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Una biografía digna de Albert Einstein

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Esta biografía es un trabajo poco usual, ya que explicaremos los rasgos más importantes de la vida de Einstein desde un punto de vista marxista, evidentemente, usando la columna vertebral de esta filosofía, es decir: el materialismo dialéctico.

Contenido

Revolucionario y científico, a 130 años de su nacimiento
Antecedentes familiares y juventud
Movimiento browniano
Efecto fotoeléctrico
Teoría de la Relatividad Especial
La Teoría de la Relatividad
Principio de mínima acción y relatividad. E=mc2
Regresando a Einstein
La primera plaza de Einstein como profesor universitario
Nacimiento y desarrollo de la socialdemocracia
Estalla la Primera Guerra Mundial
Teoría General de la Relatividad
1918-1933: La revolución inconclusa
El mito de la bomba nuclear
Otro negrito en el arroz: la Teoría del Campo Unificado
¿Por qué socialismo?

Apéndice

1. Aparato para demostrar el principio de equivalencia
2. Principio de mínima acción
3. Carta de Einstein a Roosevelt
4. ¿Por qué socialismo?
5. Nadie es perfecto, pero unos se acercan más que otros.
6. Los archivos (ya no tan) secretos de Einstein

A Leocadio Cayetano.

Revolucionario y científico, a 130 años de su nacimiento

“Los grandes espíritus siempre han encontrado la oposición violenta de las mentes mediocres”

Albert Einstein

Una biografía digna de Albert Einstein Esta biografía es un trabajo poco usual, ya que explicaremos los rasgos más importantes de la vida de Einstein desde un punto de vista marxista, evidentemente, usando la columna vertebral de esta filosofía, es decir: el materialismo dialéctico. Contextualizaremos así la vida de Einstein y sus descubrimientos científicos con su entorno antes de la Primera Guerra Mundial, durante la primera Revolución Rusa, las traiciones de la Segunda Internacional, la degeneración del Estado Soviético, los años de revolución en Alemania durante los treintas, la Segunda Guerra Mundial y después de la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes familiares y juventud

Albert Einstein nace en 1879—el mismo año que Trotsky—en Ulm, Alemania. En esa época, Alemania estaba dejando de ser ese viejo país rural para convertirse en una superpotencia a nivel mundial, compitiendo con la clásica potencia europea que era Inglaterra:

Alemania había asistido a profundas transformaciones durante los últimos años del XIX y principios del XX. En un plazo corto de tiempo. Mientras la burguesía alemana se convirtió en una potencia industrial:

En 1913 la producción de hulla superaba los 190 millones de Tn, y de hierro los 27 millones, era el segundo productor de hulla y el primero de hierro. Su desarrollo de la industria carbonífera le permitió situarse como líder mundial de la producción química.

Pero no sólo en el desarrollo de las grandes industrias Alemania ostentaba un papel de primer orden. En 1914 se encontraba a la cabeza de aparatos eléctricos en Europa y era el país que más había desarrollado la investigación científica vinculada a las aplicaciones industriales.

No obstante el carácter tardío de este desarrollo la colocó en una situación desventajosa a la hora de la conquista de territorios coloniales. A pesar de que en 1913 su comercio exterior era de 22.500.000 marcos, el doble que Francia y el 85% de Gran Bretaña, Alemania careció de un Imperio colonial” (Juan Ignacio Ramos, De noviembre a enero, la Revolución Alemana de 1918. Fundación Federico Engels. El énfasis es nuestro).

El naciente proletariado alemán empezaba a organizarse y fortalecerse; en 1863 nace el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD por sus siglas en alemán); en cuestión de unos cuantos años, este partido contaría ya con 90 periódicos diarios y muchos liberados. Esto no es ninguna casualidad porque la burguesía sólo puede crecer a consecuencia del desarrollo del proletariado. Pero con el desarrollo del proletariado, tiene que venir el desarrollo de sus organizaciones de masas, en Alemania éstas eran los sindicatos y el SPD:

Alemania fue la cuna del marxismo, Marx y Engels pasaron gran parte de su vida educando y desarrollando al movimiento obrero alemán. El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) desde su fundación demostró lealtad al marxismo y era visto como personificación de la tradición revolucionaria alemana. Era el partido más poderoso de la Segunda Internacional (organización que agrupaba a los principales partidos socialistas antes de la Primera Guerra Mundial) era el partido obrero más fuerte del mundo. En 1912 el SPD tenía un millón de militantes, más de 15.000 liberados, activos económicos por valor de 21 millones de marcos, 90 periódicos diarios, 62 imprentas, su propia agencia socialista de noticias y una multitudinaria Escuela Central Socialista. Conseguía 4,3 millones de votos, más de un tercio del electorado total, tenía más de 2,5 millones de afiliados sindicales. Su fortaleza como partido era incomparablemente mayor que la del Partido Bolchevique antes de la Revolución de Octubre. Con estas cifras, parecía que el movimiento obrero alemán tenía una fuerte posición y la revolución socialista estaba asegurada. Por desgracia el SPD no utilizó su fortaleza y recursos para derrocar al capitalismo, al final terminó convirtiéndose en un medio que sirvió para el ascenso de la burocracia”. (Rob Sewell, Alemania de la revolución a la contrarevolución).

Finalmente Alemania no podía desplazar completamente a Inglaterra debido a que no contaba con colonias dónde expandir su mercado. No obstante, en Alemania se experimentó un gran desarrollo en la industria y la ciencia, la cual floreció como en ningún otro lado en el planeta; los capitalistas tenían una gran necesidad de desarrollar las fuerzas productivas y necesitaban por ello a los hombres de ciencia. Como subrayamos arriba, Alemania era el país que más había desarrollado la investigación científica y la industria y eso significaba que los científicos no eran más que siervos de la burguesía tal y como lo plantean Marx y Engels en el Manifiesto:

“La burguesía despojó de su halo de santidad a todo lo que antes se tenía por venerable y digno de piadoso acontecimiento. Convirtió en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia.”

Además de necesitar a estos hombres de ciencia, necesitaban también, extender su influencia mercantil y esto sólo lo podrían hacer las más grandes industrias, éstas producirían cada vez más a un menor precio y de esta manera derrotarían a su competencia, además necesitaban a como dé lugar una mayor expansión de su mercado. De esta manera las pequeñas industrias tienden a desaparecer y dejar en su lugar a la gran industria. Evidentemente en el proceso, los pequeños patronos quiebran y en su lugar quedan los grandes capitalistas. Es así como se consolidaron los grandes monopolios que terminarían por hacer desaparecer de esta competencia a las pequeñas industrias.

La aniquilación de estas pequeñas empresas fue también el caso de la familia Einstein, el padre de ésta, Hermann Einstein, comenzó ganándose la vida como vendedor de colchones, para después convertirse en patrón de una pequeña industria de material electrotécnico. La mamá, Pauline Koch, criada en el seno de una familia pequeñoburguesa, siempre prodigó una atención especial a sus dos hijos (Albert tenía una hermana menor llamada Maja), sobre todo a Albert, quien a los cuatro años era considerado retrasado mental y todavía a los tres no podía hablar bien. En esta época de auge en Alemania, el interés de la burguesía y la pequeña burguesía por reproducirse y formarse se reflejaba entre otras cosas, porque la educación para sus críos era privilegiada. Había fuertes simpatías por parte de los pequeños propietarios hacia la intelectualidad, medio en el cual Einstein se desarrolló.

El joven Einstein sufrió bastante antes de entrar a la Universidad: Para comenzar, en la secundaria sufría constantemente de marginación y hostigamiento por parte de los profesores, pues el joven ya dando muestras de rebeldía y originalidad, tenía constantes enfrentamientos con éstos; llegando a tal punto estos enfrentamientos, que Einstein salió de la Escuela Secundaria de Múnich sin concluirla, en parte por estos pleitos, en parte porque su familia se mudaba a Italia después de que el negocio familiar había resplandecido brevemente para después colapsar ante el furioso avance de los monopolios que ya hemos comentado, pero también tuvo que ver con la huída del servicio militar al cual Albert se decidió a no cumplir, por lo cual se fue a la ciudad de Aarau en Suiza, buscando la nacionalidad de este país y conjurar así el servicio militar. La familia Einstein estaba en la bancarrota y el padre, Hermann, toma la decisión entonces de radicar definitivamente en Italia, otorgándole una subvención bastante modesta a Albert para que continuara sus estudios en Suiza.

Al terminar sus estudios básicos, la opción que se le abría era la de asistir a la Universidad, sin embargo, los problemas de la familia otrora holgada económicamente ponía a su retoño en un predicamento: o la familia con mucho sacrificio colocaba a su hijo en una Universidad, o éste tendría que sufrir el destino de una familia oprimida común y corriente en épocas especialmente bélicas como eran esos años, es decir, enviar a su hijo al Ejército para ser usado como carne de cañón en las incursiones militares.

Albert Einstein sentía una repulsión recalcitrante hacia el Ejército desde su niñez, misma que se consolidó al crecer éste. El siglo XIX estuvo plagado de guerras en el continente europeo, en muchas de las cuales, el imperio alemán estuvo metido en el ajo, es por eso fácil entender el hartazgo que un sector de las masas mostraba ante la continua oleada bélica, ajena a ellos y a la cual se veían sometidos a participar, no obstante, no todos lo veían así y en las guerras veían una manera de intentar mejorar su destino, pensando que la culpa de sus males tendría que ser externa, “los países malvados de afuera”.

Salí a pasear por las calles principales de aquella ciudad de Viena, que tan bien conocía, y observé la muchedumbre de gente desacostumbrada que se congregaba en los elegantes bulevares del "Ring", dando expansión a sus esperanzas. ¿Y en el mero hecho de estar allí, no se realizaba ya una pequeña parte de esas esperanzas? ¿Cuándo, aquellos mozos de cuerda, aquellas lavanderas, aquellos zapateros y recaderos, aquellos raquíticos tipos de los arrabales habían soñado con poder discurrir por lujosas calles, sintiéndose los dueños de la situación? La guerra estalla para todos, y los oprimidos, los defraudados por la vida, sentíanse ante ella iguales a los ricos y poderosos. No tiene nada de paradójico si digo que en aquella muchedumbre vienesa que se manifestaba a la mayor honra y gloria de las armas de los Habsburgos pude observar las mismas características psicológicas que había observado en San Petersburgo en las jornadas de Octubre de 1905. No en vano la guerra ha sido muchas veces en la historia la madre de la revolución. (Trotsky, Mi vida).

La familia Einstein no fue la excepción en cuanto a este sufrimiento, pues en ellas habían participado su padre y sus abuelos. Un ejemplo de la animadversión de Einstein a los militares fue cuando para evitar el servicio militar no sólo arguyó tener el pie plano, sino que apresuró la mudanza familiar a Suiza para evitar definitivamente la leva. Estas escapatorias internacionales no eran nada nuevo, al contrario, entre el movimiento socialdemócrata era algo muy común para evitar el servicio militari .

Así, a pesar de las dificultades que los estudios del muchacho supusieron para la familia, finalmente la decisión que se tomó fue la de que Einstein continuara con sus estudios.

Einstein hizo el examen de ingreso para el Instituto Tecnológico de Zürich, misma que lo rechazó porque no había concluido sus estudios en Munich y porque había reprobado la materia de Literatura. Así que Einstein regresa a Aarau en 1896 y concluye ahí sus estudios de bachillerato. Posteriormente en ese mismo año, adquiere la nacionalidad suiza y logra ahora sí, después de tantas dificultades—dificultades iguales a las que hoy por hoy se tiene que enfrentar la juventud obrera para realizar los estudios superiores—ingresar al Instituto Tecnológico de Zúrich en donde comienza estudiando Filosofía y a la par que leía a Hume, Kant y Mach, conoció también los escritos de Spinoza, Marx y Engels. Es en estos primeros meses en la Universidad cuando Einstein entra en contacto con los socialistas y es también donde conoce a Mileva Maric, con quien posteriormente se casaría. Si tú lector, has sido rechazado de la Universidad, es comprensible todo lo mal que te sientes, pero lo primero que debes de entender que el problema de los rechazos en las universidades son una cuestión de clase y no una cuestión de “éxito académico”, si fuera así, a Einstein debieron aceptarlo de inmediato a la escuela, pero al no tratarse del hijo de un gran capitalista les da lo mismo rechazarlo a pesar de tener grandes habilidades en la ciencia. Este caso muestra que el problema de los rechazos en las universidades es tan viejo como el propio capitalismo.

Mileva Maric era una chica serbia (yugoslava posteriormente al cambiar las fronteras después de la Primer Guerra), un año más grande que Einstein, ambos se enamoran profundamente el uno del otro, sin embargo, casi como de telenovela, su noviazgo se enfrenta a grandes problemas, pues la madre de Einstein desaprueba la relación con el pretexto de que la muchacha es mayor y aparte de todo, no es judía. Más allá de este velo que en nada desmerece a los engendros de Luis de Llanoii y anexos, ¿qué es lo que pasaba realmente en la mente de Pauline? Recalcaremos que la familia Einstein era una familia pequeñoburguesa que compartía una serie de prejuicios típicos de esta capa social, entre ellos el odio a las “nacionalidades inferiores”. ¿Cómo su hijito se casaría con una mujer más grande, pero sobre todo horror de horrores, serbia? Einstein, una vez más, era víctima de las estupideces de la pequeña burguesía.

Aquí no acaban los pecados de esta encantadora jovencita, quien era una feminista radical, parece raro pero si consideramos que en aquel entonces ninguna mujer podía tener una cátedra como profesora universitaria, ni tantos otros derechos por ser mujer, además entre las amistades de Mileva destaca Nicola Tesla el gran físico experimental de la misma nacionalidad de ella. En la Universidad, donde estudió con Einstein, ella fue la única mujer de su generación. Con tantas cualidades Mileva tenía que ganarse el cariño limpio de cualquier pequeñoburguesa, en particular el de la madre de Einstein. Mileva era una lumbrera, en contradicción a la típica madre de familia pequeñoburguesa alemana cuyas aspiraciones solo eran buscar un marido que las mantuviera.

A pesar de las virtudes de Mileva, la familia Einstein se negaba rotundamente al matrimonio, como ya lo dijimos, por adoptar la postura pequeñoburguesa con respecto a las nacionalidades oprimidas. Al lector esto le parecerá una exageración puesto que no tiene nada de malo la diferencia de edades y mucho menos, de nacionalidades; efectivamente es una exageración, pero como mencionan Alan Woods y Eloy Val del Olmo en Euskal Herria y el socialismo:

Las demandas nacionales tienen un carácter democrático, no socialista. La opresión nacional no afecta sólo a la clase obrera, aunque la padece más, como las demás formas de opresión. La cuestión nacional afecta a toda la población, a las masas y en particular a la pequeña burguesía. Sin embargo, como hemos visto, Lenin siempre abordó el tema desde un punto de vista de clase, y nosotros lo abordamos de la misma manera

Y más adelante sigue:

Lo que Lenin nunca dijo fue que los marxistas deberían apoyar a la burguesía nacional o a la pequeña burguesía nacionalista. Al contrario, la premisa fundamental de la posición de Lenin sobre la cuestión nacional fue la absoluta independencia de clase. El primer principio del leninismo fue siempre la necesidad de luchar contra la burguesía —tanto de las naciones opresoras como de las oprimidas—. En todos los escritos de Lenin sobre la cuestión nacional hay una crítica implacable no sólo a la burguesía nacionalista, también a la pequeña burguesía nacionalista”. Y más adelante sigue: “¿Ha quedado claro? Los trabajadores tienen el deber de oponerse a todas las formas de discriminación y opresión nacional. Pero también tienen el deber de negarse a apoyar al nacionalismo en cualquiera de sus formas. ¡Qué contraste con esos supuestos marxistas que no pierden la oportunidad de actuar como portadores de la bandera del IRA, ETA o el ELK en la creencia equivocada que persiguen una política leninista! Desdibujar la línea divisoria entre marxismo y nacionalismo es una violación de todo lo que Lenin defendió.

Durante sus estudios universitarios, sus calificaciones siempre fueron mediocres, si bien en el bachillerato había destacado en Física y Matemáticas (siendo también y con más razón, mediocre en todas las demás materias, puesto que éstas no le interesaban); Minkowsky, destacado matemático y uno de sus profesores, decía de él: “Es un perro holgazán que nunca va a hacer nada en la vida”. Einstein concluyó en 1900 sus estudios universitarios sin pena ni gloria, tal y como es el caso de la gran mayoría de los egresados de las universidades; y también como éstos, su trabajo al concluir los estudios fue también mediocre, en este caso, dando clases particulares de Matemáticas. Una de las razones por la cual era distraído en la escuela, fue que justamente por esa época el negocio de su padre había terminado de irse a la quiebra y Einstein—también, como la mayoría de la juventud de ahora—se las vio negras para poder mantenerse durante sus estudios universitarios y después de salir de la escuela. Sus padres no estaban en posibilidades de ayudarlo y esto lo obligó finalmente a tomar el trabajo de profesor particular, situación con la que muchos de nuestros jóvenes, hijos de obreros, podrán identificarse.

La vida enseña—en este mundo capitalista, la condenada tiene la costumbre de hacerlo a punta de coscorrones—. Finalmente éstos fueron los que empujaron a Albert Einstein a sacar conclusiones revolucionarias tanto en la vida, como también en la ciencia.

Durante muchos años Einstein comulgó con las ideas de moda entre la intelectualidad y la socialdemocracia alemana, que por esa época eran las de Ernst Mach. Cedemos la palabra a Plejanov para que explique desde el punto de vista marxista con respecto a Mach y sus ideas:

“El naturalista que habita en Mach tienda al materialismo. No podía ser de otro modo una ciencia de la naturaleza no materialista es imposible. Pero el “filósofo” que habita en el mismo Mach, tiende hacia el idealismo. Y esto es absolutamente comprensible también: la opinión pública de la burguesía contemporánea (conservadora), que lucha contra el proletariado moderno (revolucionario), es demasiada hostil al materialismo, y sería completamente excepcional que los naturalistas se declarasen hoy, como lo hizo Haeckel, francamente partidarios del monismo materialista. Hay dos almas en Mach de ahí su inconsistencia” (Materialismo militante. Jorge Plejanov Ed. Grijalbo).

No obstante, este pecado de juventud no fue exclusivo de Einstein. La burocracia del partido socialdemócrata sostenía estas mismas ideas “filosóficas” de manera consciente o inconsciente y desde luego eran transmitidas a la base, Einstein como un militante de base más, simplemente las recogió.

Ni modos, esto fue un error del joven Einstein, el cual acarrearía en el futuro muchos otros mal entendidos y errores en sus estudios, que aunque se retractó de la gran mayoría de estos errores e intentó corregirlos, esto ya fue demasiado tarde, sus epígonos retomaron sus errores y los hicieron pasar por aciertos, hasta la fecha los desarrollan de la manera más vulgar y anticientífica y lo peor, los presentan como “verdades eternas” sólo entendidas por grandes sabios como ellos. Aquí continúa la lucha del proletariado contra los errores de esta gentuza y lo hace con textos como Razón y Revolución y Reformismo o Revolución de Alan Woods y Ted Grant. Por eso es necesario que estas generaciones de revolucionarios y científicos empiecen a armarse leyendo estos textos. Este artículo no es más que una humilde continuación de las ideas de la dialéctica de Marx y Engels y el desarrollo de éstas por Grant y Woods.

Al madurar Einstein, abandonó y rechazó todas estas ideas basadas en el idealismo, al mismo tiempo que sus propios estudios y sus propias conclusiones lo acercaron inexorablemente al materialismo dialéctico. En el ambiente intelectual y de la socialdemocracia donde Einstein se desenvolvía, era bastante bien visto la comunión con Mach; Einstein absorbió de ese ambiente ese “fervor”. No habría sido extraño que si el PSD hubiese impulsado una línea filosófica marxista correcta, Einstein habría seguido ésta última y no las atrocidades eclécticas machistasiii, de las cuales desafortunadamente se oye mucho aún en las aulas universitarias.

Un acontecimiento más—común como los otros—sucede en la vida del joven Einstein: Mileva espera en 1902 una hija suya. El joven Einstein comienza entonces una dura batalla contra la férrea oposición de sus padres a casarse con esta mujer. Dichas circunstancias obligaron a Mileva a salir de la escuela sin concluirla. Así, su potencial se vio truncado debido a las vicisitudes a las que todo el tiempo se enfrentó: proveniente de un país balcánico, siempre denostada por todos los habitantes de los “grandes países”, al quedar embarazada hubo de truncar sus estudios. Esta salida abrupta del medio intelectual marcó a Mileva con un velo de frustración al no haber podido desarrollar toda su potencialidad, mientras que su marido lograba titularse y hacer lo que ella no pudo por causas ajenas a ella misma (y al marido también). Una vez más vemos que Einstein y su mujer no vivieron en ningún pedestal, sino que tanto a ella como a él les tocó vivir las lacras más comunes a las cuales se enfrentan los desposeídos, así su mujer, doblemente afectada por su propia condición feminista, sufrió bastante desde el momento de relacionarse con Einstein y ahora de manera más aguda, al quedar embarazada y posteriormente, haber tenido que dejar a su hija, Lieserl, en adopción por las presiones sociales y económicasiv.

