mérida en repudio
del asesinato de un estudiante que carabaneaba tras su graduación en la
ULA, junto a otros compañeros y grupos montamos un acto público en la
histórica Casa del Maestro denunciando este hecho que solo afectaba los
intereses de los trabajadores y el pueblo.
Después del golpe de 4F, en los días subsiguientes, sacamos un
díptico donde declaramos que si bien no apoyábamos el golpe de estado
como forma de lucha, exigíamos la libertad de los militares presos,
pues el único responsable de esa asonada el gobierno de Carlos Andrés
parte 2, que se había burlado de todo el pueblo. El díptico lo
repartimos en taxis y en sectores del movimiento obrero, en momentos
que nadie se atrevía a declararse abiertamente sobre el golpe.
Actuamos consecuentemente y ante la posibilidad de un nuevo
golpe, actuamos en diversas asambleas obreras y populares planteando la
necesidad de fortalecer las organizaciones obreras y populares con un
programa de reivindicaciones mínimas y políticas, llegando a plantear
abiertamente la necesidad de organizar abiertamente el armamento del
pueblo, para que en el momento oportuno, fuese el mismo pueblo quien
tomase acciones contra el gobierno burgués de CAP.
Llegado el proceso electoral de 1998, nuestro periódico salía
con mucha irregularidad y habíamos realizado un “frente de acción” con
otros compañeros, entre ellos el hoy diputado Víctor Martínez y algunos
de los compañeros que hoy publican “Informe 7” y publicamos el
periódico “Pueblo Rebelde”, del cual se sacaron 4 números en 4 meses y
donde en su primera edición dejamos en claro nuestro apoyo a la
candidatura del Teniente Coronel (r) Hugo Chávez, en base a los ejes de
su programa electoral, que de cumplirse, abrirían las puertas de una
verdadera revolución, lo cual es lo que estamos viviendo hoy en nuestro
País.
A raíz del triunfo de Chávez, triunfo que fue una declaración
de guerra contra el imperialismo norteamericano y el golpe de estado
del 11A, donde estuvimos en primera fila desde el primer momento
denunciándolo aún antes de que se produjese y combatiéndolo cuando se
desató, mediante propaganda y reuniones de muchos viejos y nuevos
camaradas, llamando a la concentración del pueblo en las diversas
plazas Bolívar del estado, para discutir las acciones a seguir, hasta
el nuevo golpe ahora en forma de lock out petrolero, donde hicimos
propuestas como la nacionalización del sector bancario bajo control
obrero y social y el armamento del pueblo, volanteamos por decenas de
miles la ciudad, participamos en las “Esquina caliente” que se
montaron, propagandizamos el control obrero en la refinería de Puerto
La Cruz, y muchas cosas más hasta ver derrotado la nueva intentona
imperialista por derrocar a Chávez y hacer retroceder el proceso
revolucionario en Venezuela.
La parte más reciente de nuestra historia la conocen nuestros
lectores, amigos y camaradas de lucha. En Diciembre de 2003 nos
unificamos con los camaradas del periódico “El Militante”
pertenecientes al Comité por una Internacional Marxista y fundamos la
“Corriente Marxista Revolucionaria”.
Y nos unificamos para fortalecer nuestra participación en la
lucha social, hecho que lo demostramos con nuestra actividad en
solidaridad con lo compañeros de Venepal, hoy Invepal, con los
compañeros de Válvulas, hoy Inveval, con los compañeros del Seguro
Social y de Snacks América Latina de Barquisimeto, o con tantos otras
luchas que han aparecido en las paginas de nuestro periódico o de
nuestra página Web: venezuela.elmilitante.org
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