Seis meses después de la elección del nuevo Comité Permanente del Buró Político de China bajo la presidencia de Xi Jinping, ha quedado muy claro que los próximos diez años bajo su mandato no se parecerán a la relativa estabilidad social y al rápido crecimiento de los diez años pasados. El carro no seguirá rodando por el mismo camino.  Xi Jinping y el Partido Comunista de China están en una encrucijada, enfrentados a ese dilema clásico de todas las clases dominantes - ¿abrirse a reformas democráticas o tomar medidas drásticas ante el crecimiento de la disidencia?

El 9 de octubre se cumplió un año desde que el sereno valle de Swat (Pakistán) fue repentinamente abrumado por el dolor y la angustia, ante el ataque bestial a Malala Yousafzai y otras colegialas en la camioneta que las conducía de la escuela a sus casas, cuando rodeaban un punto de control del ejército en medio de una zona de insurgencia fundamentalista.

Apenas unas horas antes del comienzo de las conversaciones de paz entre los talibán y la delegación de EE.UU. en Qatar, el impredecible presidente afgano Karzai suspendió las conversaciones sobre un acuerdo de seguridad a largo plazo para mantener a las tropas estadounidenses en Afganistán después de que la OTAN abandone el país en 2014.