Desde hace mucho tiempo, los representantes de todos los movimientos emancipadores de Europa occidental formularon a lo largo, no ya de décadas, sino de siglos, la reivindicación de abolir las leyes caducas y de equiparar legalmente la mujer al hombre, pero sin que ni uno solo de los países democráticos europeos, ni una sola de las repúblicas más adelantadas, lograse realizarlo; porque allí donde existe el capitalismo, donde se mantiene en pie la propiedad privada sobre la tierra, las fábricas y plantas industriales, donde persiste el poder del capital, siguen conservando los hombres los privilegios. Y si en Rusia fue posible lograr aquel anhelo, se debió a que el 25 de octubre de 1917 se implantó en nuestro país el poder obrero. El poder soviético se planteó desde el primer momento el objetivo de ser el poder de los trabajadores, enemigo de toda explotación. Se señaló la tarea de acabar con toda posibilidad de explotación de los trabajadores por parte de los terratenientes y capitalistas, de liquidar la dominación del capital. El poder soviético se propuso como objetivo lograr que los trabajadores construyan su propia vida sin propiedad privada sobre la tierra, sin propiedad privada sobre las fábricas y plantas industriales, sin esa propiedad privada que en todas partes, en el mundo entero, incluso bajo el régimen de plena libertad política, incluso en las repúblicas más democráticas, coloca de hecho a los trabajadores en condiciones de miseria y esclavitud asalariada, y a la mujer bajo una doble esclavitud.

El poder soviético, como poder de los trabajadores, implantó legislativamente, ya durante los primeros meses de su existencia, los cambios más radicales con respecto a la mujer. La República Soviética no dejó piedra sobre piedra de las leyes que colocaban a la mujer en una situación de sometimiento. Y al decir esto me refiero en particular a las leyes que aprovechaban especialmente la situación más débil de la mujer, para privarla de derechos y colocarla con frecuencia en condiciones humillantes; es decir, a las leyes sobre el divorcio, los hijos ilegítimos y el derecho de la mujer a demandar judicialmente al padre del niño para que asegure su sustento. (Lenin, Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética).

Por si no poder casarse fuera poco, la sociedad de Zürich, muy conservadora veía con muy malos ojos los hijos fuera del matrimonio; así que la pareja, acorralada entre estas presiones y la de la negativa de sus padres para consumar el matrimonio, tuvieron que dejar en adopción al retoño que nació en 1903, la niña llamada Lieserl fue entonces la primer hija de Einstein, hija ilegítima por la obstinación de los padres y el hostigamiento social. Fue hasta 1903, con Hermann Einstein en el lecho de muerte, cuando pocos días antes de que diera su último suspiro, finalmente el padre acepta la unión de la joven pareja, no así la madre, que aunque formalmente su opinión ya no importara, todavía duró mucho tiempo antes de asimilar los hechos ya consumados. Tan fue así, que el día en que el padre aceptó la boda, la madre se encerró a llorar amargamente en su habitación no sin antes haberle asegurado a su hijo que estaba echando a perder su futuro.

Mientras pasaba este drama, Einstein se empeñaba en buscar un empleo más estable, lo cual para esa época ya no era tan sencillo, pues el capitalismo alemán había llegado ya a sus límites objetivos; había intentado obtener una plaza en la Universidad, sin embargo, aparte de sus calificaciones, las relaciones que tenía con los profesores no eran las mejores, pues tanto en el bachillerato, como en la Universidad, Einstein defendía sus puntos de vista, sin importar que éstos no fueran siempre acordes con la opinión del maestro; por supuesto que esto le ganó la animadversión de más de uno de ellos en las escuelas donde estuvo, en particular, en la Universidad, dichas enemistades no le ayudaban mucho en la búsqueda de la plaza como profesor. El padre de Marcel Grossman, este último entrañable amigo de Einstein, le consiguió un trabajo como empleado en la Oficina de Patentes en Berna, mismo que al principio sólo era temporal, pero que eventualmente consiguió la plaza para el mismo. También se tardaron en dársela, pues constantemente Einstein tuvo pleito con su patrón. Todos estos pleitos con profesores y patrones no se explican únicamente por el factor psicológico. Einstein siempre fue un incansable buscador de la verdad y en el camino de esa búsqueda, siempre procuró sacar sus conclusiones y defenderlas, tal cual lo hace un revolucionario. Einstein, buscador de la verdad, socialdemócrata, pareja de una feminista, por supuesto que tenía que verse confrontado una y otra vez con los elementos más retrógrados de la sociedad y por supuesto, una y otra vez les hizo frente. Y claro, como un socialdemócrata de base era natural que tuviera pleitos con su patrón en esta oficina, una vez más Einstein se encuentra en el terreno de la lucha de clases.

La recién formada pareja se estableció en Berna, donde Einstein para asegurarse un ingreso mejor, con miras a conseguir una plaza de profesor en la Universidad, comienza a estudiar seriamente la Física y es en tan solo un año (1905)—el año donde la calidad se convirtió en cantidad y desde luego, el año de la primera revolución Rusa—cuando concreta sus tres geniales ideas: El movimiento browniano, el Efecto Fotoeléctrico y la Teoría Especial de la Relatividad. En este mismo año presenta su proyecto de tesis doctoral: El movimiento browniano, mismo que fue rechazado por el comité académico del Instituto Tecnológico de Zürich. Pero ¿qué es el movimiento browniano? ¿acaso estaba muy mal Einstein para que no le aceptaran el trabajo?

Movimiento browniano

Cuando pones un grano de polen en un líquido, se puede observar que ese grano presenta un movimiento en zigzag. Robert Brown logró ver por primera vez este efecto en 1827, pero no logra darle una explicación hasta que en 1905—mismo año de la primera Revolución Rusa—Einstein da una revolucionaria explicación.

Como arriba dijimos, las ideas dominantes en Filosofía eran las de Ernst Machv. Mach, entre tantas cosas, no creía en la existencia de las moléculas y los átomos; la explicación de Einstein es abiertamente contraria a la postura de Mach. ¡A pesar de él mismo ser machista! Einstein explicó que el movimiento de esta partícula de polen se debe al choque de las moléculas con esta partícula. Mientras mayor es la temperatura del líquido, mayor será el movimiento del polen; por otro lado, mientras más viscoso sea el líquido, menor será el movimiento. Con esto, el discípulo desbarata completamente las ideas del decano, deja en bancarrota a toda la gentuza idealista de las universidades y por ello, le niegan la tesis doctoral. El materialista que habita en Einstein se eleva por encima de Mach a pesar de que él mismo profesara con esas ideas. Noten esta gran contradicción que con el tiempo esta misma hará desaparecer el punto de vista idealista de Einstein. Vemos la manera revolucionaria de actuar de Einstein, él no dejó de decir la verdad de lo que ocurre en la naturaleza, a pesar de los enemigos que con ello adquiría. Albert Einstein estaba necesitado de dinero, por ello se esmeró en obtener el doctorado para mejorar su posición económica y así poder sostener a su creciente familia y a pesar de eso, no dejó de decir la verdad de lo que ocurrió; prefirió aceptar la represión de la clase dominante representada dentro de las universidades. ¡Todo un revolucionario! Se puso firme, de la misma manera que Giordano Bruno perdió la vida en la hoguera después de ocho años de prisión. Diametralmente contrario a los burócratas en el capitalismo, de los cuales tenemos mil ejemplos como el siguiente:

Puesto que no hemos estado presentes en las reuniones entre el general y la oposición, ni hemos tenido acceso a su cuenta bancaria, no tenemos forma de saber si es verdadero o falso. Sin embargo, debemos observar que Dieterich se contradice cuando escribe: “Parte del efecto [de la declaración de Baduel] consistió en que unos 18 días antes todavía había apoyado públicamente la reforma constitucional”. ¿Cómo un “hombre de convicción” cambió sus convicciones sobre la Constitución en un espacio de 18 días? Evidentemente, las convicciones del general se parecen a las del político que decía: “Bien, ¡si no te gustan mis principios, los cambiaré!” (Alan Woods, Reformismo o Revolución, Fundación Federico Engels).

Como arriba escribimos, la Revolución Rusa de 1905 estaba empezando ¡el mismo año de las tres ideas geniales de Einstein! En 1926 le dan el premio Nobel a Jean Perrin por la explicación del Movimiento Browniano y su comprobación experimental; esto nos muestra una vez más lo amañado que se encuentra el ambiente universitario, después de todo, rectores, decanos y demás tienen que rendir cuentas a la clase dominante y por mantener el control de institutos y escuelas, ellos mismos inventan premios para entregárselos entre ellos mismos mientras le niegan trabajos a los discípulos de sus contrincantes por mantener el control de los institutos. Como puede ver el lector, le negaron la tesis de doctorado a Einstein por estar en contra de las ideas de Mach, las ideas de la clase dominante, sin embargo después de que los experimentos le dan la razón a nuestro héroe, aún así no le dan ni siquiera el título de Doctor, sin embargo a Perrin le otorgan el Nobel por un trabajo en el que él no fue pionero. A pesar de que un error de juventud de Einstein fue mantenerse como “machista”, él era un “machista” anormal, un machista que se revelaba a las tesis idealistas de este señor.

Esta aplicación demuestra el movimiento Browniano, la partícula grande puede considerarse como una partícula de polvo, mientras que las partículas más pequeñas pueden ser consideradas como moléculas de gas o agua. Del lado izquierdo se observa el fenómeno a nivel microscópico. De lado derecho, se muestra el mismo fenómeno a nivel molecular.

Efecto fotoeléctrico

¿Cómo funcionan las celdas fotoeléctricas? Cuando se hace incidir (pasar muy cerca o chocar) un fotón en un átomo, el núcleo de éste lo absorbe y al hacerlo, la energía que hay en el fotón hace que los electrones en el átomo suban a niveles superiores de energía, quedando liberados los electrones del nivel más bajo, produciendo esto una corriente eléctrica. De hecho, la manera que esto se lleva a cabo se representa a través de la expresión:

∆=hμ-W

¿Qué quiere decir esta fórmula? Quiere decir que la corriente eléctrica que al lanzar sobre una celda fotoeléctrica, la energía eléctrica que se obtendrá de ahí no dependerá de la intensidad de la luz, sino de la frecuencia, es decir, del color. Así, del espectro que podemos ver, la luz roja es la que menos energía lleva consigo, mientras que la violeta es la más energética. De hecho, la luz infrarroja será la menos energética y la ultravioleta, que es la que conforma los rayos cósmicos, será la que más energía lleva.

Efecto fotoeléctrico

Le pedimos disculpas al lector porque el video que presentamos está en ingles, estuvimos los autores buscando uno mucho mejor  en castellano, pero creemos que éste es el mejor entre todos, ya que los demás en castellano están incompletos y/o tienen varios problemas técnicos.

Teoría de la Relatividad Especial

Comenzaremos este tema aclarando que lo abordaremos haciendo énfasis donde los profesores universitarios suelen omitir información: los sistemas de referencia.

¿En qué consisten los sistemas de referencia? Para estudiar un fenómeno físico, son necesarios dos elementos al menos: el fenómeno mismo y alguien que lo observe (ojo: para estudiar el fenómeno físico, no para que éste exista; si un árbol cae en el bosque, este árbol producirá ruido independientemente si haya quien lo escuche o no, otra historia es si ese ruido se estudia o no se estudia). Pues bien, la Física nos enseña que las mismas leyes físicas que valen para el sistema en donde se desarrolla el fenómeno son las mismas que para el sistema donde se encuentra el observador. ¿Eso qué quiere decir? insistirá con razón el lector.

Frecuentemente decimos que dos acontecimientos ocurrieron en un mismo sitio, y nos acostumbramos de tal manera a ello, que tendemos a atribuir a nuestra afirmación un sentido absoluto. Y, sin embargo, ¡esta afirmación no vale nada! Esto es equivalente a decir: ahora son las cinco, sin indicar dónde precisamente son las cinco, en Moscú o en Chicago.

Para aclarar esto, supongamos que dos viajeras acordaron encontrarse cada día en un mismo sitio del vagón del rápido Moscú-Vladivostok y escribir cartas a sus maridos. Estos, sin embargo, no estarán de acuerdo con que sus esposas se encuentran en un mismo sitio del espacio. Por el contrario, los maridos tienen todos los motivos para afirmar que estos sitios distan unos de otros centenares de kilómetros, pues las cartas que recibían eran de Yaroslavl y Perm, Sverdlovsk y Tiumen, Omsk y Jabarovsk. Por lo tanto, estos dos acontecimientos, es decir, la escritura de cartas en el primero y segundo día del viaje, desde el punto de vista de las viajeras, transcurrían en un mismo sitio, pero desde el punto de vista de sus maridos, estaban separados por centenares de kilómetros.

¿Quién lleva razón, las viajeras o sus maridos?

Nosotros no podemos dar preferencia a ninguno de ellos. Vemos, evidentemente, que el concepto de “en un mismo sitio del espacio” tiene solamente sentido relativo. Igualmente, la afirmación de que dos estrellas coinciden en la bóveda celeste, tiene sentido solamente, porque se señala que la observación se efectúa desde la Tierra. Se puede decir que dos acontecimientos coinciden en el espacio, solamente cuando se señalan los cuerpos respecto a los cuales se determina la situación de estos acontecimientos.

De esta manera, el concepto de la situación en el espacio es también relativo. Cuando hablamos de la situación de los cuerpos en el espacio siempre suponemos la situación de unos cuerpos respecto a otros.

Si se exige que a la pregunta de: ¿dónde se encuentra un cuerpo concreto?, se conteste sin mencionar otros cuerpos, debe reconocerse que semejante pregunta está privada de sentido” (Landau Rumer, ¿Qué es la teoría de la relatividad?, Ed. Mir).

Sin embargo, existe una contradicción entre la Mecánica Clásica y la electrodinámica. Si nosotros arrojamos una pelota a 30 km/h desde un coche que se desplaza a 100 km/h, la velocidad total de la pelota es la suma de las dos velocidades. Sin embargo, si arrojamos un rayo de luz desde el mismo automóvil a la misma velocidad, según la Mecánica Clásica la velocidad debe ser c + 100, pero la electrodinámica debería ser c. Por fin ¿c ó c + 100? o dicho de otra forma: ¿quién tiene la razón? ¿la Mecánica Clásica o la Electrodinámica? Pues resulta que las dos. Experimentalmente está demostrado que la velocidad total de un objeto lanzado en movimiento es la suma de las velocidades, también Michelson y Morley en 1887 mostraron que la luz viaja a la misma velocidad independientemente del movimiento de la fuente, tumbando así de una vez por todas la hipótesis de la existencia del antecesor directo de la materia oscura: el éter.

Si existiera el éter, la luz del sol viajaría más velozmente hacia nosotros cuando la tierra se acercara al sol.

En 1905 Einstein resuelve el problema de manera revolucionaria, una vez más, termina explicando que el tiempo y el movimiento son “elásticos”. Mientras más rápido te muevas, el tiempo transcurre de manera más lenta, es decir, antes de Einstein se creía que el movimiento, el espacio, la materia y el tiempo eran independientes el uno del otro, pero este señor vino a corroborar lo que Hegel había dicho: materia, espacio, tiempo y movimiento son dependientes, que uno tiene que existir a consecuencia de los otros tres y que éstos interaccionan entre ellos mismos. Como consecuencia de lo anterior, mientras la velocidad de un cuerpo aumenta, su masa también lo hace y el objeto se vuelve más corto en la dirección del movimiento. De esta manera las leyes de la Física se mantienen para ambos sistemas de referencia y siguen siendo las mismas.

Interferómetro de Michelson:
A - Fuente de luz monocromática
B - Espejo semirreflectante
C - Espejos
D - Diferencia de camino.

Einstein bautizó esta teoría con el nombre de Teoría de la Relatividad, nombre del que más tarde se arrepentiría debido a que éste ayudaba a las interpretaciones idealistas de esta teoría. Los idealistas, principalmente afirman que como dice la Teoría de la Relatividad, todo es relativo y que por lo tanto todo existe a partir de la existencia del observador. Mostraremos abajo que esto es una falacia.

La Teoría de la Relatividad

Esta teoría jamás afirma que todo es relativo, y por el contrario, los dos postulados de la Teoría Especial de la Relatividad se oponen a esto:

Para describir los procesos que ocurren en la naturaleza hay que contar con un sistema de referencias: Se entiende por referencia un sistema de coordenadas, que permiten fijara la posición de las partículas en el espacio, y un sistema de relojes fijos en el, que sirven para indicar el tiempo.

Existen sistemas de referencia en los que un cuerpo que se mueven libremente, es decir, un cuerpo que se mueve sin que sobre él actúen fuerzas exteriores, tiene una velocidad constante. De los sistemas de referencia de esta clase se dicen que son inerciales.

Si dos sistemas de referencia se muevan con movimiento rectilíneo y uniforme el uno respecto de el otro y si uno de ellos es un sistema inercial, el otro es también inercial, evidentemente (es decir, también en este sistema todo movimiento libre será rectilíneo e uniforme). De esta manera se puede obtener sistemas inerciales de referencia en número arbitrario que se mueve con movimiento uniforme uno respecto de otro.

La experiencia muestra que se cumple el llamado principio de relatividad. Según este principio, todas las leyes, de la naturaleza son las mismas en todos los sistemas inerciales de referencia. Dicho de otra manera, las ecuaciones que expresa las leyes de la naturaleza son invariantes respecto de las transformaciones de coordenadas y de tiempo que hacen pasar de un sistema inercial a otro. Esto significa que la ecuación describe una ley cualquiera de la naturaleza adopta una forma única cuando expresa en función de las coordenadas y del tiempo en diferentes sistemas de referencia inerciales (Landau L. Lifshitz E. Curso de física teórica vol.2 Teoría clásica de campos).

El primer postulado—principio de relatividad—afirma que todas las leyes de la naturaleza son las mismas en todos los sistemas inerciales de referencia. Si todo fuera relativo, no tendría sentido pedir el primer postulado, que precisamente es lo opuesto.

Sin embargo, muestra la experiencia que no existen las interacciones instantáneas en la naturaleza. Por consiguiente una mecánica que se basa en la hipótesis de la propagación instantánea de las interacciones no es de todo correcta. En realidad si en uno de los cuerpos de interacción tiene lugar un cambio, esto influirá sobre los cuerpos solamente una vez haya transcurrido un cierto intervalo de tiempo. Tan solo después de pasado este tiempo comenzara a manifestarse en el segundo cuerpo los procesos determinados para el cambio inicial. Dividiendo la distancia entre los dos cuerpos por dicho intervalo de tiempo obtenemos la velocidad de propagación de la interacción.

Hay que advertir que esta velocidad debería llamarse, en rigor, velocidad de propagación máxima de las interacciones. Determina solamente el intervalo de tiempo, transcurrido el cual un cambio que ocurre en un cuerpo comienza en manifestarse en otro. Es claro que la existencia de una velocidad de propagación máxima de las interacciones implica, al mismo tiempo, que en la naturaleza son del todo imposibles los movimientos de los cuerpos con mayor velocidad que aquella. En efecto, si pudiera tener lugar un movimiento de tales características, se podrá realizar mediante él una interacción cuya velocidad seria mayor que la velocidad de propagación máxima de las interacciones.

Las interacciones que se propagan de una partícula a otra se suelen llamar «señales», que son emitidas por la primer partícula y que «informan» a la segunda partícula de cambios que ha experimentado la primera. La velocidad de propagación de la interacción se llama entonces «velocidad de la señal».

Del principio de relatividad se sigue, en particular, que la velocidad de propagación de las interacciones es la misma en todos los sistemas inerciales de referencia. Por consiguiente, la velocidad de propagación de las interacciones es una constante universal.

Esta velocidad constante, como se demostrara, más adelante, es a la vez la velocidad de propagación de la luz en el vacío; por esto se le llama velocidad de la luz.

Se suele designar por la letra c, y su valor numérico, desacuerdo con las últimas mediciones, es igual a

(Landau L. Lifshitz E. Curso de física teórica Vol. 2 Teoría Clásica de Campos).

El segundo postulado afirma que la velocidad de la luz es la misma para todos los sistemas de referencia que se mueven a velocidad constante. De ser todo relativo, como mantienen estas personas, la velocidad de la luz cambiaría dependiendo de cada sistema de referencia, lo cual contradice este segundo postulado.

Los “epígonos” de Einstein siempre de manera mañosa confunden los conceptos sistema de referencia y observador como si que fueran lo mismo:

La identificación de lo relativo y lo subjetivo es totalmente inadmisible. El sujeto que conoce, el observador, (...) no es en modo alguno idéntico al sistema de referencia. Este es un sistema, con existencia objetiva, de cuerpos y procesos materiales relacionados entre sí por un determinado tipo de coordinación espacio temporal, condicionado, en última instancia, por interacciones materiales. (...) Considerar las relaciones entre un cuerpo dado y el sistema de referencia elegido no significa poner el fenómeno bajo la dependencia del punto de vista del observador, de su voluntad y de su conciencia. Significa, únicamente, que de todas las relaciones objetivamente existentes de un fenómeno con otro, nuestra atención se detiene en una y a través de ella son estudiadas las propiedades del fenómeno mismo, que tiene existencia objetiva.

El hecho de que el investigador puede elegir el sistema de referencia que estime conveniente no va unido en absoluto a la existencia o inexistencia del objeto que se estudia, a la presencia o modificación en él de unas u otras propiedades, etc. Esta elección determina únicamente el camino concreto por el que el físico conoce el objeto, existente fuera del sujeto e independientemente de él, pero que existe en relación con un determinado sistema de relaciones materiales.

Nos valdremos de una analogía para explicarlo: supongamos que estudiamos la forma de un cuerpo examinando la forma que proyecta sobre pantallas planas. Al dirigir sobre él un haz de luz sobre un lado, en la pantalla vemos un círculo negro. Cambiamos la posición del cuerpo, lo iluminamos desde otro lado y en la pantalla vemos un triangulo negro. Así ocurrirá si el cuerpo tiene forma cónica y la primera vez fue iluminado por un haz de luz perpendicular a la base y la segunda por un rayo paralelo a la base. Está claro que el cuerpo existe con independencia del observador. Lo único que depende de éste es la elección de la perspectiva desde la que examinará el cuerpo. Pero ni la forma del cuerpo, ni siquiera la forma de las proyecciones del cuerpo sobre la pantalla depende de la voluntad y la conciencia del sujeto. Una y otra, vienen determinadas enteramente por la naturaleza del cuerpo mismo y por el carácter de las relaciones espaciales que existen entre el cuerpo, los haces de luz y las pantallas.

