Carta desde Argentina (2 de febrero, 2002)

La situación argentina

Estimados Camaradas:
Soy estudiante de sociología, partidario del marxismo-leninismo. Deseo comunicarles mediante esta muy breve carta la situación en Argentina a todos los compañeros marxistas revolucionarios del mundo, a todos los luchadores contra el régimen de explotación capitalista que siguen paso a paso los acontecimientos en mi país.

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El presidente Duhalde apareció hoy a la noche en televisión a pronunciar un discurso sobre la situación política del país. Es importante destacar que hoy debería haber anunciado el plan económico del gobierno, pero no lo hizo. Esta primera cuestión muestra lo antipopular y antiobrero de su plan. Duhalde sabe las consecuencias políticas de anunciar el plan económico; es perfectamente sabido que será un plan modelado acorde a los intentos del imperialismo estadounidense y europeo de salvar al régimen burgués y continuar expoliando al pueblo argentino. En realidad, no necesita anunciar ningún plan: el mismo ya está en marcha hace un mes con el apoyo de la Iglesia, los sindicalistas burgueses (Moyano, Daer) y los conciliadores de la CTA, el Frenapo, etc. Obviamente, esta pequeñoburguesía, que clama por la protección de la propiedad privada de los grandes banqueros y explotadores capitalistas, es la opuesta a la pequeñoburguesía que, junto a la clase obrera, los piqueteros, desocupados y la izquierda marxista, ha derrocado ya dos gobiernos en un mes.

Algo que sorprendió fue la crítica de Duhalde a la Corte Suprema de Justicia, que había aprobado la suspensión del "corralito" para muchos ciudadanos que habían iniciado demandas por la confiscación de sus ahorros. El presidente dijo que eso significaba "una irresponsabilidad", aunque apelando a la demagogia afirmó no importarle "que caigan uno o dos bancos". En todo caso, si deja caer algún banco, será a pedido de sus patrones de Washington, que querrán eventualmente penetrar en el país con la banca norteamericana y desplazar a la europea.

La Corte Suprema de Justicia no se ha vuelto a favor del pueblo y de los ciudadanos confiscados por el régimen. Pues al mismo tiempo de dictar la inconstitucionalidad del "corralito" ha vuelto a poner en práctica una ley de Menem del año 95: que los trabajadores no puedan acudir a la justicia en caso de accidentes de trabajo. Una medida completamente a favor de la explotación más brutal de los trabajadores, a mano de esa "burguesía nacional" que la CTA y los partidos del régimen miman tanto. Esta burguesía "nacional" y "patriótica"â ha causado, de 1989 a 2002, la destrucción millones de puestos de trabajo y la fuga de miles de millones de dólares, en alianza con el imperialismo yanqui y la banca internacional.

Luego de la patética aparición ante la prensa, en donde Duhalde dio otro paso hacia el abismo, aunque negando dirigir un gobierno "débil" (¡!), empezó la movilización a Plaza de Mayo. Las Asambleas Populares que se han formado de manera rápida y espectacular en todo el país a nivel barrial, municipal, como órganos embrionarios de poder, comenzaron a marchar con las consignas que muestran cuál es el apoyo del que goza Duhalde y sus gobierno burgués pro-imperialista. La consigna del momento es "¡que se vayan todos! ¡Asamblea Popular Constituyente!".

Estas dos consignas dicen algo que los charlatanes que le dan soporte al régimen no quieren ver: la necesidad de reorganizar el país desde cero, con otras bases sociales, institucionales, políticas, económicas. Los sindicalistas y políticos al servicio de la burguesía tampoco soportan la organización cada vez más férrea y entusiasta que se da en la clase media combativa, en los desocupados y en la clase obrera. Prefieren y alientan con todas sus fuerzas la desorganización, la indisciplina, la sumisión, el anti-partidismo, etc. Saben que el régimen que desean salvar, la propiedad privada de la clase explotadora que protegen, está cada vez más en peligro, producto de la agudización de la lucha de clases. La Iglesia, el centroizquierdismo, la CTA, Moyano, Daer, todos ellos llaman "al diálogo" con un gobierno que no cede en la confiscación del ahorro, en la explotación de los trabajadores, en el agudizamiento de la miseria y el hambre de casi 15 millones de argentinos sumidos en la degradación de la explotación capitalista.

Viendo el nivel de movilización popular que existe y que se acrecienta día a día, es perfectamente posible el derrocamiento del gobierno y la convocatoria a Asamblea Popular Constituyente a niveles nacional, municipal y barrial, frente a la bancarrota absoluta de un gobierno impopular que no halla salida. No obstante, habrá que observar muy de cerca la cartas que jugará el imperialismo en Argentina y América Latina. El rescate del régimen burgués y su estabilización es la cuestión fundamental para Washington, puesto que el peligro del "contagio político" en la explosiva región de Latinoamérica es cada vez mayor. Contagio político que podría significar el inicio de una era revolucionaria en principio anti-imperialista en nuestro continente.

No existen desde ya consignas políticas en las masas en donde pidan "el poder político para construir el socialismo", pero eso no tiene demasiada importancia, pues el ejemplo de la Revolución Cubana nos dice que una revolución que comienza caracterizándose como "nacional y popular", puede ir progresivamente hacia la construcción de la sociedad socialista, por efecto del proceso histórico-dialéctico entre un pueblo con aspiraciones cada vez más concientes y una burguesía cada vez más ligada al imperialismo y cada vez más reaccionaria. Del gobierno antiimperialista al régimen socialista.

Es de importancia extrema que se termine de configurar en el país una situación de "poder dual": por un lado, un gobierno sin salida y con una base social ínfima; por el otro, el poder del pueblo con las asambleas a través de todo el país. Pueblo que debe ser dirigido a la victoria por la clase obrera y los piqueteros, que mediante una lucha férrea y heroica, fueron quienes prepararon el terreno para las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de Diciembre de 2001. La importancia de la multiplicación de las asambleas es imprescindible. Aún con sus matices particulares, las asambleas que están formándose en todo el país, son análogas a lo que fueron entre 1905 y 1917 los soviets rusos. Y sabemos lo importante que fue el poder de los soviets para el derrocamiento del zarismo primero, y luego para derribar el régimen burgués de Kerensky. Tal como lo señalo Alan Woods, el pueblo argentino obtendrá la mayor victoria de su historia, o la derrota más dura.

¡Que se vayan todos!

Asamblea Popular Constituyente para nacionalizar la banca, ejercer el monopolio del comercio exterior, liquidar el "corralito", expropiar a los grandes capitalistas, imponer el control obrero y un seguro de desempleo de 500 pesos.

¡Por la Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina!

Hernan, La Plata, Argentina
2 de febrero, 2002

On the question of the slogan of the Constituent Assembly see Alan woods' article:
On the constituent assembly slogan: Is it applicable to Argentina?( February 9, 2002)

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