Lo relativo es lo objetivo que existe en un sistema concreto de relaciones creadas por ese sistema. Lo que en la teoría de la relatividad es considerado como relativo, depende sólo de las condiciones materiales. Las longitudes de los cuerpos, su masa, el ritmo de los procesos, la coordinación de los acontecimientos en el tiempo, la magnitud de las tensiones de los campos eléctrico y magnético, etc.; no depende, en la teoría de la relatividad, del punto de vista del observador, ni de la voluntad y la conciencia o de la elección que él realiza, sino, exclusivamente, del movimiento material real, de las relaciones materiales reales. En ello consiste su relatividad física (Dynnik. Historia de la filosofía, tomo VII, Ed. Grijalbo).

El físico soviético Lev Landauvi, también deja claro la diferencia:

La piedra cae en línea recta respecto al avión, pero respecto a la Tierra esta piedra describirá una curva denominada parábola.

Pero, ¿cómo se mueve la piedra en realidad?

Esta pregunta tiene tan poco sentido, como la pregunta de: ¿Bajo qué ángulo se ve la Luna en realidad? ¿Bajo el ángulo que se vería desde el Sol o bajo el ángulo que la vemos desde la Tierra?

La forma geométrica de la curva por la que se desplaza un cuerpo tiene un carácter tan relativo como la fotografía de un edificio. Igual que al fotografiar una casa por delante y por detrás obtendremos fotos diferentes, al observar el movimiento de un cuerpo desde diferentes laboratorios, obtendremos diferentes curvas de su movimiento. (L. Landau. Rumer ¿Qué es la teoría de la relatividad? Ed. Mir)

Subjetividad y relatividad son dos cosas completamente distintas. La subjetividad es la panacea y el néctar de estos papanatas, es decir, el anhelo de que el universo depende del observadorvii. Relatividad, por otro lado, simplemente se refiere a la ubicación del observador de un fenómeno objetivo.

Principio de mínima acción y relatividad. E=mc2

...sigue siendo, no obstante, indudable, que la mecánica era un calco de los movimientos lentos, reales, mientras que la nueva física es un calco de los movimientos reales que tienen lugar con prodigiosas velocidades...

La mutabilidad de las representaciones humanas sobre el espacio y el tiempo no refuta la realidad objetiva de uno u otro, como la mutabilidad de nuestros conocimientos científicos sobre la estructura y las formas del movimiento de la materia tampoco refuta la realidad objetiva del mundo exterior (Lenin, Materialismo y Empiriocriticismo, citado en los textos de Landau anteriormente mencionados).

La Revolución Francesa nos legó un vasto conocimiento en las ciencias. El avance que hubo en la Física y en las Matemáticas perdura hasta nuestros días; a diferencia de Newton que tuvo que construir un nuevo aparato matemático completamente distinto al que había en esos momentos, Einstein en cambio, se plantó firmemente en los avances y principios del siglo XVIII, tal es el caso del principio de mínima acción, descubierto y planteado por el científico Pierre Louis Moreau de Maupertius en 1744, el cual podríamos presentarlo de la siguiente forma: Todo sistema se puede representar a través de una función en cuyas variables se encuentra la información del sistema (posiciones, velocidades, etc.). Esta función se llama acción y la acción siempre alcanza un mínimo o un máximo de entre todas las funciones que pueden representar dicho sistema, ésta será la que lo represente. El anterior se llama principio de mínima acción porque la función de la que hablamos (funcional) se llama acción y se llama mínima porque regularmente la función acción alcanza el mínimo. Sin embargo, hay ocasiones en las que la función acción alcanza el máximo, por eso lo más correcto es hablar del principio de acción extrema en lugar de principio de mínima acción, porque el máximo sólo se alcanza de manera global mientras que el mínimo se puede alcanzar de manera local o global. Resulta que la formula más famosa del mundo moderno se deduce justamente a partir del principio de mínima acción (acción extrema)viii. He aquí la dialéctica de la historia de las ciencias en todo su esplendor: Einstein niega dialécticamente la Mecánica Clásica preservando todos sus principios y postulados (en particular el principio de mínima acción que usa fuertemente), ampliando así el alcance del conocimiento de la física. La teoría de la relatividad es una “Mecánica Clásica restringida” pues ésta sólo estudia fenómenos que ocurren a velocidades cercanas a la luz, sin embargo esta restricción condujo justamente a una generalización de la Mecánica Clásica. Restringiendo generalizamos, ya que restringimos la Mecánica Clásica en el momento que pedimos que la velocidad de la luz tiene que ser la misma para todos los sistemas de referencia que se mueven a velocidad constante y lo que obtenemos es la Teoría Especial de la Relatividad, es decir obtenemos una nueva Mecánica generalizada a partir de restringir la vieja Mecánica Clásica; ésta es justamente la dinámica de la dialéctica que no hace caso de los estrechos límites de la lógica formal cuando del desarrollo de la ciencia se trata. Einstein no aniquila ni echa a la basura el colosal trabajo de Newton, si no que lo completa magistralmente. Es absurdo plantear que Einstein fue mejor que Newton, Newton revolucionó la Física y las Matemáticas y sustentó la teoría con la cual hasta el día de hoy podemos explicarnos una infinidad de fenómenos.

Newton comenzó a correr una nueva carrera en la historia de la ciencia en una época revolucionaria. Einstein tomó el relevo en otra época igual y continúo su carrera magistral. Las épocas revolucionarias transforman naciones y paren genios, estamos cerca de volver a toparnos con un Newton que vuelque y subleve la ciencia en su conjunto, la física y las matemáticas en particular, generando una nueva matemática para entender los nuevos procesos globales físicos.

Más abajo veremos que esta nueva matemática tendrá que ser una Geometría Diferencial Global, que rescate lo cuantitativo de la actual pero generalizándolo a toda la sábanaix como la topología diferencial.

Regresando a Einstein

A pesar de lo glorioso de estos tres anteriores artículos de Einstein publicados en la revista científica Los Anales de la Física (Annalen der Physik), la cual hasta antes de los artículos de Einstein era considerada una revista de segunda, este hombre tuvo que esperar cinco años hasta que se le “otorgó” una plaza de profesor universitario. Durante este tiempo se aduló demasiado su trabajo y persona, pero a pesar de ello no le daban un mejor trabajo, así que siguió viviendo como un miserable durante otros cinco años más.

La carencia de dinero motiva pleitos en la vida personal. Realmente en esta época (en la primera década del siglo pasado) ya era difícil encontrar trabajo. Estaba cerca la Primera Guerra Mundial que cristalizaba la crisis del capitalismo. Einstein no podía cambiar de trabajo porque no había más trabajo. Empezaba a tener problemas con su esposa, Mileva, ahora tenía que mantenerla a ella y a 2 hijos. Obviamente esto ocasionaba problemas en su matrimonio y a pesar de todo el trabajo de Einstein empezaba a ser elogiado, nadie vive de elogios, sin embargo estos elogios pudieron fácilmente causar celos a su mujer quien abandonó sus estudios de Física por dedicarlos a los críos. Como ven, Einstein era un hombre de carne y hueso, sufrió como cualquier persona común de nuestra época, incluso se debe decir que él sufrió más, justamente por ser él mismo un genio. No cabe duda, hay puerqueros que merecen ser directores de institutos científicos y hay directores de institutos científicos que merecen ser puerqueros y por culpa del capitalismo, Einstein cayó durante un tiempo en la primera caracterización.

La primera plaza de Einstein como profesor universitario

Esta primera plaza de Albert Einstein la obtiene gracias a un compañero de clases y amigo suyo, Friedrich Adler. Él fue hijo de Víctor Adler, jefe de la socialdemocracia austriaca, pero ¿quién es exactamente Víctor Adler? León Trotsky, quien lo conoció bien, pude contarnos al respecto:

Víctor Adler estaba en todos los respectos a cien codos por encima de los demás. Pero se había hecho ya un escéptico. Su temperamento, que era el de un luchador, había ido gastándose en pequeñas escaramuzas, en medio de aquella baraúnda austríaca. Las perspectivas del mañana eran impenetrables, y Adler les volvía la espalda, muchas veces con gesto ostensible. "El oficio de profeta es un oficio ingrato, sobre todo en Austria." Tal era el refrán constante de sus discursos. "Séase lo que se quiera-había dicho en los pasillos del local en que se celebraba el congreso de Stuttgart, comentando los augurios de aquel australiano a que nos hemos referido-, a mí, personalmente, los pronósticos políticos basados en el apocalipsis me son más simpáticos que las profecías derivadas del materialismo histórico." Era, naturalmente, una broma. Pero en esta broma había algo de sincero. Y esto era lo que a mí me repelía en Adler, tocando al punto más sensible de mi vida: sin pronosticar, en una visión amplia, las perspectivas históricas, yo no concebía que fuese posible una actividad política ni que pudiera haber siquiera una vida intelectual; Víctor Adler se había hecho un escéptico, y su escepticismo lo toleraba todo y se adaptaba a todo, principalmente al nacionalismo, que estaba corroyendo hasta los huesos el partido austriaco (Trotsky, Mi vida).

En 1908 estaban a punto de otorgarle una plaza como profesor de segunda a Friedrich Adler, pero éste al enterarse que en el curso se había presentado Einstein y a pesar de ello, se le otorgaría a él mismo esta plaza, decidió desertar y dejarle a Einstein su lugar. El jurado de la Universidad, también simpatizante de la socialdemocracia, le insiste a Adler tomar el puesto, pero de nuevo desiste e incluso aboga con el jurado para que el puesto quedara en manos de Einstein argumentando que si esta escuela tenía la posibilidad de contar con un profesor como Einstein, la plaza no la podían otorgar meramente por simpatías personales. Por fin se le otorga el puesto de profesor en el Instituto Politécnico de Zürich. Friedrich Adler de alguna manera, oportunista según el propio Trotsky, está familiarizado con la lucha de clases, así que permitamos al propio Trotsky que hable al respecto de Friedrich Adler:

El día 2 de agosto, Alemania declaró la guerra a Rusia. Ya habían empezado a desfilar los rusos residentes en Viena. El 3 de agosto por la mañana me fuí a consultar con los diputados socialistas lo que debíamos hacer los emigrados rusos. Federico Adler, sentado a la mesa de su despacho, seguía revolviendo mecánicamente libros, papel y contraseñas para el congreso socialista internacional que había de reunirse próximamente en Viena. Pero aquel congreso había pasado ya a la historia. Ahora, estaban en turno otros poderes... Adler padre me dijo que lo mejor era que fuésemos a beber a las fuentes, es decir, a preguntárselo en derechura a Geyer el jefe de la policía política. En el auto, camino de la Dirección, le hice notar a Adler que la guerra revestía exteriormente un aire de fiesta.

-Sí-contestó mi acompañante-, los que no necesitan empuñar las armas están muy contentos. Además, todos los exaltados y los locos se lanzan ahora a la calle, pues ha llegado su hora. El asesinato de Jaurés no es, más que el comienzo. La guerra desencadena todos los instintos del hombre y todas las formas de la demencia.

Adler, que era psiquiatra de profesión, solía contemplar los sucesos políticos, "sobre todo los de Austria"-como él decía irónicamente-, desde el punto de vista psicopatológico. ¡Cuán lejos estaba de pensar, que su propio hijo había de cometer un asesinato político, años más tarde! Precisamente hacía pocos días que en la revista La lucha, dirigida por Adler hijo, había publicado yo un artículo combatiendo el terrorismo individual. El director de la revista-¡cosa curiosa!-me dedicó grandes elogios por mi trabajo. El acto terrorista de Federico Adler era, sencillamente, el oportunismo desesperado que se rebelaba. Cuando hubo dado escape a su desesperación, Adler, ya tranquilo, se reintegró a los antiguos cauces (Trotsky, Mi vida).

Sea como sea, Adler hijo destacaba por encima de los demás profesores universitarios y su visión de las cosas era la de un socialdemócrata dirigente, así que debemos subrayar lo siguiente: Einstein debe a la clase trabajadora austriaca y alemana el puesto que obtuvo como profesor universitarios, ya que fue a través de la dirección de la socialdemocracia que pudo conseguir su puesto. De no haber existido la Internacional fundada por Engels (la segunda), Einstein jamás habría llegado hasta donde llegó y mucho menos tendríamos el conocimiento que gracias a este hombre tenemos. La clase trabajadora es la clase creadora de todo, incluso de la ciencia, ésta es una nítida y poderosa prueba de ello, la existencia de la Teoría de la Relatividad no existiría de no ser sin el sagrado permiso de la clase trabajadora. No suena ningún teléfono, no prende ningún foco, no corre ningún carro sin el permiso del proletariado y, por supuesto, para que la Teoría de la Relatividad se desarrollara, el proletariado, a través de sus dirigentes de la Segunda Internacional, tuvo que presionar a la burocracia del Instituto Politécnico de Zúrich para permitirle ser profesor y que a través de Einstein, el proletariado pudiera construir la Teoría de la Relatividad.

Nacimiento y desarrollo de la socialdemocracia

Para entender de qué manera razonaba Víctor y Friedrich Adler, debemos entender el partido de masas alemán y austriaco. Éste es el contexto en el que Einstein vive y por ello, indispensable conocerlo.

“En 1889 se crea la Internacional Socialista, a diferencia de la Primera Internacional, la Segunda estaba formada por organizaciones de masas, sindicatos y partidos socialdemócratas. La desgracia de la Segunda Internacional fue nacer en un período de prolongado auge capitalista. En el período de 1870 a 1900 la producción mundial de petróleo aumentó en dos veces y media. Los ferrocarriles se expandieron dos veces y media. Alemania y EE.UU. comenzaban a desafiar la hegemonía de Gran Bretaña. Existía una lucha feroz que empezó a dividir el mundo en esferas de influencia y colonias. El rápido crecimiento de la industria suponía, al mismo tiempo, un crecimiento paralelo de la clase obrera y sus organizaciones en los países capitalistas desarrollados. En los últimos treinta años del siglo XIX la clase obrera en EE.UU. y Rusia se triplicó. En Gran Bretaña entre 1876 y 1900 la afiliación sindical se cuadruplicó. En Alemania la militancia sindical pasó de decenas de miles a millones. Al mismo tiempo que crecía su militancia, también aumentaban los votos y la influencia de masas de los partidos socialdemócratas.

Pero desde el principio, aunque en teoría defendían el marxismo, la nueva internacional carecía de la claridad teórica que garantizaba la presencia de Marx y Engels.” (Euskal Herria y el socialismo, Alan Woods y Eloy Val del Olmo, Fundación Federico Engels).

El enorme auge económico fortaleció las organizaciones obreras, tanto sindicatos como los locales del PSD contaban con una importante cantidad de liberados y su prensa inundaba al país entero. Las organizaciones de los trabajadores formaban parte de la vida cotidiana en el país y estaban enraizadas en ella. Karl Kautsky, así como otros dirigentes del partido y de los sindicatos se vieron en una situación privilegiada en medio de tanta fortaleza de estas organizaciones. Así comenzaron a percibir salarios más altos y comenzaron a vivir una vida que los alejaba de los problemas cotidianos de la clase obrera mundial y por el contrario, tanta comodidad los orilló a desarrollar una perspectiva reformista, teniendo fe en una sucesión de cambios graduales, imperceptibles, tales y como suceden cuando se queda uno dormido poco a poco en un cómodo sillón después de la comida. Bernstein desarrolló así la teoría economicista, la cual planteaba que se llegaría al socialismo de manera gradual, obteniendo en el parlamento una serie de reformas. Un caso más dramático fue el de Kautsky, quien de ser el padre de la socialdemocracia alemana después de la muerte de Engels, comenzó un trayecto de recapitulaciones y traición al marxismo. Kautsky es quien cristaliza el pensar y sentir de la dirigencia del PSD, mientras tanto el partido y su dirigencia se elevaban por encima de los trabajadores comunes. El proletariado debido a ese auge, se hacía poderoso día con día a tal grado que se volvió más organizado y consciente a nivel mundial, todo dentro del PSD la dirigencia se separaba cada vez más de los intereses de los trabajadores. Esta contradicción entre dirigencia y base tarde o temprano tendría que resolverse.

Mientras tanto, en Rusia, en 1903 el PSDR surge la semilla de lo que más adelante serían dos alas, el ala bolchevique y el ala menchevique. En 1905 llega—el mismo año de los artículos de Einstein—la primera revolución rusa, la cual le permitió al partido bolchevique crecer en número e influencia. Después de esta revolución el partido tuvo que pasar a la clandestinidad, perseguido con severidad por la burguesía, frente de esta cacería de brujas se encontraba Stolipin que castigaba con pena de ahorcamiento a los revolucionarios. Es natural que en épocas de reflujo como ésta empiecen a surgir tendencias contra del materialismo dialéctico dentro del partido. Esto también sucedió dentro del partido bolchevique, Bogdanov y Gorky empezaron a introducir al interior del partido este tipo de ideas ajenas al marxismo precisamente en esta época. Fue en esta época también cuando Lenin se ve obligado a escribir Materialismo y Empiriocriticismo para responder a este tipo de ideas ajenas a la clase obrera. Fue en este trabajo donde Lenin elogió el trabajo de Einstein sobre la Teoría Especial de la Relatividad y más aún, explica que este trabajo no se aleja de las ideas filosóficas del marxismo, sino por el contrario, este descubrimiento corroboraba las mismas ideas.

Es en este periodo donde muchos revolucionarios marxistas—de Rusia—se ven obligados a salir al exilio para evitar la represión en contra de ellos. Lenin se fue a Viena y después a Suiza mientras que Trotsky viajó por toda Europa perseguido por la policía hasta llegar a los Estados Unidos.

Por otro lado, Einstein ve cómo sus ideas empiezan a ganar adeptos poco a poco y mejor aún, los experimentos le dan la razón cada vez más, tales experimentos fueron llevados a cabo por el físico Louis Fizeau. Einstein es invitado al congreso de Solvay en1911, entre los asistentes se encontraban personas como Planck, los Curiex, Rutherford, etc. La Mecánica Cuántica estaba a punto de surgir, las bases habían sido puestas ya por Planck y Einstein. En ese mismo periodo se le ofrece a Einstein pasar a mejores universidades, de esta manera termina en la Universidad de Berlín. Al llegar a Berlín se divorcia de Mileva Maric y se casa con su prima Elsaxi.

Estalla la Primera Guerra Mundial

Las vallas de Viena aparecieron cubiertas de letreros diciendo: "¡Mueran los servios!". Tal era también el grito de los chicos de la calle. Sergioska, nuestro pequeño, alentado como siempre por el espíritu de la contradicción, tuvo la ocurrencia de gritar en la pradera de Sievering: "¡Viva Servía!", y volvió a casa lleno de cardenales y con una buena lección de política internacional.

Sir Buchanan, a la sazón embajador de Inglaterra en San Petersburgo, habla en sus Memorias con gran entusiasmo de aquellos "primeros días maravillosos del mes de agosto", en que "Rusia parecía otra". Manifestaciones de entusiasmo semejantes a ésta se encuentran en las Memorias de otros hombres de Estado, aunque no reflejen de un modo tan perfecto como Buchanan la placentera cerrazón mental de las clases gobernantes. En todas las capitales europeas fueron "maravillosos", al modo como lo entiende el embajador inglés, aquellos primeros días de agosto; todos los países parecían "otros", en el entusiasmo con que se lanzaban a la empresa de su mutua destrucción (Trotsky, Mi vida).

Las contradicciones entre las potencias que estaban en formación estallaron en 1914 cuando en medio de una recesión económica las fronteras que impedían a Alemania seguir creciendo se convirtieron en una carga insoportable para la burguesía alemana, quien intentó resolverla con el expansionismo militar. Así fue como se inició lo que sería una de las matanzas más sangrientas de la historia de la humanidad ¿y qué pasó con esta súper citada socialdemocracia alemana? ¿qué opinaba al respecto de la guerra? ¿qué hizo para impedirla? Por más raro que parezca, ésta se volcó no sólo en loas y vítores a la guerra destilando un nacionalismo que hacía revolcar de su tumba a Marx y Engels y que dejó boquiabiertos al ala revolucionaria de la Segunda Internacional como Lenin, Trotsky, Luxemburgo y al propio Karl Liebknecht, quien en una sesión histórica del parlamento alemán quedó completamente solo y aislado en las votaciones que avalaron la guerra, siendo él el único que se opuso a la guerra. De esta manera queda saldada la muerte política como instrumento de la clase trabajadora la Segunda Internacional, inmediatamente todas las secciones de la Segunda Internacional se lanzaron a apoyar en la guerra a su “propia burguesía”. Así la dirección de todos los partidos socialdemócratas del mundo se arrojaron perplejos y encantados con la melodía del flautista hacia el precipicio histórico que representó para la humanidad el nacionalismo, que alimentó con una enorme cantidad de sangre la masacre de la Primera Guerra Mundial.

Por supuesto, en la socialdemocracia no sólo estaban estos oportunistas, también estaban los obreros alemanes que se habían fortalecido enormemente en estos años y a pesar de que en un primer momento, éstos se vieron desconcertados y confiados de su dirección, conforme los meses pasaron, se comenzó una batalla dentro de Alemania en contra de la guerra, encabezada por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, quienes fueron perseguidos y asesinados por el Estado Alemán. La desesperación y la falta de perspectivas correctas hizo también que se presenciaran actos terroristas, uno de estos asesinatos a altos funcionarios lo cometió un viejo conocido, Friederich Adler, aquel hombre que le cedió el puesto de profesor que naturalmente le correspondía a Einstein. Friederich, el que en un tiempo de paz supo navegar oportunistamente, el que en momentos de guerra vio trastocada la forma en la que veía el futuro y también, habría que decirse, el que cuando la guerra concluyó, volvió a pastar en las mismas praderas del reformismo que tan bien conocía. Estas oscilaciones que parecen tan terribles no son más que dos caras de la misma moneda. Tal y como lo solía decir Ted Grant: El reformismo y el ultraizquierdismo son dos caras de la misma moneda.

Bueno, pero el lector comenzara a impacientarse porque parece que se ha perdido en el horizonte el tema de este articulo. Si ha tenido la paciencia para llegar hasta aquí, ahora mismo verá que ese alejamiento sólo fue en apariencia. Friederich, que sí había cometido el asesinato, fue llamado a comparecer y uno de sus testigos de descargo fue (ya el lector podrá haberlo adivinado) Einstein.

Einstein testificó en descargo de Friederich Adler a sabiendas de que había cometido el asesinato. Es necesario hacer énfasis en que Einstein buscaba ser congruente con su pensamiento, le gustaba sacar sus propias conclusiones ante cualquier acontecimiento. Si Einstein mintió en el juicio de Friederich Adler no fue por inocente.

Si lo apoyó, fue porque a su entender, apoyaba la causa de Adler, que era el fin de la guerra. Mentir en los juicios no es la actitud de un “pacifista”, de esos quienes aman “la justicia y la verdad por sobre todas las cosas”, sino de una mente revolucionaria comprometida con el desarrollo de la humanidad y cuyo compromiso no se anda con miramientos. La guerra amenazaba la humanidad y había que acabar con ella. He ahí uno de los muchos ejemplos de por qué Einstein fue un revolucionario y no un pacifista.

Liebknecht y Luxemburgo estaban encarcelados en la época en la que la guerra no podía sostenerse más, esta pareja de grandes revolucionarios fue liberada por los obreros, quienes lo hicieron ajustando cuentas con su propia mano, después de armarse y asaltar la cárcel para tal motivo. Einstein dentro de sus posibilidades, hizo lo mismo para rescatar a su amigo, siguiendo fielmente la tradición de la militancia socialdemócrata.

Mientras tanto en Zúrich en 1914, Lenin se cae de espaldas al recibir el texto El Imperialismo y la Guerra escrito por Kautsky, quien recapitulaba completamente del marxismo. Lenin hasta ese momento, se consideraba kautskysta (hasta esos confines y más allá llegaba la influencia del PSD), sin embargo en ese momento rompe definitivamente con Kautsky y considera a la Segunda Internacional como un cadáver. Estos acontecimientos lo hacen acercarse más a Rosa Luxemburgo, quien en esos momentos había escrito La crisis de la socialdemocracia, con el que se separaba definitivamente de la política recapituladora de la dirección del PSD.

La naturaleza aborrece el vacío y con la guerra imperialista en desarrollo, era necesario para la clase trabajadora tener una organización internacional capaz de hacer frente a las atrocidades de la burguesía. Es así que en cuatro carretas, en un pueblito de suiza llamado Zimmerwald, se traslada lo que queda de la oposición socialdemócrata a la guerra, la cual cubría un espectro bastante amplio; es por ello que para ser aceptado el texto resolutivo, cuya redacción quedó a cargo de Lenin y Trotsky, resultó bastante suave.

Liebknecht no se presentó en Zimmerwald. Estaba ya prisionero en el ejército de los Hohenzollers, antes de estarlo en el presidio. Pero envió una carta, en la que se pasaba bruscamente del frente pacifista al frente revolucionario. Su nombre sonó muchas veces en la conferencia. Aquel nombre era ya una consigna en la lucha, que estaba desgarrando al socialismo mundial.

Se había prohibido rigurosamente escribir nada acerca de la conferencia desde Zimmerwald, para que no trascendiesen a la Prensa antes de tiempo ciertas noticias que podían causar trastornos a los delegados en su viaje de regreso y cerrarles las fronteras. A los pocos días, el nombre de Zimmerwald, hasta entonces perfectamente ignorado, resonaba en el mundo entero. Esto causó una sensación estremecedora al dueño del hotel en que nos alojamos. Aquel honorable suizo díjole a Grimm que tenía firmes esperanzas de que aumentase el precio de su finca y que, en agradecimiento, estaba dispuesto a contribuir con una cantidad a los fondos de la Tercera Internacional. Creo, sin embargo, que lo habrá pensado mejor.

La conferencia de Zimmerwald imprimió gran impulso al movimiento antiguerrero en los diversos países. En Alemania, contribuyó a intensificar la acción de los espartaquistas. En Francia, creóse el "Comité para el fomento de las relaciones internacionales". Los obreros de la colonia rusa de París se compenetraron más íntimamente con nuestro periódico y tomaron sobre sus hombros el lado financiero y otras cargas. Martof, que durante la primera época había colaborado calurosamente en el Nasche Slovo, se separó de él en vista del giro que tomaba. Las diferencias de opinión, puramente accidentales, que me habían separado de Lenin en Zimmerwald, se borraron en el transcurso de los meses siguientes (Trotsky, Mi vida).

Mucha gente de ciencia, al igual que los trabajadores fueron lanzados a la guerra, algunos murieron en ella, como Erwing Schrödinger, quien a pesar de provenir de una familia de la pequeña burguesía fue lanzado a la guerra donde fue sargento y encargado de la artillería. Schwartzchild perdió la vida en el frente de batalla. Planck mismo luchó en esta guerra mundial. La suerte de los trabajadores, era exactamente la suerte de parte de la intelectualidad, por ello no es raro el hecho de que muchos de éstos sacaran conclusiones revolucionarias; claro, aunque Einstein no estuvo luchando en el frente de batalla, al tener conocidos en este mismo se veía influenciado por los acontecimientos. Así que para entender el ánimo de estas personas es necesario entender los ánimos en el frente de batalla.

La guerra imperialista

El estallido de la guerra mundial cortó bruscamente todo el movimiento. Rusia se alineó con Francia e Inglaterra en la guerra contra Alemania y el Imperio Austro-húngaro. La 1ª Guerra Mundial, que comenzó en agosto de 1914, fue la consecuencia inevitable de la lucha por los mercados y por un nuevo reparto del mundo entre las principales potencias imperialistas. La crisis de la economía capitalista, que había comenzado un año antes, desembocó directamente en la mayor carnicería humana jamás conocida hasta entonces, y que era la muestra palpable de que el capitalismo había agotado ya su papel progresista en la historia.

El espíritu patriótico y belicista penetró en todas las capas de la sociedad rusa. La clase obrera, desorientada al principio, también se vio afectada mayoritariamente por esta situación. La ola chovinista y patriótica y la movilización de millones de campesinos y obreros para las tropas del frente de guerra desarticuló y atomizó, temporalmente, el espíritu y la conciencia de los trabajadores, con lo que los obreros y dirigentes del partido bolchevique quedaron aislados completamente de las masas durante todo un período.

Los efectos materiales de la guerra se hicieron sentir en todos los países que participaron en la contienda. Pero las cargas de la guerra se hicieron particularmente insoportables para los países más atrasados, como Rusia. La industria de guerra devoraba todos los recursos. Se perdieron las minas de carbón y las fábricas de Polonia. Durante el primer año de guerra, Rusia perdió cerca de la quinta parte de su industria. Un 50% de la producción total y cerca del 75% del textil hubieron de destinarse a cubrir las necesidades del ejército y la guerra.

Las derrotas en el frente, el nefasto aprovisionamiento de la tropa, la desorganización del transporte, y la indignidad y abusos de los oficiales acabaron por desmoralizar completamente a los soldados rusos, constituidos mayoritariamente por campesinos. Las insubordinaciones y deserciones adquirieron proporciones masivas. Por otro lado, la escasez, la miseria, el hambre y la subida vertiginosa de los precios en el interior del país hacían intolerables las condiciones de vida de los obreros y campesinos. Todo esto minó la moral "patriótica" de la sociedad, haciendo recaer sobre el círculo dirigente del zar toda la responsabilidad del desastre. (La Revolución de Febrero – El fin de la autocracia zarista, Artículo publicado en el periódico Marxista El Militante en conmemoración del 80 Aniversario de la Revolución Rusa).

La situación del ejército y la ofensiva de junio

Los socialistas liberales fomentaban la idea de que la continuación de la guerra era para salvaguardar las conquistas de la Revolución de Febrero. Al principio, esta idea caló en un sector de las masas de soldados, pero, así y todo, la guerra era entendida como defensiva. Se repetía mucho en esos días: "mientras el gobierno no consiga la paz habrá que defenderse". Esta idea enlazó más adelante con otra más progresiva: "no más ofensivas", con la perspectiva de una paz general.

Pero la paz tan ansiada era imposible dentro de la política conciliadora menchevique y socialrevolucionaria. Rusia estaba atada a la guerra imperialista por Francia y Gran Bretaña que, además, dominaban la parte del león de la economía rusa, controlaban sectores amplios de la industria, habían financiado la deuda pública del régimen zarista y del nuevo gobierno, aseguraban el suministro de armamento...

En esta situación, los dirigentes del Comité Ejecutivo del Soviet no tenían la menor intención de poner en evidencia el carácter imperialista de la guerra. Pero la Rusia capitalista estaba enferma de muerte: la deuda pública era casi el total de la riqueza nacional por lo que el país necesitaba de préstamos de los aliados, no ya para continuar con el gigantesco esfuerzo bélico, sino para poder subsistir. Los gobiernos aliados, a su vez, conscientes de la debilidad rusa, utilizaban la presión económica y la política para forzar una ofensiva que debilitase a los ejércitos alemanes en el frente occidental. Por consiguiente, aceptar los límites del capitalismo en Rusia significaba la continuación de la guerra.

La continuación de la guerra también traería otras ventajas, como explica Trotsky: "...justificaría la conservación del aparato burocrático y militar del zarismo, el aplazamiento de la asamblea constituyente, la subordinación del interior revolucionario al frente, o, lo que es lo mismo, a los generales que formaban un frente único con la burguesía liberal. Todos los problemas interiores, y muy principalmente el problema agrario, y toda la legislación social, se aplazaban hasta la terminación de la guerra, que, a su vez, se aplazaba hasta la consecución de una victoria en la que los liberales, por su parte, no creían. Y así, la guerra destinada a agotar al enemigo se convertía en una guerra destinada a agotar la revolución".

La situación de doble poder, en medio del enfrentamiento decisivo de las clases sociales, se expresaba en el ejército en el enfrentamiento de las masas de soldados contra la oficialidad. En efecto, los conciliadores trataban de no herir las susceptibilidades de la oficialidad por lo que las depuraciones de los elementos claramente reaccionarios fueron mínimas. Esto llevaba a los soldados a tomarse la justicia por su mano no pocas veces. Los conciliadores reprobaban estos hechos y pedían insistentemente la obediencia a los jefes anteriores, con lo que perdían progresivamente el crédito ante los soldados. La oficialidad, inquieta ante este estado de cosas, viraba progresivamente hacia la derecha echándole la culpa de todo a la Revolución, que había dado lugar a la formación de los comités de soldados, que cuestionaban su autoridad, y anhelando el poder del que disfrutaban en la vieja sociedad. A la larga, con el aprendizaje de las masas, la democracia reformista perdió toda base social en el ejercito, por arriba y por abajo.

La situación en el ejército fue empeorando paulatinamente. Cuando los soldados vieron que todo seguía como antes, que persistía el mismo yugo, la misma esclavitud e ignorancia y el mismo escarnio, rebrotaron los desordenes, las deserciones en masa aumentaron, al igual que la descomposición moral del ejército. Y lo que más temía la burguesía: crecía la confraternización en el frente con los soldados alemanes.

En este contexto, la ofensiva milita sobre el frente occidental, inspirada por los aliados y la burguesía rusa y aceptada por los dirigentes reformistas del soviet y del gobierno, suponía un crimen contra la revolución, que sólo podía aumentar el saldo de muertos, heridos y sufrimiento para el pueblo ruso.

Los bolcheviques denunciaron la ofensiva como una aventura contrarrevolucionaria. El ambiente entre las tropas era tal que regimientos enteros se negaban a combatir y los más eran arrastrados de mala gana con la promesa de que, con la entrada en guerra de los EEUU, bastaría con que Rusia diera un pequeño empujón para que la guerra se acabase. En base a una inmensa presión moral e hipotecando la idea del pretendido carácter de defensa de la revolución que tenía la guerra, se inicio la ofensiva. Pero esta confirmó al soldado ruso lo que había visto durante los tres años anteriores: superioridad austro-alemana, ineptitud de la oficialidad, falta de medios, y... más muerte y sangre.

¿Por qué vertía su sangre el soldado ruso? Millones de soldados habían llegado al convencimiento definitivo, en base a su experiencia, de que no les valía para nada promesas sobre la libertad y la tierra si se tenía que morir en el frente de un balazo. La ofensiva no conducía a la paz, como se les había prometido, sino a más guerra. Y los soldados no querían nuevas víctimas y calamidades. Un sentimiento de crítica y un desplazamiento hacía la izquierda se extendió entre los regimientos. En particular, en la guarnición de Petrogrado, más politizada por estar en contacto directo con lo más granado del movimiento obrero ruso, las consignas bolcheviques contra la guerra arrasaban y encontraban un apoyo mayoritario. Mientras, el gobierno pretendía deshacerse de estos incómodos regimientos radicales, mandándolos al frente con la excusa de la ofensiva (De las Jornadas de Abril al I Congreso de los Soviets, Miguel Jiménez, Artículo publicado en el periódico Marxista El Militante en conmemoración del 80 Aniversario de la Revolución Rusa).

Teoría General de la Relatividad

Quien además de Einstein se preocupó en difundir y desarrollar la Teoría de la Relatividad fueron Planck (quien comprendió primero y mejor que nadie esta nueva y genial teoría), Von Laue, Minkowsky, sin embargo era necesario que esta teoría fuera pulida aún más, así que se le pidió a Einstein otro artículo en el que escribiera más al respecto. En 1907 en Berna, se le ocurrió lo siguiente: Imaginemos dos elevadores y en cada uno de ellos a un experimentador realizando algún experimento. Ahora digamos que el primero de ellos se encuentra bajo el efecto de un campo gravitatorio y el segundo es simplemente acelerado; lo que se observará es que los resultados no cambiarán si el campo gravitatorio tiene una misma aceleración, es decir los efectos (locales) de un campo gravitatorio son exactamente equivalentes a los que se producen en una aceleración uniforme “apropiada”, más adelante este principio recibiría el nombre de principio de equivalencia. Lo arriba descrito se debe a que la masa inercial es igual a la masa gravitatoria, de no ser así, tendríamos dos resultados distintos en cada laboratorio, pero esto no es verdad ya que tenemos el mismo resultado en ambos laboratorios. Hay un experimento que se puede realizar fácilmente en el que se corroborara este hecho, el mismo se puede encontrar a detalle en el Apéndice de este documento.

Esta idea arriba señalada es la que Einstein llama “la idea más feliz de mi vida”. Esta idea es la idea básica de la Teoría de la Relatividad General. Todo esto es lo que Einstein deducía y comprendía desde su oscuro trabajo como oficinista de patentes en Berna. Mientras que la gente que trabajaba la Universidad lo seguía rechazando igual que antes. Pero, regresando a los párrafos anteriores, ¿qué significa todo eso? Explicaremos más a detalle lo arriba señalado, porque sigue sin estar escrito en “cristiano”.

Explicación teórica

Supón que en este momento te encuentras parado en un elevador estático en el Planeta Tierra. En este elevador puedes hacer cualquier clase de experimento, del cual obtendrás ciertos resultados. Supongamos que el experimento es determinar la aceleración de la gravedad dejando caer pelotas. El resultado que obtendrás es más o menos 9.8m/s2. Evidentemente siempre que sueltes las pelotas, encontrarás que éstas se caerán al suelo.

Ahora imagínate que ese mismo elevador es llevado fuera del Planeta Tierra fuera de la influencia de cualquier campo gravitatorio y que por alguna razón, éste es jalado por alguna fuerza uniforme, una vez fuera cualquier campo gravitatorio, que produce una aceleración igual a 9.8m/s2, en ese momento tú serás capaz de ver que cuando sueltas las pelotas estas caen al suelo aunque no exista ningún campo gravitatorio. Así cualquier experimento en un campo gravitatorio es equivalente al mismo experimento en un campo acelerado uniforme localmente.

¿Qué significa ese localmente? Una pequeña hormiguita en una esfera gigante (gigante para ella puede ser una de unos dos metros de radio por ejemplo) es capaz de ver cómo ésta es realmente un plano y de hecho, se la pasa caminando sobre ella pensando que realmente se encuentra parada en un plano, es por ello que ella piensa que la simple Geometría Euclidiana (geometría plana) es más que suficiente para describir el espacio en el que se encuentra. La hormiga deduce que se encuentra en un plano porque ella incluso es capaz de cortar un pedazo de corteza de la esfera y lo que extrae es simplemente un pedazo de plano, no un pedazo de esfera curvo. Sin embargo, ahora pensamos que podemos sacar a la hormiguita de la esfera utilizando un cohete o algo por el estilo, este bichito será capaz de apreciar que el lugar que ella habitaba no era un plano, como antes creía; nada de eso, se dará cuenta que realmente se encontraba parada sobre una esfera. Más aún, si la hormiga pinta un triángulo imaginario sobre la esfera se dará cuenta de que este triángulo es un triángulo curvo, un triángulo esférico, a diferencia de los triángulos que pintaba cuando se encontraba en la esfera, que eran triángulos planos. En los primeros triángulos, la suma de los ángulos interiores es mayor o igual a 180, mientras que en los planos la suma de estos es exactamente 180. Como se puede ver, la geometría de los espacios curvos es diferente a la de los espacios planos. La geometría de superficies no curvas puede ser estudiada gracias a la Geometría Riemanniana, llamada así en honor a un matemático de nombre Bernard Riemann, quien fundó esta disciplina matemática.

La geometría local (riemanniana) es la que hace localmente la hormiga en una esfera (cuando la hormiga se encuentra “sobre” la esfera), mientras que la geometría global (Topología Diferencial y Algebraica) es la que se hace en toda la esfera vista como una sola superficie (cuando la hormiga se encuentra “afuera” de la esfera). Sin embargo, hoy por hoy hay muy poco hecho sobre la conexión de la Topología con la Geometría Diferencial o la Riemanniana, uno de estos pocos casos es el del Teorema Gauss- Bonet que aquí sólo mencionaremos, para más detalles de este recomendamos la lectura del documento de Geometría Diferencial y los errores del Big Bang:

Teorema de Gauss-Bonnet

Sea M una sábana formada por una pieza, cerrada y que no se extiende de manera infinita.

En tal caso,

“Vale la pena notar que este teorema es un Teorema Global, es decir, esta identidad es válida en todas las sábanas y no sólo para pequeñas partes de la sábana como sucedía arriba”. (Geometría Diferencial, Dialéctica y los errores teóricos del Big Bang, el juan, Fundación Federico Engels).

Otra vez parece que nos hemos desviado del tema principal, sin embargo otra vez es sólo apariencia: al sustituir el campo gravitatorio por un sistema acelerado localmente, por ejemplo en un disco que se encuentra girando, podemos inducir una geometría local riemanniana que es capaz de describir los fenómenos físicos en este sistema. De esta manera en un campo gravitatorio lo que realmente se usa es una geometría para los espacios curvos, la geometría riemanniana. Dejemos a Einstein explicarnos con sus propias palabras este experimento pensado, el cual aparece en su primer libro:

Hasta ahora me he abstenido intencionadamente de hablar de la interpretación física de localizaciones espaciales y temporales en el caso de la teoría de la relatividad general. Con ello me he hecho culpable de un cierto desaliño que, según sabemos por la teoría de la relatividad especial, no es en modo alguno banal ni perdonable. Hora es ya de llenar esta laguna; pero advierto de antemano que el asunto demanda no poca paciencia y capacidad de abstracción por parte del lector.

Partimos una vez más de casos muy especiales y muy socorridos. Imaginemos una región espacio-temporal en la que, respecto a un cuerpo de referencia K que posea un estado de movimiento convenientemente elegido, no exista ningún campo gravitatorio; en relación a la región considerada, K es entonces un cuerpo de referencia de Galileo, siendo válidos respecto a él los resultados de la teoría de la relatividad especial. Imaginemos la misma región, pero referida a un segundo cuerpo de referencia K' que rota uniformemente respecto a K. Para fijar las ideas, supongamos que K' es un disco circular que gira uniformemente alrededor de su centro y en su mismo plano. Un observador sentado en posición excéntrica sobre el disco circular K' experimenta una fuerza que actúa en dirección radial hacia afuera y que otro observador que se halle en reposo respecto al cuerpo de referencia original K interpreta como acción inercial (fuerza centrífuga). Supongamos, sin embargo, que el observador sentado en el disco considera éste como un cuerpo de referencia «en reposo», para lo cual está autorizado por el principio de relatividad. La fuerza que actúa sobre él -y en general sobre los cuerpos que se hallan en reposo respecto al disco- la interpreta como la acción de un campo gravitatorio. La distribución espacial de este campo no sería posible según la teoría newtoniana de la gravitación. Pero como el observador cree en la teoría de la relatividad general, no le preocupa este detalle; espera, con razón, poder establecer una ley general de la gravitación que explique correctamente no sólo el movimiento de los astros, sino también el campo de fuerzas que él percibe.

Este observador, instalado en su disco circular, experimenta con relojes y reglas, con la intención de obtener, a partir de lo observado, definiciones exactas para el significado de los datos temporales y espaciales respecto al disco circular K '. ¿Qué experiencias tendrá en ese intento? Imaginemos que el observador coloca primero dos relojes de idéntica constitución, uno en el punto medio del disco circular, el otro en la periferia del mismo, de manera que ambos se hallan en reposo respecto al disco. En primer lugar nos preguntamos si estos dos relojes marchan o no igual de rápido desde el punto de vista del cuerpo de referencia de Galileo K, que no rota. Juzgado desde K, el reloj situado en el centro no tiene ninguna velocidad, mientras que el de la periferia, debido a la rotación respecto a K, está en movimiento. Según un resultado de epígrafe 12, este segundo reloj marchará constantemente más despacio -respecto a K - que el reloj situado en el centro del disco circular. Lo mismo debería evidentemente constatar el hombre del disco, a quien vamos a imaginar sentado en el centro, junto al reloj que hay allí. Así pues, en nuestro disco circular, y con más generalidad en cualquier campo gravitatorio, los relojes marcharán más deprisa o más despacio según el lugar que ocupe el reloj (en reposo). Por consiguiente, con ayuda de relojes colocados en reposo respecto al cuerpo de referencia no es posible dar una definición razonable del tiempo.

Análoga dificultad se plantea al intentar aplicar aquí nuestra anterior definición de simultaneidad, tema en el que no vamos a profundizar.

También la definición de las coordenadas espaciales plantea aquí problemas que en principio son insuperables. Porque si el observador que se mueve junto con el disco coloca su escala unidad (una regla pequeña, comparada con el radio del disco) tangencialmente sobre la periferia de éste, su longitud, juzgada desde el sistema de Galileo, será más corta que 1, pues según epígrafe 12 los cuerpos en movimiento experimentan un acortamiento en la dirección del movimiento. Si en cambio coloca la regla en la dirección del radio del disco, no habrá acortamiento respecto a K. Por consiguiente, si el observador mide primero el perímetro del disco, luego su diámetro y divide estas dos medidas, obtendrá como cociente, no el conocido número, pi,

sino un número mayor, mientras que en un disco inmóvil respecto a K debería resultar exactamente π en esta operación, como es natural. Con ello queda ya probado que los teoremas de la geometría euclídea no pueden cumplirse exactamente sobre el disco rotatorio ni, en general, en un campo gravitacional, al menos si se atribuye a la reglilla la longitud 1 en cualquier posición y orientación. También el concepto de línea recta pierde con ello su significado. No estamos, pues, en condiciones de definir exactamente las coordenadas x, y, z respecto al disco, utilizando el método empleado en la teoría de la relatividad especial. Y mientras las coordenadas y los tiempos de los sucesos no estén definidos, tampoco tienen significado exacto las leyes de la naturaleza en las que aparecen esas coordenadas.

Todas las consideraciones que hemos hecho anteriormente sobre la relatividad general parecen quedar así en tela de juicio. En realidad hace falta dar un sutil rodeo para aplicar exactamente el postulado de la relatividad general. Las siguientes consideraciones prepararán al lector para este cometido”. (Albert Einstein, Sobre la teoría de la relatividad especial y general).

La descripción de la Teoría General de la Relatividad es una descripción local de los campos gravitatorios no globales. Esto nos trae como consecuencia una gran explicación. El espacio-tiempo realmente es un espacio curvo con curvatura diferente de cero en el espacio con materia, y el espacio sin materia es un espacio plano, sin embargo no existe el espacio sin materia, por ello, el espacio-tiempo siempre es curvo y ésta aumenta mientras más materia encuentres y disminuye mientras menos materia tengas.

El espacio-tiempo no puede ser cilíndrico como afirma el señor Dieterich porque el cilindro tiene curvatura gaussiana cero, por tanto no podría tener materia un espacio como éste, sin embargo nuestro espacio, el espacio donde existimos, está lleno de materia y por tanto, la curvatura del espacio tiempo es diferente de cero. Materia, espacio, tiempo y movimiento, cuatro entes unidos para siempre, indestructible su unidad como su propia existencia. Antes de Einstein se creía que el espacio no interactuaba con el tiempo y menos la materia con el espacio y que el movimiento no tenía nada que ver con todo esto. Sin embargo, Einstein rompe con esta postura y hace ver que éste es realmente un “paquete” de cuatro entes que no pueden existir por separado. Pensar en la existencia de alguno de ellos sin los demás es el equivalente a imaginar a un libro sin hojas; algo completamente imposible o más aún: es como imaginar a una mujer sin vagina. Así de fuerte es la relatividad, la materia, espacio, tiempo y movimiento se encuentran siempre unidos e inseparables, los cuales dependen el uno del otro. La relatividad demuestra que mientras mayor es la velocidad de un objeto, aumenta también su masa y disminuye la longitud del objeto en la dirección del movimiento y en cuanto a la medición del tiempo, éste se hace más lento; pero estos fenómenos realmente sólo son apreciables a altas velocidades. ¿Los hombres pueden apreciar estos fenómenos a altas velocidades con los actuales objetos móviles? Dejemos a Lev D. Landau responder esta pregunta:

“En el cielo hay estrellas situadas a tales distancias de nosotros, por ejemplo, que el rayo de luz las recorre en 40 años. Por cuanto ya sabemos que el movimiento a una velocidad superior a la de la luz es imposible, sería permisible llegar a la conclusión de que no se puede alcanzar esta estrella en un plazo de tiempo inferior a 40 años. Semejante razonamiento, sin embargo, es incorrecto, ya que no tiene en cuenta el cambio del tiempo relacionado con el movimiento. Supongamos que volamos hacia la estrella en el cohete de Einstein a la velocidad de 240 000 kilómetros por segundo. Para los habitantes de la Tierra, alcanzaríamos la estrella transcurridos 300 000x40/240 000=50 años.

Para nosotros, que volamos en el cohete de Einstein este tiempo se reducirá, a la velocidad de vuelo mencionada, a la relación de 10 : 6. Por consiguiente, nosotros alcanzaremos la estrella no dentro de 50 años, sino dentro de 6 x 50/10=30 años.

Aumentando la velocidad del cohete de Einstein y aproximándola a la de la luz, se puede reducir en cuanto se quiera el tiempo necesario para llegar los viajeros hasta la lejana estrella. Teóricamente en un vuelo suficientemente veloz se podría alcanzar la estrella y regresar de nuevo a la Tierra, si se quiere, ¡en un minuto! En la Tierra, sin embargo, habrían transcurrido de todas maneras 80 años.

Puede parecer que con esto se abren posibilidades de prolongar la vida humana. Aunque solamente desde el punto de vista de otros seres, pues el hombre envejece de acuerdo con “su” tiempo. Sin embargo, por desgracia, al examinar más de cerca estas perspectivas resultan ser más que míseras.

Comencemos por qué el organismo humano no está adaptado para permanecer en condiciones de aceleración prolongada, que supere sensiblemente la aceleración terrestre de la fuerza de gravedad. Por esto, para tomar carrera hasta la velocidad aproximada a la de la luz, se requiere un tiempo muy prolongado. Los cálculos demuestran, que en un viaje de medio año y una aceleración igual a la aceleración terrestre de la fuerza de gravedad, se puede ganar solamente mes y medio. Si se alarga este viaje, la ganancia de tiempo crecerá rápidamente. Volando un año en un cohete, se puede ganar año y medio complementariamente; el viaje de dos años nos proporciona 28 años, y en tres años de nuestra estancia en el cohete ten la Tierra transcurrirán más de 360 años!

Las cifras parecen suficientemente consoladoras.

La cosa está peor en lo referente al gasto de energía.

La energía del cohete, que tiene un peso sumamente modesto, de 1 t, y que vuela a una velocidad de 260 000 kilómetros por segundo (semejante velocidad es indispensable para “duplicar” el tiempo, es decir, para que por cada año de viaje en el cohete transcurran dos años en la Tierra) es igual a 250 000 000 000 000 kilovatios-hora. Tanta energía se produce en todo el globo terrestre sólo durante muchos años. Mas hemos calculado solamente la energía del cohete en el vuelo. ¡No tuvimos en cuenta que previamente se requiere acelerar nuestro aparato hasta la velocidad de 260 000 kilómetros por segundo! Y al terminar el vuelo tendremos que frenar el cohete para que no sea peligroso aterrizar. ¿Cuánta energía se necesitará para esto? Aunque dispusiéramos de un combustible capaz de proporcionar un chorro que saliera del motor del cohete a la velocidad máxima posible, es decir, a la velocidad de la luz, la cantidad de esta energía debería superar 200 veces la calculada anteriormente. Esto quiere decir, que deberíamos gastar tanta energía como produce la humanidad durante varias decenas de años. La velocidad real del chorro de los motores de los cohetes es decenas de miles de veces inferior a la velocidad de la luz. Y esto hace inverosímilmente superiores los gastos de energía necesarios para nuestro vuelo imaginario”. (L. Landau. Rumer ¿Qué es la teoría de la relatividad? Ed. Mir)

La Teoría General de la Relatividad tiene otra consecuencia más poderosa: la luz al pasar a través de un campo gravitatorio es doblada debido al efecto gravitatorio. ¿Cómo explicarlo? Será mejor si el propio Einstein explica este hecho. Pero antes, hay que decir que Einstein jamás afirma que la velocidad de la luz es una constante, a diferencia de lo que hacen sus epígonos—los Zinoviev de la ciencia—, Einstein acepta que debido a la influencia del campo gravitatorio la luz se dobla, cambia de dirección y que para que esto suceda, debe de haber una aceleración, es decir, un cambio de velocidades:

En primer lugar, cabe contrastarlo con la realidad. Aun cuando una reflexión detenida demuestra que la curvatura que predice la teoría de la relatividad general para los rayos luminosos es ínfima en el caso de los campos gravitatorios que nos brinda la experiencia, tiene que ascender a 1,7 segundos de arco para rayos de luz que pasan por las inmediaciones del Sol. Este efecto debería traducirse en el hecho de que las estrellas fijas situadas en las cercanías del Sol, y que son observables durante eclipses solares totales, aparezcan alejadas de él en esa cantidad, comparado con la posición que ocupan para nosotros en el cielo cuando el Sol se halla en otro lugar de la bóveda celeste. La comprobación de la verdad o falsedad de este resultado es una tarea de la máxima importancia, cuya solución es de esperar que nos la den muy pronto los astrónomos.

En segundo lugar, la consecuencia anterior demuestra que, según la teoría de la relatividad general, la tantas veces mencionada ley de la constancia de la velocidad de la luz en el vacío -que constituye uno de los dos supuestos básicos de la teoría de la relatividad especial- no puede aspirar a validez ilimitada, pues los rayos de luz solamente pueden curvarse si la velocidad de propagación de ésta varía con la posición.” (Einstein A. Sobre la teoría de la relatividad especial y general).

Como ven, Einstein plantea una cosa mientras que sus epígonos los fundamentalistas, “más papistas que el papa”, formulan otra cosa completamente diferente. Si Einstein levantara la cabeza y viera lo mucho que han pervertido estos “sacerdotes” sus ideas…

Estas personas suben a un gran pedestal a Einstein al nivel de Newton, nosotros creemos que Einstein era muy grande, pero como decimos arriba, jamás tan grande como Newton. Newton tuvo que construir su propio aparato matemático—el cálculo y ecuaciones diferenciales principalmente—para dar una explicación satisfactoria a su mecánica, Einstein tiene ideas grandes y geniales como Newton, pero éste no tiene la necesidad de hacer una revolución en la ciencia “tan grande” como Newton debido a que las matemáticas que emplea Einstein ya existían y sólo tuvo que retomarlas a diferencia de Newton, quien construyó todo el aparato matemático que necesitaba y con ello creó una gran revolución en la matemática creando la Matemática del Movimiento.

Las matemáticas, antes del cálculo diferencial e integral eran matemáticas que trabajaban con entes fijos en el espacio, en los cuales no existía el tiempo. Tales ``modelos'' matemáticos solamente podían describir unos cuantos sistemas, sistemas en los cuales podíamos suponer que variaban muy poco en el tiempo. Por lo tanto las matemáticas de ese tiempo necesariamente seguían las leyes de la lógica formal, ya que esta funciona casi siempre más o menos bien cuando suponemos que los cambios en el tiempo son pequeños. Reiteramos que las matemáticas antes del cálculo diferencial e integral sólo podían describir muy pocos sistemas debido a su inmutabilidad en el tiempo. El cálculo diferencial e integral nace como consecuencia de buscar describir sistemas eventos o sistemas que evolucionan en el tiempo, por tanto, esta nueva matemática “avanzada'' tenía que romper con el viejo esquema de la lógica formal--el de las matemáticas “elementales''--, es decir, las matemáticas previas al cálculo. Estas nuevas matemáticas ``avanzadas'' necesariamente tenían que dar una nueva visión del mundo en el cual la lógica formal quedaría remplazada por una nueva filosofía, es decir una filosofía al acorde de los cambios del tiempo, una nueva lógica, la lógica del movimiento, es decir, el materialismo dialéctico (El materialismo dialéctico y el cálculo, el juan, Fundación Federico Engels).

El error de los teóricos del big bang es tomar la Geometría Diferencial y Riemanniana como una teoría matemática global, todos los resultados que obtienen de esta matemática, los generalizan al Universo como un todo, como el total del Universo; por decirlo bien, generalizan y extrapolan resultados, que en el mejor de los casos sólo son ciertos y correctos localmente (en espacios finitos) del Universo.

Si tú quieres obtener resultados más avanzados y globales del Universo necesitas una geometría diferencial o riemanniana de toda la superficie o variedad, es decir, una geometría diferencial global, una súper geometría diferencial.

Como señala el documento La geometría diferencial y los errores de los teóricos del big bang, los marxistas explicamos que la topología diferencial y algebraica estudian globalmente las propiedades de una sábana o variedad, sin embargo, no son capaces de brindarnos información cuantitativa de la sábana. Por el contrario, la Geometría Diferencial nos brinda información cuantitativa de una sábana (áreas, medida de ángulos, longitudes, etc.), pero sólo de manera local, es decir, que no es capaz de medir globalmente muchas cosas porque no es una teoría global. Por eso, el próximo Einstein deberá de generar una nueva revolución en las matemáticas, porque necesitará crear la súper geometría diferencial y para ello, tendrá que introducir más hipótesis que integren todavía más y de mejor manera la unión de materia espacio tiempo y movimiento. La Súper Geometría Diferencial, para que ésta de veras lo sea, tendrá que darnos muchos más datos cuantitativos a partir de lo cualitativo. De esto ya hay antecedentes aunque pequeños, como es el caso del Teorema de Gauss-Bonet, explicado éste en el documento ya antes referido. Además, hay otros teoremas globales relacionados con sábanas de curvatura constante diferente de cero. Estos son apenas pincelazos del futuro, sólo eso. Es más o menos como las investigaciones de Arquímedes sobre el Cálculo Diferencial e Integral antes de Newton, sólo eran indicios. La Súper Geometría Diferencial tendrá como caso especial la actual Geometría Diferencial. Es por ello que el siguiente Einstein será mucho más semejante a Newton que el actual Albert Einstein. Esta geometría permitirá entender globalmente y no hará más que darle la razón al Materialismo Dialéctico. Pero hay que decirlo, ésta no será la última teoría, ya que el Universo es infinito y por ello, no existe el último conocimiento, tal y como inventan y pregonan los Zinovievs de la ciencia, que nos dicen que la última teoría es la de la gran unificación y cosas por el estilo, mamarrachadas de las que el propio Einstein renunció y a las cuales combatió hasta los últimos días de su vida.

Siempre se puede más, la ciencia jamás tendrá fin.

Es en 1915 cuando esta parte de la Relatividad adquiere su forma acabada y en 1916, Einstein escribe su primer libro Sobre teoría espacial y general de la relatividad. Este libro presenta un carácter mayoritariamente de divulgación científica. El libro procura ser lo más fiel a las ideas de la Relatividad y al mismo tiempo, ser lo más flexible posible. Es verdad, el libro aún es poco difícil para aquellos no familiarizados con las matemáticas, sin embargo, para entender este libro sólo necesitas el álgebra de la secundaria. Lo cual lo vuelve muy flexible, entiendes deducciones y demostraciones con tan sólo este humilde aparato.

Copérnico, después de morir, deja encargada la publicación de un libro en el cual queda explicado que es la Tierra quien gira alrededor del Sol. Esta obra está escrita en latín vulgar—la más difundida de esa época—para que cualquier persona sea capaz de entenderla. De la misma manera que Copérnico, en este libro Einstein escribe lo más accesible posible para que cualquier persona sea capaz de entender sus ideas. No escribe Einstein para sabios ni ricos su primer libro, éste está dedicado a la gente sencilla. Claro los grandes “científicos” e “intelectuales” pasan casi por inadvertido este libro, pues ya casi nadie lee directamente a Einstein y sus ideas originales, las cuales distan mucho de las que dan los actuales “einsteinianos”: “agujeros negros”, “materia obscura”, “teoría de big bang”, todas ellas enemigas de la Teoría de la Relatividad y del propio Einstein, que en vida siempre renegó de la existencia de los agujeros negros, escribió en contra de ellos, incluso a pesar de las opiniones de Robert Openheimer, otro respetadísimo físico de esa época, quien por cierto, tenía también vínculos con el Partido Comunista de Estados Unidos y cuyo hermano, gran químico, era miembro reconocido del mismo partidoxii.

Sin embargo, a nuestros actuales “teóricos” les encanta llenarse la boca de estas cosas. Con Einstein pasa algo semejante de lo que pasó con Lenin cuando muere. Las ideas del último son tergiversadas por los epígonos y estalinistas, y lo que es peor, son tergiversadas en nombre de Lenin. Él quería morir incinerado y esta gente fue incapaz de hacer la ceremonia mortuoria que Lenin quiso. Al contrario de lo que quería, le hicieron un mausoleo. Con Einstein ocurre algo semejante, al final de su vida—como explicaremos más abajo—: empieza a entender cada vez más y con mayor profundidad que el idealismo en su forma de machismo está en bancarrota y se aproxima cada vez más a las ideas del marxismo—Marxismo, no estalinismo—y rompe completamente con el idealismo en todas sus formas. Sin embargo, los actuales “einsteinianos” como Michio Kaku, Brian Greene, Roger Penrose, Stephen Hawking y todos los Zinovievs de su época hablan de esta oposición de Einstein como un “rezago” con respecto a la Física de su época y usan este “argumento” para explicar que Einstein ya no fue capaz de seguir a la “vanguardia” en Física y que es por ello que él no entendió la maravillosa “teoría del big bang” etcétera. Realmente esta gente es quien ha roto con Einstein, y sus ideas no concuerdan con las de este hombre. Cuando hay algo que esta gente no puede contestar lo remiten a uno con Einstein, pero cuando tú revisas lo que realmente dijo, ¡él mismo se pone en contra de sus supuestos discípulos! ¡es él el que se pone de tu lado!

Habiendo logrado convencer a mucha gente sobre la base de que "uno no puede discutir en contra de un teorema matemático", a la postre Hawking cambió de opinión: "Resulta por eso irónico que, al haber cambiado mis ideas, esté tratando ahora de convencer a los otros físicos de que no hubo en realidad singularidad al principio del universo. Como veremos más adelante, Ésta puede desaparecer una vez que los efectos cuánticos se tienen en cuenta". El carácter arbitrario de todo el método se demuestra por el extraordinario cambio de opinión de Hawking. Ahora afirma que no hay singularidad en el big bang. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? No hay más evidencia real que antes. Todos estos giros y cambios tienen lugar dentro del mundo de las abstracciones matemáticas.

Todo el universo es una prueba de que el proceso de cambio no tiene fin a todos los niveles. Zonas enormes del universo pueden estar en expansión, mientras que otras se están contrayendo. Largos períodos de equilibrio aparente interrumpidos por violentas explosiones, como supernovas, que a su vez proporcionan la materia prima para la formación de nuevas galaxias, que es un proceso continuo. No hay desaparición ni creación de la materia, sino el continuo e incesante cambio de un estado a otro. Por lo tanto no se puede plantear el "fin del tiempo" ni en un agujero negro ni en ninguna otra parte.

Es necesario distinguir claramente entre agujeros negros, cuya existencia se ha deducido de una interpretación particular de la teoría de la relatividad general, y estrellas de neutrones, que han sido observadas. La idea de agujeros negros ha capturado la imaginación de millones de personas a través de los escritos de autores como Stephen Hawking. Sin embargo la existencia de agujeros negros no está universalmente aceptada, ni tampoco ha sido demostrada definitivamente”. (Razón y Revolución. Ted Grant y Alan Woods Ed. Fundación Federico Engels).

Estos tres anteriores párrafos los sacamos de diferentes secciones del libro arriba mencionado. Ahora veamos que piensan los “epígonos” de Einstein al respecto:

Roger Penrose, en un ensayo basado en una conferencia de la BBC Radio de 1973, describe de esta manera la teoría de los agujeros negros:

¿Qué es un agujero negro? A efectos astronómicos se comporta como un ‘cuerpo' pequeño, altamente condensado y oscuro. Pero no es realmente un cuerpo material en el sentido normal de la palabra. No tiene superficie ponderable. Un agujero negro es una región de espacio vacío (aunque extrañamente distorsionado) que actúa como centro de atracción gravitatoria. Hubo un tiempo en el que el cuerpo material estuvo allí. Pero el cuerpo colapsó hacia adentro bajo la presión de su propia gravedad. Cuanto más se concentraba el cuerpo sobre su centro más fuerte se hacia su campo gravitatorio y el cuerpo era más incapaz de impedir que colapsase todavía más. En un momento dado se alcanzó un punto de no retorno, el cuerpo desapareció dentro de su ‘horizonte absoluto de acontecimiento'.

Más tarde diré más acerca de esto, pero para nuestro propósito actual, es el horizonte absoluto de acontecimiento el que actúa como frontera superficial del agujero negro. Esta superficie no es material. Es simplemente una línea de demarcación trazada en el espacio separando una región interior de una exterior. La región interior -en la que el cuerpo ha caído- se define por el hecho de que ninguna materia, luz o señal de ningún tipo puede escapar de ella, mientras que la región exterior es dónde señales o partículas materiales todavía pueden escapar al mundo exterior. La materia que colapsó formando el agujero negro ha caído profundamente hacia adentro para alcanzar densidades increíbles, aparentemente incluso ha sido aplastada hasta dejar de existir alcanzando lo que se conoce como una ‘singularidad espacio-tiempo' -un lugar en el que las leyes físicas, tal y como las entendemos actualmente, deben dejar de aplicarse- (citado en Razón y Revolución. Ted Grant y Alan Woods Ed. Fundación Federico Engels).

¿Y qué dice Einstein al respecto?

La ciencia eminente deja en ocasiones una herencia que desborda no sólo la imaginación, sino también las intenciones de sus creadores. Un ejemplo destacado lo constituyen los primeros pasos de la teoría de los agujeros negros, y muy particularmente el papel que en estos avances desempeñó Albert Einstein. En 1939, Einstein publicó en la revista Annals of Mathematics un artículo de título descorazonador: On a Stationary System with Spherical Symmetry Consisting of Many Gravitating Masses [Sobre un sistema estacionario con simetría esférica formado por muchas masas gravitatorias]. En él se proponía demostrar la imposibilidad de los agujeros negros: objetos celestes de tal densidad que su gravedad impide que ni la luz pueda escapar.

Lo paradójico del caso es que en su argumentación Einstein usó su propia Teoría General de la Relatividad y la Gravitación, publicada en 1916, teoría a la que hoy se recurre para deducir que los agujeros negros no sólo son posibles, sino ¡el fin inevitable de muchos objetos astronómicos! De hecho, pocos meses después de que apareciera el artículo de Einstein rechazando los agujeros negros, J. Robert Oppenheimer y su alumno Hartland S. Snyder publicaron, sin mencionar el escrito de Einstein, un trabajo titulado On Continual Gravitational Contraction [Sobre la contracción gravitatoria continua]. En el ámbito de la Física Moderna, éste es el primer trabajo que parte de la Teoría General de la Relatividad de Einstein para explicar el proceso de formación de los agujeros negros” (Revista Investigación y ciencia Jeremy Bernstein agosto 1996)

Como el lector pudo comprobar, Einstein estaba en contra de la teoría de los agujeros negros, de hecho, él demostró matemáticamente la inexistencia de estos entes. No cabe duda que se pone del mismo lado de Alan Woods y Ted Grant. No obstante, los “epígonos” de Einstein crean modernas “teorías matemáticas” basadas en quién sabe que cosas que sólo ellos conocen para demostrar ellos con la misma Teoría de la Relatividad que Einstein está mal—y con él, Alan Woods y Ted Grant—y que por lo tanto, ellos están bien. Buen debate ¿no? Con qué facilidad vencen ellos. Ahora que el viejo Einstein no está para defenderse. Por lo demás, Einstein jamás habría aceptado la existencia de algo sin que antes los experimentos lo corroboraran y es más que claro que ni las observaciones ni los experimentos están con ellos. Si Einstein levantara la cabeza…

1918-1933: La revolución inconclusa

Desde 1914, año en que se mudó a Berlín, Einstein profundizó en sus ideas geniales de las Teorías Especial y General de la Relatividad. Cinco años después, el año de 1919 fue un año tremendamente importante: terminó la guerra imperialista pero había iniciado paralelamente una batalla brutal de la clase trabajadora, la cual duró desde 1918 hasta 1933, cuando Hitler asumió el poder, como tanto se jactó y tan amarga broma fue para nosotros, los comunistas, ascendió al poder sin romper un solo cristal. La obscura sombra del fascismo descendió sobre la clase obrera en 1933 arrasando con el proletariado y de paso destruyendo de raíz todas las victorias y triunfos de la misma.

Anteriormente comenzamos a platicar acerca de la descomposición de la Segunda Internacional, bien, pues esta descomposición tuvo trágicas después de la mismísima guerra, una de las más tristes, es el crecimiento, desarrollo y ascenso del fascismo en Alemania. Si alguien duda acerca de la responsabilidad de la dirección de la socialdemocracia (SPD) y el Partido Comunista Alemán (KPD), chequemos los resultados de las elecciones en 1932:

Partido

Votos

Porcentaje

Nacionalsocialista

11,737,000

33.1

Socialdemócrata

7,248,000

20.4

Comunista

5,980,000

16.9

Centro

4,231,000

11.9

Nacionalista

2,959,000

8.8

Pueblo Bávaro

1,095,000

3.1

Otros

2,635,000

7.6

(Trotsky, La lucha contra el fascismo, Fundación Federico Engels).

Este “final de fotografía” muestra que, incluso en el último momento antes de que Hitler aniquilara con su bota derechos ganados en décadas de lucha obrera, los votos que acumularon el PSD y el KPD superaban a los nazis. Esta “fotografía” es uno de los últimos y más tristes momentos de toda una carrera en la que la clase trabajadora no tuvo una dirección a la altura de los acontecimientos. Durante toda la década de los veintes el fascismo fue una expresión completamente marginal (en 1919 el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, antecedente del partido nazi, había iniciado con tan solo 64 pelagatos), pues la clase obrera estaba en las calles, dando la batalla a brazo partido para salvarse del periodo de posguerra que los tenía ahogados. El fascismo se alimentó y creció del vacío que dejaron las direcciones socialista y comunista y de la cruel derrota que significó una larguísima batalla que llevaba desde 1918. La Segunda Internacional había puesto el último clavo a su ataúd al iniciar la Primera Guerra Mundial. En el transcurso de la misma, la confusión que generó entre las filas de la clase trabajadora y sus simpatizantes (como es el caso de Einstein) fue enorme. Y sin embargo, aquel partido, políticamente muerto, continuó siendo una de las herramientas más recurridas por el proletariado. Como vimos en la tabla anterior, los obreros se mantuvieron en una postura francamente opuesta al capitalismo en las elecciones. Pero más allá de eso, al final de la guerra y con el triunfo de la Revolución Rusa, la clase obrera alemana alzó la cabeza y se plantó ante la imposición imperialista y la miseria que les oponían los países vencedores junto con el gobierno alemán, quien por supuesto, endosó los gastos de la guerra y el pago de la misma a la clase trabajadora. Esta situación no la aguantó mucho tiempo el proletariado, quien desde 1918 comenzó a organizarse en comités de fábricas en donde, por la vía de los hechos, éstos asumían muchas de las tareas que eran obligación del Estado, como la higiene, el arreglo de las calles, la mismísima autodefensa y en medio de todo esta efervescencia, Einstein como un participante de la misma. Es decir que había una situación de doble poder, con esta situación generalizada por toda Alemania, era necesaria una dirección que se comportara al a altura de las circunstancias; desafortunadamente ésta no existía, pues la dirección del PSD había renunciado a ser la vanguardia en la lucha por una sociedad, justa e igualitaria. Fue en esta época cuando surge el Partido Comunista Alemán (KPD por sus siglas en alemán) que surge como respuesta a dicha necesidad, conformándose por muchos activistas y miembros activos del SPD y teniendo como su antecedente directo a la Liga Espartaquista, dirigida por Luxemburgo y Liebknecht; este partido ascendió rápidamente en su influencia entre los trabajadores, a tal grado que pronto, los comités de fábrica de los que hablábamos, quedaron bajo la dirección del KPD, a la par, la situación de doble poder requería una acción decidida.

El prestigio del Partido Bolchevique era aplastante y todo lo que ellos recomendaban a los camaradas de otros países era instrumentado sin mucho debate. En 1919 los asesinatos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht se convertían en el trágico accidente que reflejaba la necesidad a través de un partido que estaba en ciernes y era inexperto, este accidente de la falta de una dirección forjada con el fuego de la actividad revolucionaria permanente, se cristalizó cuando la dirección del mismo, aconsejada por Zinoviev y Stalin, replegaron en 1923, cuando había una ola encarnizada de la clase trabajadora con la cual, se pudo haber tomado el poder. A continuación, dos párrafos donde Alan Woods platica mejor la situación:

En esta situación, el colapso del marco alemán y la toma de las tierras del Rin por parte de los ejércitos del imperialismo francés en 1923 provocaron la revolución. Si Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht no hubieran sido asesinados en 1919, hay pocas dudas de que hubieran proporcionado la dirección necesaria para asegurar la victoria de la clase obrera. Esta afirmación puede parecer paradójica, dado el hecho objetivo de que Rosa Luxemburgo siempre había insistido en el papel central de la iniciativa espontánea del proletariado en la revolución, pero en realidad no hay contradicción. Incluso el movimiento de masas más turbulento necesita organización y dirección para poder vencer el poder del Estado burgués y transformar la sociedad. Los acontecimientos de 1923 son la prueba más clara de esto. Ante la ausencia de Luxemburgo y Liebknecht, el partido alemán sufrió una crisis de dirección. Los cambios subsiguientes, en los que la Internacional Comunista, bajo la inspiración de Zinoviev, jugó un papel altamente pernicioso, descabezaron al partido. La política de eliminar a dirigentes que no estuviesen a favor de Moscú sentó un precedente muy negativo, que más tarde fue utilizado para estalinizar la Internacional Comunista y, en última instancia, para destruirla. Era un método totalmente ajeno al bolchevismo. Los obreros no tenían la posibilidad de aprender mediante la experiencia, debatir los problemas y decidir por sí mismos qué dirigentes valían y cuáles no. Este proceso es necesariamente lento. Se tardan décadas en desarrollar los cuadros que permiten el surgimiento de una dirección auténticamente revolucionaria. Pero no hay atajos. El Partido Bolchevique se desarrolló precisamente así durante un largo periodo preparatorio antes de 1917. También cometieron todo tipo de errores. Pero a través de los errores, siempre que se admitan honestamente y se evalúen, se aprende y se avanza. Con maniobras burocráticas y el intento de establecer la infalibilidad de la dirección, no se puede construir un auténtico partido revolucionario ni en mil años.

Con estos métodos, Zinoviev y sus seguidores minaron completamente la dirección alemana. El resultado fue que, cuando estalló la oleada revolucionaria en 1923, estaban desorientados. Brandler se fue a Moscú a buscar consejos sobre qué hacer. Aquí el accidente jugó un papel. Tanto Lenin como Trotsky estaban enfermos y no pudieron recibirlo. En lugar de eso se encontró con Stalin y Zinoviev, que le dieron orientaciones totalmente equivocadas. Repitiendo su error de octubre de 1917, cuando él y Kámenev se opusieron a la insurrección, Zinoviev expresó abiertamente su escepticismo sobre las perspectivas revolucionarias en Alemania. Como siempre, el radicalismo verbal de la gente con tendencias burocráticas no es más que la otra cara de su conservadurismo innato y su falta de confianza en las masas. Zinoviev urgió cautela, y en la práctica aconsejó a los alemanes que no hicieron nada. Stalin fue todavía más crudamente oportunista. Su postura difería de la de Zinoviev sólo en que él ni siquiera estaba interesado en los problemas de la revolución alemana, que no eran más que una distracción de sus maniobras en el aparato. De mente estrecha y provinciano, tenía un arraigado desprecio por los obreros de Europa occidental, de los que pensaba que nunca iban a realizar una revolución. Con su oportunismo orgánico, Stalin aconsejó al partido alemán que no acometiese ninguna acción. Su consejo a los dirigentes alemanes fue sorprendente: "Dejad que los fascistas lo intenten primero"(!). (Alan Woods, Bolchevismo: el camino a la Revolución).

El socialismo es internacional o no lo es. El proletariado de la URSS necesitaba que la revolución se extendiera, sobre todo a Alemania, país súper industrializado con el que junto a Rusia se pudo haber formado una federación socialista que garantizara mejores condiciones a los trabajadores de ambos países e hiciera más fácil al resto del proletariado luchar hasta el triunfo total de la Revolución Proletaria.

Los errores de la dirección del SPD y KPD fueron pagadas muy caro en los siguientes años por el proletariado alemán y también, en particular, por Einstein. Esta situación de estira y afloja (doble poder) se extendió innecesariamente, permitiendo al ala oportunista del SPD hacerse del poder durante la década de los veintes, aunque para ellos había un problema, pues eran llevados al parlamento por las masas, por quienes no pretendían responder decididamente, por otro lado, el ascenso de la derecha y la falta de claridad, los dejaba entre la espada y la pared y esta situación evidentemente los tenía incómodos. En 1924 al morir Lenin, se consolida la casta burocrática del Partido Bolchevique en la URSS y con esto, se implanta un viraje a la derecha, traducido en la política internacional de forma ultraizquierdista: La fuerte crisis económica que azotaba a Alemania había llegado al extremo de descomponer a un sector de la sociedad, pequeños burgueses y lúmpenes se conformaron en pequeñas gavillas fascistas, que primero de manera aislada comenzaron a atacar a las organizaciones obreras. Ante este embate, la SPD no supo más que hacer que esconder la cabeza y el KPD, regido por la política estalinista sólo acertó a llevar a la práctica una de las “teorías” más trágicas para el proletariado: la teoría del socialfascismo.

Lenin explicó muchas veces que no existe la “crisis final” del capitalismo. El sistema capitalista siempre se recuperará incluso de la crisis más profunda, hasta que sea derrocado por la clase obrera. Pero para acabar con el capitalismo primero es necesario que la vanguardia proletaria gane a las masas, de ahí la política de Lenin del frente único. Pero Stalin lanzó por la borda las enseñanzas de Lenin a favor de la locura del “socialfascismo”.

Según esta “teoría” la revolución estaba en el orden del día en todas partes y todos los partidos, excepto los partidos comunistas, eran objetivamente fascistas. Esta política alocada llevó a confrontaciones abiertas entre los trabajadores comunistas y socialdemócratas. Eso tuvo consecuencias desastrosas en todas partes y, particularmente, en Alemania.

… En su locura, los estalinistas incitaron abiertamente a los trabajadores comunistas a golpear a los trabajadores socialistas, romper sus reuniones, etc., incluso llevaron la lucha a las escuelas, ¡al mismo patio de recreo! Thaelmann planteaba la consigna: “Perseguid a los socialfascistas en sus empleos, en las fábricas y los sindicatos”. Siguiendo la línea de argumentación de su dirigente, el órgano de la Juventud Comunista, The Young Guard, proponía la consigna: “Expulsad a los socialfascistas de las fábricas, las oficinas de empleo y las escuelas de aprendices”. El órgano de los Jóvenes Pioneros, que iba dirigido a los hijos de los militantes del PC incluso llegó a plantear la increíble consigna: “Golpead a los pequeños zoerbiegels en las escuelas y patios de recreo”.

Esta línea era aceptada acríticamente por todos los partidos de la Internacional Comunista: “Es significativo”, decía un artículo aparecido en el periódico del PC británico, Daily Worker, el 26 de mayo de 1932, “que Trotsky haya salido en defensa de un frente único entre los partidos comunista y socialdemócrata contra el fascismo. Nada más perjudicial y contrarrevolucionario se podría haber propuesto en un momento como el actual” (Juan Ignacio Ramos, prólogo a La lucha contra el fascismo, Fundación Federico Engels).

Einstein se mantuvo en Berlín desde 1914 (con salidas esporádicas a congresos y reuniones) hasta 1933 cuando el asedio nazi fue ya insoportable para toda la familia Einstein. Imagine el lector la situación tan delicada para nuestro personaje: comunista y judío aparte de todo. El panorama no era nada halagüeño para Albert Einstein ni para su familia. En 1932 había aceptado una oferta del Instituto de Estudios Avanzados en Princeton, la cual consistía en dividir en dos su estancia: un semestre en Berlín y un semestre en Princeton. El 30 de enero de 1933, Hitler asciende al poder “sin romper un cristal”. La cacería contra los miembros del PSD y del KPD se desata.

El fascismo es un tipo especial de reacción, que utiliza a las enloquecidas masas de la pequeña burguesía y al lumpemproletariado para aplastar y atomizar a la clase obrera. La burguesía temporalmente pierde el control de su propio Estado, que pasa a manos de los bandidos fascistas. Un movimiento pequeñoburgués de masas, sin embargo, sólo puede triunfar si consigue una victoria tras otra. A finales de 1932 estaba claro que los nazis habían superado su cima. Sus seguidores pequeñoburgueses y lumpemproletarios estaban comenzando a estar cansados de los juegos parlamentarios de Hitler, deseaban una acción decidida y cuando ésta no llegaba empezaron a desanimarse y a caer en la apatía. Esto es lo que reflejaban estos resultados electorales.

Por lo tanto, Hitler estaba obligado a actuar rápidamente o si no corría el riesgo de perder su base. Como no tenía la mayoría para tomar el poder tuvo que recurrir a maniobras con los partidos burgueses y Hindenburg. En diciembre de 1932 Hindenburg nombró a un nuevo canciller, Schleicher, pero sólo fue un acuerdo temporal porque la burguesía estaba preparada para entregar el poder a los nazis.

El gobierno Schleicher duró apenas un mes. El 30 de enero de 1933 Hindenburg nombró canciller a Hitler y vicecanciller a von Papen. Hasta el último minuto Hitler mantuvo su táctica de engaño, aceptó modestamente sólo tres de los once puestos del gabinete. Pero esta charada parlamentaria sólo era una cobertura legal para los verdaderos preparativos que se estaban haciendo ininterrumpidamente fuera del parlamento. Incluso en el último momento, el voto conjunto de los comunistas y el SPD superaba al de los nazis. El voto combinado de los partidos obreros fue de 12.232.000 votos. Y como explicó Trotsky, la superioridad de los trabajadores sobre los nazis no era simplemente numérica. El movimiento obrero alemán todavía estaba intacto. Una resistencia seria podía haber aplastado a la chusma nazi. Pero se perdió definitivamente la última oportunidad de detener a Hitler. Trotsky todavía esperaba que los partidos obreros se movilizaran para resistir a los nazis. Pero esto no ocurrió.

Los dirigentes del SPD anunciaron que el nombramiento de Hitler era constitucional y se negaron a apoyar cualquier acción contra los nazis. El 7 de febrero de 1933 el jefe de la federación berlinesa del SPD dio el siguiente consejo a los trabajadores: “Sobre todo no dejéis que os provoquen. La vida y la salud de los trabajadores berlineses es demasiado valiosa para arriesgarla a la ligera; hay que preservarlas para el día de la lucha” (Citado por Ted Grant en La amenaza del fascismo, pág. 54).

Por su parte, el estalinista KPD se concentró en denunciar a los socialdemócratas. Igual que los socialdemócratas, ellos continuaban negando que los nazis pudieran llegar al poder. Sus declaraciones públicas eran casi idénticas a las pronunciadas por los socialdemócratas. El estalinista Wilhelm Pieck el 26 de febrero de 1933 declaró: “¡Los trabajadores deben tener cuidado de dar al gobierno cualquier pretexto que pueda suponer nuevas medidas contra el Partido Comunista!” (Ibíd.). Desgraciadamente, los nazis no necesitaban ningún pretexto para aplastar a los socialistas y los comunistas.

El poderoso movimiento obrero alemán se rindió sin disparar ni un solo tiro. Hitler apenas podía creer su suerte. Más tarde alardeó de que había llegado al poder “sin romper un cristal”. Se le podía haber detenido, todavía no controlaba el Estado. El ejército y la policía todavía no estaban en sus manos.

Pero una vez que había conseguido el poder ya era demasiado tarde. A diferencia de los dirigentes socialistas y comunistas, Hitler actuó decididamente. Consiguió que Hindenburg disolviera el parlamento, supuestamente para convocar nuevas elecciones. Pero esto sólo era una fachada legal para encubrir el inicio de un reinado de terror contra el movimiento obrero. Las reuniones del KPD fueron prohibidas y su prensa clausurada.

La fuerza policial fue inundada con tropas de asalto. Todo el poder del Estado cayó sobre el movimiento obrero. El 27 de febrero de 1933 los nazis incendiaron el Reichstag y culparon a los comunistas. Al día siguiente, el presidente Hindenburg suspendió todas las garantías constitucionales de libertad de expresión, prensa, asamblea y asociación. Miles de funcionarios del SPD y el KPD fueron arrestados. Sólo a los nazis y a sus aliados nacionalistas de derechas se les permitió hacer campaña la semana previa a las elecciones.

Ahora, al menos, el KPD convocó huelgas nacionales. Pero ya era demasiado tarde. La moral de los trabajadores estaba totalmente minada. A pesar de todo, los nazis no podían conseguir la mayoría, pero eso no importaba. Hitler pidió al Reichstag que le concediera un poder dictatorial. Eso requería dos tercios del Reichstag. Pero como los diputados comunistas estaban en prisión y el resto fue profundamente intimidado, el resultado fue una conclusión prevista por anticipado. Los partidos liberal y conservador votaron a favor de la propuesta de Hitler. Sólo los socialdemócratas votaron en contra.

Hitler utilizó hábilmente el parlamento y las elecciones para fortalecer su posición, mientras socavaba y destruía la democracia burguesa. Los nazis no intentaban ocultar su desprecio por la democracia, mientras utilizaban todo resquicio democrático para construir sus fuerzas. Goebbels escribía:

“Las masas eran más un monstruo oscuro (ein dunkles Ungeheuer). El nacionalsocialismo no adora ciegamente a las masas y los números, como sí hacen los partidos marxistas-democráticos” (Citado por Daniel Guerin, Fascism and Big Business, pág. 173). Roehm, el líder de las SA, declaró: “Muchos valores que son sagrados para las democracias (...) se han visto devaluados en la Alemania moderna (...) la igualdad absoluta de todos los que llevan una cara humana, la divinización de la voluntad de la mayoría y de los números” (Ibíd.). Y según Müller van den Bruck: “Las masas se dan perfecta cuenta de que no pueden dirigirse a sí mismas” (Ibíd.).

Sin embargo, la hostilidad de los nazis hacia la democracia burguesa realmente era una expresión de algo más: que la lucha de clases había ido más allá de las fronteras de las instituciones de la democracia burguesa. Aunque se base en las masas enloquecidas de la pequeña burguesía arruinada y en los lumpemproletarios, el fascismo en realidad representa los intereses de los grandes monopolios. El capitalismo monopolista crea su contrario en el moderno proletariado y sus organizaciones. Tarde o temprano, las dos clases antagónicas se enfrentan entre sí en una lucha abierta. Cuando alcanza el punto crítico, los viejos mecanismos de la democracia parlamentaria y la legalidad burguesa demuestran ser insuficientes para contener las protestas de los trabajadores. Los capitalistas se ven obligados a movilizar a la reserva de masas de la reacción para aplastar a los trabajadores. La burguesía puede pasar de la democracia formal a la reacción abierta y a la dictadura, con la misma facilidad con la que un hombre cambia del compartimento de fumadores al de no fumadores en un tren.

El fascismo es un intento de destruir el embrión de la nueva sociedad en el útero de la vieja. El objetivo principal del nazismo no era tanto la destrucción de la democracia burguesa (que también naturalmente conseguiría), como la completa destrucción de las organizaciones de la clase obrera. Los nazis no sólo aplastaron los sindicatos y los partidos obreros, incluso cerraron los clubes de ajedrez de los trabajadores (Juan Ignacio Ramos, prólogo a La lucha contra el fascismo, Fundación Federico Engels).

Einstein tenía que salir huyendo rápidamente, ya que durante todo este tiempo el estuvo guardando armas del partido comunista en su casa, la casería de brujas había empezado, los nazis lo odiaban por ser un judeo-bolchevique. Entraron a su casa a hacer el cateo y recoger las armas.De no haber salido de Alemania era muy probable que lo asesinaran como a los demás comunistas, socialistas, sindicalistas, judíos, etc.

El mito de la bomba nuclear

Se ha escrito demasiado acerca de la vinculación directa de Einstein con la bomba nuclear y en muchos escritos se le da a esto una gran importancia.

Más aún, no faltan los farsantes que suelen darle una importancia endemoniada a este hecho. Lo peor es que llegan al absurdo de denominar a Einstein como el padre de la “bomba nuclear”. En primer lugar, a Einstein ni siquiera se le permitió trabajar en el proyecto Manhattan, ni él estaba interesado en trabajar para este proyecto por lo demás, por otro lado no le daban a él mismo la autorización para enterarse de lo que sucedía, pues no confiaban en él, veremos más abajo que el FBI estaba investigando a Einstein e incluso E. Hoover tenía intenciones de expulsarlo del país.

Sin embargo esta gentuza—los grandes mercaderes productores de la bomba nuclear como los dueños de la DuPont—verdaderos creadores de la bomba nuclear, para quedar ellos exentos como los verdaderos responsables buscan echarle la culpa a alguien más para no quedar mal delante de las masas, y a quien encontraron para sus propósitos fue a quien consideraría el FBI como “el enemigo de América”: Albert Einstein. Nada mejor que cargarle el muertito que a un socialista.

¿Qué argumentos usaron en su contra? La famosa carta que dirigió en 1939 a Roosevelt. Una carta en la que advierte—sólo advierte—de los trabajos con el uranio que posiblemente están llevando a cabo los nazis, pero en esta carta jamás llama a los Estados Unidos a crear una bomba nuclear y entrar a estallarla en ninguna parte. Sólo advierte que potencialmente una bomba puede ser fabricada en Alemania y lo único que le pide al gobierno de los USA es agilizar las investigaciones y con ese afán adquirir uranio. Einstein jamás pide a los Estados Unidos crear una bomba, es una exageración afirmar esto. Por otro lado se ha sobrevalorado la importancia que Roosevelt le dio a esta carta. Para él esta carta jamás le fue importante (era la carta de un comunista), la decisión de crear la bomba atómica no la tomó en este momento, la tomó tiempo después y no en presencia de Einstein, sino en presencia de la crema y nata de la clase dominante estadounidense.

Estados Unidos ya prácticamente tenía ganada la guerra y quería usar la bomba en Japón para evitar que la Unión Soviética invadiera la isla y que impulsara y pusiera en práctica allí un Estado obrero deformado semejante a los de Europa del Este en el periodo de posguerra. Al arrojar la bomba en Japón se le advertía a la URSS que de meterse a la isla, podría usar la bomba en territorio soviético de la misma manera.

Al lector más avispado le puede quedar aun la siguiente duda: ¿por qué siendo Einstein comunista, le manda una carta al presidente de los Estados Unidos a pesar de su contenido? El lector tiene razón en hacerse esta pregunta. Churchill antes de la guerra se auto denomina pro Mussolini, años después, se declara fiero enemigo del fascismo—sólo cuando vio afectados los intereses de la clase dominante británica—, Einstein tenía que tener conocimiento de ello; entonces, otra vez asalta la misma pregunta ¿por qué confiaba en esta gente? Para explicar lo anterior vale la pena contextualizar el momento en que se realizó la carta. Está fechada el día 2 de agosto de 1939, apenas acababa de ser derrotada la gran Revolución Española. Esta revolución por cierto, siempre fue mucho más fácil de ganarla que de salir derrotados, sin embargo la revolución española fue derrotada (otra pregunta) ¿por qué? Debido a la política frentepopulista de la burocracia estalinista en el Estado Español. Los estalinistas llaman a una coalición unida con los partidos burgueses “progresistas” a luchar contra el enemigo común, en resumen, en esta coalición la burguesía pone la política y el Partido Comunista pone a las masas para ser sacrificadas en defensa de la propiedad privada de los burgueses. Debido a esta política, el proletariado español fue aplastado, así se muestra en la realidad que la política del frente popular es un fracaso en la lucha contra el capitalismo:

En julio de 1936 el heroico proletariado español se levantó contra el golpe fascista del general Franco. En Cataluña y el resto del país, los obreros tomaron el poder en sus propias manos. El Estado colapsó, con la mayor parte de la casta de oficiales del ejército pasándose al bando de Franco. Los obreros españoles trataron una y otra vez de tomar el poder. En Barcelona, los obreros del sindicato anarquista CNT y del partido de izquierdas POUM asaltaron los cuarteles armados solamente con cuchillos de cocina, palos y viejos rifles de caza. Aplastaron a los fascistas y el poder quedó en manos de la clase obrera. Esto hubiera sido posible en toda España, de no ser por la política de los dirigentes de las organizaciones obreras, que se aferraron a su alianza con los republicanos burgueses (…)

En última instancia, el poder son destacamentos de hombres armados. Quien los controla tiene el poder. Pero en julio de 1936, los obreros de España se levantaron contra los fascistas en respuesta al alzamiento militar de Franco. El viejo ejército en la práctica quedó destruido y fue reemplazado por milicias obreras. Éstas eran las únicas fuerzas armadas que existían en el territorio de la República. Lo único que impidió la toma del poder por parte de la clase obrera fue la dirección de sus propias organizaciones. Habían aplastado la reacción fascista, pero los dirigentes de todos los partidos obreros -anarquistas, socialistas, comunistas e incluso el POUM- entraron en el gobierno burgués del frente popular y se convirtieron en el principal obstáculo para la revolución.

De una manera u otra traicionaron la heroica reacción espontánea contra el levantamiento fascista. Bloquearon el movimiento de los obreros colaborando con los podridos dirigentes burgueses republicanos, que en ese momento no representaban a nadie sino a sí mismos. De hecho, esta no era una alianza con la burguesía sino con la sombra de la burguesía. La gran mayoría de los terratenientes y los capitalistas apoyaban a Franco y habían huido a zona fascista. Pero los republicanos actuaron como un freno reaccionario para el movimiento de las masas. Tenían mucho más miedo de los obreros y los campesinos que de los fascistas, ante los que estaban bastante dispuestos a capitular” (Rusia de la revolución a la contrarevolución Ted Grant Fundación Federico Engels).

Esta es una política traicionera contra la clase trabajadora, Einstein no lo sabía, sin embargo sabía que esta era la política de su dirigencia de la III Internacional contra el fascismo. Einstein intentó implementar esta política en los Estados Unidos contra el fascismo alemán uniéndose con estos burgueses “progresistas”, según él así veía. Lo único que hizo Einstein fue imitar a la dirigencia de la Tercera Internacional en la lucha contra el odiado fascismo, que lo había expulsado de Europa y contra el cual luchó a tal grado, que en su casa escondió armas del KPD para luchar contra los nazis. Fuera de Alemania la única manera que encontró para luchar contra el fascismo fue haciendo un “frente popular” con el gobierno de los Estados Unidos. Claro está, es una táctica errónea, pero Einstein la implementó por su odio al fascismo, a pesar de no comprender lo nocivo de esta política. Se debe de decir muy claramente, Einstein no era un teórico marxista, nunca conoció a Trotsky ni a la Oposición de Izquierdas para saberlo, lo único que tenía para luchar contra el fascismo eran solamente las indicaciones de sus dirigentes estalinistas. Esto fue simplemente lo que hizo. Claro, ahora está pagando caro este error que no es en última instancia culpa de él sino de la política de Stalin, la clase dominante para disculparse de la creación de la bomba atómica ahora lo culpa a él, cuando este hombre lo que realmente quería era luchar contra el capitalismo. Paga su error frentepopulista en el momento en que lo culpan injustamente de ser el padre de de la bomba nuclear.

Además, y tal vez por ahí hubiéramos empezado, vale la pena decir que esa carta ni siquiera la escribió él, el que realmente escribió esa carta fue Leo Szilard un físico húngaro. Durante la Revolución Húngara de 1919 salió huyendo de Hungría por temor a la misma—¿qué se puede esperar de alguien así? y qué diferencia con Einstein que se quedó durante toda la Revolución Alemana— hacia Berlín. Fue alumno de Einstein allá y desde entonces entablaron una relación amistosa. Fue Szilard el primero en tener la idea de la construcción de armas nucleares y por ello fue en busca de Einstein para pedir apoyo al enviar esta carta, lo único que pedía Szilard en esa carta era la firma de Einstein, cosa que obtuvo días después de platicar con él y terminar con una redacción apegada a lo que hemos comentado.

Expulsado por los nazis, nuestro héroe llega a residir a los Estados Unidos hasta que finalmente en 1940 se le otorga la nacionalidad estadounidense. le dan un puesto de trabajo en el Instituto de Estudios Avanzados de Princenton como investigador, sin obligación de impartir clases, así se puede dedicar en exclusiva a sus investigaciones. Es en esta época en la que mantiene debates acalorados contra Niels Bohr, defensor de la ortodoxia de la Mecánica Cuántica ¿y qué es la ortodoxia (interpretación de Copenhague) de la Mecánica Cuántica que tanto defendía Bohr? Por supuesto Einstein siempre se opuso a tremenda “teoría científica”, de la Mecánica Cuántica. Esta interpretación plantea que la realidad sólo existe en el momento en el que existe el observador, en particular en la Mecánica Cuántica esta gente planteaba basados en una errónea interpretación del principio de incertidumbre—desafortunado nombre—de Heisenberg, el cual afirma que en un momento dado no puedes conocer al mismo tiempo la posición y la velocidad de una partícula. Esta gente jamás quiso reconocer el carácter estadístico de la Mecánica Cuántica y por ello hablaban de “una partícula” en vez de hablar de millones de millones de éstas. La Mecánica Cuántica explica los sucesos de millones de partículas, no de una sola. Simplemente porque la Mecánica Cuántica no sea capaz de explicar el comportamiento individual de las partículas, no por eso no se puede decir que no puedes conocer la velocidad y la posición de una sola partícula al mismo tiempo.

Estos idealistas afirman en consecuencia la inexistencia de la trayectoria de una sola partícula. Sin embargo, los experimentos mostraban que al hacer pasar una partícula por una cámara de neblina se podía registrar la trayectoria de la partícula, lo cual estaba en contradicción con el punto de vista de Copenhague y desde luego, a favor del punto de vista materialista de Einstein. Así que para defender su teoría estas gentes dicen que la trayectoria de la partícula sólo existe en el momento en que hay un observador, como sucede en las cámaras de neblina. En ese momento dicen estos amigos de la imaginación pura que la función de onda se colapsa y se da como resultado la existencia de la trayectoria de la partícula.

Primera observación de un neutrino en una cámara de burbujas, noviembre 1970. El neutrino incidente golpea un protón (a la derecha en la foto). El neutrino se transforma en un mesón mu (la larga traza en medio de la foto). La traza corta es el protón. La tercera traza es de un mesón pi.

Einstein era un enemigo férreo de tal interpretación idealista y se aproximaba cada vez más a las ideas del materialismo dialéctico y, por lo tanto, afirmaba que la realidad existe independientemente de que se le observe o no, la realidad no necesita nunca —nunca lo ha hecho y nunca lo hará—de un observador. Así que explicaba a Bohr que la interpretación de la Mecánica Cuántica debía ser asumiendo esto, y la única manera de aceptar esto es asumiendo el carácter estadístico de la Mecánica Cuántica. Ésta no es capaz de explicar el comportamiento de una sola partícula solo el comportamiento de miles de millones de éstas, por eso se habla del carácter estadístico de la Mecánica Cuántica.

Como puede ver el lector, la real lucha de Einstein contra los ortodoxos de la Mecánica Cuántica era realmente un debate filosófico, el idealismo contra el materialismo, los idealistas como Heisenberg—que acabó en las filas de los idiotas nazis—y Bohr, contra los materialistas como Einstein y E. Schroedinger. La realidad es concreta y por eso es revolucionaria. La realidad todo el tiempo le ha dado la razón a Einstein, a pesar de lo que digan los profesores universitarios. Muchos de ellos afirman que Einstein se ha quedado rezagado al no aceptar el mediocre punto de vista de los ortodoxos. Nada de esto; ésta es una calumnia de muy baja estofa, proveniente de los enemigos de la ciencia y por lo tanto, enemigos también del marxismo; al quedarse sin ideas contra las cuales debatir el punto de vista materialista, sólo se la pasan lanzando basura contra los trabajadores y contra todo aquello que les huela a materialismo.

La interpretación ortodoxa es la teoría de la clase dominante, es decir, la ciencia de la burguesía ya en decadencia, mientras que el punto de vista materialista de Einstein es el punto de vista revolucionario y será éste parte de la herencia que el proletariado habrá de asumir cuando arroje al bote de la basura de la historia a estos viejos capitalistas con todo y sus abortos en la cultura y la ciencia.

Los resultados y el punto de vista de Einstein, así como el de otros grandes revolucionarios de la ciencia como Giordano Bruno, Galileo y Newton (por mencionar tres de una enorme lista), sobrevivirán al ocaso de la burguesía y a su destrucción y será el fertilísimo terreno donde se abonará una nueva ciencia con horizontes más lejanos de lo que ahora podemos imaginarnos.

Sabemos entonces que la postura de Einstein era revolucionaria y opuesta a la ciencia burguesa, ¿Podríamos decir entonces que la de Einstein es, o será, ciencia proletaria? Si lo hacemos simplemente para enfatizar la contraposición a la ciencia burguesa, pues sí, podríamos decir que sí lo es. Sin embargo, en un sentido más profundo, tomando en cuenta que la ciencia y el arte son las expresiones más condesadas del conocimiento del sentido y el punto de vista de la “sociedad” (entiéndase de la clase dominante, pues incluso los temas en los que ahora se habla de los explotados, este tema siempre adquiere un tono más de denuncia; mientras que las que resaltan el aspecto embrionario de la nueva sociedad en la clase dominante, que es la clase explotada, por supuesto que no se reconocen como “arte oficial”).

Para que una clase dominante posea y controle el arte, la ciencia y la cultura en general, tiene que apropiarse de la clase dominante anterior; así ha ocurrido hasta ahora que el decrépito sistema capitalista ha agotado su impulso vital. La tarea del proletariado cuando tome el poder será pues, la de asimilar lo mejor que pueda lo mejor de la ciencia y cultura capitalista antes de comenzar su propia cultura, pero en el tránsito histórico del socialismo al comunismo no sólo el Estado obrero está condenado a desaparecer. Las propias clases tenderán a disolverse y con ellas, las diferencias de clase. Por primera vez en la historia moderna no habrá clase dominante, porque no habrá clase oprimida.

El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas.

Claro está que, al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción, por medio de medidas que, aunque de momento parezcan económicamente insuficientes e insostenibles, en el transcurso del movimiento serán un gran resorte propulsor y de las que no puede prescindiese como medio para transformar todo el régimen de producción vigente.

Tan pronto como, en el transcurso del tiempo, hayan desaparecido las diferencias de clase y toda la producción esté concentrada en manos de la sociedad, el Estado perderá todo carácter político. El Poder político no es, en rigor, más que el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. El proletariado se ve forzado a organizarse como clase para luchar contra la burguesía; la revolución le lleva al Poder; mas tan pronto como desde él, como clase gobernante, derribe por la fuerza el régimen vigente de producción, con éste hará desaparecer las condiciones que determinan el antagonismo de clases, las clases mismas, y, por tanto, su propia soberanía como tal clase.

Y a la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, sustituirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos (Marx y Engels, Manifiesto del Partido Comunista).

Será en este nuevo mundo, en donde podremos hablar de la cultura, el arte y la ciencia, en donde Einstein tendrá un lugar privilegiado y sobre cuyos cimientos el edificio de la ciencia se erigirá cada vez más alto, cada vez más bello.

Ahora hablamos un poco del trabajo político de Einstein en esta época de su vida en Estados Unidos. No se cansan de pintarlo como un “pacifista” (sic.), dicen que en Estados Unidos lo único que buscó es la paz, libertad y tranquilidad. Nada de esto. Esta gente siempre quiere pintarnos a un Einstein a la imagen y semejanza a ellos, no como realmente era él mismo. A tal grado es esta inclinación de pintarnos a un Einstein admisible para la clase dominante que suele omitir la persecución al revolucionario que el FBI instrumentó de manera secreta. Nosotros no la admitiremos.

Edgar Hoover sabía muy bien Einstein era comunista. Desde su arribo a Estados Unidos en 1932, este funesto personaje intentó bloquear la entrada del revolucionario, porque sabía que desde su estancia en Europa fue miembro y apoyó a más organizaciones comunistas que el propio Stalin. Así que para sacarlo del país iniciaron una investigación exhaustiva; intervinieron su correspondencia personal, lo vigilaban constantemente los agentes del FBI e incluso intervinieron su teléfono sin su consentimiento, en secreto, con el afán de encontrar nexos en esa misma época de Einstein con cualquier organización comunista. En el año 2000 Fred Jerome tuvo acceso a estos archivos del FBI. Según estos archivos, el FBI estuvo a punto de deportar a Einstein; de hecho el senador Joseph McCarthy, presidente del comité de actividades antiamericanas del Congreso, le llamaba a nuestro héroe “el enemigo de América”.

Otro negrito en el arroz: la Teoría del Campo Unificado

Einstein sufrió muchísimo a nivel personal durante sus últimos años de vida, uno a uno, sus seres queridos fueron muriendo, quedándose al final prácticamente solo. Pero esta situación no impidió que continuara sus investigaciones científicas. Durante esta etapa de su vida, mucho de su tiempo lo utilizó en el debate contra la Escuela de Copenhague y también, en el desarrollo de la Teoría del Campo Unificado.

La Teoría del Campo Unificado consiste en intentar vincular la fuerza gravitatoria con la electromagnética en un solo sistema de ecuaciones. En las más de dos décadas durante las cuales Einstein enfocó su genialidad para dar avances en este camino, los logros conseguidos en esta área fueron nulos. Su confianza en la capacidad de comprensión del ser humano lo impulsó sin duda a tratar de englobar los fenómenos de la naturaleza en una “Teoría del Todo”. Conforme Einstein avanzaba sobre este tema, se encontró con una serie de contradicciones, no sólo dialécticas (de esas que permiten avanzar al ser resueltas), sino absurdas, como la necesidad de la constante cosmológica, misma que pretendía ser el puente entre las cuatro fuerzas del Universo (gravitatoria, electromagnética, fuerte y débil, éstas dos últimas presentes en los átomos), forzando a éste (al Universo) a ser un elemento estático. Einstein mismo declaró que la introducción de dicha constante fue el “peor error de su carrera”.

El Universo es infinito, e infinitamente rico y diferente, por lo tanto, el conocimiento que tenemos de éste tiende a ser igual en cuanto a riqueza y extensión. El conocimiento del Universo, si lo vemos como una de las sábanas de las que ya hemos platicado, éste se cubre por pedacitos con características localmente similares, pero que vistos de manera global, poseen estos cachitos propiedades cualitativamente diferentes. Sin duda hay conexiones entre uno y otro parche, pero esto no termina de hacerlos iguales.

No existe el último conocimiento. No importa lo que digan aquellos que mancillando la memoria de Einstein toman oportunistamente sus errores para intentar implantar las ideas más retrógradas en la ciencia, como es el caso de la materia oscura, otro reciclado del flogisto y el éter. El camino que nos tendrá ocupados por toda la eternidad será la de extender esos cachitos que cubren la sábana y conocer o hacer los “remiendos” que pegan esos cachitos.

Al final de su vida y después de convencerse plenamente del sinsentido que era la susodicha teoría, Einstein fue acérrimo enemigo de la Teoría del Campo Unificado. El principio elemental al que siempre se apegó al final de su vida fue el del materialismo dialéctico: la existencia del Universo y su independencia con el observador.

¿Por qué socialismo?

En 1949 Einstein escribió específicamente para el primer número de Monthly Review, revista teórica del Partido Comunista de Estados Unidos, un artículo llamado ¿Por qué socialismo? En éste, Einstein saca las conclusiones principales propias de un militante comunista hecho y derecho, un militante que comprende y asume el programa comunista, estando dispuesto a llevarlo adelante. Einstein siempre evitó el lujo y el modo de vida burgués, un ejemplo de esto se vio en la forma en la que se le asignó su salario en Princeton: le preguntaron cuánto quería ganar, a lo que Einstein respondió “3 mil 500 dólares anuales es suficiente, ¿o se puede vivir con menos?”. Finalmente le asignaron un salario de 15 mil dólares anuales. El dinero que no utilizaba para su persona, que era bastante, lo destinó a varias causas filantrópicas (como la fundación de la Universidad hebrea de Jerusalén), pero también para financiar a más de treinta organizaciones anarquistas y comunistas.

Evidentemente alguien tan inteligente como él no soportaba la pobreza moral y económica del capitalismo ni actuaba por mero candor. Comprendió diáfanamente la necesidad de terminar con este sistema. No se le puede acusar de inocencia en este sentido al fundador de la Teoría Especial y General de la Relatividad, del Movimiento Browniano y del Efecto Fotoeléctrico, sólo por mencionar cuatro.

La única razón por la que Einstein no se declaraba abiertamente comunista es porque McCarthy estaba sobre Einstein y sus más cercanos colaboradores. Y con razón, de hecho la oficina de Einstein funcionaba como puente de comunicación entre las organizaciones comunistas a nivel internacional. Si bien su enorme fama mantenía al FBI en cierto margen, evidentemente Einstein prefería mantener un perfil bajo al respeto y así evitar su deportación, misma que no era irreal pues incluso entre personas con cierto reconocimiento social se practicaban estas expulsiones.

Einstein fue un militante comunista consecuente. Su vida la dedicó no sólo a comprender al Universo, sino a transformarlo, aún más, a transformarlo para el beneficio de la humanidad. Las duras experiencias de vida en la juventud de Einstein lo marcaron para siempre y consolidaron sus ideas revolucionarias. Einstein se apegó a estos principios hasta el último día de su vida brindando al proletariado, al nuevo género humano, invaluables herramientas científicas para comprender y transformar la realidad en una realidad para nosotros.

Albert Einstein, gran revolucionario, murió a la 1:15 a.m. del 18 de abril de 1955 después de haber sufrido el 13 de ese mismo mes la ruptura de un aneurisma aórtico abdominal, del cual no quiso ser intervenido. Estaba conforme en el momento en el que le llegó la hora de la muerte y no quería extender artificialmente su vida. Sus cenizas, según su voluntad, se esparcieron en un lugar desconocido; a diferencia del grotesco mausoleo que en contra de su voluntad fue erigido por la burocracia estalinista en “honor” a Lenin.

A pesar del destino tan distinto que siguieron los cadáveres inertes de ambos grandes hombres, su obra quedará grabada para siempre en el corazón y la historia de la clase trabajadora.

México, D.F., abril de 2009.

Apéndice

1. Aparato para demostrar el principio de equivalencia

La figura ilustra un aparato sencillo que permite demostrar el principio de equivalencia de Einstein. El aparato está construido como sigue.

Aparato para mostrar el principio de equivalencia.

Una esfera transparente de plástico rígido contiene una taza en la que puede asentarse una bola de bronce. Esta bola se halla unida por un hilo delgado de nylon a un resorte débil, detenido de un palo de escoba de metro y medio de longitud aproximadamente. El resorte no es lo suficientemente fuerte como para recolocar a la bola de bronce cuando se le saca de su asiento.

¿Cómo se puede usar este instrumento casero para demostrar el principio de equivalencia?

RESPUESTA. Tomándolo del palo, elevar el aparato verticalmente hasta que toque el techo de la habitación; dejarlo deslizarse libremente entre las manos (que sólo lo guían para evitar aporrear a los amigos). Cuando el aparato cae, la esfera grande de plástico y la bola están igualmente aceleradas y no hay fuerza gravitacional debido al principio de equivalencia; así, la pequeña tensión del resorte es ahora suficiente para jalar la bola y colocarla en la taza.

Nota: Esta "versión einsteiniana" de un juguete infantil fue ideada por Eric Rogers y su esposa, quienes se lo obsequiaron a Einstein en ocasión de su 76 aniversario, días antes de su muerte.

2. Principio de mínima acción

¿De dónde salió la tan famosísima fórmula E=mc2?

A continuación les presentamos la transcripción textual del libro de Landau*, (que nuestro estimadísimo camarada Paulo Dávalos tuvo la paciencia de hacer para que este documento, cabe mencionar también que fue su invaluable participación lo que permitió que pudiera realizarse en un tiempo récord), donde se deduce esta ecuación a partir del principio de mínima acción.

En el estudio del movimiento de las partículas materiales partiremos del principio de minima acción. Como es sabido, el principio de mínima acción afirma que para casa sistema mecánico existe una cierta integral S, llamada la acción, que toma su valor mínimo para el movimiento real de forma que su variación ∂s es igual a cero1.

Determinamos la integral de acción correspondiente a una partícula material libre, es decir, a una partícula no sometida a fuerza exterior ninguna.Observemos para ello que esta integral que esta integral no puede depender del sistema del sistema de referencia elegido, esto es, debe ser invariante en las transformaciones de Lorentz. De ahí se sigue que debe depender de un escalar. Además, es claro que el integrado ha de ser una diferencial de primer orden. Pero el ultimo escalar de este tipo que se puede construir para una partícula libre es el intervalo ds o bien a ds , donde a es una cierta constante, Por consiguiente, para una partícula libre la acción debe de ser de la forma

donde es una integral a lo largo de la linea del universo de la partícula entre los dos sucesos que representan la llegada de la misma a la posición y a la posición final en instante determinados t1 y t2, esto es, entre dos puntos dados de universo; a es cierta constante que caracteriza la partícula en cuestión. Es fácil ver que a debe ser positiva para todas las partículas. En efecto, conforme se vio en el §3, la integral alcanza su valor máximo a lo largo de una recta de universo, por lo que, integrando a lo largo de una línea de universo curva, podemos hacer la integral tan pequeña cuanto queramos. La integral tomada con el signo positivo no puede tener, por consiguiente un mínimo. En cambio, si la tomamos con signo contrario, alcanza, evidentemente, su mínimo valor a lo largo de una línea de universo recta.

La acción se puede representar como integral respecto del tiempo.

El coeficiente L de dt representa la función de Lagrange del sistema mecánico dado.

De (3.1) se deduce que

donde v es la velocidad de la partícula material. La función de Lagrange de la partícula es, por consiguiente,

La magnitud a conforme ya se dijo, caracteriza la partícula. En la mecánica clásica cada partícula se caracteriza por su masa m. Determinamos la relación entre a y m. Esta relación de la condición de que para c→∞ la expresión obtenida para L debe reducirse a la expresión clásica L =mv2/2. Para llevar a cabo este pago al limite desarrollemos L en serie de potencias de v/c. Prescindiendo de términos de orden superior, se encuentra entonces,

Los términos constantes en la función de Lagrange no aparecen en las ecuaciones del movimiento. Prescindiendo, pues, de la constante ac obtenemos, , mientras que la mecánica clásica es, . Debemos tener, por lo tanto, A=mc.

Resumiendo, la acción para un punto material libre (8.1) es:

y la función de Lagrange (8.2) se escribe:

§9 Energía e impulso

Por impulso de una partícula se entiende, como es sabido, el vector p=∂L/∂v

(∂L/∂v es la representación del vector cuyas componentes son las derivadas de L respecto de las correspondientes componentes de v). De (8.2) se sigue que (9.1):

Para velocidades pequeñas (v<<c) o para c→∞, esta expresión se reduce a la forma clásica p = mv. Para v = c, el impulso se hace infinito.

La derivada temporal de impulso es la fuerza que actúa sobre la partícula.

Supongamos que la velocidad de esta cambia solo de dirección, esto es, supongamos que la fuerza es perpendicular a la velocidad. En condiciones (9.2),

Si la velocidad cambia solo de modulo, esto es , si la fuerza es paralela a la velocidad, se tendrá (9.3):

Veamos, pues , que la razón de la fuerza a la aceleración es diferente en los dos casos.

La energía E de la partícula es, por definición, la magnitud

Substituyendo las expresiones (8.2) y (9.1) de L y de p se obtienen (9.4):

Esta formula, muy importante, pone de manifiesto, en particular, que en mecánica relativista la energía de una partícula material no tiende a cero para v→0, si no que tiende un valor no nulo (9.5).

Esta magnitud es la energía en reposo de la partícula.

Para velocidades pequeñas v/c<<1, el desarrollo de (9.4) en serie de potencias de v/c conduce a la relación.

que salvo la energía en reposo coincide con la expresión clásica de la energía cinética.

Hay que subrayar que si bien hablamos aquí de una «partícula», en ningún momento hemos apoyado en el hecho de que sea una partícula «elemental».

Las formulas obtenidas, por consiguiente, son igualmente aplicables a un cuerpo compuesto constituido, por varias partículas, entendido por m la masa total del cuerpo y v la velocidad de su movimiento como un todo. En particular, la formula (9.5) es valida para un cuerpo cualquiera que se encuentre en conjunto en reposo . Hay que resaltar el hecho de que en mecánica relativista la energía de un cuerpo libre (es decir, la energía de cualquier sistema aislado) es una cantidad bien definida que es siempre positiva y directamente ligada a la masa del cuerpo. En relación con esto conviene que la energía de un cuerpo se define en mecánica clásica salvo una constante aditiva arbitraria y puede ser positiva o negativa.

La energía de un cuerpo en reposo esta constituida por las energías en reposo de las partículas que lo constituyen por la energía cinética de estas partículas y por la energía de sus interacciones mutuas. Dicho de otra manera, mc2 no es igual a (donde mason las masas de las partículas), y, por eso, m no es igual a , por consiguiente en mecánica relativista no vale la ley de conservación de la masa: la masa de un cuerpo compuesto no es igual a la suma de las masas de sus componentes. Vale en cambio tan solo la ley de conservación de la energía, incluyendo en esta la energía en reposo de las partículas.

*Lev Landau, E. Lifshitz Curso de física teorica vol.2 Teoría Clásica de Campos. Ed Reverte,

1. En rigor, el principio de acción afirma que la integral debe ser un mínimo solo para longitudes infinitesimales del camino de integración .Para cambios de longitud cualquiera solo podemos afirmar que S debe poseer un extremo, no necesariamente un mínimo (Véase mecánica ,§2 )

Véase Mecánica, § 6.

3. Carta de Einstein a Roosevelt

A continuación se reproduce la carta que L. Szilard escribió, Einstein firmó y fue enviada al presidente F. D. Roosevelt en agosto de 1939; a continuación se da la transcripción al español.

F. D. Roosevelt,

Presidente de los Estados Unidos,

Casa Blanca

Washington, D.C.

Albert Einstein

Old Grove Rd.

Nassau Point

Peconic, Long Island

Agosto 2, 1939

 

 

Señor:

Un trabajo realizado recientemente por E. Fermi y L. Szilard, que he conocido en forma de manuscrito, me lleva a suponer que el elemento uranio puede ser transformado en una nueva e importante fuente de energía en el futuro inmediato. Algunos aspectos de la situación que se ha presentado parecen demandar atención y, en caso necesario, de acción rápida por parte de la Administración. Creo por lo tanto que es mi obligación poner a su atención los siguientes hechos y recomendaciones:

En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable —mediante el trabajo de Joliot en Francia y de Fermi y Szilard en Norteamérica —la posibilidad de efectuar una reacción nuclear en cadena en una masa grande de uranio, por la cual serían generados un enorme poder explosivo y grandes cantidades de nuevos elementos radiactivos.

Por ahora parece casi seguro que esto podría lograrse en el futuro inmediato.

Este nuevo fenómeno podría conducir también a la construcción de bombas, y es concebible —aunque mucho menos seguro— que bombas extremadamente poderosas de un nuevo tipo puedan así ser construidas. Una sola bomba de este tipo, transportada por barco y detonada en un puerto, podría destruir totalmente el puerto y parte del territorio aledaño. Sin embargo, bien podría suceder que tales bombas resultaran demasiado pesadas para su transportación por aire.

Los Estados Unidos poseen sólo minerales muy pobres en uranio y en cantidades reducidas. Existen yacimientos excelentes en Canadá y en la antigua Checoslovaquia, mientras que la fuente más importante de uranio es el Congo Belga.

En vista de esta situación, puede considerar conveniente mantener algún contacto permanente entre la Administración y el grupo de físicos dedicados al estudio de las reacciones en cadena en Norteamérica. Una forma de lograr esto podría ser que asignara esta tarea a alguna persona de su confianza, quien posiblemente podría actuar de manera extraoficial. Sus tareas podrían incluir las siguientes:

a) Establecer relaciones con los diversos Departamentos de Gobierno, mantenerlos informados sobre los futuros desarrollos y proponer líneas para las acciones del Gobierno, prestando atención particular al problema de asegurar una fuente de minerales de uranio a los Estados Unidos.

b) Acelerar el trabajo experimental que al presente es realizado dentro de los límites que fijan los presupuestos de los laboratorios universitarios, proporcionando fondos, si tales fondos son requeridos, mediante sus contactos con las personas privadas que deseen contribuir a esta causa, y quizá también obteniendo la cooperación de los laboratorios industriales que poseen el equipo adecuado.

Tengo entendido que Alemania ha suspendido la venta de uranio de las minas checoslovacas que ha ocupado. Que haya tomado esta temprana decisión probablemente debiera entenderse tomando en cuenta que el hijo del subsecretario de Estado alemán Von Weizacker, pertenece al Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, donde se está actualmente rehaciendo parte del trabajo norteamericano sobre el uranio.

Sinceramente suyo. (f i r m a)

(Albert Einstein)

 

4. ¿Por qué socialismo?

Albert Einstein

Primera Edición: En Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.

Digitalización y Fuente: Unión de Juventudes Socialistas de Puerto Rico.

Esta Edición: Marxists Internet Archive, 2000.

¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil por que la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana --como es bien sabido-- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó "la fase depredadora" del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y --si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos-- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

Estoy seguro que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -- exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos -- que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos -- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -- no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción --es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional-- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré "trabajadores" a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción -- aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es "libre", lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de "contrato de trabajo libre" para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo "puro". La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un "ejército de parados". El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a ése amputar la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

5. Nadie es perfecto, pero unos se acercan más que otros

Homo sum, humani nihil a me alienum puto: ‘soy humano, nada de lo humano me es ajeno’

Terencio

Dicen que la frase anterior fue popularizada por Marx, a los autores no les consta, sin embargo refleja en toda su dimensión la actitud frente a la vida que tenemos los comunistas. Los comunistas somos las gentes más pacíficas que existen, somos a los que más nos duele toda la humillación por la que tiene que pasar la enorme mayoría de la especie humana para poder llevarse un mísero mendrugo de pan a la boca. Deseamos la paz más que cualquiera de esos pequeñoburgueses que se hacen llamar pacifistas. La diferencia—pequeña diferencia—con nosotros es que ni nos chupamos el dedo ni nos interesa cerrar los ojos ni vivir en un mundo inventado en nuestras cabezas. El Universo y el Mundo existen independientemente acerca de lo que pensemos de ello. Lo que los hace cambiar es nuestra acción consciente sobre los mismos; esta es la insuperable ventaja que poseemos como materia altamente organizada y consciente de sí misma y lo que nos pone años luz por encima de esa bola de chilloncitos sentimentales que no mueven un dedo para terminar con el sufrimiento y comenzar con el gozo que todos merecemos.

Nada de lo humano nos es ajeno, porque es lo humano lo único capaz de transformar a la naturaleza de una cosa en sí, independiente e incluso agresiva para nosotros, en una cosa para nosotros, para nuestro disfrute, deleite y progreso. El arte, la cultura, la ciencia es lo que nos hace avanzar, comprender mejor el Universo y hacer mejorar nuestras propias vidas.

Bajo un sistema socialista y una economía planificada, nuestros pensamientos y sentimientos encontrarán un nicho incomparablemente bueno para convertir estas expresiones humanas a una dimensión brutalmente superior a lo que ahora vemos y lo que nosotros mismos podemos expresar; esas burdas interpretaciones del amor paternal, filial y carnal que nos presentan las telenovelas y las cuales a fuerza de convivir con éstas, reproducimos con frecuencia, esos pensamientos mediocres que se reproducen en las universidades donde el sistema educativo muestra ya su ineficacia para seguir desarrollando el conjunto del pensamiento humano.

Ya lo hemos dicho una y otra vez, Albert Einstein no fue ningún santo, ni ningún representante de la aristocracia académica que ahora se solaza en la campechana mental. Fue un revolucionario de base, el cual, como millones de personas en esa época, quedó a la deriva ante la falta de una dirección revolucionaria clara. A punta de golpes tuvo que aprender lo que era filosófica y científicamente verdadero y lo que no lo era. En su vida personal pasó lo mismo. La genialidad que poseía en temas de Física se compensaba con su falta de atención para con sus hijos. Einstein fue un mal padre y un mal esposo. Cuando tuvo a su primera hija Lieserl, no fue capaz de superar las presiones para quedarse con su primogénita y la dio en adopción. Tampoco prestó demasiada atención a Edward, el segundo de sus hijos, quien desde la juventud sufrió de esquizofrenia y tuvo que ser recluido en un manicomio.

La hipocresía de la burguesía no tiene límite. Cuando algún muerto les sirve para desviar la atención del proletariado y para hacerse bien ellos, no les importa la actitud “indecorosa” que tanto censuran y por cierto, en muchos casos ellos reproducen. Mozart sufrió durante toda su vida el yugo de la aristocracia austriaca y se lo veía mal, porque hacía público su comportamiento indecente, campechano y liberal. Einstein, terminó casándose con su prima (como Shelbyville Manhattan, fundador del famoso pueblo vecino de Springfield) y siempre mantuvo una vida libertina sobre todo en el terreno de las relaciones con las mujeres. Estos detalles los ocultan con todas sus fuerzas quienes quieren hacer pasar a estos grandes revolucionarios como de los “suyos”.

Por lo demás, burgueses y burócratas tienen más de borrachos, viciosos y pederastas que de gente de bien; la enorme diferencia entre estos mediocres y nuestros dos gigantes, es que ni toda la vida de todos ellos juntos es suficiente para equipararse con un renglón de las ecuaciones de Einstein o con una línea de cualquier soneto de Mozart. Esta mediocridad la ocultan con una feroz e hipócrita moral: si no hacemos nada bien, al menos hagamos creer que no hacemos nada mal tampoco.

Habrá el tiempo en que no haya contradicción entre la vida social, la vida académica y la vida productiva de los hombres. Ésa será la época de la emancipación del hombre y la de la ruptura del último eslabón que encadena nuestro límite en los estrechos márgenes de la producción anárquica y la miseria. Habrá el tiempo donde cada ser humano podrá desarrollar sin freno alguno el Einstein y el Mozart que lleva dentro.

Esta certeza es el combustible del motor interno de nosotros los comunistas.

6. Los archivos (ya no tan) secretos de Einstein

Y para los que les siga pareciendo inverosímil que el inocente viejecito que saca la lengua a la hora de las fotos, el que ama la paz y no la guerra y el que los apóstoles del solipsismo les encantaría que se pareciese más a ellos, he aquí los enlaces directos (en inglés, of course) de la página pública del FBI de los archivos ya desclasificados de Albert Einstein:

http://foia.fbi.gov/foiaindex/einstein.htm


i. Esta tradición se repite en todos los países y todo el tiempo, por ejemplo, en Estados Unidos, varios jóvenes del Partido Socialista y de la IWW se fugaron a México para evitar su participación en la Primera Guerra Mundial, de hecho, a estos gringos se les denominó y luego se autodenominaron slackers—“abandonadores”, mismos que constituyeron las bases de lo que después fue el Partido Comunista Mexicano, pero eso es otra historia que merece que se cuente aparte.

ii. Luis de Llano, afamado productor de los mejores y más grandes éxitos de Televisa (se deja al lector la decisión del nivel de sarcasmo que se le quiera dar a esta afirmación), culebrones, les llaman en el Estado Español.

iii. Por machistas nos referiremos a los seguidores de las teorías de Mach, que al final son lo mismo que los otros machistas, pero no es igual.

iv. Hay otras fuentes, una de las cuales afirma que la niña Lieserl, primera hija de Einstein, murió a los dos meses de nacer de escarlatina, una enfermedad viral (como el virusito de la influenza que el gobierno de FeCal nunca pudo controlar a tiempo).

v.Las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. Manifiesto del Partido Comunista.

vi. De quien tendremos el gusto de escribir también su biografía. Vaya que la merece uno de los estudiosos y creadores más diversos dentro de la Física, además de ser un gran comunista y al mismo tiempo acérrimo adversario de la política estalinista ¡dentro de la propia URSS!

vii. Anhelo que comparten los escritores deseando la paz mundial, el socialismo, que no hubiera habido fraude electoral y otros anhelos mil, que experimentalmente jamás se han hecho realidad con sólo imaginarlo.

viii. En el apéndice del documento el lector podrá verificar la deducción de E=mc2 a partir del principio de mínima acción.

ix. Sábana, superficie o variedad, objeto geométrico del que se habla en el documento de Geometría Diferencial y los errores del Big Bang

x, Por cierto, Marie Curie también fue víctima de la represión burocrática universitaria, pues durante toda su vida se le impidió impartir clases en una Universidad hasta que en 1906 tras la muerte de su marido—y sólo de esta manera tan macabra—se le otorgó la vacante que él había dejado; eso sí que es injusto, ¿qué dirían las fulanitas del comercial del IFE si vieran la forma violenta como las mujeres oprimidas irrumpen una y otra vez en la historia de la lucha de clases, cuando se han decidido a luchar por sus derechos y los de sus compañeros, derechos como por ejemplo, el que se le negó a “Madame” Curie?

xi. Eso de andarse casando con sus primas no es muy bien visto que digamos, salvo en Shelbyville.

xii. Cuando se enteraron que el hermano era comunista, los capitalistas gringos le quitaron su puesto en la Universidad y no pudo volver a conseguir un nuevo trabajo como profesor en ninguna otra universidad, así que lo único que encontró fue un oficio como granjero, que fue a lo que se dedicó hasta el fin de su vida.

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